“La epidemia silenciosa del alcoholismo es una realidad argentina”

Les compartimos la siguiente publicación.

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La combinación de alcohol y jóvenes potencia todos los riesgos. Y en la Argentina el abuso del consumo de bebidas es una epidemia silenciosa. Seis de cada 10 adolescentes escolarizados tienen patrones de alcoholismo. Así lo marcan los informes de la Sedronar. Esos análisis no forman parte del debate público. Nadie parece querer ir en contra de esa idea que asocia la diversión y el éxito social con bebidas. Las cifras señalan una realidad: la muerte en una noche de boliche no es una cuestión de azar, sino un peligro concreto. Más del cuarenta por ciento de los alumnos de nivel medio reconocieron haber viajado en un vehículo conducido por un amigo que había consumido gran cantidad de alcohol. No es esa tampoco un rareza. Cuatro de cada diez chicos desafían de esa forma al destino en un auto al menos una vez cada mes. El alcoholismo juvenil en nuestro país es superior al registrado en otras naciones americanas.

Los datos de la Sedronar serían escandalosos en cualquier país que proyectase escenarios a largo plazo. El 30 por ciento de los estudiantes menores de 14 años afirmaron que beben alcohol en soledad.

Esas cifras deberían provocar mayor alarma social, ya que se trata de aquellos jóvenes que están dentro del sistema educativo, supuestamente contenidos por la estructura estatal. Fuera de ese grupo hay miles de chicos en peores condiciones. También cuatro de cada diez estudiantes confesaron en el sondeo oficial que varias veces no recordaron lo ocurrido en una noche de alcohol.

Claro que los menores no llegaron al consumo abusivo de sustancias psicoactivas por generación espontánea. Quizás a los padres no les guste ser interpelados por el descontrol de sus hijos, pero el espejo familiar podría reflejar el origen del problema: no hay otro país en la región con una población que consuma alcohol como la Argentina. Superan los números locales el nivel de alcoholismo de los Estados Unidos. Esa información fue entregada por la comisión de la OEA que analiza el uso de drogas en el continente. El documento fue presentado el año pasado en la sede de la Cancillería.

El alcohol -asociado en muchas veces al consumo de otras drogas- deriva en niveles elevados de agresión. Eso se vio en Villa Gesell con la brutal muerte de Fernando Báez Sosa. Una patota alcoholizada lo atacó frente a un boliche. Diez de los once detenidos son rugbiers. Y ahí también aparecen un problema y una posible solución. Solo un fuerte compromiso social puede disminuir los elevados niveles de abuso de alcohol y de violencia. Esos jóvenes acusados estaban dentro de una institución de la sociedad civil, un club de rugby, que tiene la responsabilidad de educar y contener a los adolescentes. No se puede desaprovechar la oportunidad que da el ambiente de un equipo para enseñar a los jóvenes que el más valiente no es el más fuerte, sino el que sabe decir no a la violencia cuando tiene la capacidad física de usarla.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/la-epidemia-silenciosa-del-alcoholismo-es-una-realidad-argentina-nid2325850

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