“Consumo de drogas: buscan crear una materia en las escuelas para trabajar en la prevención”

Les compartimos la publicación  respecto a crear una materia para la prevención de las drogas.

colegios más drogas

La propuesta surgió luego de una reunión de la que participaron diferentes asociaciones que luchan contra el flagelo. “Si no hacemos un corte generacional va a ser imposible poder aminorar las consecuencias de todo esto”, señalaron.

Las Defensorías del Pueblo de General Pueyrredon y la Provincia de Buenos Aires, la Pastoral Católica de Adicciones, el Foro de Organizaciones No Gubernamentales Armando Red, representantes del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) y otras organizaciones sociales expresaron su preocupación por el consumo de sustancias tóxicas en la sociedad, por tal motivo, plantean que es necesario instalar el debate en las escuelas con una materia dentro de la currícula escolar.

“Hicimos un encuentro en el que planteamos que tenemos un problema tan grande que se constituyó en una epidemia y que es necesaria contenerla”, le explicó a 0223 Radio el defensor del pueblo Daniel Barragán.”Hay que aminorar las tremendas consecuencias que el consumo problemático de adicciones lleva adelante, tanto en la familia como en la sociedad”, exigió.

En este contexto, Barragán resaltó la necesidad no solo de combatir este flagelo, sino también de trabajar en la prevención. Por tal motivo, una de las conclusiones a las que arribaron tras el cónclave es en la importancia de iniciar este proceso desde la escuela primaria. “A instancias de la cercanía de un cambio de Gobierno, se planteó que el tema se convierta en una materia escolar que permita atacar de manera institucional la formación de los niños y en la prevención. Si no hacemos un corte generacional va a ser imposible poder aminorar las consecuencias de todo esto”, sostuvo.

En esta sintonía, el defensor del pueblo apuntó contra el Gobierno nacional, provincial y municipal y aseguró que “no existen los efectores necesarios y capacitados para hacerle frente a esta epidemia”. “Las políticas económicas de este gobierno hicieron que ese colchón social que existe generado por las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema esté en riesgo por el precio de las tarifas de gas y luz, muchos ya no pueden ni pagar los sueldos. Ante un vacío del Estado, la sociedad civil ya no da a basto”, relató.

Frente a este panorama, Barragán se mostró conforme con la posibilidad de poder consolidar un espacio con propuestas más allá del Gobierno de turno. “Esto necesita una respuesta inmediata, es una responsabilidad social compartida. Esperamos sumar otras entidades para tratar de contener esta epidemia”, agregó a la vez que puso en cuestión la capacidad del Hospital Interzonal General de Agudos (Higa) y de los Centros de Atención Primaria de Salud (Caps) para abastecer la demanda.

“Es necesario que a la brevedad podamos tener un acceso directo a los políticos. El Estado tiene que asumir su rol y dar una respuesta concreta.Todo esto ocurre porque no están presentes”, concluyó Barragán.

Fuente: https://www.0223.com.ar/nota/2019-8-22-18-13-0-consumo-de-drogas-buscan-crear-una-materia-en-las-escuelas-para-trabajar-en-la-prevencion

Anuncios

“Por una política integral de adicciones y de combate al narcotráfico”

Les compartimos la publicación de Infobae.

sedronar

Cada año mueren en el mundo más de 200.000 personas por razones vinculadas al consumo de drogas. El problema de las adicciones no reconoce fronteras, clases sociales ni edades y perjudica a países desarrollados y subdesarrollados, ricos y pobres y a jóvenes, adultos y ancianos. El narcotráfico vincula a redes delictivas internacionales, a funcionarios públicos y a miles de personas que trafican y que consumen. Este negocio es inmenso y las organizaciones criminales lavan suntuosas cifras de dinero año tras año.

Según datos oficiales del Sedronar, en la Argentina viene aumentando de manera alarmante el consumo de marihuana, cocaína, paco y otras drogas nocivas para la salud mental y física de la población.

En el año 2017 se produjeron 47.655 delitos encuadrados en la ley de estupefacientes 23.737/89. En el país, la infracción a esta norma es la tercera causa de encarcelamiento, luego de los delitos de robo y de homicidio. El índice de detenidos por la ley 23.737 cada 100.000 habitantes se duplicó en una década, pasando de 9,5 en 2005 a 18,5 en 2015. El 65% de las personas privadas de la libertad por esta causa son jóvenes y tienen entre 25 y 45 años, el 80% de ellos estaba desocupado o sub-ocupado al momento de la detención y solamente un 15% tenía estudios secundarios. En las barriadas humildes, el menudeo y la venta aparecen como una salida laboral para los miles de caídos del sistema que son descartados por la actual política económica.

Si bien la gran mayoría de detenidos por este delito era de origen humilde, es bueno remarcar que en la Argentina uno de cada cinco presos con estudios superiores lo estaba por infligir esta norma.

En el año 2015, el 86% de los detenidos era hombre y una de cada tres mujeres privadas de la libertad en el país se encontraba por un delito tipificado en la ley 23.737.

El consumo de drogas es un problema de Salud Pública y el Estado debería garantizar el tratamiento del adicto y la contención de su familia. El Gobierno tiene que impulsar una educación pública de doble turno que forje una conciencia y nuevos valores. Además debería abrir centros de rehabilitación y de apoyo a los adictos y sus familias. Y a la vez, el Poder Público debe combatir a los narcotraficantes y tiene la obligación de castigar con dureza el comercio a los menores que hoy se desarrolla con impunidad a plena luz del día.

El Estado y las organizaciones de la comunidad deben marchar juntos. Debemos ofrecer a los jóvenes un colegio, una capilla y un club para evitar que caigan en las redes de la droga que los conducen a la calle, a la cárcel o al cementerio. Frente al flagelo y a la ausencia del Estado, actualmente las iglesias y las organizaciones de la comunidad son muchas veces las que protagonizan la atención del adicto. Hay que acompañar a estas instituciones y al adicto para que recupere su salud mental, su dignidad y su trabajo si es que lo perdió.

La ciudad de Buenos Aires y la Argentina requieren de manera urgente políticas de salud pública, de contención social, de concientización y de erradicación del narcotráfico, porque son un flagelo que avanza silenciosamente y principalmente sobre la generación de jóvenes que ni estudia ni trabaja. Y con su avance destruye familias enteras que son, ni más ni menos, el corazón y futuro de la Argentina.

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2019/08/07/por-una-politica-integral-de-adicciones-y-de-combate-al-narcotrafico/

“Se dio a conocer la lista de los 22 países más involucrados en el narcotráfico en el mundo “

Les compartimos la publicación de El Tribuno.

En un memorándum, se destacó a los gobiernos que hicieron progresos y fustigó a los que no hicieron nada para reducir la producción o el tránsito de drogas en sus territorios.

Países narcotráfico

“Por la autoridad que me confieren como Presidente la Constitución y las leyes de los Estados Unidos (…) identifico por la presente a los siguientes países como grandes países de tránsito de drogas o grandes productores de drogas ilícitas: Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela”, sostuvo Donald Trump en un memorándum enviado este jueves al secretario de Estado, Mike Pompeo.

El documento se elabora anualmente, antes de cada nuevo año fiscal, que en Estados Unidos va del 1 de octubre y el 30 de septiembre siguiente. En las últimas ediciones se vienen repitiendo los mismos 22 países.

“La presencia de un país en la lista no refleja necesariamente los esfuerzos antinarcóticos de su gobierno o el nivel de cooperación con los Estados Unidos (…) La razón por la que los países figuran en la lista es la combinación de factores geográficos, comerciales y económicos que permiten el tránsito o la producción de drogas, incluso si un gobierno ha adoptado medidas de fiscalización de estupefacientes sólidas y diligentes”, aclara el memorándum.

Entre los 22, solo dos fueron “reprobados” por la inacción de sus gobiernos: Bolivia y Venezuela. Ambos, por haber incumplido de manera “demostrable” sus obligaciones bajo los compromisos internacionales antidrogas.

“Por la presente designo a Bolivia y al régimen ilegítimo de Nicolás Maduro en Venezuela como países que no han cumplido de manera demostrable durante los últimos 12 meses con sus obligaciones en virtud de los acuerdos internacionales de lucha contra los estupefacientes (…) También he determinado (…) que los programas de los Estados Unidos que apoyan al gobierno interino legítimo en Venezuela son vitales para los intereses nacionales de los Estados Unidos”.

Si bien no lo puso a la altura de Venezuela y Bolivia, Trump cuestionó la gestión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México. El mandatario amenazó con reprobarlo si no corrige estos problemas en los próximos 12 meses.

“México necesita hacer más para detener el flujo de drogas mortales que entran a nuestro país. Necesitamos que el gobierno mexicano intensifique sus esfuerzos para aumentar la erradicación de la amapola, la prohibición de drogas ilícitas, los enjuiciamientos y la incautación de bienes, y para desarrollar una estrategia integral de control de drogas. En particular, la plena cooperación de México es esencial para reducir la producción de heroína y hacer frente a la producción ilícita de fentanilo y a todas las formas de tráfico de drogas, incluso a través de los puertos de entrada de los Estados Unidos (…) Si no se logran nuevos progresos durante el próximo año, consideraré la posibilidad de determinar si México ha incumplido de manera demostrable sus compromisos en materia de fiscalización internacional de drogas”.

En contraposición, el documento destacó el trabajo de Colombia. Lejos de las críticas que había lanzado en 2017 contra el entonces Gobierno de Juan Manuel Santos, alabó a Iván Duque, por el rápido progreso en la reducción de los cultivos de coca.

“En Colombia, el presidente Iván Duque ha logrado avances tempranos en el retroceso de los niveles récord de cultivo de coca y producción de cocaína heredados de su predecesor y en los esfuerzos para reiniciar un programa de erradicación aérea dirigido por Colombia. Este progreso debe continuar y expandirse, y mi administración trabajará con nuestros socios colombianos para alcanzar nuestra meta conjunta de 5 años de reducir a la mitad el cultivo de coca y la producción de cocaína para finales de 2023″.

Por último, Trump hizo un llamado especial a la restauración del orden democrático en Venezuela. “Continuaremos coordinando estrechamente con Colombia y otros socios de ideas afines en nuestro hemisferio para restaurar la democracia en Venezuela. Con el fin de la dictadura de Maduro plagada de elementos criminales, Estados Unidos tendrá una oportunidad mucho mejor de trabajar con Venezuela para detener el flujo de drogas que sale de Sudamérica”.

Fuente: https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2019-8-9-17-32-0-se-dio-a-conocer-la-lista-de-los-22-paises-mas-involucrados-en-el-narcotrafico-en-el-mundo

“Por el riesgo de las drogas sintéticas, ampliaron la lista de sustancias controladas”

Les compartimos la publicación de La Nación.

drogas y penalidades

Los golpes a los clanes que manejan la comercialización de la marihuana y cocaína en la Argentina son una las partes más visibles en la lucha contra el narcotráfico. Esos estupefacientes tienen una importante cadena de circulación y un amplio mercado interno de consumo. Sin embargo, la amenaza para los sistemas de seguridad y salud pública en un futuro cercano está representada por las llamadas drogas sintéticas. Los especialistas en narcotráfico, locales y extranjeros, coinciden en que esas sustancias se abren camino en forma rápida y el montaje de tráfico es de núcleo más blando que en el caso de las tradicionales redes de narcomenudeo. Sin una gran logística, apenas con un envío por correo desde el exterior puede movilizarse un importante microtráfico. Y con los cambios constantes en la composición química de esas drogas, el aparato preventivo busca anticiparse. El Gobierno amplió esta semana la cantidad de sustancias controladas de las 328 supervisadas desde 2018 a 462.

El mercado ilegal de las drogas sintéticas tiene una diferencia clave con relación al tráfico de las sustancias de origen vegetal, como la marihuana y la cocaína: sus productos se reconstruyen en forma permanente. Y muchas veces se genera un vacío legal que el Gobierno busca cerrar con el nuevo listado de sustancias controladas presentado por las autoridades del Ministerio de Seguridad.

También se agregó un cambio en procura de anticiparse a los constantes cambios en la composición de esas drogas, algo que muchas veces hace fracasar una investigación al no poder calificarse de drogas ilegales las sustancias encontradas durante un allanamiento. Técnicos del Conicet y del área antidrogas identificaron siete “familias” de sustancias cuyas variantes serán consideradas estupefacientes.

“Esta nueva forma de fiscalización por grupos de sustancias tiene una lógica de anticipación. Además de dar a la Justicia la herramienta necesaria para llevar adelante una causa, esta ampliación tiene un aspecto preventivo, porque se podrá seguir el movimiento interno de un componente cuya importación quizá no llamaba la atención por separado, pero que al conocerse su potencial utilización para la fabricación de drogas sintéticas será más controlado”, comentó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Una situación de esas características ocurrió, por ejemplo, con la efedrina, sustancia utilizada por laboratorios para la fabricación de medicamentos, pero cuyo desvío al mercado negro es buscado por narcotraficantes para la elaboración de metanfetamina. La anormal importación de ese componente solo quedó expuesta en nuestro país al descubrirse en 2008 un centro de procesamiento de metanfetamina en Ingeniero Maschwitz. Casi de inmediato sucedió en llamado triple crimen de General Rodríguez. En ese caso, el sistema oficial de respuesta había quedado detrás de los movimientos de narcos que, presionados en México, buscaban efedrina en otros mercados legales.

En la lista de “familias” preparadas para dar sustento legal a investigaciones criminales aparecen los cannabinoides sintéticos. Funcionarios norteamericanos comentaron aquí -en sus visitas en los últimos tres años- que esas drogas lograron un fuerte impacto entre adolescentes escolarizados de su país. Se trata de compuestos preparados para ser inhalados a modo de quemadores de incienso o, en sus versiones líquidas, mediante el uso de vaporizadores y cigarrillos electrónicos. Algunos de los nombres usados en las calles norteamericanas para esa droga son K2, Spice, Black Mamba, Bliss, Bombay Blue, Fake Weed, Moon Rocks y Yucatán. En la Argentina no irrumpió esa droga en forma masiva -los estudios nacionales indican que en nuestro país 7,8 % de la población consume marihuana y 0,3% alguna droga sintética-, pero es uno de los riesgos más reales.

Para algunos especialistas jurídicos, la calificación de “familias” de drogas podría encontrar complicaciones en los tribunales argentinos legalmente acostumbrados a un sistema “restrictivo” que define cada acción y cada elemento en una causa. Las autoridades nacionales consideran, en cambio, que la ley antidrogas avala la calificación de estupefacientes con la mención de una sustancia en el decreto reglamentario. Esa lista de componentes químicos prohibidos o controlados fue ampliada por la expansión mundial de las drogas sintéticas.

El microtráfico por correo, uno de los nuevos desafíos

El microtráfico de drogas sintéticas presenta a las autoridades desafíos diferentes a las redes que mueven grandes cargamentos de marihuana o cocaína. En el centro de verificación que la Aduana tiene en la localidad de Monte Grande en los últimos días se detectó -gracias a la acción de perros adiestrados- un envío por correo de 87 dosis de éxtasis que había llegado desde Holanda, con destino a Tucumán.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/por-el-riesgo-de-las-drogas-sinteticas-ampliaron-la-lista-de-sustancias-controladas-nid2278459

“Drogas sintéticas: un mercado que desafía los sistemas policial y sanitario”

Les compartimos la publicación de La Nación.

tucuman

Las nuevas drogas sintéticas generan constantes desafíos tanto al sistema de seguridad como al sanitario. En la Argentina, el mercado crece, y en la ciudad, ya se registra un promedio de 150 intoxicados cada año. Según especialistas consultados por la nacion, son sustancias difíciles de rastrear e identificar, creadas a partir de combinaciones químicas que buscan replicar los efectos estimulantes, alucinógenos e incluso depresores de drogas ilícitas de origen vegetal, como la cocaína y la marihuana, pero las estructuras moleculares casi nunca coinciden y para la mayoría de los laboratorios forenses es difícil encontrar rastros en sangre u orina. Estas nuevas sustancias psicoactivas (NSP) suelen originarse en el sudeste asiático y presentan constantes retos, ya que tienen una amplia distribución geográfica, rutas de tráfico y patrones de uso que cambian rápidamente. También se filtran otras problemáticas, ya que estas sustancias no están controladas por los convenios internacionales de seguimiento de drogas, o sea que su estatus legal puede diferir mucho de un país a otro, y su compra está mutando hacia el mercado online, especialmente a través de la darknet (la red de sitios de internet a los que se accede mediante el uso de programas especiales) y el mercado de criptomonedas.

“Los números de uso y abuso de drogas sintéticas en el mundo son tan desopilantes que es solo una cuestión de tiempo hasta que tengamos un problema grave en la Argentina”, dijo Luis Ferrari, el primer toxicólogo argentino que participa en el Comité Mundial de Drogas de Diseño de las Naciones Unidas.

El desafío de combatir esta amenaza se complicó con la aparición de decenas de nuevas sustancias psicoactivas. “La evolución de un tipo de droga de diseño a otra fue muy rápida, ya que se fabrican sintetizando productos químicos, o sea que modificando solo una molécula se puede obtener una sustancia diferente, y esto plantea nuevos retos para las autoridades”, explicó Ferrari, quien se refirió al problema como “un juego del gato y el ratón”, donde cada vez que se fiscaliza una droga, aparece otra nueva.?

El corazón del mercado
La ruta de las drogas sintéticas comienza en laboratorios de países asiáticos, principalmente en ciudades portuarias de China, Paquistán, la India y el triángulo dorado de Myanmar, Laos y Tailandia. Allí se crea la estructura básica de las sustancias, que luego se traslada a los laboratorios clandestinos europeos, donde se termina el proceso de síntesis. Finalmente, llega a la Argentina, donde se mezcla con sustancias como lactosa o maltosa, para formar una pasta que se divide y comprime en pastillas.?

“Detectamos que los principales proveedores de drogas sintéticas del mercado argentino son de Bélgica y Alemania”, indicó Martín Verrier, a cargo de la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico, del Ministerio de Seguridad, que en 2017 reportó incautaciones por 692.506 unidades de drogas sintéticas, lo que significó un aumento del 205% comparado con 2015.?

Además resaltó que en lo que va del año ya se secuestraron 76.318 pastillas de éxtasis, un 11% más que en 2018. “Las pastillas de éxtasis recientemente revelaron picos récord de hasta 300 miligramos de MDMA (la droga sintética en sustancia pura) en cada comprimido, una dosis calificada como extremadamente alta (antes se usaban hasta 80 miligramos) que puede producir problemas cardíacos, altas temperaturas corporales y deshidratación a los que las consumen”, agregó.?

El año pasado, los puntos de entrada en la Argentina se focalizaron en la ciudad de Buenos Aires, el conurbano, Rosario, Mar del Plata, Paraná, la ciudad de Mendoza y Santa Fe. Mientras que por el costado transandino, se han detectado algunos pasos fronterizos donde la Gendarmería Nacional incautó droga sintética en manos de traficantes que intentaban pasarla en burro o con la complicidad de mochileros en varias ciudades de Neuquén, Río Negro y Chubut.

Mientras que en 2009 había solo 100 drogas de diseño en el Sistema de Alerta Temprana de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) a partir de 2018 esa lista contaba con 888 sustancias. La mayoría pertenecientes a los cannabinoides y catinonas sintéticas, y las fenetilaminas. Muchos países están tomando medidas para prohibir las sustancias. Sin embargo, una vez que las fiscalizan, los diseñadores de drogas usan productos químicos diferentes e igualmente peligrosos, lo que dificulta que la legislación se mantenga al día.

“Nuestro país estaba muy atrasado en la capacidad de adaptación de la legislación de las nuevas drogas. Actualmente, el sistema es muy taxativo (nombre por nombre) sobre qué drogas están prohibidas, pero esto va a cambiar gracias a un proyecto que hicimos junto al Conicet, donde agrupamos las drogas por familia química para evitar vacíos legales ante la presencia de nuevas sustancias”, señaló Verrier, quien destacó que este será el sistema más completo en América del Sur y espera que sea puesto en vigor antes de fin de año.?

Negocio químico
“Existe una expansión global, dinámica y sin precedente del mercado de estas drogas, ya que se crean y comercializan rápidamente”, explicó a la nacion Melinda Mancebo, toxicóloga del laboratorio de la Unodc.

Para Mancebo, “el circuito de las drogas sintéticas es muy distinto al clásico del narcotráfico, porque se movió casi por completo al mercado de la darknet”.

Ocurre que para drogas como la cocaína, se sabe cuáles son las zonas de producción, mientras que para estos nuevos mercados “solo basta con instalar un laboratorio pequeño en cualquier parte del mundo que funcione usando elementos químicos bastante accesibles”, indicó Mancebo.?

Verrier también resaltó que los consumidores en la Argentina están usando criptomonedas para comprar NPS en Europa. “Es un comercio totalmente distinto al de las drogas más tradicionales, donde históricamente detectamos hasta siete intermediarios para llegar al consumidor final, mientras que en este caso la cadena de comercialización es mucho más corta, sofisticada y difícil de desarticular”.

Por su parte, el toxicólogo Ferrari confirmó que “las drogas como la cocaína y la marihuana son voluminosas en comparación con las nuevas sustancias, que pesan pocos gramos y pasan desapercibidas por el correo en sobres comunes; además, con poca cantidad del compuesto, se pueden troquelar miles de pastillas”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/drogas-sinteticas-un-mercado-que-desafia-los-sistemas-policial-y-sanitario-nid2274072

“Nueva estrategia para combatir el microtráfico de drogas en los barrios”

Les compartimos la publicación de La Nación.

Un procedimiento en Mar del Plata derivó ayer en el decomiso de tres kilos de cocaína. Podría ser considerado un secuestro de drogas sin mayor relevancia, si se toma en cuenta que en la frontera norte las incautaciones tienen otros volúmenes y que incluso pueden tomarse como un hallazgo menor los 89 kilos de cocaína encontrados el sábado pasado en un control vial en Misiones. Sin embargo, el resultado de los 47 allanamientos marplatenses fue seguido con particular atención en el Ministerio de Seguridad, donde los funcionarios están acostumbrados a recibir notificaciones diarias sobre operativos con más de 500 kilos de droga. El interés de las autoridades en ese caso no estaba enfocado en la balanza del decomiso, sino en la actuación allí de las recientemente creadas Brigadas Especializadas en Microtráfico (BEM). Las acciones contra el narcomenudeo empezaron a ser planteadas como estratégicas para disminuir tanto la oferta de drogas como el elevado nivel de violencia que rodea a los puestos de venta de marihuana y cocaína.

Jóvenes

Desde diciembre de 2015 fueron allanados por fuerzas federales 2306 lugares utilizados por los vendedores minoristas de drogas. En muchos de esos casos -tras el acuerdo con el juez a cargo del expediente-, esos llamados búnkeres se transformaron en zonas abiertas bajo control social. Entre esos “espacios recuperados al narcotráfico” figura un predio que había sido usado como espacio de comercialización de estupefacientes y que fue transformado en una huerta comunitaria supervisada por la Municipalidad de San Miguel. “La idea es que el narcotráfico no vuelva a ocupar esos lugares. Con este programa se va a sacar la droga de al lado de la casa de los vecinos”, comentó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que visitará este jueves ese predio arrebatado a los narcos en San Miguel.

Para las autoridades nacionales, las cifras de decomiso -con un récord de 256.205 kilos de marihuana alcanzado el año pasado- en la frontera norte señalan buenos resultados en la tarea de interceptar la ruta de los cargamentos ilegales. Y empiezan a organizar un trabajo más metódico sobre las bocas urbanas de expendio de drogas. Para eso fueron creadas 41 BEM -con un total de 164 investigadores- en la primera parte del programa contra el narcomenudeo. La mayoría de esos 2306 puntos de venta fueron desarticulados antes del comienzo de la actividad de esos grupos especializados en microtráfico, pero desde mayo pasado, en los primeros pasos del plan piloto, el promedio mensual de allanamientos en puntos de venta minoristas pasó de 51,4 a 89,5.

“Es crucial mantener el decomiso en las fronteras, pero el narcomenudeo representa el impacto más grave percibido por la sociedad. Entonces, no se trata de hacer una u otra cosa, sino de trabajar en ambos niveles, pero con unidades separadas, con objetivos de narcotráfico, por un lado, y microtráfico, por el otro”, explicó el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco.

Las primeras unidades están distribuidas en la ciudad de Buenos Aires, el conurbano, Rosario, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata. La intención de las autoridades nacionales es aumentar la cantidad de esas brigadas, originadas en una experiencia que los funcionarios observaron en Chile.

“Queremos que sirva como modelo para las acciones provinciales contra las drogas; buscamos una gran coalición con las policías y representantes judiciales de cada distrito. El objetivo es que el punto de venta no solo es eso, sino parte de una cadena que también puede atacarse de abajo hacia arriba. Cada vez que desarticulamos un quiosco de drogas se puede llegar al capitalista”, dijo la ministra Bullrich, que impulsa una mayor adhesión a la desfederalización de la lucha contra el comercio minorista de estupefacientes. Esa idea cobró fuerza en los últimos meses, luego de más de una década en la que prácticamente solo Buenos Aires, Córdoba y Salta habían aceptado avanzar con sus propias fuerzas contra el narcomenudeo tal como lo avala la ley promulgada en 2005. Ahora también se sumaron Tucumán, Jujuy, Entre Ríos, Catamarca, Chubut y Santiago del Estero.

Las autoridades nacionales consideran que investigaciones focalizadas en los puestos de venta de droga permitirán reducir los niveles de violencia urbana. “El objetivo es atacar la etapa más peligrosa del narcotráfico en la Argentina, que está representada por el microtráfico en los barrios. La mayoría de los homicidios no están en las fronteras, sino en las zonas de narcomenudeo”, aseguró Martín Verrier, subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico.

Para Bullrich, “la disminución de la tasa de homicidios tiene que ver con el control de los llamados puntos calientes”, los lugares en los que diferentes bandas se disputan los puntos de venta de droga.

Uno de los trabajos que tendrán los detectives que integran las BEM será definir el perfil de peligrosidad de una determinada zona, especialmente para que las posteriores acciones judiciales puedan atacar a todos los actores narco que operen en esa área, sin permitirse que otros grupos ocupen el lugar dejado por la banda desbaratada.

Entre los objetivos trazados por las autoridades nacionales al lanzar el programa de BEM figuran la desarticulación de los puntos de venta de drogas en los barrios y la sistematización del esfuerzo policial para encarar acciones contra el narcomenudeo. Entre el 24 y el 30 de junio pasado, por ejemplo, las cuatro fuerzas federales de seguridad arrestaron a 1265 sospechosos por diferentes infracciones a la ley antidrogas. Más allá de ese resultado concreto, los funcionarios nacionales esperan capacitar a más unidades específicas para enfrentar el narcomenudeo con la intención de reducir la oferta de sustancias psicoactivas en los barrios, impedir la consolidación de clanes familiares y “disminuir los delitos y la violencia asociada con la venta de drogas al por menor”, según consignaron en el Ministerio de Seguridad.

La asignación de estas BEM a diferentes áreas se realizará a partir del análisis de inteligencia criminal, de las denuncias anónimas recibidas en el número telefónico 134 y la información aportada por autoridades municipales y foros vecinales. La intención es que los habitantes de barrios hostigados por vendedores de drogas puedan notar que sus denuncias producen cambios.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/crearon-brigadas-especiales-sacar-vendedores-drogas-barrios-nid2264388

“Drogadictos, “refugiados de las drogas” y traficantes, el lado oscuro de Nueva York”

Les compartimos la nota publicado por Clarín.

Varios puntos estratégicos se han vuelto sitios de venta y de consumo. Y muchos llegan desde otras ciudades del país atraídos por los mejores precios y hasta por una mejor atención para los adictos.

empalme-ocupado-lleno-coches-personas_23-2148184362

Una pareja de Ohio empuja el carrito de compras con todas sus pertenencias hacia la calle 34 Este, mientras los turistas se amuchan junto a ellos. Un hombre mayor de Massachusetts duerme afuera de Pennsylvaia Station, por la que 600 mil personas pasan diariamente. No muy lejos, una mujer de Carolina del Norte se agacha junto a un cartel de cartón.

Los centros de tránsito de Nueva York son usados por millones de turistas y personas que van a su trabajo cada año. Pero últimamente, estos centros se han convertido cada vez más en un destino para personas con adicción a opioides u otras drogas. Muchos llegan de sitios del país que han visto un enorme aumento en los indicadores de consumo de droga y de sobredosis fatales.

Nueva York tiene su propia crisis de drogas: las muertes por sobredosis aumentaron fuertemente en 2016 con la llegada de fentanilo, y las autoridades dicen que la ciudad se ha convertido en un centro importante de comercialización ilegal del opioide sintético. Pero, salvo algunos sitios del Bronx y de Staten Island, la crisis de los opioides no suele ser visible públicamente.

Sin embargo, este no es el caso de Penn Station, ni de la terminal de ómnibus de Port Authority en Midtown Manhattan, Jamaica Station en Queens u otros centros de tránsito. Allí, las personas atrapadas por la adicción forman filas en las veredas, esperando, pidiendo dinero, durmiendo en campamentos improvisados. Los números crecen a medida que el clima se vuelve más cálido, y su presencia recuerda una época en la que Nueva York era un lugar más áspero.

“Son refugiados de la droga”, dijo Dimitri Mugianis, asesor en New York Harm Reduction Educators, una organización sin fines de lucro que trabaja con consumidores y con sus familias para promover un uso más seguro de la droga. “Están buscando una vida mejor”.

Mugianis dijo que los consumidores de opioides vienen a Nueva York por la droga, pero también porque encuentran mayor tolerancia y contención aquí que en sus ciudades natales, y más acceso a servicios como el cambio de jeringas.

Rebecca Conklin, de Thomasville, Carolina del Norte, una de las más de treinta personas en situación de calle cerca de centros de tránsito a quienes el New York Times entrevistó, dijo a la salida de Penn Station que vino a la ciudad hace más o menos dos años, desamparada y con la necesidad de tratamientos médicos y un nuevo comienzo.

“Mi marido me dijo que Nueva York cuida a su gente”, dijo Conklin, de 40 años.

Funcionarios de la ciudad han dicho que esta población es transitoria y que no representa un incremento general de personas en situación de calle. De todos modos, su presencia cada vez mayor se ha vuelto difícil de ignorar.

Barbara A. Blair, presidente de Garment District Alliance, que representa a negocios y dueños inmobiliarios en la zona entre Penn Station y Port Authority, dijo que desde el verano pasado una cantidad significativa de gente que aparentemente consume drogas ha llegado al barrio.

“Este año están de vuelta”, dijo Blair. “Están allí con sus carteles de cartón. A veces están desmayados”.

Muchas personas viviendo en la calle dicen que tienen más posibilidades de encontrar refugio y tratamiento en Nueva York. Pero algunas vienen a la ciudad por la disponibilidad de las drogas.

Las drogas como el fentanilo, que puede ser 50 veces más fuerte que la heroína, son más abundantes y baratas, en general, en Nueva York que en las ciudades más pequeñas y pueblos, según muchos consumidores y abogados de Harm Reduction.

Las drogas, que también incluyen píldoras recetadas, crack y metanfetaminas, llegan a los centros de tránsito desde toda la ciudad y Nueva Jersey, a menudo transportadas por traficantes al menudeo que le venden a los que viven en la calle —y a los transeúntes— para poder pagar sus propios hábitos de consumo.

El Departamento de Policía de Nueva York, cuya oficina de tránsito controla el sistema de trenes subterráneos, dijo que las detenciones por crímenes relacionados con drogas subieron un 55% en junio, en las estaciones de subterráneo conectadas con Penn Station, Port Authority y Jamaica Station, en Queens —donde llegan los compradores de droga, con el Long Island Rail Road— si se comparan con el mismo período del año anterior. En el resto del sistema, los indicadores no habían visto cambios relevantes.

Sin duda, la gente ha venido ha Nueva York para comprar drogas desde hace décadas. Pero antes, en general, regresaban a sus hogares una vez que habían hecho la compra.

Ahora es más común quedarse. La primera ola vino a la ciudad desde Long Island, Nueva Jersey y Connecticut, hace más o menos cinco años, según muchos entrevistados. Muchos dijeron que primero se habían hecho adictos a opioides recetados, pero que habían terminado comprando la droga en la calle y que ya lidiaban con una adicción a la heroína cuando llegaron.

Jay, un ex pintor de 39 años, de Long Island, dijo que había logrado salir de la heroína visitando una clínica de metadona en Manhattan. Dijo que había más obstáculos para el tratamiento en Long Island, por ejemplo, con largas listas de espera.

“Aquí uno entra en un programa de metadona el mismo día que aplica”, dijo Jay, que pidió que sólo usáramos su nombre de pila para no avergonzar a su familia. Todavía vive en la calle y gana dinero repartiendo volantes y haciendo trabajos ocasionales.

En los últimos años ha venido gente de lugares más lejanos.

Grece Cohen, que viene de un suburbio de Atlanta, dijo que ella y su novio vinieron a la ciudad el otoño anterior, luego de lidiar con una adicción a opioides y terminar en la calle. “Aquí hay más recursos”, dijo Cohen, de 19 años, que fue entrevistada a la salida de una boca de subterráneo en la calle 42 Oeste hace algunos días. Estaba sentada sobre una caja, sosteniendo un cartel que decía que vivía en la calle y que estaba embarazada de tres meses. Ella y su novio estaban tratando de ingresar a un refugio familiar cercano, dijo, pero la aplicación no había sido aprobada aún.

Mendigar para vivir
Muchos de los que han vivido en las calles de Midtown durante años dijeron que ya no pueden ganar el dinero suficiente mendigando, debido a la mayor competencia que generan los recién llegados. Yolanda Rodriguez, del Bronx, dijo que había pasado muchos años en la calle 40 Oeste, luchando con su enfermedad mental y con el consumo de drogas. Dijo que ahora sobrevive gracias a los que trabajan en los foodtrucks, que le dan casi todas sus comidas, y gracias a las limosnas de los transeúntes que la reconocen.

La causa del incremento de la población es obvia. “Las drogas”, dijo Rodriguez, de 30 años. “Mira alrededor. Están por todas partes”.

Además de los dólares de los turistas, el Midtown de Manhattan tiene clínicas, programas de intercambio de agujas y programas de tratamiento ambulatorio. Se trata de una infraestructura que ha quedado de olas de consumo de droga anteriores.

Blair, presidente de Garment District Alliance, dijo que los recién llegados han tomado por completo los espacios de LinkNYC, que ofrecen Wi-Fi gratis y sitios para cargar el teléfono, y que obstruyen el paso con sus valijas y colchones en uno de los sitios más transitados de la ciudad.

Lo que es más inquietante, dijo Blair, es su precario estado de salud. “Esta gente está en una situación crítica”, dijo, advirtiendo que las autoridades no pueden obligar a la gente a recibir ayuda. “Tiene que haber un nuevo modelo para lo que es, esencialmente, una crisis”.

Denise Paone, directora de investigación y vigilancia en la Oficina de Prevención de Consumo de Alcohol y Drogas de la ciudad, dijo que los indicadores de mortalidad no mostraron que la crisis sea peor en los centros de tránsito que en otros sitios de la ciudad. De las 1487 sobredosis fatales en Nueva York en 2017, 14, o el 1% ocurrieron en Penn Station, Port Authority o Jamaica Station.

Pero el problema es, sin duda, más visible allí.

“Veo más ambulancias que nunca”, dijo Darryl Grisham, de 59 años, que recibe propinas por ayudar a los turistas a conseguir un taxi saliendo de Penn Station.

“Está el fentanilo. Está el K2”, dijo, refiriéndose a la marihuana sintética. “Hay gente caminando por ahí como zombies”.

Dentro de la estación, Sonia Parven, supervisora en Hudson News y Dunkin Donuts, señaló un transitado corredor a la salida del local. “Un tipo tuvo una sobredosis justo allí, cerca del tacho de basura”, dijo.

En un momento, dijo Parven, ella y sus empleados habían llegado a conocer las caras de las personas que se quedaban cerca de Penn Station. Pero ahora, dijo, “Caras nuevas, caras nuevas, caras nuevas. Todos los días, dos o tres caras nuevas”.

Max Sepulveda, que dirige un programa de reducción de daños en un sitio de intercambio de agujas en la calle 37 Este, administrado por Housing Works, dijo que el número de personas buscando suministro de droga ha ascendido de manera constante a 50 por día, y son una “mezcla considerable” de residentes de la zona y de personas que viven afuera de la ciudad.

Las sobredosis alrededor del sitio de intercambio no han aumentado, dijo, gracias a la naloxona, el antídoto para la sobredosis, y gracias a la educación preventiva. De todos modos, este tipo de incidentes no es infrecuente. Hace algunos días, dos ambulancias estaban estacionadas afuera de los dos edificios que albergan el sitio de intercambio. Los médicos intentaban convencer a un hombre que había tenido una sobredosis de que fuera al hospital. Uno de los médicos dijo que lo habían llamado para ir a esa zona tantas veces que había llegado a conocer a muchos consumidores —“chicos de todo el país”, dijo, que en general mezclan drogas. Recordó, por ejemplo, que le había administrado naloxona a un hombre pelirrojo cinco veces. Hace unos días, Conklin, de Carolina del Norte, estaba afuera de Penn Station terminando una ensalada que le habían dado. Ella y su marido habían ido cada uno por su lado, dijo, y ella había estado durmiendo en el subterráneo y mendigando a los transeúntes. Le habían robado el teléfono celular cuatro veces y había escapado por un pelo de un abuso sexual.

“Lo difícil es llegar de una vida normal a esto”, dijo Conklin. Sin embargo, no estaba en sus planes volver a casa.

Fuente: https://www.clarin.com/mundo/drogadictos-refugiados-drogas-traficantes-lado-oscuro-nueva-york_0_cqzIJaJSU.html