Secretos Familiares y Codependencias

 

“…todas las familias tienen uno o dos esqueletos en el vestuario…”  H.Stierlin (maestro en terapia familiar alemán)

 

Trabajar con personas dependientes a las drogas es colocarnos dentro de un complejo sistema de relaciones dentro de la familia y con el contexto. Novios proveedores de jóvenes que viven en relación de esclavitud sexual y con violencias por doquier. Violaciones de hijas en medios críticos llenos de drogas. Grupos de consumidores ligados a grupos delictivos que extorsionan a las  familias. Se van formando capas de secretos, realidades negadas, ocultamientos, delitos no asumidos, sufrimientos también narcotizados por los propios familiares. En fin, alienaciones que se multiplican permanentemente así durante años. Relatar esto, llorarlo, asumirlo es parte de la rehabilitación. Ocultarlo y sostener los secretos es parte del mantenimiento de la enfermedad. Cuando no se puede avanzar, por este límite familiar, solamente lograremos una desintoxicación pero no se puede iniciar un proceso de  verdadera rehabilitación.

En casi todas las familias con severos problemas hay “uno o dos muertos en el placard”. Es un modelo de negación colectiva, todos en el grupo familiar lo saben pero de “eso no se  habla”.  Es un modelo de segregación, el que no debe saber algo queda segregado. .  Se transforma, también, en un modelo de negación colectivo. Lo que todos saben pero que no se debe decir. De hablarse existe la creencia que peligraría la continuidad del grupo familiar. Un hijo ocultado, la “doble- vida”, actividades “paralelas” que se ocultan detrás de una fachada de personaje social. Así recuerdo que hace muchos años al rehabilitarse un paciente muy grave a las drogas y que hoy es un terapeuta se me acercó el padre, a quien nunca había conocido antes, y me confesó que había trabajado en actividades represivas y, llorando, me dijo que había torturado. Al poco tiempo murió de un cáncer fulminante; Luego de develar el secreto murió.

“Hijo, de eso no se habla” le decía un padre adoptivo a su hijo en el marco de una salida terapéutica. Ese “no decir” lo que todos sabían se refería a un hecho de la vida cotidiana del tratamiento que implicaba una transgresión familiar. Los apartados de la verdad de lo que sucedía debían ser  los terapeutas. El tratamiento fue abortado justo en el momento en que estaban empezando a aparecer historias “no dichas”. Toda la vida de esa familia estaba marcada por los secretos. Vivían  así, desconociendo una parte de la realidad.

En los tratamientos de las personas con abuso de sustancias el secreto familiar es  un hecho clave. El Prof. M.Berstein lo ve como uno de los elementos que se repite. En muchos casos, la intoxicación severa es una señal que nos permitirá analizar en familia lo que nunca se pudo decir (adopción por ej.). En otros casos, cuando nos acercamos a develar secretos, como en el caso que citamos anteriormente, el tratamiento se interrumpe. A veces la propia familia nos solicita no tratar ciertos temas. Ahí condenan al tratamiento a ser meramente una “prótesis” que durará solo un tiempo. Inicia su carrera hacia la cronicidad.

Se va generando un sistema de mantenimiento de la enfermedad que se denomina codependencia que termina produciendo un sistema de conductas que apoyan al desarrollo de la adicción con un ciclo de patrones de conducta, y pensamientos disfuncionales, que producen dolor, y que se repiten de manera compulsiva, como respuesta a una relación enferma y alienante, con un adicto activo o en una situación de toxicidad relacional. La codependencia puede ocurrir en cualquier persona que está en contacto con la adicción de otra persona, ya sea un familiar, amigo, compañero, pareja o cliente que sufra de adicción. Por otro lado, con mucha regularidad las hijas de adictos, terminan casándose con otros adictos, aún sin que esto sea una decisión consciente. La conducta codependiente es una respuesta enferma al proceso adictivo, pero además se convierte en un factor clave en la evolución de la adicción. O sea que la codependencia promueve el avance del proceso adictivo. A este concepto le llamamos “facilitación”. Existen diversas formas que toma la facilitación que oscilan entre la colaboración y la agresión. Los codependientes no pueden darse cuenta de que están facilitando el problema, en parte por la negación y en parte porque están convencidos que su conducta está justificada, debido a que están “ayudando” a que el adicto no se deteriore más, y a que la familia no se desintegre.

 

Lo Desmentido

 

Existe un modelo de secreto que se mantiene incluso en varias generaciones y que está basado en tres ejes centrales: el origen, la muerte y el sexo. El origen, osea de “dónde venimos”, la legitimidad o no de nuestra procedencia.  La muerte, como secreto congrega a los hermanos muertos no dichos o  secretos de personas ya muertas  que participaron en hechos que la familia no puede mencionar (en nuestro país por sucesos históricos de los últimos años). Y por fin, el sexo que convoca a negaciones de identidades sexuales de alguno de sus miembros.

Los temas más comunes son el abuso sexual, la vida sexual de los padres o de alguno de sus hijos, los hijos ilegítimos , matrimonios anteriores, la adopción , la dependencia a las drogas, la enfermedad mental ; todos estos hechos necesitan ser callados pero hablan o se manifiestan de otras formas porque también el secreto familiar se transmite. Pesadillas, enfermedades de los chicos, dificultades escolares, traumatismos psíquicos, accidentes;  estos hechos empiezan a hablar por sí mismos.

La familia es como una “olla” psicológica llena en muchos casos  de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos, etc. Pero al mismo tiempo tiempo no tener una familia es vivir en la intemperie y en la inermidad más absoluta. Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto.

 

Pasiones Familiares

 

La familia tiene una doble vertiente. Por un lado poder tener una familia es, hoy, una salvación  ya que la transmisión familiar permite que nos convirtamos en personas. Por otro lado, la ausencia familiar, tan común en estos días, nos precipita a la “intemperie” afectiva y psicológica e incluso a la oscuridad moral. La calle es cómplice de lo más oscuro y el guión de las perversiones; el hogar remite al “fuego” protector y al amparo. Amparo vs. Intemperie. Pero al mismo tiempo la familia puede ser un “infierno” lleno de secretos, abusos  sexuales, tabúes, vergüenzas, muertes no dichas, infelidades, etc. Son secretos peligrosos que no se deben hablar. Esto es tóxico para un desarrollo evolutivo. De decirse existe la sensación que todo el equilibrio familiar se rompería. Eso lleva habitualmente a la segregación de un miembro que es el elegido para que ignore el secreto. En las adopciones esto es bien visible.

“Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo” decía la maestra francesa F. Dolto. Asimismo, Freud nos enseña: “lo que los labios callan conversa con la punta de los dedos y se traiciona con los poros”. Las lágrimas no derramadas se expresan en dolores vemos habitualmente. Cada uno de nosotros está habitado por 3 generaciones que nos preceden con un mínimo de 14 personas  que “hablan” y habitan en nuestro interior sin que lo sepamos conscientemente.  Los duelos no elaborados, los dolores ocultados, los secretos de familia y las lealtades familiares invisibles pasean sobre hijos y descendientes.

A veces, los hijos “pagan” culpas de los padres o abuelos. Se habla que en las familias existen las Leyes del Equilibrio y la Compensación lo que en términos de novela policial sería que si hubo perpetradores sus descendientes pueden terminar pagando.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

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Drogas: Los Nuevos Desaparecidos

 

 

“En el mar bravío que es el vivir, nuestro “salvavidas” es la cultura” ( José Ortega y Gasset)

 

Tratar implica un ejercicio cotidiano para asumir la angustia que los otros nos depositan. Ser continente de las angustias y poder devolver una reflexión-interpretación es toda una tarea con el objetivo de esclarecer y llamar a lo mejor del otro para que siga buceando en su intimidad. Hay días que todo se complica y terminamos cargados de preguntas pero también de tensiones. Familias con conflictos lindantes con la tragedia, desesperación y crisis con duelos, abandonos y traumas. Padres ausentes. Abusos, violaciones, negligencia. Madres dolidas. Pacientes que muestran los límites que ya no pueden traspasar: comas por sobredosis, accidentes casi fatales, días enteros de giras sin destino cierto, boliches, “after” luego del cierre de los boliches (8 hs a 13 hs.), “after –after” (ya por las tardes), hasta esperar la otra noche en plazas o en “aguantaderos” para seguir consumiendo. Villas de emergencia con violencias por doquier, violaciones o sexo promiscuo con una memoria que falla luego de la amnesia provocada por la gran cantidad de estupefacientes. La suspensión de la memoria anula la posibilidad de personalizar lo hecho. Triunfo de la alienación, alienaciones compartidas en muchos casos con personajes desconocidos. Es la monotonía de la muerte próxima.

Así son los días de los “nuevos desaparecidos”. Mis pacientes y sus familiares lo pueden contar ya que son sobrevivientes. Una madre me comenta que agradece a Dios (es muy creyente) porque en su barrio ya murieron dos. No son tapa de los diarios, son los “nuevos desaparecidos”.

Muchos viven de ese silencio cómplice. Cifras oficiales (Ministerio de Seguridad de la Nación) hablan de 21 mil millones de pesos que manejan bandas de tráfico, traficando alrededor de 13.000 kilos de cocaína y 184.000 de marihuana al año. Esos 21 mil millones equivalen al presupuesto de Salud de la Provincia de Buenos Aires. La comercialización mueve 1.100 millones de dólares que equivalen a muchos proyectos de desarrollo minero, energético o industrial. Detrás de estos poderes del delíto hay otros dos poderes que se guarecen en toda América Latina.

Por un lado, intereses políticos  del llamado “progresismo” que buscan la liberación absoluta del consumo y denostan cualquier programa preventivo masivo que abarque desde las escuelas, las familias y todas las organizaciones sociales. Por otra parte, tratan de limitar programas de asistencia y tratamiento. Pensemos que la Ley de Prevención Escolar sancionada en el 2006 nunca se aplicó y que obliga a tareas en todo el territorio escolar con argumentos que no resisten ningún análisis ante la magnitud de la epidemia y pandemia que vivimos en algunos sectores de la sociedad argentina. Con respecto a la asistencia recordemos que desde el 2010 no se pueden habilitar centros asistenciales pese a la magnitud del daño que se está viviendo. Absurdo típicamente argentino que no sucede en ningún país del mundo ya que en otros lugares  se busca apoyar a todos aquellos que luchan en instancias de los consumos compulsivos y mortíferos.

Por último, hay intereses económicos basados en la venta libre de marihuana medicinal, el “Caballo de Troya” que tienen las grandes empresas farmacéuticas. Las mismas cotizan en distintas bolsas del mundo, especialmente en Wall Street, y van observando cómo cada Estado de U.S.A. va entrando en la venta de marihuana recreativa. Uruguay es un ejemplo de eso y también como se están silenciando los daños que se están dando ahí.

Tres grandes intereses entonces: A) El narcotráfico vernáculo y de nuestros lares articulados a distintos países de América Latina; B) Intereses políticos en donde se sigue el viejo lema del dominio de los pueblos “cuanto peor mejor”; C) Los grandes capitales saben que la marihuana, como ya lo es el alcohol, en las jóvenes generaciones es un “abre-puertas” del cerebro y de todas sus energías químicas y eléctricas en la neurotransmisión de un cerebro inmaduro. Vendrán después las otras drogas como lo muestra nuestra clínica cotidiana: primero el alcohol en nuestra población más vulnerable, luego la marihuana y al poco tiempo otras drogas. Población asegurada, Plusvalía permanente.

Se van formando así “grupos sociales” de “desaparecidos” (“nameless” o los “sin nombre”) que deambulan en el anonimato de las ciudades organizando “ghettos” de una felicidad ilusoria  como verdaderos sujetos de sufrimiento pero que ni siquiera tienen la capacidad cerebral y de personalidad para asumirlo y enfrentarlo. Sufren los otros al verlos. El “sonámbulo” reemplaza  al que vive con vigor existencial.

 

Sociedades de la “Desvinculación”

 

El avance de la enajenación colectiva parece ser coetánea con la perdida de la transmisión de palabras, leyes y contención desde los grandes escenarios del capital social y humano de los pueblos: familia, escuela, instituciones de la espiritualidad y las redes sociales de contención que no sean virtuales (instrumentos de la enajenación actual por la forma que son utilizadas). Está sociedad está denominada por las escuelas de filosofía como “sociedades de la desvinculación”, en donde se ha perdido toda estabilidad de vínculos que es la fuente básica de la transmisión. Nada dura. Parejas. Abandonos escolares. Ausencias de personajes significativas. La vida se transforma así en pura trauma si no se viven sustentos de relatos familiares, ritos, tradiciones fundantes. No hay transmisiones generacionales porque el hueco y los agujeros de personajes sustantivos reinan por doquier. Son las crisis de las narraciones en esta cultura del vacío que vivimos e incluso en ciertos sectores se aplaude.

Desde el vacío existencial de miles  reinan los receptores de la cultura narco. La química trata de llenarlos. La comida. Los juegos electrónicos. Vamos cosechando una multitud de aislados o de “nuevos autistas”, tristes vitalmente, sin deseo y que solo se manejan por impulsos. Sin capacidad de lucha porque para luchar hay que asimilar el principio de la realidad que siempre es asumir y aceptar un cierto “coeficiente de adversidad” que todo vivir presupone. Sin relatos, limites, amor contenedor solo crece un Ego omnisciente y narcistico que no está preparado para vivir. No puede asimilar toda adversidad que supone el vivir y solo está apto para huir…huir. La química se lo proporciona a costa de transformarse en un “desaparecido” que vive en pos de ilusiones cada vez más inalcanzables.

Son los nuevos “indigentes” de este tiempo. Los que pueblan las salas de emergencia y guardias de los hospitales porteños, del conurbano y de otros sitios. Los que pueden lograr subir una ambulancia del SAME porque a veces se llegó tarde luego de la peripecia que me narran los médicos de estos servicios para entrar en ciertos “aguantaderos”. Son los que están sin rumbo y los que viven en las zozobras de desamparo.

El consumo compulsivo cuenta con el beneficio de un cerebro ya domado y que se rige por los principios de la abstinencia en donde “una copa es mucho y cien son pocas”. La angustia de la abstinencia ante cada consumo se multiplica. Quedan encerrados. Ya no pueden huir. Están cerca de desaparecer. Solo queda la aniquilación pero en medio de un delirio o de omnipotencia o de ruina. Pares que se complementan porque siempre la omnipotencia lleva a la ruina.

 

La re – vinculación necesaria

 

El capital humano y social de los pueblos se forja con una intensa vinculación entre escuelas, familias, Estado, instituciones de la espiritualidad, redes y organizaciones sociales. Prevención masiva. Reconocimiento pleno del problema.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Marihuana: A Dominar el Mercado

 

“…desde que se aprobó en Colorado la venta libre de marihuana aumentaron las hospitalizaciones y visitas a salas de guardia por intoxicaciones” Health News. (Marzo 2018)

 

Vivimos a mil. En el cambio de era todos sufrimos, pero mucho más los “milenialls” que son los nacidos a los fines del 80 y con padres comprimidos entre tres siglos (formados con pautas del siglo XIX, “aggiornados” como se pudo al siglo XX y con la impronta de la caída de todo el mundo  vertical del siglo XXI). Nos quedamos todos perplejos. Los  padres sin saber que transmitir y los chicos en la incertidumbre. Civilización de la imagen, todo pasa por el impacto de las imágenes. Civilización tecnológica en donde desde el celular, Instagram, Facebook y Twitter creemos dominar el mundo. Pocos contactos humanos y mucha imagen en tiempo real. Información inmediata. Réplica sin reflexiones. Comunicaciones virtuales pero al mismo tiempo no hay lugar para hablar y sentir desde la mesa familiar en adelante (¿qué es eso de la mesa familiar?). Vacíos por doquier.

Todo esto parece fomentar una crianza fallida en donde el logro no tiene que ver con el esfuerzo. Se consigue todo sin esfuerzo y de lo contrario el familiar exigirá un galardón o una buena nota en la escuela ante un maestro temeroso o de lo contrario, los profesores darían un premio para no pelearse con el alumno o familiar. En este mundo de impacto en tiempo real  y con un déficit de vínculos humanos, la catarata de mensajes instantáneos, desde muy pequeños,  van liberando una dosis enorme de dopamina, que es un transmisor químico cerebral, que entre otras cosas, tiene que ver con la omnipotencia, la excitación y el placer instantáneo. Todo debe ser conseguido “ya” en este sujeto no formado para el esfuerzo. La realidad se da de bruces con la magia en la cual fuimos formados.

Esa dosis enorme de dopamina la logra también el que fuma, en mayor cantidad el que se droga, el  alcohólico y el que apuesta (casino, caballos, etc.). Desde chicos preparamos futuros adictos atados a las redes sociales e inflados de dopamina esperando la respuesta de aprobación o la réplica instantánea. Desde chicos no sabemos cómo lidiar con el stress del vivir que es un cotidiano aceptar la frustración y esforzarse por conseguir logros. No hay una “App” para vivir. La vida es lenta. Trabajosa. Lleva tiempo todo.

El stress adolescente toma al “milennials” muy anémico de nutriciones afectivas, vinculares y de soportes sociales auténticos. Las depresiones son comunes en esta etapa hoy, las sobredosis también así como los fanatismos porque ante la complejidad del vivir  es mejor ser adicto de uno de los lados de la simplificación que propone toda “grieta” ya sea en lo político, lo cultural y, en lo que se nos propone como vida. El consumo de alcohol es un anestésico del  stress que se vende en cantidad (70% lo consume en estas edades). El cerebro nos “cobra” un peaje con una memoria adictiva (intervienen mecanismos químicos) que reiterará compulsivamente respuestas ante el stress del vivir. Cuando tengamos un problema sentimental, financiero, laboral la respuesta condicionada ya está presta para salir. Desde chicos quedamos preparados. Fumar, tomar, usar drogas es una posibilidad cierta. Nos ayudará a tirar la “pelota” para adelante. Magia. La realidad como adversidad es intolerable. Por supuesto ante tanto vacío en la constitución de su historia personal.

 

La Marihuana esta ahí… 

 

Hoy sabemos que la iniciación adolescente del “milennials” es con alcohol, tabaco y marihuana. Un gran mercado se avecina. El alcohol ya está. Las tabacaleras verán cómo vender cigarrillos con marihuana. Las farmacéuticas luchan por el mercado de la marihuana recreativa. Ya producen medicamentos en donde ciertos productos del cannabis pueden competir con la farmacopea tradicional para paliar ciertos efectos de la quimioterapia, las epilepsias refractarias y ciertas artritis. La confusión que hay en la población entre el cannabis medicinal y el “porro” es total. Muchas familias se enteran que el cigarrillo que fuman sus hijos es adictivo en una consulta y al ver los deterioros de su conducta.

Una de las principales farmacéuticas del Cannabis (Cronos Group-canadiense) cotiza en Nasdaq (Wall Street) con ganancias grandes. Se asocian otras compañías farmacéuticas. El negocio de la marihuana recreativa ampliamente promocionado en USA ayuda. Venderán en dos mostradores. Farmacias y en tiendas de venta de marihuana, ocho Estados de USA ya lo permiten. Canadá  está adentro. Lo demás cae fácil .Uruguay es un ariete en América Latina. Solo falta que el marketing de los grandes titanes del negocio sea acompañado por una propaganda política de los sectores progresistas apelando a los derechos humanos a consumir (¿y la salud pública, que es eso?). Los narcos se frotan las manos ya que saben cómo competir con el mercado legal. Uruguay sirve como muestra. Mientras tanto Colombia busca convertirse en el gran proveedor de la marihuana legal.  En el Valle de Medellín hay miles de plantas de cannabis que se convierten en maravilla de los discípulos de Pablo Escobar como anuncia Pharma Cielo Colombia Holding: ¿Quién puede competir con la marca Colombia?. Se crean conglomerados de corporaciones mundiales para este nuevo negocio que se abre. Hay 33 compañías colombianas que han recibido licencias para cultivo y exportación.

En este mundo tan peculiar en donde la química genera tanta plusvalía y también alienación no es casual que la revista Forbes recomiende en Marzo de este año a los productores de leche de USA que ante las caídas de los precios de la leche la industria del cannabis es un nicho de oportunidades fundamental. Además está la marihuana comestible (tortas, lociones, etc.).Necesitan los agricultores y ganaderos tratar-dice la revista- con los magnates del cannabis para preparar alimentos con infusiones de cannabis.

En USA solo se espera como legalizar en bancos el dinero que ingresa porque el Gobierno Federal no permite blanquear un dinero que surge de un negocio como la marihuana recreativa que puede dañar la salud pública. Los bancos esperan la respuestas del Gobierno Federal porque “business are business” que es un viejo apotegma americano.

 

Recordatorio de la Marihuana

 

Humildemente recordemos:

A) Genera dependencia (10% a quienes alguna vez la consumieron- 15 a 20% los que lo hicieron en la adolescencia y 30-35% los que hacen diariamente)  y abre el camino a otras drogas.

B) Altera percepciones, crea desorientación espacial, aumenta la posibilidad de accidentes, afecta la coordinación motriz y a largo plazo deterioro neuro-cognitivo y en poco tiempo en los adolescentes generando caída de los rendimientos académicos.

C) Puede producir episodios psicóticos agudos con alucinaciones, ideas paranoicas, división de la personalidad, episodios de pánico.

D) Sube el riesgo de producir esquizofrenia.

E) mayor riesgo de problemas respiratorios incluido el cáncer de pulmón.

 

Estos son algunos hechos clínicos y enfermedades que se pueden desatar. De todas formas el contexto cultural, ideológico y económico parece tener poco en cuenta esto.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

La marihuana cotiza en Wall Street

 

      “adónde vamos con todo este “experimento social” de la marihuana libre…”  Nora Volkow (máxima autoridad en USA en el campo de la salud pública)

 

La marihuana cotiza en las grandes ligas del capital productivo y financiero ya que una de las productoras de cannabis medicinal y de marihuana recreativa actualmente lo hace en el Nasdaq, el sitio de las empresas tecnológicas y farmacéuticas más fuertes. Cronos Group, así se llama, compite junto a Apple, Microsoft, Starbucks y como tantas otras cotiza.

Con 1500 millones de capital se apresta a trabajar para el mercado que se abre de la marihuana recreativa en USA. Nasdaq es el mercado favorito de las empresas de la nueva economía. El lanzamiento en Wall Street es una señal más para los inversores de que es un sector en el que el dinero puede funcionar.

El estreno se produjo el martes 4  en el Nasdaq, donde cotizan otras compañías que indirectamente están relacionadas con esta sustancia como GW Pharmaceutical, que desarrolla un tratamiento para la epilepsia con derivados del cannabis. Cronos vende cannabis en Alemania para uso medicinal y está estableciendo plantas de producción en Australia o Israel, además de Canadá. Estados Unidos es su próximo objetivo.

El Nasdaq, sin embargo, es un mercado con mucha más liquidez, al que acuden las empresas emergentes para dotarse de capital para financiar su crecimiento, y mucho más visible para captar inversores dispuestos a arriesgar su dinero en esta nueva aventura de negocio pese a las reticencias de Donald Trump. Sus acciones cayeron un 2% en el estreno. Luego tomaron fuerza y cerró la semana con una apreciación de casi el 20%. En el mercado de Toronto el impulso fue incluso mayor esta semana, del 40% desde el lunes. La apreciación fue suficiente para volver a colocarla muy cerca del máximo histórico que alcanzo en enero, antes de desplomarse un 25%. Acumula una apreciaron del 1.400% desde su estreno en enero de 2015.

Otra de las compañías canadienses que cotiza en Toronto y que está dedicada directamente a la marihuana es Canopy Growth. La multinacional Constellation Brands, que controla entre otras marcas la cerveza Corona, pagó el año pasado 190 millones de dólares por hacerse con una participación en esta sociedad. Los analistas del banco de inversión Cowen & Co proyectan que el mercado de la marihuana moverá 50.000 millones de dólares en 2026, frente a los 6.000 millones en 2016.

Se espera en paralelo que Canadá legalice el cannabis con uso recreativo este verano. Dijimos la semana pasada en nuestra columna que el Primer Ministro Justin Trudeau anunció en consonancia con el crecimiento de los conglomerados de producción y comercialización que se legalizaría el consumo con fines recreativos con la apertura de tiendas e incluso los niños de más de 11 años podrán tener hasta 5 grs. de marihuana.

Los grupos médicos de Canadá se oponen por razones de salud pública pero hoy nos podemos preguntar, incluso remitiéndonos a nuestra experiencia en la Argentina, que su opinión poco importa. Directamente no son escuchados.

¿Por qué deben ser escuchados en una época de relativismo cultural, de políticos que piensan “cuanto peor mejor” para la toma del poder y/o el mantenimiento del mismo y ante las ganancias siderales que esto deja?. Los narcos a su vez apoyan ya que aumentará el global de consumo y se crean tres mercados que son “fanáticos” de estos cambios: el comercial –productivo, el político (ligado a los pensamientos de la “nueva izquierda” que tiene en las drogas y su uso libre uno de los objetivos para que caiga la llamada cultura “antigua”) y por último, el “mundo narco” que va a competir con el legal, siempre en mejor condiciones, como ya sucede en Uruguay.

El proceso de legalización del consumo de marihuana se está haciendo de forma progresiva en EE UU, Estado por Estado. En nueve territorios está autorizado para consumo recreativo y en 29 con fines médicos.

 

El “Cannabis Medicinal” como caballo de Troya

 

Dejarle a alguien un “presente griego” alude a aquello que encubre un engaño y una trampa. Surge desde la Odisea de Homero y en la Eneida de Virgilio en donde para tomar  militarmente Troya como resultaba  imposible atravesar las fortificaciones se le regala a los troyanos un presente que era un caballo de madera  luego recordado como el Caballo de Troya lleno de soldados que una vez introducidos en la ciudad la toman. Durante la noche los guerreros salieron del enorme caballo, mataron a los centinelas y permitieron la entrada del ejército griego provocando así la caída definitiva de Troya. Los troyanos eran muy creyentes y los que lo engañaban le decían que el Caballo era un regalo de los dioses y cayeron en el engaño.

Debido a los enormes intereses económicos y geo-estratégicos que están en juego,  esta droga (marihuana) de efectos euforizantes y alucinatorios puede ser nuestro Caballo de Troya en relación a la generación de una mayor epidemia y abrir el camino, como pasó en Troya, para la entrada al consumo de otras drogas. Ya estamos frente a una epidemia de consumo de drogas en general (con la marihuana y el alcohol como ejes) y ciertas actitudes e incluso ciertas vacilaciones conceptuales en personas con poder de decisión son verdaderamente preocupantes.

En principio la confusión es la primer vía de entrada ya que se confunde aviesamente el cannabis medicinal (uso de uno de los químicos del cannabis) para ciertas enfermedades con el “porro”. Se instala en la opinión pública y en las familias que el “porro” de marihuana no tiene ningún efecto para el deterioro de la salud.

La normalización del consumo de drogas (estamos en vías de eso) pasa por la liberalización de la marihuana minimizando sus efectos, la critica a todos los sistemas asistenciales por una supuesta “educación” sobre el uso racional de drogas – incluso desde la escuela – , no hablar de los padecimientos que éstas traen y repudiar los estudios cerebrales sobre el daño que generan. De esta manera, se va armando el Caballo de Troya sobre la base de grandes intereses económicos e ideológicos.

Todos estos movimientos tienen financiadores y fundaciones que los avalan. Cuando a finales de los 80´ y 90´ estudiaba en USA, las grandes empresas ayudaban en programas preventivos. Hoy ya no es así.

 

¿Y la salud Pública?

 

Estos cambios de política podrían desencadenar una amplia gama de los sistemas sanitarios y sociales en nuestro país. ¿Quién va a pagar esta fiesta de discapacidades?.  El consumo de cannabis está emergiendo como uno entre muchos factores que pueden afectar el desarrollo del cerebro y la función mental. La adolescencia representa un período crítico del desarrollo neurológico caracterizado por una marcada poda sináptica y el aumento de la mielinización. Trastornos del aprendizaje y deterioros de la función cognitiva también y opera como factor de envejecimiento cerebral.

Hoy brote psicótico y consumo de marihuana, especialmente en adolescentes, en personas vulnerables es una realidad. ¿Pero a alguien le importa esto?.¿No será que estamos entrando en una sociedad “darwiniana” en donde sólo se salvarán  los más fuertes?


 

Dr. Juan Alberto Yaría 

Director General GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Diplomatura en Delitos del Crimen Organizado

 

La Universidad de San Isidro los convoca a realizar la Diplomatura en Delitos del Crimen Organizado.

La modalidad será presencial y estará dirigida por el Dr. Diego Luciani, miembro del Observatorio de Prevención del Narcotráfico.

 

Crimen Organizado


 

Vivimos tiempos de censura

 

“…en Occidente estamos cada vez más presos de la desesperación de la falta de sentido, renegamos de una jerarquía de valores…”. Jordán Peterson –Filósofo canadiense y terror para la “nueva izquierda”.

 

Si censura… pero no de la censura que se imaginan. Vivimos los tiempos en que la censura impone lo “políticamente correcto” y donde se censura con ataques furiosos a lo llamado “políticamente in-correcto” y esto opera, también, como “autocensura” en muchos para no desafiar la opinión que se sostiene como dominante a pesar de la dosis de i-realidad que supone. Hoy parece haber “gendarmes” de la corrección política con ecosistemas mediáticos fragmentados en los que proliferan las noticias falsas y una catarata de “twitteros” que, por ejemplo, rápidamente mencionan lo posible o lo no posible en un discurso.

Parece haber un miedo a desafiar la corrección política y surge, entonces, un pánico a ser linchados por la “turba” que operan como verdaderos “barras brava” con un tropel de insultos y de “clichés” ideológicos. En el tema de las drogas esto es fundamental para el análisis de lo que está sucediendo. Es un movimiento mundial en donde es “políticamente correcto” promover la liberación del consumo de todo tipo de drogas comenzando por el vagón de entrada de todas ellas que es la marihuana. Las consecuencias visibles de esta política no son tenidos en cuenta (caso Uruguay ) como el aumento del consumo global, los daños en las generaciones más jóvenes, la caída de la calidad de vida global de miles, el aumento del narcotráfico por la unión de los mercados legales con el crecimiento de los ilegales, todo esto no existe.

Se unen en estos movimientos mundiales la llamada “nueva izquierda” que ha hecho de temas de la cultura (drogas, políticas sexuales, natalidad, etc.) una bandera de lucha luego de la caída del Muro de Berlín  y grandes fundaciones del corazón del capitalismo mundial que dependen de corporaciones económicas  solventan campañas de todo tipo ligados a estos temas. Se unen de esta forma los extremos en la meta de capturar la cultura. El narcotráfico celebra porque aumentará la cantidad global de consumidores porque los valores culturales parecen ser la única barrera para detener el avance de los “males” sociales (educación escolar, familiar, social, política). A mayor aceptación social mayor consumo y dobles estándares: los legales y los ilegales.

Vivimos una epidemia, las guardias están atestadas de pacientes críticos en donde la intoxicación esconde un gran malestar existencial pero, aún así, no reaccionamos. Se publicita el consumo controlado y se niega el descontrol al que estas sustancias llevan, por ejemplo.

Prevenir es de “derechas” en este pensamiento consolidado y se pregona que hay que ayudar a “controlar” el consumo en adolescentes, a pesar de la inmadurez de los centros de control cerebral en esta etapa de la vida y eso es “progresista”. Utilizar la escuela y la educación a padres para enfrentar esta epidemia que inunda la vida escolar es un símil de represión a los jóvenes. Se puede educar en todas las enfermedades desde las cardiovasculares hasta las urológicas, desde el cáncer de mama hasta otras más pero del consumo abusivo de drogas y de alcohol y sus consecuencias no es posible. Ayudar en la detección precoz de las adicciones ante los primeros contactos es imposible (no hay planes en las escuelas y para padres de tipo masivo). El “pensamiento consolidado” acepta la educación sexual pero no la prevención de drogas.

Mencionar que en la edad de comienzo (12 a 16 años) el riesgo es aún mayor por la vulnerabilidad biológica e inmadurez cerebral y de la personalidad no es escuchado. Este discurso “progre” desconoce la función del sistema nervioso. No existe el cerebro y todos los estudios actuales sobre los cambios metabólicos y estructurales en las neuronas que generan las drogas y máxime en edades precoces son sistemáticamente elididos y negados sin ninguna evidencia que los avale.

El panorama epidémico se completa con la imposibilidad fáctica de abrir centros legales de atención de pacientes por algunos escollos legales desde el 2010 hasta la fecha. O sea nuestro país se quedó sin prevención efectiva en franjas críticas de la población (niñez y adolescencia) y con centros súper-saturados de pacientes en estado severo de intoxicación. Las guardias solo tratan a intoxicados y no a personas que padecen una adicción cuyo drama previo a la tragedia está ahí frente a ellos en las salas de emergencias. Esto es lógico ya que la falta de una planificación preventiva escolar y familiar fomenta la aceptación social del consumo y la primera prueba de sustancias y alcohol en edades puberales e infantiles.

Se promueve irresponsablemente el consumo de marihuana y se generan campañas comunicacionales con confusión entre el cannabis medicinal (producto que debe ser realizado por un laboratorio y para tratar a enfermedades específicas y bajo control médico) y el “porro” de marihuana. Muchos padres en las primeras entrevistas con hijos con severos trastornos nos muestran lo “exitoso” de estas campañas ya que hubo un triunfo de la desinformación a través de la confusión entre lo medico cuando es pulcra y cuidadosamente administrado y el uso social del “porro” como algo ya normal y normalizado en la adolescencia.

La Junta Internacional de Fiscalización de estupefacientes (JIFE) dependiente de la ONU nos dice en estos días que este fenómeno de confundir el uso médico de algunos químicos del cannabis para el tratamiento paliativo de algunas enfermedades con el “porro” ha llevado a una baja de la percepción del riesgo y al aumento del consumo global de la marihuana y otras drogas. No se escuchan a los organismos científicos.

En Canadá el Primer Ministro Trudeau tiene en consideración para su aprobación la legalización de la marihuana con fines recreativos e incluso habilitar la compra para niños desde los 12 años hasta 5 grs. Los mayores de 17 años pueden comprar y poseer marihuana en cualquier cantidad y en uso público hasta los 30 grs. Cada canadiense podrá tener en su casa hasta 4 plantas de cannabis. Esto se denomina Ley Liberal C-45. Se han pronunciado en contra la Asociación Médica canadiense, la Asociación de psiquiatras de Quebec y la Alianza de pediatras de Ontario. No son escuchados. Alertan en su pedido de frenar esta locura social lo siguiente:”…el cerebro continua desarrollándose hasta los 25 años y el consumo de marihuana obstaculiza gravemente el desarrollo de los adolescentes”.

 

Las Muertes Negadas

 

Recibí este Facebook desesperado que me mandó una madre uruguaya de familiares caídos en Adicciones en Uruguay (grupo de padres):” solicitamos que las autoridades erradiquen de las calles los problemas de drogas…”.Es un pedido de ayuda que muestra el estado de crisis que vive el pueblo de ese país luego del “experimento social” de la legalización de marihuana aplaudido por la “progresía” vernácula. Hoy es el primer país en el consumo de esta droga y de la cocaína y hay dos comercios en desarrollo; uno es el legal promovido desde el propio Estado y el ilegal en aumento.

Donde hay drogas hay pérdidas. Lo supuestamente “valioso” se transforma en marca de muerte. Perdidas en un doble sentido; por un lado los muertos que surgen de la lucha por el control territorial de las plantaciones y la distribución y los que la que quieren combatir y por otro los que al consumir van muriendo, quedando con distintas discapacidades, hijos abandonados, abusos de todo tipo emocional y sexual por el consumo de estupefacientes.

Por otro lado se niegan las muertes que ocasiona el consumo de drogas y las discapacidades que ocasiona. El deterioro social y cultural que promueven. Las vidas que se malogran y se deterioran. Nuestras cárceles están llenas de personas que tuvieron un consumo dependiente de sustancias y cometieron delitos. Estos son muertos en vida. Hay hospitales enteros llenos de consumidores que solo tienen el beneficio de una desintoxicación de como máximo 72 horas y no un tratamiento. Viejos ya a los 40 años y seniles cerebralmente que “lucen” cansados de la vida llevando una mochila de fracasos familiares y sociales luego de un consumo voraz de cocaína rondando de clínica en clínica. Accidentes cerebrovasculares en gente joven. Diabetes e infartos en adolescentes. Familias enteras de consumidores. Muerte pura. La sociedad ofrece como tratamiento algo similar a una “tintorería” o “chapa y pintura pero no motor”; símbolos éstos del desprecio que tenemos para ofrecerle al ciudadano con una enfermedad una investigación de las causas que lo llevaron a esto y una posibilidad de rescate de una enfermedad.

El problema de las drogas se ha transformado en un problema jurídico y no humano. O en un problema militar y no humano.


 

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR