En drogas… no perder por goleada

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Dr. Juan Alberto Yaria – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

“…Esto no es una lucha contra las drogas sino que es proteger nuestros cerebros” (Berta Madras –Universidad de Harvard)

 

El cerebro y el sistema orgánico en general, así como las consecuencias mentales, sociales y familiares son los grandes olvidados en el tema de las drogas. El discurso “ligth” predominante durante décadas en nuestro país ha dejado a miles de adictos descompensados y con discapacidades de tipo neurológicas evidentes. Así estamos hoy.

Las reuniones de padres con hijos en tratamiento que realizo varias veces por semana se tornan densas .Todo cambió desde hace años. En Gradiva el 62 % de los pacientes tienen familiares en consumo y otros ya decididamente adictos. En la casa hay problemas porque el porro o la “línea de cocaína” forman parte del paisaje diario y entonces las recaídas de los pacientes pueden ser más frecuentes. La droga no está solamente afuera sino que está dentro; en la casa “a la mano” y en la memoria adictiva (el cerebro) del paciente que desea recuperarse.

El lamento se alarga porque ahí afuera está la “motito” que aparece a cierta hora del atardecer con los consumidores esperando la dosis a metros del Hospital Italiano en plena CABA, me dice una madre que logró “rescatar” en sentido literal a su hija adolescente de una red de adolescentes manipuladas por un grupo de adultos distribuidores (ahí el “combo” funciona en donde las drogas se unen al mercado sexual). Otros padres desesperados cuentan como lograron también “rescatar” a sus hijas de grupos de vendedores que las utilizaban para pasar las diversas fronteras.

La belleza de las chicas servía como “anzuelo” para huir de las Aduanas y éstas a su vez no podían huir de sus “carceleros” ya que la dosis las “domaba”. Abuelas convidan a sus nietos te de flores de marihuana mientras éstos prefieren el “porro”. El hundimiento parental asegura el hundimiento social. El consultorio es nuestra Wikipedia y son de todas las clases sociales los que padecen este mal.

La relación del consumidor con el que provee es singularmente sugestiva; mi maestro italiano cuando estudiaba en Roma en la década del 80 Luigi Cancrini me decía que el “dealer” era el “farmacéutico” del alma, del que necesitaba las sustancias. Para lograr algo con el paciente necesitábamos establecer un vínculo afectivo más fuerte que el que se tenía con el distribuidor.  Aquí la esclavitud está por sentimientos ambivalentes de amor y odio hacia este personaje que resulta ser central en sus vidas. Los pacientes cuentan en las reuniones familiares que algunos llegaron a regalarle objetos muy valiosos para que nunca le faltara la sustancia o sea que necesitaban estar primeros en la lista. Otros les robaban y se exponían a grandes riesgos. Algunos mantenían siempre una deuda como forma de mantener la relación y con el temor a un castigo por esa falta.

 

El verdadero default Argentino

 

Las drogas nos inundaron desde hace años. Se dio una conjunción de factores delictivos con factores culturales.

Sugestivamente desde el 2010 no había estadísticas de esta epidemia. Recién ahora la SEDRONAR da a conocer lo sucedido en los últimos 7 años que fueron los de la implantación de un comercio de venta junto a una cultura “ligth” que lo favoreció y de alguna manera lo propició. Nos dice que creció el 150% en estos siete años la cifra de consumidores de marihuana en el país; 1.500.00 ahora frente a los quinientos noventa mil.  Del 7.8% en 2016 de la población en 2016 al 3.2 % en 2010. La población de mayor riesgo es la de 12 a 15 años en donde la estrategia de la aceptación social de la marihuana ha triunfado (50%). El consumo de cocaína trepó en 7 años un 100%.

Desde esa época muchas medidas judiciales fueron leídas como inacción o inocuidad del consumo (algún alto funcionario judicial recomendó a los “cuatro vientos” plantar plantas de cannabis en las casas para vencer al narcotráfico). A su vez desde el 2.000 se fueron desarmando programas asistenciales y preventivos ; el más sugestivo fue en la Provincia de Buenos en donde se había formado una red preventivo-asistencial-comunitaria desde 1993 al 2000 con más de 140 centros públicos de todo tipo y gratuitos (comunidades terapéuticas, centros de desintoxicación , escuelas para padres, 5.000 centros preventivos escolares,etc) y que con la   serenidad del que juega al “jenga o yenga ” fueron cayendo o debilitándose su accionar  uno a uno o solo transformándose en una atención telefónica casi sin escucha. Pero fundamentalmente se desactivó la cultura preventiva que es el verdadero anticuerpo ante este mal social. En la PBA en 1999  los menores de 15 años el 2% estaba en contacto con drogas, mientras que en la CABA el 10%  en donde no se aplicaba ninguna política preventiva.

A su vez en estudios de la propia provincia se comprobó lo siguiente:

a) Baja en la primera prueba de drogas comparativamente entre 1997 y 1999 de un 45 %, lo cual alcanzaba anualmente a una población de aproximadamente 250.000 personas que se le retiraban al mercado de la oferta; b) una disminución de los abusadores de sustancias del orden del 10% lo cual representaba en ese momento alrededor de 400.000 personas; c) una disminución del contacto global con drogas comparativo entre los dos años de un 17 % (alrededor de 900.000 personas). El descenso de todos los índices mostraba que se estaba progresivamente cerrando el ingreso al proceso de la adicción a nivel poblacional con una gran incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida global. En relación al SIDA mientras tanto los estudios realizados por la Fundación de ayuda al enfermo inmunológico dirigida por el Dr. Jorge Benetucci (ex Jefe de Servicio del Hospital Muñiz) mostraron que de los pacientes captados por el sistema preventivo en la Provincia de Buenos Aires el 17% tenía HIV (o sea estaba infectado), en las provincias (incluído Capital Federal) en donde no se había establecido un sistema preventivo y de asistencia precoz el porcentaje era del 85%. O sea que la Provincia estaba empezando a controlar esta epidemia desde una vía de contagio: el consumo de drogas. Son interesantes los estudios epidemiológicos que muestran que disminuyó el uso de la jeringa compartida del 8% al 0,5 % de los adictos entre 1993 y 1999.

 

La “vacuna” preventiva

 

Programas premiados por organismos internacionales fueron quedando a un lado. Si no hay CULTURA PREVENTIVA no hay lucha posible contra la narco-criminalidad. La palabra prevención en todos los estamentos de la sociedad se tornó inaudible e incluso mala palabra. Se llegó a repartir en escuelas textos aconsejando el consumo cuidado a adolescentes. Nuestra “progresía” se olvidó del desarrollo cerebral en los jóvenes en donde ahí es muy vulnerable al impacto de tóxicos aquello que una de las psiquiatras más importantes del mundo desde la Universidad de Harvard nos enseña: “cuidar el cerebro”… esa es la tarea central hoy frente al consumo masivo.

Es interesante el análisis de la reconocida consultora en temas de narcotráfico como es la Lic. Laura Etcharren que muestra las tres etapas de implantación en la Argentina: 1) 2000/2001 con la implantación de las primeras células delictivas y con un tejido social en proceso de quiebra; 2) 2007/2010 punto de inflexión con la entrada de México y sus carteles con narco-crímenes y un tejido social ya perforado; 3) Aceleración de la epidemia de consumo con brazos armados y delitos junto a extorsión y ya un tejido social descompuesto.

La caída de la Política Preventiva fue seguida por un discurso de minimización de riesgo de consumir y la ausencia de prevención escolar y familiar. La proximidad con Uruguay agrega otro punto de conflicto ya que en este país han aumentado todos los índices de consumo y se da la contradicción de un Presidente que luchó exitosamente contra el tabaquismo como médico oncólogo y ahora tiene que sostener una Ley (con desaprobación de la sociedad) en donde se venderá en farmacias (la mayoría no quiere hacerlo) marihuana (más cancerígeno que la nicotina) mientras el consumo de cocaína se dispara. Para la neurona no hay marihuana o cocaína sino drogas y a veces una llama a la otra como pasa con la marihuana y la cocaína. Uruguay ahora saca la yerba mate “Abuelita” con cannabis incluida. Desafiamos la salud mental y las leyes del cerebro sano.

Mientras esto sucedía se estaban instalando los carteles más feroces de América Latina transformando el paisaje del espacio público como vemos progresivamente en operativos con personajes públicos comprometidos y vías aéreas, fluviales, terrestres y sedes de dominio territorial en Villas y barrios carenciados para desde ahí instaurar un Estado Fallido. Ya habían conseguido por la falta de educación preventiva un “sed” de sustancias. Ahora había que garantizar la oferta. Después seguirá el dominio político.

Si hay una política global para el país de tipo preventivo-asistencial-comunitaria como ya se avizora junto a una política de inteligencia criminal (una no va sin la otra) va a bajar la prevalencia de la epidemia y por lo menos no vamos a perder por goleada como hasta ahora. Además como dice el refrán popular “sobre llovido mojado” ya que en plena epidemia no se pueden habilitar comunidades terapéuticas de rehabilitación desde precisamente el 2010 de acuerdo a normativas sanitarias que todavía subsisten.


 

 

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