Triunfo del hombre técnico

“…hoy se captura al “sujeto desnudo” con imágenes y drogas”. G.Maci

Yaria Juan 6

Dr. Juan Alberto Yaria -Director General GRADIVA y Miembro de OPRENAR

Han cambiado, ya, los llamados 100 barrios porteños inmortalizados por Alberto Castillo con serenatas a la luz de los faroles. Eso es el siglo XX en sus inicios. Hoy en el siglo XXI nuestros pacientes nos hablan de otras esquinas. Más que la “barra de la esquina” hoy son “tribus” en determinados lugares con sus ritos en donde se condensa la civilización de imágenes con el consumo de sustancias. Un paciente me relata como una crisis de abstinencia surge con una mirada. La imagen manda… y él nos dice al ver “Esto es Boedo” en una pared y que eso lo traslada a un mundo; el mundo de una Tribu que diariamente los convocaba.

 

Se han resentido los modos tradicionales de transmisión simbólica: la familia, las escuelas, las comunidades barriales, espirituales, ideológicas. Han surgido nuevos actores de comunicación con un aumento de los flujos de información que fomentan la entropía o sea el deterioro social. Nuevos actores, a la vez entran en escena, que representan el mercado de las políticas del placer y del goce sin límites para superar tantos vacíos.

El cerebro ya, anteriormente, domesticado por el consumo de drogas desde los doce años, en este paciente, se somete a la dictadura de la imagen .Ahí se da todo el combo: sustancias, teléfonos que con internet anuncian voces, mensajes de texto y la compulsión del encuentro cotidiano.   Hoy sabemos que el consumo se asocia en el sistema nervioso a claves simbólicas contextuales: olores, lugares, esquinas, imágenes, tribus; no solo drogas. También presencias significativas como los lideres o el “capanga “del grupo que en muchos casos es el “dealer”, sujeto admirado y odiado porque es el portador de un Poder arbitrario y extorsivo.

En esas tribus lo valorado y odiado no es solo la droga. La imagen y la comunicación virtual que da el celular tienen un alto índice de prestigio. El “Facebook” es una señal de intimidad y de transgresión fundamental.  Todo se miniaturiza y se compacta. El teléfono móvil concentra internet, imágenes y ya no solo transmisión de voz. Se unirá, ya, el teléfono, la computadora y la televisión.  La imagen manda. Se prolonga nuestro cuerpo, hay una hipertrofia de los sentidos con las nuevas prótesis biónicas que nos acompañan seguidas de poderosas compañías que se disputan nuestras orejas y ojos en todo el mundo.  Son redes en donde la imagen manda y que funcionan en tiempo real, o sea a demanda inmediata. Fantasía de omnipotencia que se logra. Lo pienso, lo miro, lo dicto y ya está…tiempo del ya. Todo el mundo viendo” you- tube”, mandando mensajes de texto, escuchando y viendo recitales a miles de kilómetros…triunfo de la rapidez y de una comunicación formal que elude , por otra parte, nuestro déficit de comunicación subjetiva e intersubjetiva. El hombre técnico y las prótesis químicas son una realidad.

El hombre a la intemperie

 

Diversos autores se han referido a la crisis de las mediaciones simbólicas (palabras que orienten, leyes que limiten y abran caminos, amores auténticos, encuentros en donde se descubre la hospitalidad y la acogida, contenciones afectivas) que afectan la evolución del “infans” en la cultura. Surge así la llamada desprotección institucional, un hombre a la intemperie. Crecemos más solos. Este fenómeno es masivo, por eso hoy hablamos de una desocialización masiva en donde hay una incomunicación de las existencias y una comunicación solo posible a través de instrumentos técnicos en donde la química juega un papel sustancial y todas las parafernalias de venta y distribución .Como vivir en un mundo sin guías y frio sino creando una alucinación del vivir aunque ésta dure unos pocos instantes, que es precisamente de acuerdo a la potencia de la dosis.

Las enfermedades surgen dentro de este contexto global y son también masivas en este “hombre masa” que vive dentro de una muchedumbre solitaria al mejor estilo descripto por D. Riesman. El mundo es cada vez más pequeño e interactivo pero las sociedades son cada vez más vulnerables, por eso crece la sensación de intemperie.  El delito en red lucra con todo esto. De la misma manera los cambios en las organizaciones familiares impactan en la educación inicial especialmente cuando ha aumentado el número de familias abandónicas, Multiproblemáticas, ensambladas en crisis y/o monoparentales también en crisis.

Desde este punto de vista la globalización de las redes macrosistémicas: financieras, telemáticas, ecológicas, delictivas superan enormemente a las redes generadoras de lo específicamente humano: las redes próximas afectivo-familiares dialogales y de educación inicial. Observamos en nuestros trabajos en Gradiva y en supervisiones en distintos territorios que el niño y el joven crecen con escasas tutelas y orientaciones humanas siendo la guía del corazón reemplazada por las orientaciones electrónicas y multimediática.

Todo esto; por el efecto acumulado de la complejidad y la globalización en la vida social genera un vacío de sentido vital y de proyecto humano en vastos sectores sociales, especialmente en zonas de descomposición social (en donde el Estado casi no existe y en donde hay una apatía comunitaria al lado de una infiltración institucional por el delito) y/o de anomia; permitiendo así un ingreso virulento y epidémico-pandémico de las drogas para llenar ciertos vacíos de afecto y ciertos sufrimientos que, al mismo tiempo que los obtura, los multiplica.

Surgen así las llamadas “patologías del vacío” o los denominados “nuevos síntomas” (anorexia y bulimia, toxicomanía, alcoholismo) .Son prácticas de goce que tratan de ir siempre más allá del placer…buscar un placer plus…pero en donde el Otro y los otros parecen no existir. Es un narcisismo solitario, un nuevo autismo producto de la técnica y de la química, fácil de conseguir en el mercado social y vinculado a una práctica de descarga inmediata previo a un ataque de angustia. Los “dealers”, los mercados de drogas por internet, los boliches, el alquiler de mujeres por una noche, los video-porno, ver solo películas porno mientras se consume, los casinos promovidos en cada ciudad, las caravanas interminables de fin de semana, la vorágine sin fin, manejar a mil…en fin un nuevo hombre que surge de esta carencia de mediaciones simbólicas, palabras, Ley, orientaciones, contactos socializadores. Es un hombre vacío y técnico o que encuentra en la técnica del híper-consumismo un intento fallido de un pleno inalcanzable. Para este hombre-técnico el “combo” es fundamental o lo que llamo la “macdonalización” de la vida. Lo único claro es que se siente angustia y ahí el combo es fundamental (cada uno lo llena como quiere y puede).Mujeres, drogas, vorágine, caravanas, soledades, etc.

Cuando nos acercamos a él sentimos la experiencia de la ausencia, de vacío existencial, de insustancialidad anónima, la desvitalización; no delira como los psicóticos…es una nueva forma de locura totalmente asimilada al orden social y robotizado en el hiperconsumismo individualista.

Macdonalización de la vida

Lo que me sorprende es como el consumo de drogas parece estar dentro de un “combo”.  Cual Mc Donald o Burger el “combo” es parte de la vida de un adicto. Es un fenómeno nuevo y, creo, producto de la era de hiperconsumo que trata de buscar en lo compacto todo. En una unidad todo. Actualmente en ese combo vemos: la sustancia y las sustancias (mezclas diversas  e incluso antagónicas en sus efectos ya sea estimulantes y a la vez depresoras), el sexo ligado a una hipersexualidad homo y/ heterosexual dando lo mismo en muchos casos, el Viagra, el boliche como la previa de todo sea “bailantero” o de los lugares exclusivos VIP, el casino y el ruido adictivo de las fichas y de la convulsión atrapante  ahí reinante , la velocidad  en coches de alta gama o en motos compradas con las monedas de un sueldo. El mayor placer es vivir por un momento un éxtasis de Narcisismo. Es el flash de creerse todo. J. Attali en su maravilloso diccionario del siglo XXI nos enseña que el “narcisismo es la forma extrema del placer en la ética individualista” . Luego se pregunta cuando aparecerá la fraternidad en esta sociedad de individuos.  Este “viaje”, en la cultura actual del hiperconsumo y el espectáculo, desvía la atención de nuestra precariedad como condición humana y de nuestra fragilidad finamente envuelta en el ropaje del narcisismo (J.Attali).

Hay muchos que pierden en este desencuentro; hijos, madres hostigadas por la enfermedad y muchos que lucran, un sistema social con mayor cantidad de discapacitados .Lo que si hoy sabemos es que el Estado es muy pequeño para detener estos problemas y a la vez muy grande para estar cerca de la gente.


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