Pedagogías libertarias y drogas

 

“… si reina el relativismo ético signado por la religión del desencanto y el ocaso de los ideales esto derivará en posturas fundamentalistas y dogmáticas”. José Milmaniene-El Padre y el Poder

Jorge va a la escuela en los límites entre CABA y el conurbano; sus padres no están implicados en lo que le sucede y lejos de sus avatares puberales y de las angustias del inicio de la adolescencia. Ellos entre sí están también distantes. Es la típica familia llamada hoy nominal. Están juntos pero solo formalmente, no hay vínculo entre ellos. La mesa familiar, cuando existe, es solo un encuentro entre aparatos de imágenes televisivas o de chats e Instagram .No hay lenguaje y entre la irritación existente por la preferencia de este mundo de imágenes en un soliloquio autista cada palabra que se pronuncia es contestada con la violencia de aquel que es interrumpido en su monologo virtual. El grito suplanta a la escucha.

La familia como continente normativo no funciona. Ley, límite, palabra, transmisión amorosa y vínculos que son la base de la cultura están ausentes. Todo es meramente nominal y la heladera, llena o vacía, es el único punto de encuentro. Jorge va a la escuela pero ésta no significa nada y no aprende en su mutismo rodeado de aparatos viviendo, entonces, en el muro infranqueable del aburrimiento .Mientras tanto en esa escuela no hay normas y el vacío reina .Cervezas a la entrada, porros por doquier, alguna “pasta” que se reparte. Los profesores…pobres profesores son también víctimas y victimarios de este sistema. Todos están nominalmente. Las instituciones en esas zonas desérticas vegetan, están pero son solo edificios ya que nada vive y se transmite en ellas. Limites, normas, exámenes, creencias…que es esto? .

La familia no participa de la vida escolar. Para ellos es la escuela la que debe educar cuando en realidad la escuela instruye y la familia debe educar. Todo transcurre mientras Jorge se aburre y se va desocializando e incluso se va transformando en antisocial. El gran José Ortega y Gasset nos enseñaba que “solo la cultura nos salva del naufragio; el vivir es estar en una continua zozobra de naufragar pero la virtud salvífica de los náufragos es la cultura”. Pero Ortega es del siglo XX, ya es viejo y representa de alguna manera a un sistema que hay que erradicar piensan los intelectuales del pensamiento libertario en donde las drogas incluso pueden ser un instrumento más hacia la liberación. Incluso Pier Paolo Passolini , intelectual y cineasta comunista y con una sólida formación humanista  , decía a los principios del 70  que era el vacío de cultura lo que generaba el deseo de muerte que hoy se expresa en las drogas , el alcohol , la violencia , la dependencia a Internet , el aislamiento aburrido, la anorexia . Cultura del vacío es lo que se promueve y precisamente la primera función de la escuela como herramienta cultural es el deseo de vida y no de muerte.

 

¿Dónde estamos los adultos?

 

A veces me pregunto: ¿Dónde estamos los adultos? Sin adultos no hay adolescentes nos enseñaba el gran analista R. Erickson. Más tarde nos decía: “Sin confrontación del adolescente con el adulto no hay crecimiento sano”. No hay confrontación porque el lugar adulto quedó como un hueco. H. Giddens, el gran sociólogo y filósofo ingles nos enseñó: “cuando cae la tradición aparece la adicción (y todos los comportamientos violentos). Tradición que es etimológicamente hablando transmisión de notas de vida ¿pero hay adultos que transmiten? Las familias nominales parecerían ser el fruto del autismo en el cual vivimos.

Pero cuando existe algún problema en la vida escolar de Jorge ahí van presto alguno de los padres a reprochar a los maestros las dificultades. Autoritarismo, acoso, violencia adulta .El maestro ya desmotivado se acurruca. Se ha roto lo que Freud describía como el matrimonio espiritual entre la escuela y la familia que son los ejes de la humanización. Deberes denostados, los limites cuando los hay son atacados. O sea devaluación de la autoridad. Promoción de la transgresión.

 

Padres Sindicalistas

 

Los padres se transforman en “sindicalistas” de sus propios hijos al decir de Masimo Recalcati, psicoanalista italiano que ve en la post-modernidad un maridaje entre las pedagogías libertarias y la anomia en su último libro “La hora de clase”. El dialogo generacional –base de la cultura – entre padres y maestros se ha roto y ha surgido un hibrido de “anemia” de valores con un divorcio de este pacto generacional y, entonces, padres y profesores ya no trabajan juntos sino que de alguna manera los docentes son humillados cuando tratan de sortear los patrones de la decadencia de la pedagogía libertaria. “El maestro está cada vez más solo y humillado” nos dice Recalcati cuando él tendría que estar animado y valorado porque es el que despierta la pasión por el conocimiento que es el elemento salvífico en esta cultura del vacío.

Se acabó aquello que se denunciaba en la memorable película “The Wall” con Pink Floyd en donde los alumnos eran triturados por un grupo de profesores; ahora es al revés los padres y alumnos se abalanzan sobre ellos .Los exámenes dejan de tener sentido. Las decisiones de los adultos profesores no es posible ni necesario sino Asambleas para la toma de medidas. EL Asambleísmo reemplaza la autoridad del Profesor y si éste quiere hablar es tachado de autoritario. Abajo el autoritarismo. La socialización adolescente en este contexto se va alterando y avanza la desocialización con un ensalzamiento de la transgresión que llevará a pueriles conductas antisociales.

Sin un marco normativo de transferencia amorosa de conocimientos y de amor al mismo la vida es un Twitter, todo pasará por el chat y la cultura del instante pudiendo culminar esto con el uso de drogas en esta cultura desvitalizada y muda de lenguajes estructurantes y disciplinas creativas. No hay cultura sin esfuerzo. Enseñamos al revés porque, precisamente,  el estudio es constancia, dedicación, empeño.

Este anarquismo como pedagogía libertaria que se promociona en nuestro país nada tiene que ver con los pensadores de esta corriente (desde principios del siglo XX) que distinguían el Poder por el Poder mismo en el aula de la Autoridad de tipo moral como elemento fundamentalmente positivo que se basaba en el reconocimiento de la sabiduría y que ayudaba al crecimiento de la autonomía y la libertad. Insistían en no confundir abolición del autoritarismo con permisividad. En el campo de las drogas esto es evidente. La moral marxista era mucho más dura que la judeo-cristiana a principios del siglo XX. En los bares de obreros de Sevilla recuerdo haber visto, cuando estudiaba por los 80 ahí, carteles que indicaban que cada obrero que fumaba (nicotina) era un ser entregado al capitalismo. Hoy hay países como Uruguay que bajo la inspiración marxista aprueban el consumo de drogas casi como una liberación .Lo mismo sucede en ciertos discursos del progresismo “light” en nuestro país. Esta crisis del pensamiento transmisible y del dialogo generacional (profesores–alumnos) y del pacto generacional (padres-escuela) tiene mucho que ver con las crisis de los adolescentes y máxime en un clima permisivo y de anomia con oferta de drogas. Se pontifica la cultura del Vacío. Así surgirá un sujeto apto para la “doma” y para cualquier fundamentalismo, fanatismo y dogmatismo.

 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR


 

 

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