Triunfo del hombre técnico

“…hoy se captura al “sujeto desnudo” con imágenes y drogas”. G.Maci

Yaria Juan 6

Dr. Juan Alberto Yaria -Director General GRADIVA y Miembro de OPRENAR

Han cambiado, ya, los llamados 100 barrios porteños inmortalizados por Alberto Castillo con serenatas a la luz de los faroles. Eso es el siglo XX en sus inicios. Hoy en el siglo XXI nuestros pacientes nos hablan de otras esquinas. Más que la “barra de la esquina” hoy son “tribus” en determinados lugares con sus ritos en donde se condensa la civilización de imágenes con el consumo de sustancias. Un paciente me relata como una crisis de abstinencia surge con una mirada. La imagen manda… y él nos dice al ver “Esto es Boedo” en una pared y que eso lo traslada a un mundo; el mundo de una Tribu que diariamente los convocaba.

 

Se han resentido los modos tradicionales de transmisión simbólica: la familia, las escuelas, las comunidades barriales, espirituales, ideológicas. Han surgido nuevos actores de comunicación con un aumento de los flujos de información que fomentan la entropía o sea el deterioro social. Nuevos actores, a la vez entran en escena, que representan el mercado de las políticas del placer y del goce sin límites para superar tantos vacíos.

El cerebro ya, anteriormente, domesticado por el consumo de drogas desde los doce años, en este paciente, se somete a la dictadura de la imagen .Ahí se da todo el combo: sustancias, teléfonos que con internet anuncian voces, mensajes de texto y la compulsión del encuentro cotidiano.   Hoy sabemos que el consumo se asocia en el sistema nervioso a claves simbólicas contextuales: olores, lugares, esquinas, imágenes, tribus; no solo drogas. También presencias significativas como los lideres o el “capanga “del grupo que en muchos casos es el “dealer”, sujeto admirado y odiado porque es el portador de un Poder arbitrario y extorsivo.

En esas tribus lo valorado y odiado no es solo la droga. La imagen y la comunicación virtual que da el celular tienen un alto índice de prestigio. El “Facebook” es una señal de intimidad y de transgresión fundamental.  Todo se miniaturiza y se compacta. El teléfono móvil concentra internet, imágenes y ya no solo transmisión de voz. Se unirá, ya, el teléfono, la computadora y la televisión.  La imagen manda. Se prolonga nuestro cuerpo, hay una hipertrofia de los sentidos con las nuevas prótesis biónicas que nos acompañan seguidas de poderosas compañías que se disputan nuestras orejas y ojos en todo el mundo.  Son redes en donde la imagen manda y que funcionan en tiempo real, o sea a demanda inmediata. Fantasía de omnipotencia que se logra. Lo pienso, lo miro, lo dicto y ya está…tiempo del ya. Todo el mundo viendo” you- tube”, mandando mensajes de texto, escuchando y viendo recitales a miles de kilómetros…triunfo de la rapidez y de una comunicación formal que elude , por otra parte, nuestro déficit de comunicación subjetiva e intersubjetiva. El hombre técnico y las prótesis químicas son una realidad.

El hombre a la intemperie

 

Diversos autores se han referido a la crisis de las mediaciones simbólicas (palabras que orienten, leyes que limiten y abran caminos, amores auténticos, encuentros en donde se descubre la hospitalidad y la acogida, contenciones afectivas) que afectan la evolución del “infans” en la cultura. Surge así la llamada desprotección institucional, un hombre a la intemperie. Crecemos más solos. Este fenómeno es masivo, por eso hoy hablamos de una desocialización masiva en donde hay una incomunicación de las existencias y una comunicación solo posible a través de instrumentos técnicos en donde la química juega un papel sustancial y todas las parafernalias de venta y distribución .Como vivir en un mundo sin guías y frio sino creando una alucinación del vivir aunque ésta dure unos pocos instantes, que es precisamente de acuerdo a la potencia de la dosis.

Las enfermedades surgen dentro de este contexto global y son también masivas en este “hombre masa” que vive dentro de una muchedumbre solitaria al mejor estilo descripto por D. Riesman. El mundo es cada vez más pequeño e interactivo pero las sociedades son cada vez más vulnerables, por eso crece la sensación de intemperie.  El delito en red lucra con todo esto. De la misma manera los cambios en las organizaciones familiares impactan en la educación inicial especialmente cuando ha aumentado el número de familias abandónicas, Multiproblemáticas, ensambladas en crisis y/o monoparentales también en crisis.

Desde este punto de vista la globalización de las redes macrosistémicas: financieras, telemáticas, ecológicas, delictivas superan enormemente a las redes generadoras de lo específicamente humano: las redes próximas afectivo-familiares dialogales y de educación inicial. Observamos en nuestros trabajos en Gradiva y en supervisiones en distintos territorios que el niño y el joven crecen con escasas tutelas y orientaciones humanas siendo la guía del corazón reemplazada por las orientaciones electrónicas y multimediática.

Todo esto; por el efecto acumulado de la complejidad y la globalización en la vida social genera un vacío de sentido vital y de proyecto humano en vastos sectores sociales, especialmente en zonas de descomposición social (en donde el Estado casi no existe y en donde hay una apatía comunitaria al lado de una infiltración institucional por el delito) y/o de anomia; permitiendo así un ingreso virulento y epidémico-pandémico de las drogas para llenar ciertos vacíos de afecto y ciertos sufrimientos que, al mismo tiempo que los obtura, los multiplica.

Surgen así las llamadas “patologías del vacío” o los denominados “nuevos síntomas” (anorexia y bulimia, toxicomanía, alcoholismo) .Son prácticas de goce que tratan de ir siempre más allá del placer…buscar un placer plus…pero en donde el Otro y los otros parecen no existir. Es un narcisismo solitario, un nuevo autismo producto de la técnica y de la química, fácil de conseguir en el mercado social y vinculado a una práctica de descarga inmediata previo a un ataque de angustia. Los “dealers”, los mercados de drogas por internet, los boliches, el alquiler de mujeres por una noche, los video-porno, ver solo películas porno mientras se consume, los casinos promovidos en cada ciudad, las caravanas interminables de fin de semana, la vorágine sin fin, manejar a mil…en fin un nuevo hombre que surge de esta carencia de mediaciones simbólicas, palabras, Ley, orientaciones, contactos socializadores. Es un hombre vacío y técnico o que encuentra en la técnica del híper-consumismo un intento fallido de un pleno inalcanzable. Para este hombre-técnico el “combo” es fundamental o lo que llamo la “macdonalización” de la vida. Lo único claro es que se siente angustia y ahí el combo es fundamental (cada uno lo llena como quiere y puede).Mujeres, drogas, vorágine, caravanas, soledades, etc.

Cuando nos acercamos a él sentimos la experiencia de la ausencia, de vacío existencial, de insustancialidad anónima, la desvitalización; no delira como los psicóticos…es una nueva forma de locura totalmente asimilada al orden social y robotizado en el hiperconsumismo individualista.

Macdonalización de la vida

Lo que me sorprende es como el consumo de drogas parece estar dentro de un “combo”.  Cual Mc Donald o Burger el “combo” es parte de la vida de un adicto. Es un fenómeno nuevo y, creo, producto de la era de hiperconsumo que trata de buscar en lo compacto todo. En una unidad todo. Actualmente en ese combo vemos: la sustancia y las sustancias (mezclas diversas  e incluso antagónicas en sus efectos ya sea estimulantes y a la vez depresoras), el sexo ligado a una hipersexualidad homo y/ heterosexual dando lo mismo en muchos casos, el Viagra, el boliche como la previa de todo sea “bailantero” o de los lugares exclusivos VIP, el casino y el ruido adictivo de las fichas y de la convulsión atrapante  ahí reinante , la velocidad  en coches de alta gama o en motos compradas con las monedas de un sueldo. El mayor placer es vivir por un momento un éxtasis de Narcisismo. Es el flash de creerse todo. J. Attali en su maravilloso diccionario del siglo XXI nos enseña que el “narcisismo es la forma extrema del placer en la ética individualista” . Luego se pregunta cuando aparecerá la fraternidad en esta sociedad de individuos.  Este “viaje”, en la cultura actual del hiperconsumo y el espectáculo, desvía la atención de nuestra precariedad como condición humana y de nuestra fragilidad finamente envuelta en el ropaje del narcisismo (J.Attali).

Hay muchos que pierden en este desencuentro; hijos, madres hostigadas por la enfermedad y muchos que lucran, un sistema social con mayor cantidad de discapacitados .Lo que si hoy sabemos es que el Estado es muy pequeño para detener estos problemas y a la vez muy grande para estar cerca de la gente.


Drogas y pérdidas

“Familiares caídos en Adicciones; solicitamos que las autoridades erradiquen de las calles los problemas de drogas“ Grupo de padres Uruguay.

Este Facebook desesperado que me mandó una madre uruguaya, que forma parte de una organización de pedido de ayuda, muestra el estado de crisis que vive el pueblo de ese país luego del “experimento social” de la legalización de marihuana aplaudido por la “progresía” vernácula. Hoy es el primer país en el consumo de esta droga y de la cocaína y hay dos comercios en desarrollo el legal (promovido por el propio Estado) y el ilegal en aumento. El consumidor para comprar debe inscribirse en un registro nacional. Pero muchos ciudadanos prefieren no dejar sus datos registrados ya que no confían en la utilización que podría darles el Gobierno en el futuro.

Un cuestionario propuesto por las autoridades para situar el contexto socio – profesional de la desconfianza ha quedado patente estos años entre los autocultivadores, ya que solo unos 6.600 están registrados y las asociaciones calculan que existen 50.000 en todo el país. Según un estudio académico, el 75% de los consumidores regulares de marihuana se abastecen en el mercado negro.

Donde hay drogas hay pérdidas. Lo supuestamente “valioso” se transforma en marca de muerte. Perdidas en un doble sentido; por un lado los muertos que surgen de la lucha por el control territorial de las plantaciones y la distribución y los que la que quieren combatir y por otro los que al consumir van muriendo, quedando con distintas discapacidades, hijos abandonados, abusos de todo tipo emocional y sexual por el consumo de estupefacientes.

Quiero mostrar la falacia de mostrar solo el lado paradisíaco del consumo de drogas escondiendo bajo la alfombra los “males sociales” que trae y viendo en la legalización una salida correctora al verdadero mal que es el considerado el de la “guerra a las drogas”.

Nunca vi tal “guerra a las drogas” o quizás el combate fue una parafernalia de dominio político de uno y otro lado pero no una verdadera lucha cultural preventiva y asistencial para la conciencia de la comunidad en la protección de la salud. O sea detrás de la falacia de la Guerra a las drogas se esconden las intenciones políticas de los dos bandos y se escamotea que nunca existió salvo en algunos países (Argentina) y por poco tiempo un verdadero combate cultural frente al avance del narcotráfico en la toma de los barrios con una estrategia de marketing y publicidad promoviendo la banalidad del daño de las drogas para así  tratar de captar amplios sectores de la población.

El control territorial de las plantaciones encubre la plusvalía para un dominio político .El dinero no va solo a cuentas suizas o a paraísos fiscales sino que es un alimento a movimientos territoriales de distintos países para determinados objetivos políticos.

Valga el ejemplo colombiano en donde una de las organizaciones de producción y distribución para el mundo reconoce 220.000 personas asesinadas, 25.007 desaparecidas, 5.712.506 desplazados, 16.340 asesinatos selectivos, 27.003 secuestrados, 1754 víctimas de violencia sexual y 6241 casos de reclutamiento forzado y miles de colombianos expuestos al pago de impuestos extorsivos a las organizaciones delictivas para conservar sus vidas (Centro Nacional de la Memoria Histórica Colombiana). Estas muertes y acciones delictivas son por el control del Estado o para transformarlo en Estado Fallido o sea inexistente y corrompible como una “mascarada” de lo que debería ser.

Las drogas encubren la dominación de los pueblos. Hoy sabemos por la experiencia latinoamericana que la producción de drogas significa dominio político. China con su Guerra del Opio fue un ejemplo de eso a través del comercio y los aventureros ingleses de la Corona Británica en ese momento. Millones de chinos cautivados por el opio y entonces el dominio territorial se hizo posible. Hoy los tiempos han cambiado pero el barniz ideológico no encubre la verdadera intención de dominación de los pueblos.

Las muertes negadas

 

Por otro lado, se niegan las muertes que ocasiona el consumo de drogas y las discapacidades que ocasiona. El deterioro social y cultural que promueven. Las vidas que se malogran y se deterioran. Nuestras cárceles están llenas de personas que tuvieron un consumo dependiente de sustancias y cometieron delitos. Estos son muertos en vida. Hay hospitales enteros llenos de consumidores que solo tienen el beneficio de una desintoxicación de como máximo 72 horas y no un tratamiento. Viejos ya a los 40 años y seniles cerebralmente que “lucen” cansados de la vida llevando una mochila de fracasos familiares y sociales luego de un consumo voraz de cocaína rondando de clínica en clínica. Accidentes cerebrovasculares en gente joven. Diabetes e infartos en adolescentes. Familias enteras de consumidores. Muerte pura.

La sociedad ofrece como tratamiento algo similar a una “tintorería” o “chapa y pintura pero no motor”; símbolos éstos del desprecio que tenemos para ofrecerle al ciudadano con una enfermedad una investigación de las causas que lo llevaron a esto y una posibilidad de rescate de una enfermedad.

El problema de las drogas se ha transformado en un problema jurídico y no humano. O en un problema militar y no humano. Entonces poco se hace para la creación de centenares de centros de recuperación o en un Plan Maestro de tipo preventivo para Padres y Familias en todo el país. Incluso en nuestro país todavía está prohibido habilitar nuevos centros por disposiciones de la anterior administración que la actual pospuso hasta el 2020. Absurdo lo que sucede: en plena epidemia no es posible abrir nuevos centros.

Historia de muerte y resurrección

La “resurrección” es un término que aplico para mostrar la verdadera “reanimación” que produce un tratamiento cuando se trata de revivir a alguien que busca su muerte.

Nosotros en Gradiva festejamos los años de no consumo de un paciente luego de su recuperación. Esta es la historia de un muchacho y su familia que conocí en 2008 y que nos reconcilia con la vida profesional y con nuestra misión humana y vocación. Me volví a conectar con él hace unos días y la alegría del re-encuentro con su familia la quiero transmitir. Historias de este tipo no salen a la consideración pública o sea el padecimiento de miles que anestesian sus dolores con drogas pero que pueden ser rescatados.

Sebastián pierde a un ser querido en circunstancias trágicas (se ahorcó). Típico joven del conurbano “domado “por el paco y los combos de sexo y delito que trae esta enfermedad. El hermano mayor, compañero de andanzas y afectos. Fue su modelo afectivo y humano y también, porque no decirlo, por la forma de ser. Fue todo muy súbito y esto le agrega a la pérdida un duelo mucho más difícil de asumir. El hermano consumía drogas con él. Sebastián llegó ser sentirse culpable y se decía a sí mismo: ¿Cómo no me di cuenta que estaba mal?.

Cuando lo conozco, la vida de Sebastián pendía de un hilo. Todo el día consumiendo drogas y su familia no podía parar esta verdadera carrera hacia la auto-destrucción. Ni siquiera podía usar zapatos con cordones porque quería colgarse como el hermano y ahorcarse. No solo Sebastián se estaba consumiendo; su madre vivía el dolor diariamente, su padre encontró en padres que habían tenido hijos prontamente desaparecidos un consuelo y una fortaleza. Al abuelo paterno se lo llevó la pena y falleció al poco tiempo.

El tratamiento lo diseñamos para ayudar a todos. Duro dos años porque la melancolía inundaba a la familia .Hoy están libres y producen vida en la sociedad. Por otra parte, el hermano de Sebastián había dejado a dos hijos y nuestro paciente tenía una hija. Los sobrinos y la hija se convirtieron en un motor de recuperación luego de la primera etapa de desintoxicación. La función de tío y padre sustituto le dió un vigor muy necesario para su recuperación .Los abuelos también tuvieron un “plus” de vida en la atención, orientación y educación de los nietos.

Un duelo como adaptación emocional a una pérdida significativa lleva mucho tiempo teniendo muchas etapas hasta su aceptación última. Si no hay aceptación el duelo se transforma en patológico y nos trastorna todos los días nuestra vida y compromete nuestro futuro. Nos quedamos sin porvenir.

Las drogas fueron en Sebastián una forma de huida del dolor y de narcotizar sus sufrimientos. Pero además toda su familia recuperó un proyecto de vida en donde el dolor pudo ser superado y la figura de los nietos fue una salida posible. Un muerto velado y llorado en un tratamiento quedó como testigo de lo que significó la entrada de las drogas en esta familia. De estos muertos no se habla. Legalizar las sustancias como salida no solucionan estos problemas .Las drogas dañan aunque generen en su plusvalía dominio político a costa de vidas humanas.

Dr. Juan Alberto Yaría

Director de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.


Jornada: “Políticas Públicas: avance de las propuestas integrales del OPRENAR”

El pasado viernes 5 de mayo, se realizó la jornada “Políticas Públicas: avance de las propuestas integrales del OPRENAR”, en la Ciudad de Pinamar.

El evento contó con la presencia de los intendentes Martín Yeza de Pinamar, Carlos Sanatoro de General Madariaga y Gustavo Barrera de Villa Gesell. Asimismo, nivel Nacional participaron el Lic. Martín Verrier, Subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico del Ministerio de Seguridad de la Nación y la Dra. Verónica Brasesco, directora del Observatorio Nacional de Drogas de la SEDRONAR.

Por parte del OPRENAR participaron el Dr. Héctor Masoero, coordinador general del Observatorio, la Mg. Jorgelina Devoto que es coordinadora de la Comisión de Prevención Tratamiento y Rehabilitación, el Lic. Horacio Reyser, coordinador de la Comisión de Prevención Educativa y el Dr. Daniel Herrera, coordinador de la Comisión de Fortalecimiento del Poder Judicial. 

La jornada, que contó con gran convocatoria, fue el primer evento realizado por el Observatorio de Prevención del Narcotráfico en el interior del país

Para quienes no pudieron presenciarlo, compartimos los links preliminares de los videos de la joranada.

De nadie a ser alguien

 

La droga es un instrumento de dominación de los pueblos .Siempre la dominación pasa por alguna forma de esclavitud. La anulación de la libertad desde siempre en la historia es un anuncio de la dominación. Hoy las formas de dominación son másrefinadas. Anular a los sujetos, transformarlos en nada o en “nadies”  es un requisito. Es la esclavitud moderna.  La Universidad Católica Argentina en su última encuesta de hogares ha mensurado que en los hogares pobres el 22% de los jóvenes consume algún tipo de drogas. En los hogares ricos el porcentaje es casi similar. Las drogas unen transversalmente la generación joven. Todos son pobres de alguna manera: penurias económicas, abandonos familiares, des-escolarización, abusos, barrios y lugares de venta de drogas en distintos lugares. Todos son pobres, son “nadies”.Unos serán “soldaditos” y  otros clientes VIP. Default cultural…caída de las transmisiones de vida. Caída de la Ley. Sin cultura de la vida somos “nadies”.

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Dr. Juan Alberto Yaría – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Pensemos que Colombia a fines de los noventa percibía por exportaciones 12.000 millones de dólares mientras que las organizaciones de la droga recaudaban 21 .000 millones de la venta, comercialización y distribución de sustancias, secuestros y por último chantajes que se cobraban como impuestos a la población de empresarios y ganaderos así como la extracción y venta de oro ilegal. El Poder superaba al de los Estados. Ese Poder continúa ya que hoy hay 188.000 has. cultivadas contra las 159.000  de 2016. 710 toneladas por años solo de ese  país para repartir en todo el mundo (datos del Monitoreo de consumos ilícitos dela Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito).

Lo mismo está sucediendo en otros países .La legalización de drogas no parece ser la solución. Uruguay creyó que legalizando la marihuana se acababa el comercio ilegal .Aumento el comercio ilegal y pasaron a ser los primeros consumidores en América Latina de cocaína. Los legisladores uruguayos ignoraron el cerebro y el desquicio que se produce en el mismo cuando se comienza a  consumir; se buscan rápidamente otras drogas.

La estrategia de implantación del consumo es una ingeniería económica de inundación del mercado y al mismo tiempo es una arquitectura comunicacional, cultural y de marketing. Lo demás lo hará el agente químico que es lo suficientemente potente como para generar un deseo de repetir el consumo y que en algunas personas vulnerables puede llevar a la muerte. Cuanto antes se inicie (niñez y adolescencia) mejor para esta vía perversa de negocio. Más seguro es el cliente.

La estrategia cultural en este momento de la humanidad que Octavio Paz definía como de “tiempo nublado” (incertidumbre de valores con relativismo ético y ocaso de la Ley como marco regulador) tiene un papel fundamental quizás más que todas las redes de oferta. Hay orfandad de “resortes vitales” al decir de Ortega y Gasset y entonces el hombre altera su propia naturaleza. La desesperanza brota en este  “tiempo nublado” como momento de la civilización.

El hombre en su historia trató de vencer a la muerte y perdurar .El sistema de supervivencia, que es la batalla cotidiana para vivir, con las drogas no existe y se va anulando progresivamente. El hombre aprendió a huir de los venenos, los enemigos, asegurarse el alimento, reproducirse. En suma ampliar la vida, perdurar. Las drogas son su “veneno” (toxico viene de “toxon”  que es, precisamente, veneno) y sin embargo atraen. Quedó anulado el sistema de supervivencia de la especie.

Hay mucho dinero para corromper y para generar un “packaging” lo suficientemente engañoso de salud en el consumo así como de liberación.

El hombre es el único ser animal que nace incompleto .La completud vendrá de la cultura y de los ordenamientos familiares y sociales. Esa cultura le propone fines y propósitos, ritos, folklore, lenguaje, valores, arte, poesía, creencias religiosas .O sea crecemos en un universo simbólico que nos aleja de la inmediatez animal. Las drogas nos acercan a esa inmediatez. Un hombre así es un “nadie”. Vive en un mundo cerrado en el espacio y en el tiempo. En la Biblia el Profeta dice que fuera de este entorno creencial y de urdimbre de valores  “todo es vanidad “; Scalabrini Ortiz decía “creer, creer he ahí la magia de la vida”. Marco Aurelio, emperador del inicio del declive de Roma y a la vez escritor describe una vida con confort o escasez pero sin valores: “¿Qué es la vida? un hueso arrojado a una jauría de perros hambrientos…”(Meditaciones). Es la existencia de los Nadies.

El pasaje del nadie al alguien

 

Este pasaje es una operación cultural y médica. Es una mediación simbólica con palabras, discursos centrados en el amor, educación. En suma la transformación personal de alguien alejado desde hace años de una vida vivible. Ese pasaje exige que ALGUNOS actúen y esos somos nosotros como sociedad curativa pero también preventiva desde cada ciudad.

 Quiero “ser alguien” me sigue diciendo  Gabriel. Me sorprende como, desde su voz ronca en una mañana que lo sacamos de la cama muy temprano para una entrevista, surge un ser para mí desconocido.¿ Donde está el “barra brava” de un club del conurbano o aquel que bordeaba los pasillos de una villa buscando drogas?. Al otro día lo veo de vuelta y le pregunto por lo mismo e incluso la muestro mi sorpresa y alegría porque había empezado a ver otro Gabriel. Con la lucidez que estaba adquiriendo luego de muchas horas y días de terapia e internación en una comunidad terapéutica me dice mirándome a los ojos :”es que no quiero seguir siendo un adicto”. Para él ser adicto buscando, por ahí, los restos de drogas era ser un” nadie”.

El trayecto hoy para muchos jóvenes alienados y expropiados por sus conductas adictivas es dejar el “nadie” que llegaron a ser a pasar por las transformaciones para ser “alguien “…y eso es a través de “algunos” . Hoy esos “algunos” son centros de rehabilitación que en realidad son lugares de habilitación de la palabra y de cuidados para que florezca la vida. Donde hay drogas para un adicto surge la muerte.

Esta historia es para mí una enseñanza de la realidad de muchos jóvenes que solo necesitan un empujón vital para que sus resortes vitales (al decir de Ortega y Gasset) se expandan. Las drogas son lo contrario a esta expansión de la vida. La constriñen como en el caso de Gabriel a los pasadizos de una villa o a las locuras de una “barra brava”.

Con las drogas me decía “borro la cinta”. Aparecía el otro, el “nadie”. El viaje con pastillas y alcohol me invitaba a la locura y “me agarraba a las piñas” Hasta me olvidaba donde había dejado el coche.

Los duendes

 

En Rosario Delia me contaba que el paciente que se transformaba en buscador de drogas era como un “duende”. El dicho “ah…no seas duende “es común. ¿Qué es un duende para la terminología de los consumidores rosarinos afectos a buscar en los bunker su dosis diaria?.

Así Delia me lo cuenta “…algo que no existe y que busca lo que es un resto…de drogas”. Estas definiciones son casi filosóficas. Buscan restos, son “nadies” y ellos mismos en este estado son un resto. Lo que sobra, lo sobrante, el descarte. Han perdido la potencia de la libertad.

Recuerdo en este momento experiencias que viví en el Nida (Instituto de Drogas de USA) cuando observe los trabajos con ratitas adictas y vi la urgencia y la hipermovilidad por encontrar la dosis. Ellos las llaman “seekers” o sea buscadoras o solicitantes.

El duende es una criatura mitológica descripta como un “humanoide”; personaje ficticio del folklore popular que es un “duen de casa “o sea en la etimología un “dueño de casa”. Se apodera de las personas que creen en los duendes. Los encanta…los habita dice la mitología. Son equivalentes a fantasmas. Se los llamaba la “gente pequeña” o los “gnomos”. Son invisibles, vuelan como los espíritus pero no son espíritus porque comen y duermen.

La genética y los “nadies”

 

Hoy hay estudios sobre la genética de las adicciones especialmente sobre los genes de la saciedad. Tenemos, permítanme esta licencia, un “llamador “biológico acerca de cuándo frenar los distintos impulsos (alcohol, comidas, drogas, juegos) . Cuando hay un desorden o sea cuando consumimos sin freno todo el circuito que rodea el gen que son distintas proteínas queda alterado modificando la expresión genética y así se dispara la falta de freno. En lo humano nos vamos transformando en “nadies”…duendes…gnomos. Expresiones mitológicas que aluden a como quedamos adueñados por los intrusos.

El trayecto no solo es dejar de drogarse sino como pasar del “nadie” al “alguien” a través de “algunos”. Es una aventura existencial y el estudio de la novela existencial de cada uno. Para eso debemos dejar el consumo; garantía necesaria para empezar a ser “alguien”.


Sociedades criminales organizadas

 

Dr. yaria

Dr. Juan Alberto Yaria, Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

 

 

 

 

“…hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años “(carta del adiós –paciente en recuperación)

 

Mientras Juan lucha para desprenderse de esa compañera de años en su mezcla letal de placer efímero y dolor con  padecimiento, todo esto retratado en su “carta del adiós”( a las sustancias), vastas organizaciones de venta de sustancias van planificando la dominación de territorios en donde quedarán asimilados y “envasados” miles de “pacientes –clientes” que acuden presurosamente a buscar su pócima de masoquismo de una manera  imperativa y necesaria.

Oscar recibe las drogas por encomienda luego de un pedido por Internet. Me sorprendo al ver la variedad que recibe cuando desde un ignoto lugar de Santa Fe con un remitente claramente mentiroso llega desde una piedra de cocaína, tranquilizantes, fentanilo (opioide), algo de marihuana , viagra y hasta un calmante  de síntomas estomacales y aspirinas ante algún dolor. Me sorprende ver eso en la casa de este ingeniero totalmente poseído por ese nuevo Poder que emerge de la criminalidad organizada asociada al vacío de la subjetividad que en él es evidente pero que es de miles.

Leo es un soldadito que en sus 14 años vive entre un padre permisivo y un hermano consumidor. El jefe del barrio lo utiliza para distintos menesteres; desde marchas políticas hasta participar en “barras bravas”. Todo sirve y   un dinero siempre hay así como un plato blanco, que no es precisamente con harina, también se encuentra. Alienación ya desde los 14 . Un revolver encontrado, una moto robada y plantas de marihuana también robadas lo llevan a la comunidad terapéutica. Tendrá que entender que la vida no pasa por ese padre Permisivo ni por el Patrón del barrio que maneja todos los hilos del poder , incluso políticos. Podrá comprender que la vida pasa por otro lado. Estudiar dejó; aprender un oficio parece no tener sentido  si se consigue dinero por otro lado. Estamos generando multitud de patologías antisociales. ¿Nos daremos cuenta?.

Tiempos de vacio y desierto

En tiempos de vacío y de relativismo la venta se maquilla con un marketing de prestigio de las sustancias apuntando a la “luna de miel” que se promete desde los primeros contactos .

Todo suma ; vacío cultural , relativismo ético, palabras inaudibles de la familia que en muchos casos no existe o está fragmentada, escuela debilitada y que no proporciona modelos de vida.

¿Se puede vivir sin modelos?¿Donde estarán  los valores que galvanizarán nuestras acciones? ¿Es la “Muerte de Dios” que predijo Nietzche en el siglo XIX la muerte de los valores como tractores de nuestra conducta? Si no hay Valores en la vida manda el Caos y el Cosmos (orden) cae. Todo el pensamiento antiguo se centró en como dominar lo caótico para que aparezca el orden en nuestras vidas.

Internet es la aliada de este nuevo Poder Transnacional con sedes desde barrios en donde la miseria y el abandono reinan hasta lujosos paraísos fiscales .Desde el “soldadito” hasta el poderoso corrompido, la parafernalia de las drogas apela a químicos que año a año generan nuevas mezclas genéticas de plantas o nuevas drogas sintéticas (hay ya 600 variedades de las mismas).

En los “shoppings” que se venden plantas de marihuana hay de distintos tipos con potencias diversas. Total el cerebro se convierte en el campo de experimentación y mortificación; además en este nuevo momento histórico  de desierto de los valores nos preguntamos si para los consumidores inveterados existirá el cerebro. ¿Alguien le transmitió que las drogas hacen daño?. Me temo que no. Parecería existir un nihilismo que nos inunda a todos en donde la recompensa inmediata sirve para salir del desierto y buscar aunque sea por un instante un oasis imaginario.

Palabras inaudibles de los adultos padres y maestros. Caída del valor de la transmisión de la Palabra y de las experiencias y conocimientos de la vida. Deserción de los adultos. Mientras tanto ese vacío de ser  se transforma en una existencia dura y con un gran malestar en ese desierto que es la vida misma. En el desierto nada germina. Se busca un artificio que la sociedad de consumo le ofrece para soportar el peso de la vida ante el sol asfixiante del sufrimiento existencial: las drogas.

Muchos se frotan las manos .Es el nuevo Poder que supera al de los Estados. Estado que es pequeño ante la magnitud de esta globalización del malestar y demasiado grande para estar cerca de los dolores de la gente.

En la década del cerebro, desde los 90 hasta el 2000(por el dinamismo de los estudios en USA y en Europa) se descubrieron innumerables mecanismos y funciones del sistema nervioso y los daños de las drogas. Todo ese valor para mejorar la calidad de vida queda superado por la industria del marketing y el vacío sobornado por ese poder superior transnacional  a los Estados nacionales infiltrados por ese mismo Poder foráneo y sin nombre o sea Anónimo y por ende mortífero.

El cerebro parece no existir salvo cuando aparece una sobredosis. Es que no hay transmisión de estos valores de la vida; falló la educación. Ganó la impostura y el delito asociados a la orfandad de miles.

El bautizado como Patrón del Mal, Pablo Escobar, decía en las memorias que relatan  sus biógrafos comercializó algo que todos los ejércitos no podrán controlar porque “apasiona a la gente”; se refería al clorhidrato de cocaína . Desde la década del 80 se convierte en el “quitapenas” de esta sociedad post-moderna en donde el vacío de los agujeros del alma y el espíritu encuentren un contenido consistente que se llene  aunque  sea por varios minutos de vértigo e impulsos. Por esto la gente se mata, se empeña en conseguirla e incluso adelanta el cementerio o se gana un deterioro o un accidente cerebro vascular. “No podrán con nosotros” seguía diciendo el patrón del Mal desde el altar de la perversión y la psicopatía. Su omnipotencia, viejo pecado de la humanidad soberbia, se lo llevó también  a él.

Sabían, sin datos científicos incluso de la época en  que ellos empezaron, que el cerebro quedaba afectado por las drogas. Esto desde fines desde los 90 es un dato cierto. El principal aliado de los  múltiples Escobar de hoy  es el cerebro “domado” y buscador incesante de estos estupefacientes al lado del desierto de valores. El vacío de la vida que no contabiliza en neuronas o neurotransmisores cerebrales tiene un papel fundamental. Es la cultura misma con su relativismo e incertidumbre de valores lo que juega para ellos. Desamparo normativo junto a intemperie de valores. Todo ese “coctel” hace su juego para los múltiples Padrinos que pululan por el mundo de hoy.

El  “Para Mundo” de las drogas

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el  llamado sistema de recompensa cerebral que es donde está la sede de los dinamismos sexuales, de los impulsos, la comida, el control y la sensación de placer y fundamentalmente, de las motivaciones. Las drogas “secuestran” las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se ha comenzado desde púber. La alteración de este sistema biológico que tiene una red química muy compleja libera conductas de exceso a la comida (por esto muchos adictos se transforman luego en bulímicos-anoréxicos), al sexo (adictos al sexo)  y aumenta la memoria del consumo de drogas permanentemente. Dada esta última situación los pacientes recuerdan en forma pertinaz el uso de drogas y el llamado “craving” (anhelo irresistible de sustancias) los puede llevar a una recaída. Nuestro cerebro se maneja con 2 energías: la termodinámica (química y eléctrica) y comunicacional (relatos, vivencias, emocional, afectiva. etc.).

Tenemos tres cerebros en uno, en solo 2 kgs. de peso ; el primero es el que nos asemeja a los reptiles  siendo de respuestas mecánicas y que no aprende de la experiencia; el segundo cerebro nos acerca a los mamíferos y ya puede aprender de la experiencia y el tercer cerebro tiene una gran asociatividad, una enorme capacidad imaginativa y es el representante de lo propiamente humano: la palabra, la cultura, la postergación, la planificación, el proyecto. Llegar a tener un cerebro humano, para  superar al mono es un acto también de amor y de cuidado.

La cocaína “copa” e “hipoteca” los sistemas más arcaicos del sistema nervioso, el hombre pensante queda atrás. Se suspende la función del lóbulo frontal que es la garantía de un cierto criterio de realidad.  Con la coca el hombre queda reducido a un “ser en baja” y limitado en lo reptiliano y mamífero. Nada de lo grande se podrá esperar de él.

El despertar

La droga adormece a parte de la humanidad .Es el factor de explotación y alienación más grande que se haya conocido con una plusvalía en restos humanos y dinero enorme. Pero se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar  lo mejor de nuestra persona  y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos.

Ese “despertar “es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales.

Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano la llamada por él carta del “adiós”: “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada , sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.

Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado  como también a  millones hoy en el mundo y que engordan arcas de miles.

 


 

Explotación de niños

 

“Asegure que los chicos con padres muertos en la guerra tengan familia sustituta; de lo contrario aumentará el delito y peligrará el sistema democrático” – Consejos de D.Winnicott maestro de la niñez en psiquiatría a W.Churchill-1945.

 

Nuestra consulta en una comunidad terapéutica resume en parte un diagnóstico de la sociedad que vivimos. Cada vez más jóvenes nos consultan .Una camada de chicos 14 años ya sea a pedido de los padres o de sus Obras Sociales nos solicitan ayuda. Me sorprende su inermidad frente a la magnitud de lo que cuentan. Solo voy a relatar dos de estas historias del último año.

Siempre los menores formaron parte de proyectos autoritarios, eso pasó con Stalin adoctrinando a chicos desde temprana edad, con Hitler, en las guerrillas narco-colombianas y con los grupos paramilitares. La perpetuación omnipotente quedaría asegurada en este delirio de Poder con la captación temprana de niños. Hoy el narcotráfico asegura así con ellos la plusvalía así como ciertos sistemas políticos su justificación futura a través del adoctrinamiento. Estamos viviendo, quizás, una guerra en las ciudades bajo la tutela omnipotente de mafias. Mientras tanto en Santa Fe sucede un hecho contrario que revela la guerra que se vive en ciertos barrios en donde una madre pelea con un cartel de narco-menudeo barrial que recolectaba menores para su trabajo. La madre denunció este hecho y la pelea quedó traducida en una imagen que se “viralizó” en Facebook.

Aquí recuerdo a un gran maestro en estudio de barrios casi tomados por el narco-tráfico como lo es Braulio Montalvo (USA)como especialista en familias :”…una combinación de problemas de conducta general criminal no obedecen sencillamente a dificultades en la familia para manejar los límites con los chicos; el problema no está ubicado única y exclusivamente en la conducta interior de la familia: estoy pensando en las fuerzas del barrio, los amigos, en la desorientación moral externa, en la cultura “. Las drogas como cuarto poder en el mundo (armas, petróleo, sistemas de laboratorios y médicos en general en los primeros lugares) intentan colocar bases de venta en todos lados .Nuestra tarea como profesionales de la salud es ayudar a crecer libres a nuestros jóvenes. Los sistemas legales harán o tendrán que hacer su trabajo.”

Chipi vive en el conurbano y consume todo tipo de drogas. Un grupo de Poder del barrio lo utiliza junto a otros que forman parte de una “murga” para manifestaciones políticas o para estar en las barras bravas de dos clubes de futbol (uno nacional y otro local) utilizando sus habilidades en el manejo de los “redoblantes”. Ante cualquier riesgo policial o de las fuerzas de seguridad están al frente de los grupos y se transforman como fuerza de choque a través de una instrumentación perversa de estos adultos con Poder. Un dinero diario asegura la concurrencia (dinero que en esos ambientes es mucho); por supuesto que entre las drogas que consume y las actividades diarias en concentraciones masivas e incluso con viajes a distintos puntos del país no hay escuela ni aprendizaje de ningún oficio. Su destino futuro ya queda marcado; buscará algún “Patrón” que lo sostenga. Me nombra a dueños del Poder y esto me asombra ya que no hay desafío en lo que me dice sino pena como si buscara otro camino posible. Hay en él una esperanza todavía antes de transformarse en un antisocial si se llegara a mimetizar con el ambiente que lo “prohíja” para explotarlo. Será uno más de ellos si no hay un cambio, cambio que él espera ya que su mirada me lo delata así como su forma de comunicación.

Lucía empieza a consumir a los 12 años dentro de una familia de profesionales .Un padre biológico ausente y que además la rechaza no pueden ser compensados por el otro padre que es pareja de su madre en una familia actualmente ensamblada. Consumir desde pequeña en personalidades vulnerables es garantía de una explotación por algún Amo. Esto sucede con Lucia y el “narco-menudeo” se convierte en fuente de sobrevivencia para conseguir su propia dosis.  La escuela se abandona y las fugas del hogar son permanentes. Se cierran puertas, se esconden llaves, el dinero familiar aun así desaparece. La crisis de la pubertad en donde la sexualidad está ligada a temores hasta la cristalización de la identidad se deteriora con el “auxilio” destructivo de las drogas en experiencias de sexo múltiple con lesbianismo y en agrupamientos entre varios. Aun así espera un cambio; llora porque no puede hacer otra cosa. En la pubertad consumir drogas es como “echar nafta al fuego”. Pero espera…espera…busca un cambio a través de un mundo adulto diferente. En la Plaza Centenario solo encuentra deterioro; no es una de las jóvenes que hacen aerobismo. El oxígeno al cerebro se reemplaza por tóxicos y venta de sustancias.

Tanto a Chipy como a Lucia los adultos por distintas desatenciones lo han entregado a estas actividades. Hay una deprivación ambiental y familiar evidente .Padres también ellos en crisis ya sea por permisividad o desapegos claros. “La forma en que organizamos nuestras familias demuestra prácticamente cómo es nuestra cultura, tal como el retrato de un rostro refleja al individuo” (D.Winnicott); estas sabias palabras resumen lo que sucede y que hoy se llaman “ambientes invalidantes”.

Lo que le sucede a Chipy y Lucia muestra el fracaso de toda una socialización inicial desde los padres, la escuela y el copamiento de los barrios por medio de estructuras delictivas. Los menores son los “elegidos” por el Poder de turno.

Etapas para el cambio

 

Explotacion de niños

Si no respondemos precozmente ante el pedido de un joven se va a fortificar una conducta antisocial. Eso lo dice la experiencia del tratamiento.  La crianza impersonal de muchos de estos chicos por parte de una familia en crisis y de una escuela casi ausente en la educación en valores se complementa con el manejo omnipotente de las fuerzas del delito ligado al tráfico de drogas o al tráfico de personas (mujeres) y a la prostitución. Esto sucede en muchos barrios pero es la detección precoz como movimiento masivo cultural lo que hace falta.

Hay fallas iniciales para que las familias se resientan, las escuelas claudiquen y las fuerzas de la Ley cedan el terreno a organizaciones criminales .El acto antisocial que puedan tener los “Chipis y Lucias” son un pedido de ayuda. Hay una esperanza de cambio; ahí es donde la sociedad debe intervenir a través de una detección precoz para ayudar a esas familias y a los jóvenes. Cuando no hay respuesta la desesperanza se une a la revancha y al odio teñido por el resentimiento y triunfa lo antisocial.

Cuando el muchacho o la niña ya se han endurecido a causa de la falta de comunicación (al no reconocerse el pedido de auxilio que encierra el acto antisocial) y cuando los beneficios secundarios (por ejemplo dinero como en Chipy o drogas a cambio de sexo como en Lucia) han adquirido importancia y ya se ha alcanzado una gran destreza en alguna actividad antisocial todo se complica. La ayuda no llegó y no se pudo advertir (pese a que aún estaba allí) el pedido de auxilio revelador de la esperanza que alentaba en el muchacho o la niña con el inicio de actividades antisociales. Todo es fruto de una deprivación familiar y ambiental. La sociedad necesita actuar como última reserva cultural. Una Ciudad Preventiva debería suplantar aquellas deprivaciones familiares y sociales. Desde centros de acogida a menores y padres (orientación educativa) hasta comunidades terapéuticas. En resumen debemos formar líderes sociales que como la madre santafesina opongan una barrera cultural ante la barbarie y la enfermedad mental y el delito que se desean imponer.

Recordando a W. Churchill vayamos a J.F.Kennedy (1960) cuando este consultó a B.Bettelheim (experto en niñez) sobre el destino de las jóvenes generaciones:”…asegure la vida familiar de lo contrario los la droga y la tiranía del marketing publicitario reinarán”. Parecería que eso sucedió.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA y Miembro de OPRENAR


La era del vacío y el “Lejano oeste”

Yaria Juan 3

Dr. Juan Alberto Yaria – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.

“..Buscado: se pagan 700 mil pesos por quien de datos del comisario fugado de Pergamino “(Diario La Opinión 6 de abril 2017)

Por un momento volví a recordar a recordar las películas de mi infancia sobre las andanzas de Alan Ladd o Gary Cooper que como justicieros buscaban al delincuente más peligroso y en donde su foto se mostraba en los negocios con su recompensa. Es que esta vez el buscado es el comisario del pueblo. Fruto todo esto de una comisaria incendiada en donde precisamente mueren en su mayoría adictos en contacto con el narco-menudeo pero que poseían mucha información. Default humanístico en acto. El que debería ser un modelo social es la cara del anti- modelo. Al mismo tiempo en Villa Urquiza se descubre en una escuela en refacción como una pintura social “discepoliana” ya que como escuela abandonada y en refacción próxima es sede un “bunker” de venta de drogas; ahí justo donde la Biblia se une al calefón. Caminar por Pergamino me retrotrae nostálgicamente a los mejores momentos de mi infancia y al mismo tiempo al sabor acido de la actualidad.

Si cae la noción de autoridad todo cae. El sistema social se basa en jerarquías en donde la noción de Ley se encarna en ciertos representantes (maestros, policías, jueces, padres, etc.). Si los adultos desertamos de la transmisión de valores el vacío se enseñorea.

En este contexto, mientras tanto la epidemia de consumo de sustancias crece ya que si fracasan los modelos todo está permitido; la noción acerca de aquello que hace bien o hace mal se desdibuja.

¿Cómo tratar el dolor humano?

Ahí en el centro de la provincia interior de Buenos Aires me llaman a una supervisión veinte profesionales jóvenes que comienzan a atender adictos en centros públicos y privados. Mañana intensa. Se empiezan a dar cuenta que los consumidores son distintos a “nosotros” que cómo neuróticos tocamos el timbre de un consultorio para que alguien contenga nuestros malestares .Los dependientes a sustancias, mientras tanto aman lo que los destruye. Sufren por sus dolencias pero, paradójicamente, la protegen.  La droga llena cualquier vacío y al mismo tiempo ese vacío es un “agujero” sin fondo sintiéndose ellos en realidad una “nada”. Además son la caricatura de un contexto “discepoliano social”; son su misma caricatura.

Tratar implica para estos jóvenes terapeutas una tarea enorme de ejercicio de la empatía y de paciencia. No son delincuentes pero ya venden para la saciar abstinencia de sustancias. Les explico con afecto que son distintos a los que tienen otros padecimientos. Están en la calle llevando a cuestas su riesgo para sí y para terceros. Motorizados, dormidos, excitados, desconfiados y paranoicos. Están ahí ante nosotros quizás buscando un cierto tipo de ayuda que nunca debe ser complicidad en el consumo y si acompañamiento lento o rápido para dejar de consumir para recién ahí empezar a ver qué les pasa además de drogarse.

Lloran su vacío pero no pueden dejar de hacerlo. Se sienten parte de un negocio. Son los nuevos esclavos. Les digo a los terapeutas que la tarea nuestra es lograr que puedan escapar de lo que para ellos es una fuga imposible. Es la epidemia voraz de consumo en donde la fuga les parece imposible.

Ahí me relatan  al que van a un boliche , encuentran drogas y toman , el que está en la Bolsa también lo hace creyendo estar más lúcido para la compra-venta, el taxista  o remisero que la  “necesita”, el cirujano o el anestesista experimentando para rendir supuestamente más, el joven en la esquina esperando la moto del delivery de sustancias , el cocinero en el restaurante que la comparte con los mozos, el recolector también, el empleado de electrodomésticos buscando ese “plus” que lo haga vender más para así ganar más, el repartidor también bajando y bajando cajones para resistir el cansancio , en el casino para supuestamente estar más lúcido , el penalista en su  profesión de abogado recibiendo como pago drogas; alegrarse, divertirse, trabajar, vivir el ocio no significa nada sin ese polvo blanco que circula en todos los ámbitos. No hay comida para muchos gerentes que no termine con el “plus”. Un recuperado me decía que prefería las comidas de negocios al mediodía para evadir esa tentación.

Mientras tanto se van dejando personas, hijos, mujeres fieles por relaciones frágiles, caen las finanzas, en muchos casos empresas; todo cae. Es una enfermedad de pérdidas le transmito a mis alumnos del interior provincial. El vacío del cual se intenta huir anuncia la nada que se avecina como me decía esa paciente;…”somos un pedazo de nada”.

La recuperación del sentido de la vida

Hoy es más difícil recuperarse porque el vacío llena los consultorios y las comunidades terapéuticas junto a la nada y el nihilismo como actitud vital como compañía inseparable. Desde el adulto que trata de completar sus “grietas” con juegos y drogas o el joven que desde su intemperie de contactos y contención también se “llena” con alcohol y pastillas o estimulantes de todo tipo. Todo sirve para huir de ese vacío que llama desde la angustia y la nada de sentido contorneada por una soledad de vínculos. Sedantes, narcóticos todos, energizantes pero fundamentalmente “quitapenas” que además en su propio uso y abuso imponen sus leyes dentro del cerebro en ese maravilloso universo químico y eléctrico que somos.

 A mayor uso, mientras tanto, habrá mayor dependencia y luego ya doblegada nuestra voluntad (situación clave en la adicción) las drogas químicas o de conducta como el juego, el sexo y las compras actúan dirigiendo nuestras acciones. Se acabó la” luna de miel” que nos permitía decir “las uso cuando quiero” y, entonces, así liquidados en nuestro libre albedrio comienzo a ser un esclavo del consumo.

El vacío de ser (la nada misma)   parecería convertirse, desde mi punto de vista,   en uno de los orígenes centrales del consumismo de drogas, alcohol, sexo, juego, compras, etc.

Ya una vez esclavizados y dependientes ese vacío retorna desde la abstinencia. La falta de sustancias y / o de objetos inauguran un apetito voraz por poseerlos a lo que llamamos “craving” (anhelo ansioso) .Ahí el paciente es capaz de entrar a una Villa de emergencia para tener su sedación o estimulación poniendo en riesgo su vida o va a un casino con una escritura o con el documento de propiedad de su coche para hacerlo dinero. La tarjeta de crédito, también, puede ser la compañera silenciosa de la avidez en un shopping.

El abandono de sí que inaugura toda dependencia va unido a un abandono de todos los que nos rodean (hijos, mujer, etc.). El objeto adictivo siempre es imperial en su dominio.

El vacío, entonces, retorna desde la abstinencia y, de no haber terapia, esto puede culminar en su verdadera cara que es la nada o sea la muerte misma   .

Encontrarle un sentido a la vida es la forma de transformar la nada en proyecto y de esta manera poder ser persona libre. El dicho popular lo recuerda cuando nos dice que la tarea es   “un hijo, un libro, un árbol plantado”.

El sentido de la vida y el nihilismo

El filósofo Mandrioni en su libro sobre el Amor y el Poder reflexiona sobre esto y nos dice; “…el grado de “poder ser “produce la mayor o menor victoria lograda sobre la nada”; “todo ser tiene el poder de obrar y causar por el hecho de ser”.

En la medida que somos hay una victoria sobre la nada y la nada en Mandrioni es “el posible vacío o ausencia que implicaría la no parición del ser”; “…el “poder de ser” expresa el primer salto cualitativo por el que se cancela definitivamente la esencial debilidad de la nada”.

Junto con el “poder de ser “es también preciso nombrar el poder que tiene todo ser” de poder”…o sea de obrar y causar por el hecho de ser “.

Ortega y Gasset nos enseñaba cuando nos decía que era pleno aquel que en la vida encontraba proyecto, misión y vocación. Somos eso y por eso Ortega nos definía como futuro o sea como lanzados hacia una meta, un horizonte.  Quien encuentra una misión en la vida y una vocación está como llamado a ser o sea a desarrollarse como persona y ciudadano.

Solo el hombre tiene ese poder de ser; en el dominio de lo infrahumano solo hay energías. Pero este “poder de ser”, obrar y causar y hacerse cargo de aquello que se hace desde un hijo hasta cualquier empresa humana solo es posible desde que el hombre puede acceder a ser si-mismo. Entramos ya en el territorio de la libertad que se une con la asunción hospitalaria de los otros en mí. Gabriel Marcel diría que somos en la medida estamos disponibles .Abiertos.

El verdadero poder estaría en acceder a nuestro sí-mismo cayendo, entonces, todos los velos del Ego y los fetiches e idolatrías.

Elogio de la nada

Estos conceptos que parecen antiguos los rescato porque la post-modernidad inaugura el elogio del vacío como forma de existir y así Alan Touraine en su libro  cuyo  título ya es toda una tesis “Podremos vivir juntos?” nos  dice :” …el elogio del vacío y el debilitamiento de las normas nos deja a la intemperie en el mundo actual”. Así surge la llamada era del vacío que va unida a la devaluación de la transmisión de la palabra, la caída de la letra como lectura y reflexión y a la entronización de la imagen como ejes de la vida. La apariencia aparece como lo central.

Recuerdo la anécdota que contaba Facundo Cabral a José Luis Borges sobre el cambio que había tenido en su adolescencia en el encuentro con el sacerdote jesuita Simón .Estando en una comisaria Simón lo empieza a ver ya que Cabral iba derecho hacia la autodestrucción a través de incipientes trastornos de conducta y lo primero que hace es traerle en letras de madera un alfabeto y se lo tira sobre la mesa y le dice que ahí está la salvación. Desde ahí le lee autores universales y el vacío se llena con letras, palabras, leyes de la existencia. Cabral cambia y se transforma en uno de los poetas populares más significativos hasta su muerte.

El vacío de ser lo llena Moisés bajando las tablas de la Ley desde el Sinaí cuando todo su pueblo adoraba los distintos becerros de oro, símil hoy de las distintas adicciones. El vacío está representado en la sinagoga pero con el libro de la Ley como plenitud frente a la falta y la ausencia.

Touraine nos dice que si seguimos elogiando el vacío quedamos a la “intemperie”. Estos, así, los encontraremos en los “nadies” ricos o pobres que vagan por las ciudades buscando su dosis de sustancias o de objetos .Los que apuestan a la magia de la apuesta o tratan de comprar una alucinación con un “dealers” o “transa” que le venda algo que “pegue bien”.

Esta devaluación y también la denigración de la letra y la palabra van unido a una idolatría de la libertad que en realidad es solo libertad de maniobra.

Nietzsche nos enseñaba cuando nos decía: “…No te pregunto de que eres libre, te pregunto para que eres libre”.  El “para que”, en muchos de nosotros, parece haberse perdido. No hay pregunta, tema fundamental en nuestras vidas, ya que si no nos interrogamos no pensamos. La pregunta por la libertad que nos plantea Nietzsche es interrogarnos por el motivo por el cual hacemos lo que hacemos. Parece suceder que cuando no hacemos una pausa todo sucede muy rápido. No hay pensamiento. Perdemos entonces nuestra subjetividad y también la libertad.

De esta forma la velocidad que suplanta al pensamiento nos torna más manipulable. Somos dirigidos y no podemos, ya dirigir nuestras vidas.

En Nietzche la Voluntad de Poder parece ser el fundamento último de la realidad, y todo lo demás se subordina a ella. En F.Dostoievski (Leyenda del Gran Inquisidor) el Amor es contrario al Poder.

Hoy podemos decir, siguiendo a Mandrioni, que a través del predominio casi exclusivo del Hombre Técnico el Poder está contra el Amor. Los “fetiches imaginarios” toman el lugar prevalente en las relaciones humanas (drogas, relaciones furtivas y poco comprometidas, juego, ascenso social a cualquier costa, el delito como forma de adquirir más fetiches, los hijos como objeto o vividos con indiferencia, etc.).

Así va muriendo el Amor y con ello toda corriente de hospitalidad y de acogida del Otro. El narcisismo se enseñorea al lado de la Voluntad de poder que queda centrada en el espíritu tecnológico y comunicacional.

El Espíritu técnico culmina en una hegemonía de las tecnocracias, de los tecnócratas y del marketing con sus escaparates publicitarios y góndolas de las buenas noticias y entonces, éste, se transforma en modelos de vida y de usos.

El tiempo del “Hombre técnico”

El filósofo argentino Mandrioni menciona al hombre actual como un símbolo paradigmático del mundo tecnológico o sea la   vida centrada en la técnica; así surgía, el llamado por él, y por otros filósofos que siguen la corriente existencial, el “hombre técnico”. El vacío bordeando la nada signado todo esto por la angustia es una nota característica de este modelo social de hoy.

Este hombre de hoy, según Mandrioni, vive en un triple olvido: a) del misterio, b) de la culpa, c) de la muerte.

El olvido del misterio lo lleva a identificar el todo de la realidad con el trozo visible, calculable y manejable de la realidad. A su vez el olvido de la muerte le permite arrojarse al torbellino de los negocios y concebir y vivir lo “perecedero como lo más serio de la existencia”. El olvido de la culpa “le vela la razón última de la condición humana”; ahí aparece el tema de la responsabilidad, la Ley y la falta.

El desconocimiento de la palabra como mensajera de los otros en nuestras vidas es fundamental en este tipo de hombre centrada en la técnica; el ídolo y los fetiches son los que transforman el vacío-agujero con muletas imaginarias necesarias frente a la zozobra del vivir (drogas, juego, pornografía, etc.). El narcisismo con sus emblemas es su refugio.

A través de las drogas interrumpe el contacto con otros y el Otro (lugar del Lenguaje). Ya éste deja de ser la referencia y lo empieza a ser el Ego excluyendo todo lo otro .Es el Todo del lenguaje. Es el Único. Las drogas nos hacen creer que es posible vivir sin testigos; acá tendríamos que recordar a J.P.Sartre cuando dice: “…sin testigos nos evaporamos”.

Las drogas se colocan en el lugar de la inmediatez; cuando la vida en realidad es mediación a través de los otros y el Lenguaje.

Así se queda sin descubrir la realidad. El descubrimiento de la realidad implica la caída del Ego que es la salida hacia lo que Ortega llama el proyecto, la misión y la vocación en lo humano. Esta confrontación con el sí-mismo, según Mandrioni, necesita para efectivizarse (siguiendo a los griegos) una Metanoia o Conversión que siguiendo el pensamiento de este filósofo sería un cambio en la mente y en el corazón.

Manipulados

La caída de la palabra en nuestro escenario social y la entronización de la imagen con las distintas manipulaciones del marketing comercial, político, de la opinión pública van generando un conjunto grande de seres humanos atados al presente .Miramos más hacia afuera como estuviéramos en   una especie de shopping con diversas góndolas que atraen nuestros sentidos. Nos quedamos sin poder mirar para adentro. Lo que miramos ya nos dirige. Pasamos, entonces, a no tener convicciones firmes y de esto a la maleabilidad y la manipulación de los otros hacia mí y de mi a los otros hay un paso.

Hay distintos escenarios que se dan junto a esta devaluación de los valores y de las palabras como es la vigencia de la cultura dineraria en donde la moneda ocupa un lugar central desplazando otros vínculos. De la misma manera el culto al presente y el olvido del futuro tiene mucho que ver con los vínculos afectivos que son frágiles, etéreos con un gran miedo al compromiso y que lleva a multitud de hijos solos, madres solas y hombres solos y apenados así como resentidos.

Las variadas depresiones con las huidas al alcohol, los trastornos de conducta con la búsqueda de estimulantes variados, las distintas “aceleraciones” de la vida que llevan al “stress” necesitan el encuentro con la palabra o sea con una pausa que nos ayude a pensar. Puede ser un terapeuta, una comunidad terapéutica, un religioso como en el caso de Cabral, un amor que nos convoque a algo diferente, una causa humana que nos alimente; pero siempre otro y otros a quienes podamos escuchar y del cual podamos aprender. Se inaugurará, así, un tiempo que destierre al del solo presente y que prometa un futuro.