Lavaderos y Drogas

 

“… El elogio del vacío y el debilitamiento de las normas nos deja a la intemperie en el mundo actual…” – Podremos vivir juntos – A. Touraine.

 

Hay “lavados” por doquier. Todo se lava. Va el paciente a la sala de guardia intoxicado y con una vida llena de dramas y de fracasos existenciales. No es una persona que sufre. Es solo un intoxicado como lo puede ser al plomo, o a un alimento en mal estado. Recibe el trato de un intoxicado. Pulso, presión, temperaturas ahora normales. Suero recibido y algún tranquilizante. El medico está apurado ya que hay decenas en las guardias de los grandes centros urbanos como él. Le pide que vuelva la semana que viene al consultorio externo. No vuelve más pero si volverá seguramente al consumo luego de esa “resaca” tan mal atendida. Nadie le preguntó qué le pasaba en su vida. Se ha consumado el “lavado” de una persona y por ende, otro fracaso más en la existencia de este sujeto que tiene una enfermedad como la adicción que no puede dominar. No es una persona que padece una adicción es solo un intoxicado.

Aumentamos así todos los días la epidemia de consumo de drogas y de sus enfermedades asociadas. Muchos terminarán en prisión, en la calle o como “mutantes ausentes” que a veces no tienen siquiera la dignidad del cementerio y culminan sus vidas anónimas en un “volquete” de los suburbios luego de una refriega.

En realidad nuestro “intoxicado” desde la sala de emergencias de un hospital público o privado debería ser convencido a recibir un tratamiento de largo alcance con residencia en una comunidad terapéutica apelando a la voluntariedad del mismo o en muchos casos involuntarizandolo si está en riesgo su vida o la de otros (instrumentos de la ley actual). El médico apurado en la sala de guardia no lo puede hacer y además nos podemos preguntar: ¿Está formado para entender la diferencia entre un intoxicado y una persona que padece adicciones?; ¿Tiene centros de derivación?; ¿Es fácil la instrumentación de una derivación?; ¿Hay algún familiar responsable que avale todo esto?. A veces todo culmina en una fuga “lenta” de una sala atestada por demandas y urgencias de cualquier tipo (accidentes cerebrales, cardíacos, violencias familiares, etc.).

Todo parece llevar al “lavado” y al aumento de la explosión epidémica del consumo. El ser humano se transforma en un “plus biológico descartable” en donde triunfarán los más fuertes y los más débiles se arreglaran como pueden cargando con sus déficits vitales, genéticos y familiares y con sus escasos recursos cerebrales que se van quemando mientras aumenta el consumo.

Mientras tanto en la Argentina desde el 2010 absurdamente se impiden la apertura de centros asistenciales especializados en psiquiatría y comunidades terapéuticas para la atención de patologías complejas ligadas a las adicciones. Es el único país del mundo donde eso sucede. La pandemia-ya que en ciertas zonas del país es una pandemia- muestra que faltan centros. Surgen lugares sin controles sanitarios y sin ningún tipo de habilitación. La Argentina en este tema parece ser un país “condenado al fracaso” y no como dijera aquel presidente de los 2.000 que estábamos “condenados al éxito”.

Esta falta de lógica reinante tiene , a su vez, una lógica que es la maquinación de miles y miles de “peones” de un gran negocio que no se combate solo “reventando” cuevas de venta. El “paciente-peón” es parte de una maquinaria de aumento de consumo, de vendedores y de plusvalía y junto a esto los centros financieros se valen de discursos supuestamente “progresistas” (“la nueva izquierda”) en donde la libertad personal se confunde con la esclavitud programada en miles de personas que han perdido la principal plusvalía que nos separan de los primates como es el lóbulo frontal.

 

El paciente es necesario para el lavado de activos

 

Los colombianos nos enseñan desde Pablo Escobar hasta acá. Hoy las organizaciones de venta se sostienen manteniendo un stock (termino comercial necesario para el análisis) cada vez más creciente de consumidores y esa plusvalía con un monto de corrupción imprescindible se recicla en nuevos negocios legales. Incluso prestan a empresas legales los excedentes que recaudan y estos le devuelven un porcentaje menor ya lavado y entonces tienen empresas comunes que ellos mismos manejan con “testaferros”. Negocio por todos lados con la garantía asegurada por los lemas de Escobar: “plata y plomo”. Así hoy las Fiscalías Anti-corrupción investigan redes de negocios, empresas, estancias, supermercados en toda Colombia que han crecido a la vera de organizaciones de narcotráfico que se han rendido a la paz pero que en realidad parecen no haberse rendido (investigación-redes supermercado cundí por valor de 650 mil millones de pesos colombianos).

Ese paciente necesario en esta maquinaria es un desecho, un descarte en esta sociedad que ni siquiera le brinda un servicio digno para que pueda vivir en libertad y sin drogas. El paciente parece ser el nuevo y “necesario” explotado de este siglo XXI lo cual pone en cuestión al discurso de la “nueva izquierda” que ataca cualquier discurso preventivo por considerarlo de “derechas”.

Frente a esto las voces “supuestamente” progresistas hablan de la legalización de la marihuana. Lamentablemente se olvidan del cerebro y de los daños que causan las drogas. Para ellos el cuerpo parece ser de “plastilina” y solo moldeado por la cultura opresiva y de dominio del capitalismo. La experiencia uruguaya nos muestra el aumento del consumo no solo de la marihuana sino de todas las drogas y además el incremento de las bocas de venta ilegal. El consumo regular de marihuana puede tener un efecto negativo significativo en los cerebros de los adolescentes y adultos jóvenes, incluyendo deterioro cognitivo, de memoria y mala atención y menor cociente intelectual. Además hay un claro aumento de las esquizofrenias y del deterioro del aprendizaje (caen las matrículas y los abandonos escolares se acrecientan).

 

La prevención y la asistencia precoz

 

Leo las metas del nuevo plan de drogas de España hasta el 2021 y hay dos ideas claras: “alerta temprana” en la educación preventiva con la intervención de escuelas, padres, iglesias, instituciones y detección precoz del consumo con una red de centros de asistencia de todo tipo ambulatorios, psiquiátricos, comunidades terapéuticas. Amplia formación de médicos y profesionales de la salud en un plan integral de atención y prevención así como de maestros y profesores.

Ellos, luego de la experiencia “progre”, aprendieron que lo mejor es luchar para que no exista el primer contacto y esto una clara acción cultural basada en los valores de la salud y de la vida. Creo que por acá está el camino y no sólo “reventar” puestos de ventas.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.

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