Vivir en “Villa Narco”

 

“…la confusión es el principio del mal de las ciudades” D. Alighieri-La Divina Comedia

Un joven llamado Jorge es traído en una ambulancia de emergencia. El médico me decía que desde hacía tres horas recorría distintos centros de atención y ninguno lo quería recibir. Apelaban a su voluntariedad cuando su capacidad de decisión y libre albedrio habían quedado abolidas por el consumo inveterado de todas las sustancias inimaginables. Era un todo un gran absurdo ya que no se podía actuar ante a un ser humano aquejado del peor de los dolores que es el de haber perdido su sentido de realidad. La ideología “progre” buscaba a un paciente inexistente, o sea que dijera que deseaba curarse, cuando él en su fase aguda de la enfermedad buscaba morirse con la nariz puesta en un “plato” de cocaína. Así iba de centro en centro mientras su angustia crecía. No se podía ver la psicosis transitoria que el paciente tenía por su consumo.

La genial María Elena Walsh popularizó esta “hermosa” filosofía del desencanto y la irrealidad que coloco en las estrofas del “Reino del Revés”. En el tema de drogas y sus políticas para enfrentar la pandemia y epidemia todo parece recordarnos a la ilustre poeta. Ahí todas las cosas están “dadas vueltas, nada el pájaro y vuela el pez, nadie baila con los dos pies y dos y dos son tres, un año dura un mes y un Sr.  que tiene mil quinientos chimpancés si miras no lo ves”.

En la Argentina en el tema de drogas abandonamos la realidad, no solo la negamos sino que la abolimos lo cual parece peor porque entonces creamos un mundo ilusorio rayano ya en lo delirante.

Creció desde el 2010 hasta la actualidad el consumo en un 200% promedio y especialmente entre la población más vulnerable de 12-17 años. El SEDRONAR actual nos mostró la realidad del “apagón” estadístico que tuvimos durante 7 años en donde sufrimos no poseer estadísticas mientras crecía la epidemia. Al mismo tiempo se impedía la apertura de nuevos centros de tratamiento y se ponía como fecha límite de cierre el 2016 (luego prorrogado hasta el 2020) salvo que se readaptaran a un “imposible” transformándose en centros médicos con un 10% de atención de adicciones y con una inversión millonaria que nadie tiene. Esta reglamentación absurda todavía existe mientras van creciendo en las provincias centros ilegales de atención ya que la demanda del sufrimiento no tiene espera. En el 2020 caerían las habilitaciones con una epidemia que ya es pandemia en ciertos sectores sociales. Es el reino del revés de María Elena Walsh.

A la vez que surge esta nueva política de cierre de centros con un “apagón estadístico” se empieza a promover una política cultural de aceptación de las drogas que incluso llega las escuelas secundarias y se desactivaron todos los intentos de prevención en los institutos educativos. Paralelamente a esto la red de venta y comercialización de estupefacientes se instala con fuerza en los barrios tanto en los rincones más pobres como en los más ricos (es interesante lo que está ocurriendo en el interior sojero).

Los griegos nos enseñaron el “cuídate de ti mismo” en el oráculo de Delfos y no solo el célebre “conócete a ti mismo”. Esto sería válido que lo aplicáramos en nosotros como sociedad. Logramos grandes efectos sociales reconociendo los daños de la nicotina pero minimizamos el efecto del consumo de drogas. Absurdo de este reino del revés que parece ser la Argentina. La deserción de los adultos (en este caso políticos) es patética; todo depende de la sustancia, la cantidad, con que se la corta, etc., etc.

El “Pisito” Deseado

 

Jorge baja de la ambulancia (hace muchos meses) y le informamos al juez de su estado psiquiátrico y de la alienación transitoria que sufre. A los pocos días lo entrevisto y me comenta que hace 15 años que consume. No hay en él conciencia de lo que le sucede sino algo más grave como lo es lo que se denomina en el lenguaje neurológico como anosognosia en donde el paciente ha perdido la parte central de su ser (su lucidez de conciencia) pero él no lo sabe, desaparece sin saberlo (es un verdadero desaparecido). No sufren por esto ni lamentan su perdida. El sentimiento lo tienen los otros que lo observan como un “mutante” que camina. Precisamente K.Goldberg describe a la anosognosia como la pérdida de las funciones esenciales del Lóbulo Frontal (estructura superior del cerebro) que es nos dice un sinónimo de civilización. Pero al mismo tiempo brillantemente señala que la Civilización hace al Lóbulo Frontal (la educación y la cultura “formatean” nuestro cerebro).

Su vida ya era un drogarse en todo momento. Lo que ganaba era para el “dealer”. Lo salvó pertenecer a un gremio en donde sus delegados lo acercaron a un centro médico ya que su trabajo peligraba. Me comenta con inocencia que había logrado un “pisito” en la Villa Narco del barrio de  Chacarita. Un peruano me abrió las puertas, me decía. Para él era como si San Pedro le hubiera abierto las puertas del Cielo. El Infierno que veíamos los otros era su Cielo. Jorge es el testimonio de la irrealidad en la cual vivimos ya que mientras se discuten banalidades aumentan las enfermedades invalidantes de tipo psiquiátrico y social. Jorge salvó su vida luego de un año de terapias muy estrictas con el apoyo de su Obra Social y de la familia jaqueada por el stress y la angustia de años y años.

Fueron varios meses intensos para ayudarlo a sostener la abstinencia, vivir en un ambiente libre de drogas con un aprendizaje de conductas para liberarse de los riesgos de consumo, la psicoterapia demostró la importancia del duelo por la muerte del padre en su adolescencia (cuando empezó a consumir), lo ayudamos a ampliar sus redes sociales sanas, fortificar los vínculos con su empleo así como a edificar una filosofía de vida. En suma lo humanizamos ya que el tratamiento es una humanización mientras que la droga es hoy más que nunca un factor de des-humanización.

Humanizar la vida

 

La estadística –fría- marca de 12 a 16 años el inicio del consumo. Mientras tanto hay decenas de laboratorios clandestinos que producen estas pastillas en nuestro país denuncian pacientes y fuentes periodísticas serias. La ketamina (“keta”) está haciendo estragos ya que es un disociador de la personalidad (con claros efectos psicóticos) creando una realidad paralela por los cambios perceptuales y sensoriales que provoca.

A la vez hay ciudades de la Argentina con tasas de homicidio paralelas a las de países con altos índices delictivos como por ejemplo Mar del Plata. En el conurbano las autoridades judiciales y policiales decidieron conjuntamente con representantes municipales reforzar “25 zonas críticas”. Nombres que me resultan conocidos porque me relataron peripecias de esos lugares (La rana, V.Korea, sapito, etc.).

Promover valores y educación preventiva con una red de centros asistenciales es una meta fundamental ante la epidemia en ascenso pero para esto necesitamos recordar al Dante: “la confusión es el principio del mal de las ciudades”.

Hay que humanizar la vida.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

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