“Narcotráfico: las causas por tenencia de drogas para consumo personal aumentaron 110% en la Provincia”

Les compartimos la siguiente publicación.

la onu

Se trata de un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense, que manifiesta que, a pesar del fallo de la Corte Suprema que estableció hace una década la inconstitucionalidad del artículo que prevé penas de prisión por tenencia de drogas para consumo personal, este tipo de procesos penales se incrementaron un 23% entre 2017 y 2018. Particularmente en la Provincia 1 de cada 4 causas iniciadas son por consumo.

Según la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, en territorio bonaerense, en los últimos cinco años, se registró un aumento del 110% en el número de las instrucciones penales preparatorias vinculadas a la violación a la Ley de Estupefacientes. Además, detalla que en el periodo 2017-2018, el incremento fue del 33%. De ese total, una de cada cuatro causas, tiene que ver con tenencia para consumo personal.

Particularmente, según el escrito del defensor adjunto Walter Martello, Necochea es el departamento judicial donde este tipo de causas penales representan mayor porcentaje, seguido por San Nicolás, Trenque Lauquén y Azul.

Por otra parte, en el Servicio Penitenciario Federal (SPF), por delitos relacionados al narcotráfico, la cantidad de presos procesados sin condena duplican a los que tienen sentencia: 3.300 contra 1.500. A este panorama, se le suma un récord de deportaciones que, por general, involucran a personas de escasos recursos, que integran los eslabones más débiles del sistema de comercialización ilegal de estupefacientes.

“El hostigamiento permanente y sistemático de integrantes de fuerzas de seguridad a consumidores de estupefacientes es una realidad concreta, que se registra a lo largo y ancho del país. Así lo viene denunciando, por ejemplo, el juez Mario Juliano, quien está a cargo del Tribunal en lo Criminal N° 1 de Necochea y actual presidente la Asociación de Pensamiento Penal”, dice el documento y continúa: “Entre otras acciones, Juliano presentó un habeas corpus para que la población juvenil no sea acosada por la Policía por tenencia simple de marihuana”.

El escrito del magistrado versa que “hay tres conclusiones que se pueden elaborar a partir de un muestreo de esos procedimientos por tenencia para consumo personal: 1) que la casi totalidad de los procedimientos se encuentran relacionados con la marihuana; 2) que las personas interceptadas, en su inmensa mayoría, son menores de 25 años; y 3) que el promedio de sustancias secuestradas (marihuana) oscila en los 4 gramos. Una mera estimación de los recursos materiales públicos utilizados para llevar a cabo estos procedimientos (sueldos policiales, judiciales, papelería, combustible, reactivos) arroja un costo aproximado de $ 10.000 por procedimiento.”

Prevenir no significa legalizar, así lo entendió la propia Corte en el caso Arriola, destaca Martello: “No hay dudas de que en muchos casos los consumidores de drogas, en especial cuando se transforman en adictos, son las víctimas más visibles, junto a sus familias, del flagelo de las bandas criminales del narcotráfico. No parece irrazonable sostener que una respuesta punitiva del Estado al consumidor se traduzca en una revictimización”.

Fuente: https://infocielo.com/nota/108503/narcotrafico-las-causas-por-tenencia-de-drogas-para-consumo-personal-aumentaron-110-en-la-provincia/

“El problema con las drogas”

Les compartimos la siguiente publicación.

_ Sociedad y Drogas

Entre los desafíos a los que se enfrenta el colectivo humano, el consumo de drogas está entre los más prioritarios. Porque no solo produce pérdidas de vidas, sino también de talentos, de genios, de creatividad, de dones, de personas que podrían haber hecho grandes aportaciones a la sociedad y finalmente sus regalos se quedan en nada.

Tal como dijo Allen Ginsberg: “He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura”. Y es que el problema con las drogas, es un indicador de que algo no va bien en la salud mental de la población; no son un enemigo aislado, sino el efecto de una causa más honda.

Porque en una sociedad saludable, tal problema no podría germinar, del mismo modo que un germen patógeno no tiene nada que hacer en un organismo cuya salud sea robusta. Y es debido a la insalubridad psíquica de nuestra sociedad, por lo que el problema de las drogas tiene tanto impacto:

-La edad de inicio al consumo de drogas ronda los 13 años.

– Se estima que más de 500.000 personas mueren anualmente por las drogas.

-Entre el 23% y el 43% de los accidentes de tráfico está causado por drogas.

-El narcotráfico genera 650.000 millones de dólares al año.

Algo que resta mucha consciencia es que las hayamos dividido en “legales e ilegales”. Tampoco ayuda que esta legislación varíe de unos países a otros. Todo esto impide divisar la verdadera magnitud del problema.

Porque si se lograse la perspectiva completa, esta sería aún más incómoda, y se comprendería también que incluso los fumadores, los bebedores “sociales”, o quienes tienen a la farmacia por el proveedor de estupefacientes, forman parte de la misma panorámica.

No obstante, ya hemos expuesto el aspecto visible del problema, y ahora es el turno de analizar sus orígenes. Empezaremos por señalar que es nuestro estilo de vida desbalanceado el que nos conduce a la locura, la cual no es más que la inestabilidad entre los distintos cuerpos que dan forma al ser humano; físico, mental, emocional y espiritual.

Y como resultado, este desequilibrio busca expresarse; adicción a los antidepresivos, alcohol, tabaco, cannabis, cocaína… E incluso al juego, sexo, trabajo… No es esto más que un intento del ser interno por mostrar a la personalidad que algo no va bien en el delicado engranaje de su universo interior, y que uno debería atender varios asuntos urgentes consigo mismo.

Y cuanto mayor es la demora en atender esa solicitud, con mayor gravedad se expresa. De aquí se deriva lo frecuente que es abandonar una adicción, y tener recaídas posteriores. A menudo, esta ni siquiera llega a abandonarse nunca. Porque se está tratando de remediar la consecuencia del problema, en lugar de su causa.

Volviendo al símil del cuerpo sano, ¿qué sentido tiene estarse “curando” de los catarros todos los inviernos, si a lo largo del año se mantiene la ausencia de salud del cuerpo físico? De todos modos, esta actitud tuerta es de lo más famosa; atiende los síntomas pero no atiendas la causa que los ha provocado.

Se habla de rehabilitar a los adictos para volverlos a integrar en la sociedad. Pero, ¿qué sociedad? Si esta está demente se mire por donde se mire. Porque el desequilibrio afecta al colectivo humano completo. El individuo que padece “un problema con las drogas” está expresando para todos los demás el resultado de vivir en un entorno desequilibrado, en un sistema corrupto que no respeta a la vida, ni al ser maravilloso que es el ser humano.

Y de muchas formas hemos sido llevados a vivir así. Porque son voluntades ajenas a las nuestras quienes deciden cómo han de ser nuestras vidas y cómo hemos de comportarnos. A dónde hemos de dirigirnos como especie. En qué nos está permitido pensar, y qué temas son tabú o incluso ni siquiera existen. Qué parcelas de la realidad estamos autorizados a frecuentar, y cuáles nos están completamente vetadas. Qué descubrimientos científicos tienen difusión en los medios de comunicación, y cuáles son silenciados. Qué es lo que hemos de consumir, y qué es lo que ni siquiera sabemos que existe como alternativas. Etc.

Esta es la principal causa del desequilibrio; no somos nosotros, como individuos, quienes estamos llevando las riendas de nuestras vidas. Siempre hay alguien tomando las decisiones por detrás de nosotros. El gran desafío al que la humanidad se enfrenta es la autoridad. Porque a lo largo de la historia se ha terminado por delegar el poder individual a esferas tan alejadas de nuestra influencia, que ahora ni siquiera sabemos en dónde reclamarlo.

Y es por ello que la humanidad vaga perdida. Siendo llevada a producir en bucle las mismas notas disarmónicas. Y de esta situación se deriva “el problema de las drogas”, lo mismo que se derivan la depresión, la ansiedad, los suicidios, el “estar quemado”… Las innumerables manifestaciones del único problema. Y que seguirán multiplicándose, como plagas, mientras este no sea atajado desde su raíz.

Por último, el tema es bastante más complejo, y he tratado de ceñirme a lo esencial: que el consumo de drogas responde a la falta de sentido de existir en una sociedad vacía de sentido. A un intento desesperado de hallar la cordura en un mundo donde esta brilla por su ausencia. E invito a quien le interese indagar en esta perspectiva, la lectura del tratado “Drogas: Adicción e Iniciación” de Luigi Zoja.

Fuente: https://www.diariodeferrol.com/opinion/manuel-vilela/el-problema-con-las-drogas/20200120195213272975.html

“La epidemia silenciosa del alcoholismo es una realidad argentina”

Les compartimos la siguiente publicación.

_alcoholicossith

La combinación de alcohol y jóvenes potencia todos los riesgos. Y en la Argentina el abuso del consumo de bebidas es una epidemia silenciosa. Seis de cada 10 adolescentes escolarizados tienen patrones de alcoholismo. Así lo marcan los informes de la Sedronar. Esos análisis no forman parte del debate público. Nadie parece querer ir en contra de esa idea que asocia la diversión y el éxito social con bebidas. Las cifras señalan una realidad: la muerte en una noche de boliche no es una cuestión de azar, sino un peligro concreto. Más del cuarenta por ciento de los alumnos de nivel medio reconocieron haber viajado en un vehículo conducido por un amigo que había consumido gran cantidad de alcohol. No es esa tampoco un rareza. Cuatro de cada diez chicos desafían de esa forma al destino en un auto al menos una vez cada mes. El alcoholismo juvenil en nuestro país es superior al registrado en otras naciones americanas.

Los datos de la Sedronar serían escandalosos en cualquier país que proyectase escenarios a largo plazo. El 30 por ciento de los estudiantes menores de 14 años afirmaron que beben alcohol en soledad.

Esas cifras deberían provocar mayor alarma social, ya que se trata de aquellos jóvenes que están dentro del sistema educativo, supuestamente contenidos por la estructura estatal. Fuera de ese grupo hay miles de chicos en peores condiciones. También cuatro de cada diez estudiantes confesaron en el sondeo oficial que varias veces no recordaron lo ocurrido en una noche de alcohol.

Claro que los menores no llegaron al consumo abusivo de sustancias psicoactivas por generación espontánea. Quizás a los padres no les guste ser interpelados por el descontrol de sus hijos, pero el espejo familiar podría reflejar el origen del problema: no hay otro país en la región con una población que consuma alcohol como la Argentina. Superan los números locales el nivel de alcoholismo de los Estados Unidos. Esa información fue entregada por la comisión de la OEA que analiza el uso de drogas en el continente. El documento fue presentado el año pasado en la sede de la Cancillería.

El alcohol -asociado en muchas veces al consumo de otras drogas- deriva en niveles elevados de agresión. Eso se vio en Villa Gesell con la brutal muerte de Fernando Báez Sosa. Una patota alcoholizada lo atacó frente a un boliche. Diez de los once detenidos son rugbiers. Y ahí también aparecen un problema y una posible solución. Solo un fuerte compromiso social puede disminuir los elevados niveles de abuso de alcohol y de violencia. Esos jóvenes acusados estaban dentro de una institución de la sociedad civil, un club de rugby, que tiene la responsabilidad de educar y contener a los adolescentes. No se puede desaprovechar la oportunidad que da el ambiente de un equipo para enseñar a los jóvenes que el más valiente no es el más fuerte, sino el que sabe decir no a la violencia cuando tiene la capacidad física de usarla.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/la-epidemia-silenciosa-del-alcoholismo-es-una-realidad-argentina-nid2325850

“Alcohol cero: un proyecto por la vida”

Les compartimos la siguiente publicación.

Closeup of gavel judgement concept

Lamentablemente se ha hecho costumbre en Argentina escuchar las palabras “crisis” y “emergencia”.

Se habla de crisis económica, de emergencias en materia de seguridad, de otras problemáticas graves y diversas que, si bien nos abruman como sociedad, a veces nos hacen perder de vista una crisis concreta, mensurable, y que bien encarada, sería posible de solucionar en el corto o mediano plazo.

Esta emergencia soterrada se lleva la vida de 20 personas por día, y se tradujo en 2018 (el último año con estadísticas consolidadas), en más de 7.000 víctimas fatales.

Esta crisis, que redunda en un impacto económico grave y en un sufrimiento humano inconmensurable, es la que surge de las muertes a causa de siniestros viales: la primera causa de deceso en menores de 35 años y la tercera sobre el total de la población.

En virtud de esta terrible realidad, estos últimos años mi labor legislativa se ha visto nutrida con la presentación de diversos proyectos que apuntan a combatir este flagelo, sea mediante la mejora de la educación vial, la adopción de soluciones tecnológicas de seguridad para el parque automotor, o la institucionalización de las mejores prácticas en materia de investigación de siniestros (proyecto este último que derivó en la creación de la Junta de Seguridad en el Transporte)

Indagando con mayor detalle sobre las raíces del injustificable fenómeno de la mortandad por siniestros viales, descubrimos que en más del 50% de las muertes por siniestros viales el alcohol está presente.

Los datos que actualmente se tienen sobre el consumo de alcohol previo a la conducción de un vehículo en Argentina, dan cuenta de que se trata de una problemática que poco tiene que ver con la información que la población tiene respecto a la peligrosidad de dicho comportamiento. En este sentido, el estudio sociocultural que llevó a cabo el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) en el 2017 determinó que, si bien el 93% de los conductores de autos y motos declara que sabe que beber y conducir aumenta el riesgo de sufrir un siniestro vial, aproximadamente el 20% de los conductores asumió haber conducido bajo los efectos del alcohol en el último año.

La Organización Mundial de Salud (OMS) destaca que el consumo de alcohol o de cualquier otra Sustancia Psico Activa previo a la conducción de vehículos constituye uno de los principales factores de riesgo que inciden en la producción de la siniestralidad vial. El organismo señala que el alcohol posee efectos inmediatos sobre el cerebro del conductor, de naturaleza depresiva o estimulante -dependiendo de la cantidad ingerida-, pero que, en cualquier caso, implica una interferencia en las capacidades de discernimiento y atención del conductor, un empobrecimiento de su agudeza visual, y un aletargamiento de sus reflejos y su capacidad de reacción (OMS, 2010).

Actualmente rige la Ley Nacional de Tránsito (24.449) que permite circular con un nivel de hasta 0.5 gramos de alcoholemia en sangre.

Sin embargo, en algunas provincias la exigencia del nivel cero ya es una realidad. Es el caso de Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro Y Santa Cruz. Además, hay ciudades –Mar del Plata, Neuquén, Posadas y Santa Fe– que ya legislan bajo la misma idea.

En nuestra región, países como Brasil, Paraguay y Uruguay han legislado también en el mismo sentido.

Quienes critican la adopción de políticas de “alcohol cero” lo hacen principalmente en función de estos dos argumentos: que lo que corresponde es fiscalizar el cumplimiento de las normas actuales antes que endurecer las mismas, y que no está probado que la política de “alcohol cero” tenga un impacto real en las cifras de siniestralidad.

Ahora bien, el consenso es absoluto en la necesidad de profundizar los controles y la fiscalización sobre los conductores. Dicha política, junto con la de inversión en educación vial en todos los niveles, es imprescindible para consolidar un cambio cultural e inculcar buenas prácticas de manejo en la población.

Pero lo cierto es que las estadísticas que se han recopilado estos últimos años en las ciudades, provincias y países de la región que han adoptado la política de “alcohol cero” vienen a mostrar, con claridad, que es una medida de resultados exitosos, y que Argentina no se puede seguir dando el costoso e inmoral lujo de ignorar.

A saber: en 2016, la ciudad de Neuquén estipuló que la tolerancia al alcohol y las drogas para el que conduce sería de cero (esta medida, junto a otras implementadas en esa comunidad lograron reducir un 75% las muertes por siniestros viales entre 2015 y la actualidad); en Córdoba, en la última década se logró disminuir un 30% los casos de muertes en siniestros viales (cuando en igual período creció 100 % el parque automotor provincial); en Uruguay, de acuerdo con los datos publicados por la Unidad Nacional de Seguridad Vial de dicho país, en el 2016, a un año de implementación de la ley de alcohol cero, se logró un descenso del 23,1% en espirometrías con presencia de alcohol en sangre.

Así también, diversas encuestas han mostrado un fuerte apoyo de la población a la adopción de la política de alcohol cero.

En conclusión, una ley de alcohol cero es hoy la medida que respondería al imperativo lógico, al sentido moral, a la racionalidad económica, y al mandato social.

Consecuentemente, quien firma este artículo ha tomado la decisión de presentar, impulsar y defender un proyecto de Ley que venga a implementar la política de alcohol cero al volante en la República Argentina.

El autor es diputado nacional del Frente de Todos

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2020/01/20/alcohol-cero-un-proyecto-por-la-vida/

“Narcotráfico y estupefacientes”

Les compartimos la siguiente publicación.

innaa

El flagelo del narcotráfico debe ser abordado a nivel estatal desde distintas políticas públicas. En el nuevo Código Penal que fue presentado en Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, Comisión de Asuntos Penales y Justicia, el pasado 4 de junio de 2019, se incorporan los delitos de narcotráfico y tráfico de estupefacientes de la ley 23.737 al Código Penal y se diferencian las escalas penales de los tipos penales actualmente previstos en la ley especial, según la gravedad de la conducta.

Se parte de la actual escala penal (de 4 a 15 años de prisión) para quienes siembren, cultiven o guarden plantas o semillas aptas para la producción de estupefacientes.

Se aumenta la escala penal de 5 a 20 años de prisión para los eslabones más peligrosos de la cadena del narcotráfico: la fabricación, producción y la comercialización de estupefacientes, junto con pena de multa, medida en días multa.

Además, se aumenta el mínimo de la pena del tráfico de estupefacientes a 6 años de prisión cuando se trate de pasta base de cocaína (PACO) o cualquier otra sustancia de desecho o residual que se genere en el proceso de producción.

Por otra parte, se incorporan nuevas agravantes a las actualmente previstas por la ley de drogas, entre las cuales se encuentran la provisión de estupefacientes a menores de edad o a personas sometidas a tratamiento de desintoxicación, el uso de armas y la utilización de menores de 18 años para la producción o comercialización de estupefacientes, con penas de hasta 26 años de prisión.

Se agrega como una nueva figura penal vinculada con la organización internacional dedicada al narcotráfico y se prevé una pena de hasta 25 años de prisión para los jefes u organizadores de esta clase de organizaciones.

Por otra parte, se recepta la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “Arriola” (A. 891. XLIV, del 25/8/2009). En ese sentido, se prevé pena de 1 mes a 2 años de prisión para la tenencia de estupefacientes cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere que la tenencia es para uso personal.

Por otra parte, si además de ser una tenencia en escasa cantidad, para consumo personal y que la tenencia no hubiere trascendido el ámbito de la privacidad, se establece que dicha conducta no será punible.

Colaborador eficaz (arrepentido). Se mantiene la figura del colaborador eficaz (o arrepentido) para los delitos de narcotráfico, delitos aduaneros, terrorismo, corrupción de menores, privaciones ilegales de la libertad agravadas, trata de personas, soborno trasnacional, asociación ilícita, y delitos de corrupción cuando durante la sustanciación del proceso del que la persona sea parte brinde información o datos precisos, comprobables y verosímiles y se amplía para aquellos delitos cuya pena máxima sea igual o superior a 15 años de prisión, cuando el tribunal considere que por la complejidad de los hechos o de la investigación, resulta necesario aplicar esta técnica de investigación.

A su vez, se prevé la posibilidad de reducción de la pena para la persona jurídica que colabore voluntariamente en la investigación. Se moderniza el instituto del decomiso. Se propone que el decomiso abarque todas las cosas o bienes que hayan servido de instrumento o medio en la comisión del hecho y de los que constituyan el producto, provecho o la ganancia, directos o indirectos del delito, cualesquiera que sean las transformaciones que hubiere podido experimentar tanto para personas físicas como jurídicas.

Además, se prevé la posibilidad de decomisar los bienes anticipadamente y de manera definitiva – antes de la condena penal – para todos los delitos (incluyendo los delitos de lesa humanidad, terrorismo, narcotráfico, corrupción y aquéllos contra el orden económico y financiero) en caso que se verifiquen ciertas condiciones, ya sea el sujeto activo involucrado una persona física o jurídica. También se establece el decomiso de los bienes de valor equivalente, en caso de que no se logre recuperar el bien concreto, porque, por ejemplo, esté en otra jurisdicción.

Lavado de activos. Se mantiene la tipificación del delito de lavado de activos con pena de 3 a 10 años de prisión y se contempla la agravante en el caso de que se encuentre involucrado un funcionario público, lo que se traduce en una pena mayor, de 4 años y 6 meses a 13 años y 4 meses de prisión, para todos los responsables.

Mariano Hernán Borinsky es Juez Camara Federal de Casación Penal

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/narcotrafico-estupefacientes_0_gBEL0Myf.html

“Argentina en alerta por el alto consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes”

Les compartimos la siguiente publicación

sonriendo-amigos-hombres-mujeres-brindando-cocteles-fiesta-bar_23-2148037568

Un informe de la Defensoría del pueblo bonaerense revela que el consumo se inicia a los 12 años. La mayoría de los que reconocieron episodios de excesos vinculados al alcohol son mujeres. La industria cervecera invierte 1200 millones anuales en publicidad.

Mientras continúan las repercusiones por el spot machista de Brahama, en el que una joven es obligada por un grupo de personas a consumir una nueva línea de cervezas, un relevamiento llevado a cabo por el Observatorio de Adicciones y Consumo Problemático de la Defensoría del Pueblo bonaerense reveló que la mayoría de los jóvenes de entre 12 y 18 años que reconocieron haber atravesado episodios de excesos vinculados con bebidas alcohólicas son mujeres. El relevamiento muestra también que la percepción de riesgo de los adolescentes es baja: el 45,7 por ciento piensa que el consumo de alcohol es menos peligroso que el consumo de drogas como la marihuana. El titular del organismo, Walter Martello, dijo que el consumo de alcohol muestra indicadores que “deberían ser un severo llamado de atención”, y puso el foco en la falta de regulación de la publicidad de bebidas alcohólicas y la casi nula política de prevención para desalentar el consumo.

La encuesta 2019 sobre consumo de alcohol en niñas, niños y adolescentes elaborada por el Observatorio abarcó a 632 chicos y chicas de entre 12 y 18 años de edad que concurren a establecimientos educativos del Gran La Plata. Según el estudio, el 89 % de los adolescentes inició su consumo de alcohol entre los 12 y los 15 años de edad. Y el 20,2 %, tuvo su primera experiencia de consumo a los 12 años. También determinó que casi el 70 % de los niños de 12 a 14 años manifestaron haber consumido alcohol alguna vez, cifra que se eleva al 98, 5 % de los jóvenes que alcanzaron los 18 años.

Al indagar sobre la intensidad de consumo, la encuesta muestra que el 22,4 % de los adolescentes consume cinco a más copas en una misma salida y el 17 % más de 5 copas, es decir, una gran ingesta de alcohol en un corto período de tiempo, que es lo que se denomina como Consumo Episódico Excesivo de Alcohol (CEEA) o Binge Drinking (BD). De los 132 casos de consumo excesivo, el 57 % son mujeres (75 casos) y el 43 % varones (57 individuos). En este sentido, el informe detalla que el consumo excesivo de los jóvenes es intencional y que no se intoxican por error.

Al ser consultados por los motivos por los cuales consumen alcohol: el 45 % afirmó que busca divertirse; el 9,4 % que tomar alcohol es “normal en su grupo”; el 7,4 % para desinhibirse, y un 36,3 % sostuvo que le “gustaba el sabor”.

“Lo que llama la atención, es que año tras año se reduce la edad de consumo problemático, que en este último informe arrojó que está entre los 11 y 12 años”, dijo a Página|12 Martello. Y remarcó que esto se da en un contexto donde “el consumo de cerveza creció exponencialmente en la última década, lo que ubica a la Argentina entre los países donde más alcohol se consume en el continente, y con un consumo muy focalizado en el sector más joven de la población”.

“La cerveza aparece como la principal preferencia de consumo entre los jóvenes y toda la publicidad está orientada a este sector. Y lo que resulta grave es que tienen una baja percepción del riesgo que implica el consumo de alcohol. Porque hay una fuerte creencia de que tomar bebidas alcohólicas resulta menos peligroso que consumir drogas como la marihuana. Y creen que no les produce daños orgánicos”, explicó el defensor del Pueblo.

Al respecto, señaló que la baja percepción de riesgo está asociada a “las publicidades que vinculan la bebida alcohólica con lo festivo y con eventos deportivos donde, por ejemplo, la Superliga y el mejor jugador de la fecha están auspiciados por cervezas”.

De acuerdo a la Defensoría del Pueblo, la “industria cervecera, sólo en la Argentina, estaría invirtiendo por año cerca de 1200 millones de pesos en publicidad y marketing”. También advierte que nuestro país es una de las naciones del mundo donde más ha aumentado la producción de cerveza durante la última década.

El informe también indaga sobre la frecuencia de consumo de los jóvenes. Más de la mitad, el 55,8 %, dijo haber consumido bebidas alcohólicas el último mes. El 11,4 % declaró consumir a diario o durante la semana, mientras que un 25,5 % dijo hacerlo los fines de semana en contexto de diversión y nocturnidad. El 41,9 % manifestó un consumo ocasional, y un 20,9 % dijo no ingerir ningún tipo de bebida alcohólica.

“Los elevados índices de consumo deberían constituir un severo llamado de atención para las autoridades sanitarias ya que se enmarcan dentro de un panorama a nivel continental que tiene a la Argentina como uno de los países con mayor consumo de alcohol en América”, explicó Martello.

El responsable del Observatorio remarcó que “hemos retrocedido en materia de prevención. El presupuesto destinado a las campañas que tenía a su cargo la ex Sedronar se redujo los últimos dos años, pese a que se había decretado la emergencia en materia de adicciones”. Por este motivo, insistió en que “hay que regular la publicidad, incluidos los contenidos de redes sociales, aumentar los impuestos a las bebidas alcohólicas como aconseja la OMS, retomar los programas de prevención que fueron desmantelados y declarar la emergencia en materia de adicciones. No por decreto como hizo (el expresidente) Macri, sino por ley. Y tener una política pública para la próxima década. Porque la pelea contra el consumo alcohol es con multinacionales que manejan cifras siderales mientras el estado va detrás de eso con pocos recursos”.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/241760-argentina-en-alerta-por-el-alto-consumo-de-bebidas-alcoholic

“Los millennials y el alcohol: más jóvenes toman hasta el punto del daño hepático”

Les compartimos la siguiente publicación.

_daño hepatico

 

Los médicos afirman que el consumo tiene importantes consecuencias negativas para la salud, tanto física como mental y social.

Hay un auge de la cerveza artesanal, los clubes de vinos y el delivery de bebidas que facilitan la disponibilidad a toda hora. Actualmente, el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por los adolescentes en todo el país. Según los datos de la Tercera Edición Argentina de la Encuesta Mundial de Salud Escolar 2018, realizada a estudiantes de 13 a 17 años de escuelas públicas y privadas de todo el país, el 54,1% de los jóvenes de 13 a 17 tomó alcohol en los últimos 30 días.

“Es un patrón diferente al convencional. El patrón histórico y clásico es el consumo regular excesivo, es decir que van tomando parejo todos los días. Sin embargo, en los últimos tiempos lo que vemos se llama consumo episódico excesivo”, explica a Con Bienestar el doctor Eduardo Fassio (M.N 63.149), jefe del servicio de Hepatología del Hospital Nacional Posadas.

Los jóvenes con este tipo de consumo tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar una dependencia a comparación de alguien que espera hasta la edad adulta para iniciar el consumo. Según SEDRONAR, en 2017 el 77% de la población al llegar a los 18 años ya había consumido alguna bebida con alcohol. Y el 47% de los jóvenes que consumió alcohol en el último mes, lo hizo en forma excesiva.

Un mal a nivel mundial
Un estudio sobre patrones de consumo en EE.UU, alerta sobre un aumento tanto en el número de muertes por enfermedad hepática como en el número de adultos jóvenes de entre 25 y 34 años que murieron por cirrosis relacionada con el alcohol, la última etapa del daño hepático, entre 1999 y 2016.

“El consumo episódico excesivo se da cuando un varón toma más de 60 gramos en un lapso de aproximadamente dos horas, o una mujer toma más de 48 gramos”, detalla el especialista. En el vino se calcula al diez por ciento, es decir que un litro son cien gramos de alcohol aproximadamente. “En el caso de las cervezas se calcula al cinco por ciento, es decir que un litro de cerveza serían cincuenta gramos de alcohol”, calcula Fassio.

Abusar del alcohol puede dañar muchas funciones del organismo, pero el impacto más importante ocurre en el hígado. Este órgano se ocupa de metabolizar el alcohol, por lo que puede sufrir graves enfermedades como hígado graso, hepatitis, cirrosis y cáncer hepático.

“El paciente que tenía una cirrosis alcohólica se internaba en promedio, a los 60 años pero en este último tiempo vemos que llegan con cirrosis alcohólica pura a los 35. Estos pacientes no tienen ni hepatitis C, ni Hepatitis B pero sí alcoholismo crónico”, explica el médico mientras revisa las estadísticas del Hospital. La edad mínima en la que internaron un paciente por cirrosis alcohólica descompensada fue en el caso de un joven de 24 años. “Esto realmente no lo veíamos hace 30 años, cuando empezamos a estudiar este tema”, remarca.

El impacto del alcohol en la salud del hígado puede variar de una persona a otra, pero quienes generalmente están en riesgo de hepatitis alcohólica grave son los que toman al menos 80 gramos de alcohol al día durante unos cinco años.

Ante una situación de alcoholismo, lo aconsejable es contar con el apoyo de un psicólogo porque las causas por las que se llega a esta condición son tan variadas y personales, que no existen recetas únicas que puedan ser compartidas por todos.

Fuente: https://tn.com.ar/salud/lo-ultimo/los-millennials-y-el-alcohol-mas-jovenes-toman-hasta-el-punto-del-dano-hepatico_1023426