¿Te preocupa la problemática de las adicciones y no sabés cómo ayudar?

A través de SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico), podés convertirte en un Agente de Prevención ante el Consumo Problemático de Drogas y Alcohol.

Podrás hacerlo en tu trabajo, escuela, barrio o en el medio social que te desempeñes.

Conocé más en: https://www.argentina.gob.ar/actuar-como-agente-de-prevencion-ante-el-consumo-problematico-de-drogas-y-alcohol

Podés ayudar

“El consumo episódico excesivo de alcohol creció casi un 30% en cinco años”

Les compartimos la siguiente publicación.

alcoholemia

El aumento en el uso nocivo de las bebidas alcohólicas contrasta con el consumo de tabaco, que bajó 11,6% entre 2013 y 2018.

El uso nocivo de bebidas alcohólicas en las playas bonaerenses, expuesto tras el asesinato de Fernando Báez Sosa, forma parte de una situación epidemiológica nacional, donde el consumo episódico excesivo de alcohol (el porcentaje de la población que tomó cinco tragos o más en una oportunidad durante los 30 días anteriores a la entrevista) creció 27,9% entre 2013 y 2018 (de 10,4% a 13,3%), de acuerdo con la última Encuesta de Factores de Riesgo. Este indicador contrasta, por ejemplo, con el de la población fumadora, que en ese período descendió 11,6 % (de 25,1% a 22,2%).

También contrastan entre sí las leyes 24.788 (de lucha contra el alcoholismo) y 26.687 (de control del tabaco): por ejemplo, mientras que la primera prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública y en acontecimientos culturales, deportivos o educativos, la segunda prohíbe el de tabaco en todo espacio cerrado destinado al acceso de público. Así, a la par de la evolución opuesta de sus tasas de consumo, existen diferencias en las normas de prevención del tabaquismo y el alcoholismo.

El director del Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones, Ramiro Hernández, interpreta que el consumo de tabaco bajó porque la sociedad lo desnaturalizó. “Se ha convertido en algo extraño en todos lados porque hay una ley integral que regula la publicidad y el consumo y ofrece información y tratamiento gratuitos. Por eso la campaña contra el tabaco ha sido exitosa a pesar de que quizá sea una de las drogas más difíciles de dejar”, argumenta.

En cambio, el alcohol continúa incorporado a la cultura, lamenta Hernández. “Los chicos tienen en la cabeza que el consumo de alcohol está bien: las previas se han arraigado en sus costumbres y son aceptadas por sus padres -protesta-, y las campañas que ha habido no han sido exitosas porque no buscaban cambiar la conducta. Debería haber una ley integral, pero sobre todo debería haber campañas que comuniquen los riesgos y disminuyan el atractivo”.

Impacto en la salud

Por su parte, el psiquiatra Luis Carbonetti, especialista en drogadependencia, no ve que haya demasiada conciencia sobre el riesgo sanitario que implica el consumo de alcohol: “se asocia el tabaco con una situación de perjuicio para la salud, pero eso no sucede con el alcohol, que se asocia con una cuestión de celebración y, en el caso de la dependencia, con una cuestión ética o moral”.

Carbonetti advierte además que el alcohol no tan solo produce un efecto psíquico, sino que también causa un gran deterioro clínico. “Pareciera que el alcohol, por ser legal, es menos tóxico que las sustancias prohibidas. Pero el alcohol es una sustancia legal que impacta en la salud hepática, cardíaca, renal, etcétera”, alerta.

Objeto de deseo

La publicidad de productos elaborados con tabaco está prohibida en principio, mientras que la de bebidas alcohólicas posee apenas cinco reglas (por ejemplo, prohíbe sugerir que el alcohol mejora el rendimiento físico o intelectual). Y mientras que los paquetes de cigarrillos contienen advertencias gráficas y textuales sobre el daño a la salud que ocasionan, las botellas de alcohol solo incluyen las leyendas “Prohibida su venta a menores de 18 años” y “Beber con moderación”.

Romina Torasso, docente de Comunicación Visual Gráfica de la Universidad Nacional de Tucumán, observa que, en la medida en que la publicidad sobredimensiona ciertas acciones sociales como la diversión, la exaltación del grupo y la rebeldía, ejerce una enorme influencia, que se convierte luego en motivo de consumo. “De esta forma -explica- el objeto de deseo termina por definir la identidad juvenil. Es difícil no creer esto si se tiene en cuenta la gran cantidad de jóvenes que tapan sus necesidades afectivas con el consumo de alcohol”.

Frente a la publicidad de las marcas de bebidas alcohólicas, Hernández llama a retrasar el inicio de la edad de introducción al alcohol, que hoy promedia los 14 años, y propiciar el consumo responsable. “Es fundamental intervenir preventivamente -destaca-, en las edades en las que los chicos están a punto de comenzar o apenas han comenzado. Y no solo para aumentar la edad de inicio y reducir los riesgos y daños asociados, sino también porque el alcohol, al ser la droga de inicio más temprano, es la puerta de entrada al consumo de otras sustancias”.

¿Qué pueden hacer los padres?
1- Promueva resistir la presión de los amigos. Enséñele a valorar su individualidad, a reflexionar de forma crítica sobre la amistad. Enséñele a decir no.
2- Destaque las ventajas de no consumir alcohol, como ser mejor en el deporte, en las relaciones con los demás, en el estudio. Facilite otras alternativas de ocio y diversión.
3- Cree un clima de confianza. Hable sobre el alcohol de forma abierta, relajada y no amenazadora. Si se emborracha, dígale que no dude en llamar para buscarlo.
4- Establezca límites claros. Prohibir el consumo de alcohol no es represión ni castigo.
5- Actúe de forma razonable pero firme. Es probable que discutan la prohibición  del consumo.
6- Transmita valores. Un entorno que prescinda al máximo del alcohol es fundamental para cuando crezca y tenga que tomar decisiones por sí solo.
7- Si detecta el consumo de alcohol, explore las razones que lo han llevado a beber. Si se torna habitual, busque la ayuda de profesionales.

Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/nota/832480/actualidad/consumo-episodico-excesivo-alcohol-crecio-casi-30porciento-cinco-anos.html

“Narcotráfico: las causas por tenencia de drogas para consumo personal aumentaron 110% en la Provincia”

Les compartimos la siguiente publicación.

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Se trata de un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense, que manifiesta que, a pesar del fallo de la Corte Suprema que estableció hace una década la inconstitucionalidad del artículo que prevé penas de prisión por tenencia de drogas para consumo personal, este tipo de procesos penales se incrementaron un 23% entre 2017 y 2018. Particularmente en la Provincia 1 de cada 4 causas iniciadas son por consumo.

Según la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, en territorio bonaerense, en los últimos cinco años, se registró un aumento del 110% en el número de las instrucciones penales preparatorias vinculadas a la violación a la Ley de Estupefacientes. Además, detalla que en el periodo 2017-2018, el incremento fue del 33%. De ese total, una de cada cuatro causas, tiene que ver con tenencia para consumo personal.

Particularmente, según el escrito del defensor adjunto Walter Martello, Necochea es el departamento judicial donde este tipo de causas penales representan mayor porcentaje, seguido por San Nicolás, Trenque Lauquén y Azul.

Por otra parte, en el Servicio Penitenciario Federal (SPF), por delitos relacionados al narcotráfico, la cantidad de presos procesados sin condena duplican a los que tienen sentencia: 3.300 contra 1.500. A este panorama, se le suma un récord de deportaciones que, por general, involucran a personas de escasos recursos, que integran los eslabones más débiles del sistema de comercialización ilegal de estupefacientes.

“El hostigamiento permanente y sistemático de integrantes de fuerzas de seguridad a consumidores de estupefacientes es una realidad concreta, que se registra a lo largo y ancho del país. Así lo viene denunciando, por ejemplo, el juez Mario Juliano, quien está a cargo del Tribunal en lo Criminal N° 1 de Necochea y actual presidente la Asociación de Pensamiento Penal”, dice el documento y continúa: “Entre otras acciones, Juliano presentó un habeas corpus para que la población juvenil no sea acosada por la Policía por tenencia simple de marihuana”.

El escrito del magistrado versa que “hay tres conclusiones que se pueden elaborar a partir de un muestreo de esos procedimientos por tenencia para consumo personal: 1) que la casi totalidad de los procedimientos se encuentran relacionados con la marihuana; 2) que las personas interceptadas, en su inmensa mayoría, son menores de 25 años; y 3) que el promedio de sustancias secuestradas (marihuana) oscila en los 4 gramos. Una mera estimación de los recursos materiales públicos utilizados para llevar a cabo estos procedimientos (sueldos policiales, judiciales, papelería, combustible, reactivos) arroja un costo aproximado de $ 10.000 por procedimiento.”

Prevenir no significa legalizar, así lo entendió la propia Corte en el caso Arriola, destaca Martello: “No hay dudas de que en muchos casos los consumidores de drogas, en especial cuando se transforman en adictos, son las víctimas más visibles, junto a sus familias, del flagelo de las bandas criminales del narcotráfico. No parece irrazonable sostener que una respuesta punitiva del Estado al consumidor se traduzca en una revictimización”.

Fuente: https://infocielo.com/nota/108503/narcotrafico-las-causas-por-tenencia-de-drogas-para-consumo-personal-aumentaron-110-en-la-provincia/

“El problema con las drogas”

Les compartimos la siguiente publicación.

_ Sociedad y Drogas

Entre los desafíos a los que se enfrenta el colectivo humano, el consumo de drogas está entre los más prioritarios. Porque no solo produce pérdidas de vidas, sino también de talentos, de genios, de creatividad, de dones, de personas que podrían haber hecho grandes aportaciones a la sociedad y finalmente sus regalos se quedan en nada.

Tal como dijo Allen Ginsberg: “He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura”. Y es que el problema con las drogas, es un indicador de que algo no va bien en la salud mental de la población; no son un enemigo aislado, sino el efecto de una causa más honda.

Porque en una sociedad saludable, tal problema no podría germinar, del mismo modo que un germen patógeno no tiene nada que hacer en un organismo cuya salud sea robusta. Y es debido a la insalubridad psíquica de nuestra sociedad, por lo que el problema de las drogas tiene tanto impacto:

-La edad de inicio al consumo de drogas ronda los 13 años.

– Se estima que más de 500.000 personas mueren anualmente por las drogas.

-Entre el 23% y el 43% de los accidentes de tráfico está causado por drogas.

-El narcotráfico genera 650.000 millones de dólares al año.

Algo que resta mucha consciencia es que las hayamos dividido en “legales e ilegales”. Tampoco ayuda que esta legislación varíe de unos países a otros. Todo esto impide divisar la verdadera magnitud del problema.

Porque si se lograse la perspectiva completa, esta sería aún más incómoda, y se comprendería también que incluso los fumadores, los bebedores “sociales”, o quienes tienen a la farmacia por el proveedor de estupefacientes, forman parte de la misma panorámica.

No obstante, ya hemos expuesto el aspecto visible del problema, y ahora es el turno de analizar sus orígenes. Empezaremos por señalar que es nuestro estilo de vida desbalanceado el que nos conduce a la locura, la cual no es más que la inestabilidad entre los distintos cuerpos que dan forma al ser humano; físico, mental, emocional y espiritual.

Y como resultado, este desequilibrio busca expresarse; adicción a los antidepresivos, alcohol, tabaco, cannabis, cocaína… E incluso al juego, sexo, trabajo… No es esto más que un intento del ser interno por mostrar a la personalidad que algo no va bien en el delicado engranaje de su universo interior, y que uno debería atender varios asuntos urgentes consigo mismo.

Y cuanto mayor es la demora en atender esa solicitud, con mayor gravedad se expresa. De aquí se deriva lo frecuente que es abandonar una adicción, y tener recaídas posteriores. A menudo, esta ni siquiera llega a abandonarse nunca. Porque se está tratando de remediar la consecuencia del problema, en lugar de su causa.

Volviendo al símil del cuerpo sano, ¿qué sentido tiene estarse “curando” de los catarros todos los inviernos, si a lo largo del año se mantiene la ausencia de salud del cuerpo físico? De todos modos, esta actitud tuerta es de lo más famosa; atiende los síntomas pero no atiendas la causa que los ha provocado.

Se habla de rehabilitar a los adictos para volverlos a integrar en la sociedad. Pero, ¿qué sociedad? Si esta está demente se mire por donde se mire. Porque el desequilibrio afecta al colectivo humano completo. El individuo que padece “un problema con las drogas” está expresando para todos los demás el resultado de vivir en un entorno desequilibrado, en un sistema corrupto que no respeta a la vida, ni al ser maravilloso que es el ser humano.

Y de muchas formas hemos sido llevados a vivir así. Porque son voluntades ajenas a las nuestras quienes deciden cómo han de ser nuestras vidas y cómo hemos de comportarnos. A dónde hemos de dirigirnos como especie. En qué nos está permitido pensar, y qué temas son tabú o incluso ni siquiera existen. Qué parcelas de la realidad estamos autorizados a frecuentar, y cuáles nos están completamente vetadas. Qué descubrimientos científicos tienen difusión en los medios de comunicación, y cuáles son silenciados. Qué es lo que hemos de consumir, y qué es lo que ni siquiera sabemos que existe como alternativas. Etc.

Esta es la principal causa del desequilibrio; no somos nosotros, como individuos, quienes estamos llevando las riendas de nuestras vidas. Siempre hay alguien tomando las decisiones por detrás de nosotros. El gran desafío al que la humanidad se enfrenta es la autoridad. Porque a lo largo de la historia se ha terminado por delegar el poder individual a esferas tan alejadas de nuestra influencia, que ahora ni siquiera sabemos en dónde reclamarlo.

Y es por ello que la humanidad vaga perdida. Siendo llevada a producir en bucle las mismas notas disarmónicas. Y de esta situación se deriva “el problema de las drogas”, lo mismo que se derivan la depresión, la ansiedad, los suicidios, el “estar quemado”… Las innumerables manifestaciones del único problema. Y que seguirán multiplicándose, como plagas, mientras este no sea atajado desde su raíz.

Por último, el tema es bastante más complejo, y he tratado de ceñirme a lo esencial: que el consumo de drogas responde a la falta de sentido de existir en una sociedad vacía de sentido. A un intento desesperado de hallar la cordura en un mundo donde esta brilla por su ausencia. E invito a quien le interese indagar en esta perspectiva, la lectura del tratado “Drogas: Adicción e Iniciación” de Luigi Zoja.

Fuente: https://www.diariodeferrol.com/opinion/manuel-vilela/el-problema-con-las-drogas/20200120195213272975.html

“La epidemia silenciosa del alcoholismo es una realidad argentina”

Les compartimos la siguiente publicación.

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La combinación de alcohol y jóvenes potencia todos los riesgos. Y en la Argentina el abuso del consumo de bebidas es una epidemia silenciosa. Seis de cada 10 adolescentes escolarizados tienen patrones de alcoholismo. Así lo marcan los informes de la Sedronar. Esos análisis no forman parte del debate público. Nadie parece querer ir en contra de esa idea que asocia la diversión y el éxito social con bebidas. Las cifras señalan una realidad: la muerte en una noche de boliche no es una cuestión de azar, sino un peligro concreto. Más del cuarenta por ciento de los alumnos de nivel medio reconocieron haber viajado en un vehículo conducido por un amigo que había consumido gran cantidad de alcohol. No es esa tampoco un rareza. Cuatro de cada diez chicos desafían de esa forma al destino en un auto al menos una vez cada mes. El alcoholismo juvenil en nuestro país es superior al registrado en otras naciones americanas.

Los datos de la Sedronar serían escandalosos en cualquier país que proyectase escenarios a largo plazo. El 30 por ciento de los estudiantes menores de 14 años afirmaron que beben alcohol en soledad.

Esas cifras deberían provocar mayor alarma social, ya que se trata de aquellos jóvenes que están dentro del sistema educativo, supuestamente contenidos por la estructura estatal. Fuera de ese grupo hay miles de chicos en peores condiciones. También cuatro de cada diez estudiantes confesaron en el sondeo oficial que varias veces no recordaron lo ocurrido en una noche de alcohol.

Claro que los menores no llegaron al consumo abusivo de sustancias psicoactivas por generación espontánea. Quizás a los padres no les guste ser interpelados por el descontrol de sus hijos, pero el espejo familiar podría reflejar el origen del problema: no hay otro país en la región con una población que consuma alcohol como la Argentina. Superan los números locales el nivel de alcoholismo de los Estados Unidos. Esa información fue entregada por la comisión de la OEA que analiza el uso de drogas en el continente. El documento fue presentado el año pasado en la sede de la Cancillería.

El alcohol -asociado en muchas veces al consumo de otras drogas- deriva en niveles elevados de agresión. Eso se vio en Villa Gesell con la brutal muerte de Fernando Báez Sosa. Una patota alcoholizada lo atacó frente a un boliche. Diez de los once detenidos son rugbiers. Y ahí también aparecen un problema y una posible solución. Solo un fuerte compromiso social puede disminuir los elevados niveles de abuso de alcohol y de violencia. Esos jóvenes acusados estaban dentro de una institución de la sociedad civil, un club de rugby, que tiene la responsabilidad de educar y contener a los adolescentes. No se puede desaprovechar la oportunidad que da el ambiente de un equipo para enseñar a los jóvenes que el más valiente no es el más fuerte, sino el que sabe decir no a la violencia cuando tiene la capacidad física de usarla.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/la-epidemia-silenciosa-del-alcoholismo-es-una-realidad-argentina-nid2325850

“Alcohol cero: un proyecto por la vida”

Les compartimos la siguiente publicación.

Closeup of gavel judgement concept

Lamentablemente se ha hecho costumbre en Argentina escuchar las palabras “crisis” y “emergencia”.

Se habla de crisis económica, de emergencias en materia de seguridad, de otras problemáticas graves y diversas que, si bien nos abruman como sociedad, a veces nos hacen perder de vista una crisis concreta, mensurable, y que bien encarada, sería posible de solucionar en el corto o mediano plazo.

Esta emergencia soterrada se lleva la vida de 20 personas por día, y se tradujo en 2018 (el último año con estadísticas consolidadas), en más de 7.000 víctimas fatales.

Esta crisis, que redunda en un impacto económico grave y en un sufrimiento humano inconmensurable, es la que surge de las muertes a causa de siniestros viales: la primera causa de deceso en menores de 35 años y la tercera sobre el total de la población.

En virtud de esta terrible realidad, estos últimos años mi labor legislativa se ha visto nutrida con la presentación de diversos proyectos que apuntan a combatir este flagelo, sea mediante la mejora de la educación vial, la adopción de soluciones tecnológicas de seguridad para el parque automotor, o la institucionalización de las mejores prácticas en materia de investigación de siniestros (proyecto este último que derivó en la creación de la Junta de Seguridad en el Transporte)

Indagando con mayor detalle sobre las raíces del injustificable fenómeno de la mortandad por siniestros viales, descubrimos que en más del 50% de las muertes por siniestros viales el alcohol está presente.

Los datos que actualmente se tienen sobre el consumo de alcohol previo a la conducción de un vehículo en Argentina, dan cuenta de que se trata de una problemática que poco tiene que ver con la información que la población tiene respecto a la peligrosidad de dicho comportamiento. En este sentido, el estudio sociocultural que llevó a cabo el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) en el 2017 determinó que, si bien el 93% de los conductores de autos y motos declara que sabe que beber y conducir aumenta el riesgo de sufrir un siniestro vial, aproximadamente el 20% de los conductores asumió haber conducido bajo los efectos del alcohol en el último año.

La Organización Mundial de Salud (OMS) destaca que el consumo de alcohol o de cualquier otra Sustancia Psico Activa previo a la conducción de vehículos constituye uno de los principales factores de riesgo que inciden en la producción de la siniestralidad vial. El organismo señala que el alcohol posee efectos inmediatos sobre el cerebro del conductor, de naturaleza depresiva o estimulante -dependiendo de la cantidad ingerida-, pero que, en cualquier caso, implica una interferencia en las capacidades de discernimiento y atención del conductor, un empobrecimiento de su agudeza visual, y un aletargamiento de sus reflejos y su capacidad de reacción (OMS, 2010).

Actualmente rige la Ley Nacional de Tránsito (24.449) que permite circular con un nivel de hasta 0.5 gramos de alcoholemia en sangre.

Sin embargo, en algunas provincias la exigencia del nivel cero ya es una realidad. Es el caso de Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro Y Santa Cruz. Además, hay ciudades –Mar del Plata, Neuquén, Posadas y Santa Fe– que ya legislan bajo la misma idea.

En nuestra región, países como Brasil, Paraguay y Uruguay han legislado también en el mismo sentido.

Quienes critican la adopción de políticas de “alcohol cero” lo hacen principalmente en función de estos dos argumentos: que lo que corresponde es fiscalizar el cumplimiento de las normas actuales antes que endurecer las mismas, y que no está probado que la política de “alcohol cero” tenga un impacto real en las cifras de siniestralidad.

Ahora bien, el consenso es absoluto en la necesidad de profundizar los controles y la fiscalización sobre los conductores. Dicha política, junto con la de inversión en educación vial en todos los niveles, es imprescindible para consolidar un cambio cultural e inculcar buenas prácticas de manejo en la población.

Pero lo cierto es que las estadísticas que se han recopilado estos últimos años en las ciudades, provincias y países de la región que han adoptado la política de “alcohol cero” vienen a mostrar, con claridad, que es una medida de resultados exitosos, y que Argentina no se puede seguir dando el costoso e inmoral lujo de ignorar.

A saber: en 2016, la ciudad de Neuquén estipuló que la tolerancia al alcohol y las drogas para el que conduce sería de cero (esta medida, junto a otras implementadas en esa comunidad lograron reducir un 75% las muertes por siniestros viales entre 2015 y la actualidad); en Córdoba, en la última década se logró disminuir un 30% los casos de muertes en siniestros viales (cuando en igual período creció 100 % el parque automotor provincial); en Uruguay, de acuerdo con los datos publicados por la Unidad Nacional de Seguridad Vial de dicho país, en el 2016, a un año de implementación de la ley de alcohol cero, se logró un descenso del 23,1% en espirometrías con presencia de alcohol en sangre.

Así también, diversas encuestas han mostrado un fuerte apoyo de la población a la adopción de la política de alcohol cero.

En conclusión, una ley de alcohol cero es hoy la medida que respondería al imperativo lógico, al sentido moral, a la racionalidad económica, y al mandato social.

Consecuentemente, quien firma este artículo ha tomado la decisión de presentar, impulsar y defender un proyecto de Ley que venga a implementar la política de alcohol cero al volante en la República Argentina.

El autor es diputado nacional del Frente de Todos

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2020/01/20/alcohol-cero-un-proyecto-por-la-vida/