Hacia una sociedad sin sujetos

 

“El tabaco es de derecha y la marihuana, de izquierda…” Julio Sanguinetti-ex presidente Uruguay

 

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Dr. Juan Alberto Yaria – Director General GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Las drogas son la forma moderna de la “doma” social, por eso los grandes líderes del mundo, desde Kennedy hasta los del viejo orden comunista, hacían de la lucha preventiva una bandera (no olvidarnos la epopeya de las dos Guerras del Opio por los chinos). Ahora parece no ser así. Las guerras se ganaban con drogas, ahora desde la paz se ganan voluntades con las drogas.

La disociación es una manera de desconocernos y de no conocer la realidad. Lo que duele o no nos gusta no forma parte de nuestro campo “visual” psicológico e intelectual. Nuestra comprensión de lo que es desde el otro hasta la realidad se estrecha. La disociación es un rasgo que puede ser nuestra “sombra”, obnubilando el conocimiento de nuestra realidad. No reconocemos una parte de la vida. La escisión y la negación nos persiguen y así nos transformamos en “enanos” en el conocimiento de la realidad. En la vida y en las sociedades a veces funcionamos disociadamente. Vemos una parte de la realidad y no vemos otras. Miopías en la cultura y en la vida cotidiana.

La marihuana es un triunfo por su consumo masivo del marketing político unido a una red de comercialización enorme negando evidencias científicas. Es una forma post-moderna de colonización social con un discurso tentador que parece encubrir el vacío en nuestras sociedades.

 

La invasión de espacios sociales

 

Dos familiares muy directos me cuentan que la marihuana presidía encuentros sociales. En la cancha de River con sus hijos en una platea tuvo que apartarlos por la masividad del consumo de marihuana desde jóvenes a adultos. El otro me relata que en una fiesta de jóvenes maduros, la mayoría ya casados, el dueño de casa obligaba a los que fumaban cigarrillos con nicotina a ir al balcón y los que fumaban marihuana podían estar en la habitación cerrada. Esto no solo ocurre en espacios sociales sino también en espacios profesionales y científicos. Muchos profesionales defienden el uso de marihuana desde el fanatismo desatendiendo los datos cada vez más claros de investigaciones sobre los efectos no solo tóxicos, sino también adictivos de este estupefaciente.

Pero se ha impuesto como una señal de progresismo. Por eso, el ex Presidente uruguayo indica que es la señal de la Nueva Izquierda que a su vez ataca a la nicotina con énfasis aún cuando el “porro” es mucho más cancerígeno que el tabaco.  Por ello, me voy a referir a tres temas:

A. La población que consume marihuana tiene más posibilidades de consumir otras drogas; en este caso Uruguay es un experimento social interesante ya que no solo aumentó el consumo de marihuana sino el consumo de cocaína. El cerebro no puede resistir pruebas tóxicas y hay una neuro-adaptación al uso de drogas facilitado por el consumir marihuana. Es un “abre puertas” en los receptores cerebrales a todo tipo de sustancias por la manipulación de la dopamina que es el efecto del consumo de THC (tetra-hidro-canabinol).

B. Olvidamos que no solo es tóxica y modifica alucinatoriamente el espacio perceptivo sino que es adictiva y máxime, hoy, con los índices genéticamente manejados de mayores dosis de alucinógenos en las plantas. Los que están en mayor riesgo son los que tienen un historial familiar de enfermedad mental y los que han sufrido abuso físico o sexual. Algunos legisladores olvidan que el 9 % de los consumidores va a desarrollar una adicción (informe del NIDA-Instituto de drogas de USA).  Además este organismo señero en el tema de drogas nos enseña que el riesgo sube al 17% (uno de cada 6 personas) entre aquellos que comenzaron a consumir marihuana en la adolescencia y la pubertad, como hoy claramente sucede en nuestro país, y aumenta del 25 al 50% en los que la consumen a diario.

C. Los varones adolescentes que utilizan regularmente marihuana tienen un mayor riesgo de experimentar síntomas psicóticos subclínicos, persistentes, en particular paranoia y alucinaciones, incluso después de dejar de usar la droga, sugiere un estudio reciente. En la población adolescente la esquizofrenia tiene una incidencia del 1% en la población general; en estudios multicéntricos dirigidos por el Dr. Negrete.R (psiquiatra argentino) de la Univ. McGill de Canadá en los fumadores de marihuana asciende al 8%.

 

Estilos de vida negados

 

La ideología de la Nueva izquierda que pregona el consumo de marihuana niega la existencia del cerebro y sus daños. Desde la década del 90, los estudios de los daños funcionales y estructurales de la marihuana y de otras drogas es relevante. La alteración del sistema de motivaciones y del placer ha sido descripta por los científicos como de un verdadero “secuestro”. De ahí la hipo-motivación que surge del consumo crónico.

Estamos en la generación Y (fruto de la tecnología) en donde no se concibe un mundo sin Internet y un déficit de encuentros e intimidades como así también de funciones parentales. Pero también estamos medio de la generación Q (química), que creció en el vacío de la soledad y la permisividad y dentro de un marketing político y cultural grande. No se conciben hoy salidas de fin de semana sin consumo de sustancias y así se termina con: a) alteraciones psiquiátricas (ataques de pánico, excitaciones); b) psicosis tóxicas (delirios tóxicos, alucinaciones); c.) traumas (accidentes); d) trastornos cardíacos, renales, respiratorios, etc.

Progresivamente vamos quemando nuestro sistema nervioso ya que el cerebro se altera en forma circunstancial y permanente por la invasión de tóxicos. Recordemos que hay estilos de vida que retrasan el envejecimiento de las neuronas y de todo el tejido nervioso y así, olvidamos disociadamente promover no drogarnos, actividad física, comidas basadas en frutas y verduras, buscar relaciones sólidas y sanas, manejo del stress, respetar nuestros ciclos circadianos (dormir de noche y vivir de día). En fin, olvidamos la vida en su profundidad.

La “sociedad sin sujetos” nos puede devorar bajo la tentación del espectáculo y el vértigo. Nos transformamos en una sociedad de “jóvenes viejos” y envejecidos cerebralmente en forma precoz.


 

 

 

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Las locuras y el desamor

 

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Dr. Juan Alberto Yaria Director General de GRADIVA y Miembro de OPRENAR

 

“…solo lo que ha sido raíz, tendrá mañana…” Poeta Luis Rosales (España). Premio Cervantes 1982.

 

 

 

 

Jorge es traído luego de varios intentos de suicidio. Anoréxico y bulímico en sus 16 años consume drogas desde los 12 años. La diabetes y la hipertensión también lo acompañan. El relato de esta historia no tiene nada que ver con lo que me dice o más bien me clama. Es un joven inteligente, deseoso de reconocimiento y de escucha. La disonancia entre su historia y su demanda asaltan mi curiosidad. Es un conjunto de preguntas sin respuestas. ¿Dónde está mi padre? ; ¿Quién me cuida?; ¿Dónde encontrar a mi madre?. Nacido sin el reconocimiento del padre lo aborrece y sabiendo donde está no lo quiere ver. El que lo reconoció y con quien tiene una deuda de gratitud tampoco está en la vida de la madre. Su infancia transcurre entre abandonos y desapegos.

No pudo echar raíces en ningún lado. Las raíces dan un lugar y precisamente la locura es el no-lugar (locus=lugar). La enfermedad (in-firmus) es la respuesta a la falta de firmeza del suelo nutricio emocional. Son tiempos de falta de raíces y por ende de incertidumbres y de discontinuidades. La cultura actual en su post-modernidad olvidó el suelo nutricio emocional que necesitamos para crecer. Las drogas y las enfermedades más crudas de la adolescencia abrevan en estos “agujeros” de esta post-modernidad. Vacío frente a suelo firme.

Quien habla de raíces desde la poesía como Luis Rosales nos quiere mencionar a la identidad que es la base y sostén de nuestras vidas y “pasaporte” para tener un proyecto y porvenir aunque esto hoy suena a antiguo especialmente cuando vivimos en tiempos tan “deshilachados”. Para el poeta desde las raíces se funda la identidad como base misma de nuestro ser y por ende el futuro.  Z. Bauman nos alerta sobre esto cuando dice que ya no es tiempo de raíces sino de anclas. Ya no es el árbol y dentro de estos el roble la metáfora de un crecimiento sino el barco que va de puerto en puerto levando anclas. Nada permanece, todo muta. No hay figuras estables, el drama es cómo podemos crecer así .Todo el psicoanálisis y la psicología evolutiva del niño y adolescente escribió y enseñó sobre los vínculos estables de los padres con los hijos en la primera infancia. Otros hablaban del apego y de las patologías del desapego. Así innumerables autores y clínicos excelentes de la infancia han mencionado el papel excelso del cuidado. ¿Quién habla de vínculo familiar hoy?.

Tiempos de abandono

 

Los niños suelen ser los abandonados en esta sociedad así como los viejos y los migrantes. Tiempo de desplazados. Miles de no reconocidos como Jorge nos circundan. Victimas que luego se transformarán casi con seguridad en victimarios que en algún momento como Edipo maldicen el momento de haber nacido y ejecutan sobre sí o sobre otros una venganza.

De 770.000 nacimientos en el 2015, 108.000 son de menores de 19 años y 2.787 de niñas entre 10 y 15 años. El 15 % de los nacimientos en menores, es por violencia y abuso sexual.

En Misiones , Chaco y Formosa las madres menores de 15 años representan el 25% del total. Abandonan la escuela desde esa edad y cuanto menor es la edad, mayor es la incidencia del abuso sexual. El abandono es también abandono de sí ya que el 60% de las chicas no aceptan ningún método anticonceptivo gratuito. En la Argentina hay casi 6 millones de niños-adolescentes de 10 a 18 años y ésta es una población en riesgo muy alta ya que a la crisis del mundo adulto en cuanto a vínculos estables se le agrega la oferta de la huida de un mundo sin suelo firme a través de las drogas como lubricante alucinatorio fugaz pero efectivo.

Parecería que en este mundo sobran los niños. Están fuera del libreto social. En un mundo de mercado porque no cambiar de pareja cuando ésta no funciona más como hacemos con un celular que ya está pasado de moda. El niño parece ser la colisión inconsecuente de un azar biológico. Lo excepcional acerca de los niños es que las parejas no pueden cancelar este contrato mutuo como si el hijo fuera un canje .

Amor y reconocimiento

Los griegos hablaban de dos Dioses Eros y Thymos. Eros es posesión, frenesí y Thymos es reconocimiento. Lo mejor para todos es que funcionen juntos. No hay Amor sin reconocimiento del otro y sin un acogimiento hospitalario. En términos del gran filósofo E.Levinas amar es “vivir con y vivir para”.

Pero nuestros jóvenes no pueden vivir sin familia y se juntan los débiles (de afectos e inermes de identidad) en clanes y Tribus. Surgen las tribus urbanas que colectan sus miembros de familias dislocadas (disgregadas), tóxicas (varios en carrera de consumo), traumáticas (lacerados por diversos stress) y nominales (solo existen como presencia vacía sin transmisión de contenidos valorativos). El psiquiatra español Enrique Rojas nos enseña en sus últimas conferencias que la verdadera  epidemia de hoy son las parejas rotas.


 

 

OPRENAR en Quilmes

 

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El pasado 3 de agosto la “Casa de la Cultura de Quilmes” fue escenario de la Jornada de OPRENAR “Políticas Públicas para la Prevención de Adicciones. Desafíos Actuales”, en donde expertos y autoridades gubernamentales debatieron sobre los avances en materia de prevención del narcotráfico y las adicciones en la Argentina.

En la apertura de la Jornada el Dr. Héctor Masoero y el Pbro. Guillermo Marcó-Coordinadores del OPRENAR – destacaron el pedido del Papa Francisco de difundir el trabajo del Observatorio para mitigar el flagelo del narcotráfico a lo largo de todo el país.

“El narconegocio es un organización criminal absolutamente internacional con ramificaciones sumamente complejas que exceden las fronteras de la Argentina, pero cuando hay decisión política se pueden conseguir resultados”, sostuvo el Dr. Santiago López Medrano, Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires. Por su parte, el Sr. Martiniano Molina  -Intendente de Quilmes– afirmó “es una de las grandes preocupaciones que tenemos los quilmeños y que tenemos todos”.

Los coordinadores representantes de las distintas comisiones del Observatorio de Prevención del Narcotráfico coincidieron en que el narcotráfico es uno de los problemas más serios del país. Asimismo, resaltaron la necesidad de profundizar en la prevención educativa, que es la más barata pero menos atendida, y en la exigencia de voluntad política para solventar los recursos económicos y humanos.

Desde el Observatorio Argentino de Drogas de la SEDRONAR (OAD), subrayaron la preocupación por el aumento del consumo que se observa entre 2010 y 2017, según los datos del “Estudio de Consumo de Sustancias”- presentado recientemente -, y  expresaron la importancia de contar actualmente con información georeferenciada para la toma de decisiones.


 

Drogas en familia

 

 “…compartí “merca” y mujeres con mi viejo “(palabras de un adulto consumidor acerca de un padre ya septuagenario)

 

El 62 % de los pacientes de Gradiva tienen familiares en consumo o en carrera adictiva. Esto se replica en otros centros. El consumo parece ser un “postre familiar”. Esto no solo arrasa a las personas que viven en el mismo techo sino que es un signo de un arrasamiento social. La caída del ordenamiento social se liga a la caída del ordenamiento socio-parental que es el núcleo vivo de una sociedad ya que es el amparo de la ley y el camino más seguro para crecer. Donde mora la droga en un grupo crece la irracionalidad y lo no predictible de las conductas. Las funciones maternas y paternas se alteran y el chico en muchos casos se transforma en el padre de sus padres. El panorama –hoy-se complica cuando existe también la familia como unidad productora de drogas (ventas al menudeo, “cocinas”, tareas financieras de apoyo a organizaciones, correos de drogas, etc.).En muchos casos es imposible hacer un tratamiento o decirles que no se los puede atender. Lo delictivo supera a las necesidades terapéuticas. El tratamiento funcionaría más como un refugio que como un lugar de cambio.

Dos padecientes se presentaron ante mí hace unos años; un hijo (Pablo) también padre de una beba hermosa y un padre-abuelo (Jorge) demolido por la mochila de las culpas, acerca de una vida en donde el hijo era más un amigo y socio en empresas que un referente de una cierta legalidad. Los dos entraron en tratamiento para tratar de reparar esa historia…ahora reconocida y asumida.

Oscar en sus 17 años se presentó ante mí hace dos años luego de un largo viaje por instituciones y comisarias. Me presenta como si fuera  un blasón de identidad su genealogía familiar: “mi abuelo murió por consumo, mi padre consume y yo empezé a los 12 años”. Me relata como era  su escuela en una barriada casi marginal del conurbano y del esfuerzo de los profesores para hacerle entender a los padres su dificultad y la defensa encarnizada de éstos en defender al hijo ante los supuestos ataques y equívocos de los profesores. El relato mostraba la buena voluntad de los profesores pero también las falencias normativas de la institución escolar ya que muchos consumían incluso dentro del edificio escolar, o sea la pedagogía libertaria que denunciamos en otros artículos.

Tanto Pablo como Oscar me relataban su pesar como los de dos condenados. Creían que nada podían hacer ante esta genealogía de la derrota. Los pacientes son así, a la vez, víctimas y victimarios. Las victimas repiten en otros sus peculiares condenas y se transforman en victimarios. Hoy es común en los centros de rehabilitación como Gradiva la internación de padres e hijos. Siempre hay dos transmisiones de vida en las familias que funcionan para la vida: la vertical entre las generaciones de abuelos a hijos y la horizontal o sea de la misma generación por ejemplo entre hermanos. En muchos casos observamos que tanto la transmisión vertical como la horizontal están complicadas y se transmite toxicidad e irracionalidad.

Hay tres hechos que son fundamentales para entender estos procesos: A) las drogas afectan y generan un gran stress en toda familia (noches sin dormir, allanamientos, llamadas de guardias hospitalarias, etc.); B) las familias participan en la génesis de la enfermedad (de distintas maneras desde la permisividad más absoluta hasta la impotencia para resolver precozmente los primeros consumos y no pedir ayuda); C) las familias participan en el mantenimiento de la enfermedad (negando el problema, facilitando con dinero el consumo, tolerando robos de objetos o dinero en la propia casa, dando la casa para que se consuma y sea invadida por varios extraños o “amigos” de consumo,etc.) .

La afección familiar se observa en cambios emocionales (cambios de humor, irritabilidad, distanciamiento de los amigos y de las actividades sociales, depresión, separaciones cruentas con culpas mutuas, etc.); físicamente en enfermedades relacionadas con el stress, pérdida del apetito o compulsión con la comida, depresiones de algunos de los padres e incluso enfermedades oncológicas luego de años de pesar y dolor; económicamente en quebrantos de dinero para pagar a “dealers” que amenazan a los familiares, venta de posesiones inmobiliarias , pérdida de ingresos  o sea se va entrando en una debacle financiera; socialmente , mientras tanto, la familia se va aislando de los amigos y del resto de la  familia , cambian los intereses y aficiones en favor de la conducta y de la crisis del adicto . Son en muchos casos “detectives” de conductas de sus hijos que al final quedan demolidos por el stress, el miedo y la desesperación.

 

La Filiación

 

Cuando se habla tan ligeramente del consumo de drogas se olvidan las funciones familiares en la estructuración de las conductas y los proyectos de los hijos. Un padre consumiendo es un modelo a imitar y además la droga no está solo asociado al consumo sino a conductas transgresoras en el campo familiar (violencia), desamparo, crisis financieras, abandono, juego. Las drogas en su consumo llegan a ser como un “combo” (termino que tomo de las casas de comidas rápidas).

Nadie mejor que Luis en sus 35 añoss al explicarme hace un año como era la conformación de este “combo”: “…gracias al tratamiento volví a soñar…mi vida era música como ruido, alcohol, “prosti”, juego por internet, maquinitas, jugar al póker por dinero, apuestas deportivas… jugaba a perder “. En Luis, dos hijas, de dos madres distintas, quedaban a un costado en la vorágine cautivante de ese “combo”. Una sala de terapia intensiva fue el límite a un descontrol imposible ya de ser dominado por él.

Hay funciones que la familia necesita realizar y también las instituciones educativas en general y que por la banalización del consumo se olvidan: la función de filiación y la función materna y paterna y como quedan alteradas por el consumo. Estas tres funciones son la clave de la transmisión de la vida psíquica, corporal y cultural. La ausencia de estas funciones por déficits y/o exceso (violencia, abuso), incesto son precipitantes en muchos casos de enfermedades psiquiátricas graves (esquizofrenia, trastorno severo de personalidad, etc.).

De esta forma hay una transmisión de la irracionalidad que es una manera de “volver loco al otro” como lo enseño magistralmente el psiquiatra americano H.Searles. La transmisión familiar de padres a hijos y con abuelos es la posibilidad de adquirir una identidad social.

Cada uno de nosotros está habitado por las tres generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de catorce personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás. Las drogas en muchos casos “suturan” traumas, secretos, silencian historias y máxime en un tiempo histórico y cultural tan carente de afectos tiernos y empáticos.

La filiación es un término del Derecho y de la psicología clínica. A las dos les interesa el tema de la Ley. La filiación permite la transmisión de la Ley no solo la Ley social sino el registro del otro y de los otros para crecer sanamente. Normativiza la sexualidad y los impulsos, ubica en la cadena generacional y permite que el niño se separe de la familia y establezca un proyecto de vida. Autonomía que en su significación etimológica muestra que la Ley se ha interiorizado (auto: propio; nomos: norma) y la llevamos adentro. El otro no es un enemigo sino que a través de la empatía reconocemos en el Otro y en los otros la primacía de la cultura y lo social.

En la filiación la transgresión la pagan caro tanto el hijo que observa como el padre que lo hace (los casos de abuso de drogas acompañado de conductas incestuosas o de violencia familiar) quedan grabados en la mente infantil como aquellos ideogramas de los antepasados registrados en cuevas y cavernas de miles de años. Hay un registro pictográfico en la memoria y que son imborrables salvo que se aborde esta temática psicoterapéuticamente.

 

Función Materna y Paterna

 

Las funciones maternas y paternas son claves al lado de la temática de la filiación. La madre es amparo ante el desamparo que vive el niño en sus etapas iniciales de vida. El contacto dependiente con las drogas lleva a la pérdida de esta función de “holding” y sostén tan fundamental. La dependencia a drogas lleva a que lo único excluyente sea el consumo y el hijo queda relegado. El padre en su función encarna la transmisión cultural, la separación de la madre, el acompañamiento en la entrada en la vida y la sexualidad. Por él se accede a la palabra y a un cierto horizonte.

Pero en todos los padres que conocí en el ámbito terapéutico y que consumieron con sus hijos o que abandonaron a su familia por su enfermedad la reparación fue el reconocimiento de su problemática y la ayuda al hijo con problemas e incluso entrar ellos a tratamiento. Se puede reparar todo en este ámbito desde la toma de conciencia y también al hacernos  cargo de la problemática. Al fin de cuentas esto…hoy… en nuestra sociedad es una epidemia. Por eso es fundamental no banalizar el consumo y sus consecuencias.


 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.

Jornada “Políticas Públicas para la Prevención de Adicciones. Desafíos Actuales”

 

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El Observatorio de Prevención del Narcotráfico OPRENAR tiene el agrado de invitarlos a la Jornada “Políticas Públicas para la Prevención de Adicciones. Desafíos Actuales”, organizada junto con el Municipio de Quilmes. Se realizará el jueves 3 de agosto a las 9 hs, en la “Casa de la Cultura”, ubicada en Rivadavia 383 (Quilmes).

OPRENAR es una iniciativa interinstitucional de la sociedad civil estrechamente vinculada a diferentes actores del sistema de educación de la Argentina. Tuvo su origen en noviembre de 2014 en una visita al Papa Francisco de los coordinadores y fundadores de OPRENAR, impulsados por Su Santidad para combatir el narcotráfico.

Se plantean como objetivos: monitorear los avances en materia de prevención del narcotráfico y las adicciones en la Argentina; generar conciencia sobre esta grave problemática; llevar adelante actividades de docencia, extensión e investigación en este campo; y proponer políticas públicas tendientes a mejorar la situación actual para elevar a las autoridades competentes.

Para mayor información e inscripciones, ingrese aquí.

Marihuana y Uruguay

 

Al final se hizo y la marihuana ya se oficializó en su venta en Uruguay. Recuerdo cuando un embajador en USA me decía a fines de los 90 que la marihuana era ya un hecho en su comercialización y legalización.

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Los políticos como los CEO planifican en décadas. El dicho embajador conocedor de mi tarea en la lucha preventiva me decía casi con sorna que ya estaba todo planificado por grandes intereses la venta de marihuana. Quede sorprendido por ese comentario; siempre esas palabras me resonaron y luego a medida que pasaba el tiempo vi como grandes organizaciones económicas y fundaciones financiaban grupos mediáticos y de profesionales para ingresar al mercado con la marihuana.

Cuando estudiaba en USA a fines de los 80 los grupos económicos financiaban a comunidades terapéuticas y a instituciones preventivas. Hoy todo parece haber cambiado. El Poder cambió de manos. ¿Quién habla de salud en el tema drogas? ; Cuanto más se conoce del cerebro y los daños consecuentes del uso de drogas menos se habla del cerebro y sus daños…al contrario se habla de la reducción de daños que es una forma hipócrita de negar los daños.

¿Los receptores cerebrales con sus mediadores químicos que se alteran por el consumo   (noradrenalina , serotonina y dopamina) distinguirán entre la marihuana y otras drogas?. ¿Sabrán que la marihuana puede ser un escalón para otras drogas y que hoy es un “combo” lo que seduce con sus variados estupefacientes en su contenido?¿Los consumidores de cocaína no querrán tener los mismos derechos que los de marihuana?¿Por qué no a ellos también en las farmacias?.

Uruguay es la cabeza de playa de la venta inicial de marihuana. No fueron consultadas las asociaciones profesionales uruguayas de psiquiátricas y de medicina en general para hacer la ley de venta regulada por el Estado. La opinión pública estaba en contra y ahora lo está también (62 % está en contra); pero eso importa?. El propio Presidente de Uruguay eminente oncólogo y promotor de la lucha contra el tabaquismo en su anterior mandato tiene que aceptar esto por razones políticas, porque es una Ley hecha y promovida por el anterior Presidente y miembro de su Partido. Las farmacias no quieren; solo algunas pocas aceptan (16). Pero, ¿importa eso?. Los grupos de Padres movilizados por la falta de asistencia y de campañas preventivas están en contra, ¿pero eso importa?.

¿Dirán, que es más cancerígena que el tabaco? ¿Dirán, que para conseguir efectos deben aspirar el humo fuertemente y retenerlo lo más posible en los pulmones logrando así mayores concentraciones de alquitrán, benceno, tolueno, benzopireno(letal para el cáncer de pulmón) para lograr efectos cerebrales siendo todos éstos muy carcinogénicos?. Todo esto se vende en las farmacias siguiendo los postulados pontificales de la Nueva Izquierda en donde las drogas son una herramienta del cambio cultural. Donde habrá quedado la vieja moral marxista en donde las drogas eran la herramienta de la explotación de los pueblos. Recordemos la lucha de los chinos contra la invasión de opio en sus pueblos y los dichos de Mao-Tse-Tung sobre las drogas. Recuerdo en Sevilla, cuando estudiaba en España a fines de los 80′, cuando en los bares obreros había carteles que decían que un obrero que fumaba era un obrero entregado al capitalismo. La moral marxista era mucho más dura que la judeo-cristiana.

Esto es solo el inicio. Documentos de la CICAD (órgano para toda América en drogas) muestran que Uruguay ha aumentado un 100 % el consumo de marihuana en la población juvenil y aumenta enormemente el consumo de cocaína (1er. lugar en Latinoamérica). Al bajar la percepción del riesgo a las drogas y la aceptación social es lógico que esto suceda y máxime que todas estas medidas siguieron la retórica de toda acción política con medidas de marketing en donde, por supuesto, la salud no estaba en cuestión.

Si Marx viviera, diría casi con seguridad que “la droga es el opio de los pueblos”. Parecería que las drogas funcionan hoy como nuevo factor de explotación, manipulación y alienación de los pueblos.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.

Fabricando niños “Descartables”

 

 

“…la modernidad liquida tiene sus “parias”…residuos, poblaciones superfluas”

Z.Bauman. Vidas desperdiciadas-2005

 

Hay muchos “polaquitos” (niño de aparición televisiva reciente); parecen “sobrantes” sociales y reciclables para otros usos porque al ser objetos son intercambiables y con poco valor de recambio. Entre los superfluos cita el sabio alemán a los emigrantes, pero también hoy a los niños solos y los llamados viejos. La droga es el espectáculo siniestro de esta desolación cuando ésta, especialmente, toma el sector infanto-juvenil.

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Dr. Juan Alberto Yaria – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Las historias que vivimos en nuestros consultorios son un testimonio de la tragedia en la cual muchos chicos viven y la “ceguera moral” de nuestra sociedad ante este problema (concepto éste también de Z.Baumann) y así nos dice que “la ética se ha debilitado tanto, que estamos ciegos y ni la vemos ni la echamos de menos, prescindimos de ella. Las normas del deber nos resultan rígidas, la virtud es cosa del pasado, lo que importa es el placer”. La clínica cotidiana en nuestros consultorios de la comunidad terapéutica es un relato dramático y lindante con la tragedia en cual viven muchos chicos.

Como ejemplo les digo que recibo hace más de un año a dos adolescentes de no más de 15 años de una ciudad casi tomada por el mundo “narco” como lo es Rosario. Habían huido de sus casas…vagaban por la ciudad. La otra vulnerabilidad existente era la familiar…el golpe, la violencia y a veces el abuso sexual eran otros factores de exclusión. La familia es una temática silenciada en nuestra sociedad y la mayoría de estos chicos no viven la experiencia de lo familiar.

Hasta fines de los 90 había organismos públicos con la denominación de “Familia” que eran Ministerios o Secretarias. De pronto la familia quedó borrada del léxico con el prejuicio de haber sido quizás el último baluarte del orden burgués-clerical como la consideraba una peculiar orientación ideológica. Se confundía patriarcalismo con la necesidad de una tutela orientadora y de afectos. Se confundían los cambios de las formas familiares (ensambladas, monoparentales, etc.) con la necesidad de una orientación para crecer.  La escuela (¿qué es eso?) quedó también atrás y las pedagogías “libertarias” se están encargando de liquidar el último resto normativo y de aprendizaje posibles. Los dos factores básicos de educación y socialización fracasan. Vagan por barrios que parecen nuevos “campos de concentración” con lugares de venta y ahí frecuentan casas de consumo, lugares de sexo a cambio de drogas, “bunkers”.

La Justicia y la policía no son instituciones válidas en estas zonas desérticas de las ciudades de hoy; vacías de contenido o indiferentemente cómplices forman solo parte de una coreografía necesaria por su inutilidad. Incluso en muchos casos son totalmente superadas por las fuerzas de los nuevos Poderes que emergen en los barrios como lo son desde hace casi 20 años los Narcos que usan de estos menores como material reciclable y de bajo costo.

“Vos querés droga…dame sexo” eran diálogos comunes en esos lugares típicos de la marginalidad y la explotación, me cuentan algunas adolescentes que viven en circuitos marginales. La otra gran vulnerabilidad es el propio desarrollo del sistema nervioso adolescente ya que todos los circuitos biológicos de control de impulsos y de postergación a través del pensamiento se encuentran inmaduros frente a la preponderancia de los sistemas del placer y la descarga que se hallan muy activos y sin freno posible. Minoridad y consumo de drogas aseguran un consumo problemático en el futuro. La avidez por consumir es mayor en ellos.

Poco a poco lo traumático y la violación alteran el desarrollo de estos dos adolescentes. Lo anárquico sexual avanza desde la “fellatio” hasta la penetración anal. Llegan vencidos y devastados traídos por una instancia judicial a la comunidad terapéutica. Magullados como combatientes maltrechos y sobrevivientes de una guerra. Eran dolor puro.

Características comunes de estos grupos

 

  1. ausencia significativa del padre biológico en la educación infantil, e incluso desconocimiento del hijo de este personaje; 2. El 40% de los jóvenes tienen una ausencia total del padre; 3. El 40 % de los padres abusan del alcohol; 4.Los Barrios son violentos (El 60 % ha sufrido violencia en el barrio); 5. La experimentación con el alcohol es muy temprana; 6. El tráfico de drogas: es una forma de ocupación y, a veces, una pequeña empresa familiar que opera como una ingeniería económica; 7. Alta incidencia en estas familias de patologías sociales: HIV, prisión, discapacidades varias, aumento de la cohorte juvenil entre los 15 y los 24 años, complejos habitacionales con alta densidad ocupacional por metro cuadrado, la escuela que no es vivenciada como lugar de integración y/o ascenso social, casi el 80% de los chicos en estos territorios de riesgo por lo menos han repetido un grado, bajos ingresos, escasa escolarización de los padres.

Volver a creer

 

Cuando la vida desde los inicios es “trauma puro” surge en nosotros la duda sobre como estructurar un vínculo humano que permita un cambio hacia la salud. Estas sociedades como las que vivieron estos jóvenes hoy se las denomina “catastróficas” por las condiciones de inhumanidad que ahí se viven y se las considera similares a las que se dan luego de los cataclismos ambientales o en la guerra. Están rotos todos los lazos comunitarios y familiares.

En estos casos el vínculo con la comunidad terapéutica es fundamental. Al principio se huye ya que configurar un mundo amable es difícil en las primeras instancias. El joven o la joven que vivió experiencias de violencia aprenden a no pensar, no sentir y a huir. Su vida fue un torbellino y parar esa dinámica lleva tiempo y conocimiento mutuo. Además la abstinencia en los menores “domados” desde pequeños con drogas es bastante compleja. Se altera el sueño, la comida y los desórdenes   impulsivos son muy intensos. Para lograr esto debemos superar otra traba también “ideológica” que azotó y azota a nuestro país cual es el pensamiento anti-institucional que confunde a las comunidades terapéuticas con los manicomios.

Se considera a todos los que trabajamos en instituciones educativas y terapéuticas en represores. Este pensamiento llevó a que los chicos y los jóvenes quedaran a la “intemperie” y abandonados aún más. Desde hace 7 años en la Argentina no se pueden habilitar comunidades terapéuticas y justamente en tiempos de plena epidemia. Contradicción absoluta. Surgen así grupos ilegales de contención, sin ninguna habilitación de los organismos de salud que se transforman en  “aguantaderos” de jóvenes ante el desconcierto de las familias que no saben cómo enfrentar este problema.

Estructurar un vínculo humano alejado de todo lo violento que habían vivido fue la primera tarea, desde ahí surge la tarea de reconstrucción de una identidad que es nuestra principal fuente de arraigo .Así la define Bauman como el encuentro con la mismidad y de esta manera echar raíces para un futuro. Pero el principal capital sigue siendo nuestra propia subjetividad si la podemos rescatar del consumo de drogas, de las violencias sexuales y las unimos a experiencias de amor humano. El encuentro con la palabra oída y hablada para estos chicos es una revolución. Escuchar y hablar no fue una experiencia en sus vidas. En la medida que hablamos y escuchamos aparece nuestro sí mismo. Empezamos a ser.

Hoy viven en Rosario en dos hogares sustitutos y alejadas de las drogas volvieron a estudiar y tratando de lograr una vida vivible y con esperanza. De esas experiencias de dolor y vejación quedan y quedarán huellas, pero también es cierto que lo nuevo si es gratificante puede re- significar todo lo pasado para transformarlo en salud. Vivieron rodeadas de factores de riesgo; sin familia válida, sin escuela y con drogas en consumo precoz y están ligadas a factores de protección: casa ordenada, estudio, no consumo de drogas. En suma, una adolescencia cuidada.