“Estos son los efectos de la cocaína a corto y largo plazo”

Les compartimos la siguiente publicación.

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El consumo de cocaína se ha mantenido más o menos estable en los últimos años, pero en un nivel que los expertos consideran muy preocupante: la toman de forma habitual el 2,8% de los adultos en España (el 4,2% de los hombres y el 1,4% de las mujeres). “No se está produciendo una escalada, pero sí una pequeña tendencia al alza”, resume Gonzalo Herradón, profesor de Farmacología de la Universidad CEU San Pablo (Madrid). Es la segunda droga de abuso más consumida, tras el cannabis.

La cocaína es el alcaloide mayoritario de las hojas de la planta de la coca Erythronxylon coca. “Es un potente estimulador del sistema nervioso central y, por ello, una de las drogas más adictivas y peligrosas”, resalta Juan Manuel Alonso Ramis, médico experto adicciones, coordinador de unidades de conductas adictivas en el Servicio de Salud de las Islas Baleares y presidente de Socidrogalcohol Baleares.

 

Acción adictiva potente en el cerebro
La cocaína actúa sobre los circuitos cerebrales responsables del placer y la gratificación. El sistema de recompensa del cerebro está diseñado para responder a estímulos básicos relacionados con la supervivencia, como la comida o el sexo. Sustancias como la cocaína estimulan ese sistema de forma masiva y el cerebro se acostumbra a esa situación, desarrollando lo que se conoce como tolerancia. “Por eso se necesitan dosis cada vez más frecuentes y elevadas y si se deja de forma abrupta aparece el síndrome de abstinencia”, señala Herradón.

Efectos a corto plazo
Euforia y sensación de aumento de energía, disminución del apetito, estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental, aumento de la temperatura corporal, dilatación de las pupilas… son algunos de los principales efectos a corto plazo de la cocaína que enumera Alonso, quien también reseña que produce “aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco y contracción de los vasos sanguíneos”.

A este respecto, Herradón comenta que “la cocaína tiene más riesgos a corto plazo de lo que la gente piensa”. Además de los problemas que puede ocasionar la hipersensibilidad a la luz, el ruido o el tacto que fomenta, también puede producir paranoia.

El poder vasoconstrictor de la cocaína produce un gran aumento de la presión arterial que puede desembocar en un infarto de miocardio, un ictus o muerte súbita cardiaca. Y esa subida brusca de la presión es habitual en consumidores crónicos, pero también puede surgir tras un periodo breve. Dependerá, entre otras cosas, de la predisposición individual. Herradón pone un ejemplo: “Una arritmia cardiaca no muy pronunciada desde el punto clínico puede agravarse si la presión arterial aumenta por el consumo de cocaína”.

Efectos a largo plazo
Alonso destaca que, “entre todas las posibles complicaciones, destacan por su frecuencia y gravedad las alteraciones cardiovasculares, como son las arritmias, infartos agudos de miocardio e ictus”.

La toxicidad orgánica de la cocaína se puede manifestar también en las siguientes patologías:

Enfermedades respiratorias como taquipnea (un aumento de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales) y respiración irregular. Perforación del tabique nasal, exarcebación de cuadros asmáticos, hemorragia pulmonar, neumotórax, edemas pulmonares.

Enfermedades hepáticas (la cocaína es una toxina hepática específica).

Enfermedades neurológicas como cefalea, ictus isquémico y hemorragia cerebral.

Enfermedades digestivas como anorexia, náuseas, vómitos, diarreas, úlceras gastroduodenales con hemorragia y perforación.

Enfermedades renales: fallo renal agudo.

Por otra parte, el profesor del CEU explica que las complicaciones derivadas del uso prolongado de esta droga de abuso dependen en buena medida del tipo de consumo. Cuando se toma de forma inhalada produce vasoconstricción en la nariz, con las consiguientes hemorragias nasales agudas, goteo constante, problemas para tragar y, a más largo plazo, destrucción del tabique nasal que puede requerir cirugía.

“A largo plazo hay que tener en cuenta que la cocaína agrava las patologías respiratorias y aumenta el riesgo de infecciones pulmonares”, añade Herradón.

Cuando se consume por vía oral, la cocaína produce vasoconstricción en el intestino y, con el tiempo, puede llegar a ocasionar gangrena de los intestinos, lo que significa que no llega oxígeno y se muere el músculo liso del intestino.

En cuanto a la inyección intravenosa, lo más destacable es el riesgo de contagio del VIH y de la hepatitis C. “El propio consumo fomenta la desinhibición, lo que lleva a un comportamiento sexual menos juicioso y, con él, a un aumento del riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual”, puntualiza Herradón.

Relación con el Parkinson y las enfermedades mentales

Uno de los aspectos menos conocidos es la relación de la cocaína con el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson, tal y como sucede, sobre todo, con la metanfetamina. “Ya está incluida como posible causa de esta enfermedad neurodegenerativa”, agrega Herradón, cuyo grupo científico está trabajando en esta línea de investigación.

Otro efecto destacado de la cocaína a largo plazo es el empeoramiento de la capacidad cognitiva (memoria, aprendizaje, ejecución de tareas…), sobre todo cuando se ha consumido durante la adolescencia, que es una etapa en la que el cerebro todavía se está formando y es más sensible a los daños que causan los tóxicos.

Asimismo, se ha relacionado el consumo de esta droga con cuadros de psicosis. “Pueden aparecer alucinaciones visuales y táctiles, alteraciones de la percepción, reacciones paranoides (ideas de persecución, de grandeza) y convulsiones”, enumera Alonso.

Efectos explosivos cuando se toma con alcohol
El uso combinado de alcohol y cocaína se considera muy peligroso. “Se potencian mutuamente”, explica Herradón. “Entre otras consecuencias, puede provocar hipertrofia cardiaca, haciendo que las paredes del corazón se engrosen y su funcionamiento sea mucho peor”, agrega el farmacólogo.

Además, considera importante aclarar que para que se produzca esta potenciación del efecto nocivo no es preciso llegar al alcoholismo; basta con un consumo frecuente de bebidas alcohólicas.

Mortalidad por el consumo de cocaína
Gonzalo Herradón señala que la mortalidad asociada al consumo de cocaína no es muy alta (1 por cada 100.000 individuos), pero precisa que hay que tener en cuenta “que muchos problemas que ocasiona se tratan médicamente y, posiblemente, las estadísticas están falseadas”. Así, si una persona fallece a los 30 o 40 años de infarto de miocardio, no se pregunta a la familia si consumía cocaína. Se tienden a registrar solo los fallecimientos causados, por sobredosis o por un accidente de tráfico tras haber consumido, entre otras situaciones.

Personas más vulnerables
Alonso destaca las siguientes situaciones de especial riesgo asociado al consumo de cocaína:

Policonsumo de drogas de abuso.

Adolescencia.

Embarazo.

Consumo recreativo.

Personas con mayor vulnerabilidad genética.

Buscar ayuda profesional
El profesor del CEU aclara que “no es fácil desengancharse de la cocaína, pero es más fácil que en el caso de la adicción a la heroína”. No obstante, advierte que, a diferencia de lo que ocurre con otras sustancias, “no existe un tratamiento farmacológico específico” frente a esta dependencia.

Alonso subraya que es “importante acudir a centros y profesionales cualificados para tratar esta enfermedad tan adictiva”.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2019/12/06/son-efectos-cocaina-corto-plazo-171416.html

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