Jóvenes y adicciones: alcohol, marihuana y tabaco cada vez desde edades más tempranas

 

La Mg. Jorgelina Devoto​, Coordinadora de la “Comisión de Políticas de Prevención Social y Rehabilitación del Adicto de Oprenar“, brindó una entrevista a TKM​ sobre las consecuencias del consumo de sustancias en los más jóvenes.

Aquí, la nota entera.


 

Jorgelina Devoto, psicóloga y Directora del “Instituto de Prevención de Adicciones?” de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador, brindó una entrevista a TKM para hablar de una problemática que suele ser negada socialmente: que los más jóvenes consumen alcohol, marihuana y tabaco cada vez desde edades más tempranas.

Alcohol

 

El alcohol está en nuestra sociedad. En la mesa con nuestras familias, en los eventos con nuestros amigos, en la televisión, en las series. Y en esa presencia constante, se la suele naturalizar. No la pensamos como droga, no al menos en el sentido bajo el que “otras” drogas son vistas. Sin embargo, lo es: “El alcohol es una droga desde la perspectiva de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, reúne los requisitos que definen a una droga: afecta a las personas físicamente, en distintos aspectos, en su personalidad, en su conducta“, enumera la licenciada. Y parte de su banalización se debe a que desde la publicidad, el alcohol tiene buena prensa: “Está totalmente incorporado en nuestra cultura. Nosotros, los argentinos, tenemos una relación de identidad entre la argentinidad y el alcohol: está entre el imaginario de la gente como algo bueno”.

No por nada es la droga número 1 en prevalencia, es decir, la que más consume: “Desde muy chiquitos, los jóvenes ven que el alcohol está incorporado a la vida familiar, entre los amigos. En los viajes de egresados el que no toma es un ‘tonto’. Y cuando se hace una estadística, es lo que más se toma desde más chicos”, cuenta. “La edad de inicio en el alcohol va bajando de manera considerable: si en los años ’90 era a los 17 años, hoy en día es desde los últimos años de la primaria“.

Jóvenes y adicciones: alcohol, marihuana y tabaco cada vez desde edades más tempranas - Imagen 1

 

Así es como el alcohol termina incidiendo en la vida de los más chicos: “No es lo mismo el efecto del alcohol en un cerebro maduro, que ha completado todo su desarrollo, que tiene una personalidad asentada a uno que no sabe bien qué hacer con su vida, para dónde va, que es capaz de poner límites. El adolescente va a estar influenciado por las modas de la época, por la publicidad. Si ves que todo el tiempo te muestran que te divertís tomando alcohol, ¿por qué un chico de 12 años va a pensar distinto?”. Y más allá del contexto, las consecuencias físicas en ese joven son determinantes: “El alcohol tiene consecuencias sobre el sistema nervioso central, afecta al cerebro, lo modifica químicamente. Y por supuesto, consecuencias sobre el hígado, derivando en una cirrosis. Antes esa enfermedad lo veíamos en adultos, hoy en día existe la cirrosis juvenil ya en los 25 años: el hígado estuvo sometido a una cantidad de alcohol que no está preparado para recibir en tan prolongado tiempo“, cuenta a TKM.

Parte de la naturalización de su consumo, está en la creencia sostenida de que todo hábito relacionado al alcohol “puede ser controlado”. Para la licenciada, no es así: “Nadie sabe hasta qué punto va a poder ponerse ese límite. Es engañoso, por la propia sustancia. El alcohol tiene la capacidad de generar la dependencia y la adicción. Es la sustancia en sí. No hay que negar que la sustancia tiene de por sí capacidad de generar la dependencia”, cuenta.

Jóvenes y adicciones: alcohol, marihuana y tabaco cada vez desde edades más tempranas - Imagen 2

 

Pero, ¿cómo se da cuenta uno que ese hábito ha comenzado a ser incontrolable? Para Devoto, los jóvenes pueden dar cuenta de ello principalmente, a través de indicaciones de tercero: “Cuando alguien lo advierte desde afuera, sean los padres, los amigos o el entorno, es porque empiezan a notar cambios. La primera palabra viene de afuera, viene de alguien que te dice: “Me parece que estás tomando mucho”, “me parece que estás fumando”. A partir de ahí, crear la consciencia personal es más difícil. Lo primordial es reconocer el problema, para después pedir ayuda. Cuando uno está pensando mucho en tomar, en fumar y empezás a ver que las conversaciones rondan sobre ello todo el tiempo, es porque eso está ocupando un lugar importante en el día”, detalla. “Cuando los demás ven que se está complicando la vida, lo advierten: ahí ya no es tan divertido, ya no es tan amoroso, ya no es tan simpático”.

El lugar de los padres, para Devoto, es primordial: “En ese trayecto lo que están alrededor se van dando cuenta de ese pasaje. Esperar a que esté dependiente de la sustancia para actuar es un error, hay que empezar antes. Cuando ves que empieza a tomar en exceso, que los fines de semana sale y se emborracha, que está esperando la salida para poder tomar, todas esas conductas te va dando la pauta de que esa persona se está enganchando. La manera de intervenir es entender, acompañar y no culpabilizar”, define. “Tenés que acompañarlo, explicarle, estar atento, comunicado. Controlar o vigilar no sirve si no se lo contiene“.

¿Puede una persona que superó la adicción volver a recaer? Para la Lic. Devoto, sí: “El alcoholismo es una enfermedad progresiva, porque se va dando en etapas. También es crónica, una vez que la persona la padece en realidad no deja nunca de tener la posibilidad de una recaída. Lo importante es el cuidado y el control sobre las situaciones riesgosas que te puede llevar a una recaída: que no haya alcohol en las casas, no tiene que estar en lugares donde se consume mucho alcohol. Para protegerlo tenemos que tratar de que no esté donde se toma: que en una primera etapa, no es recomendable que salga y que esté en un lugar donde todos estén tomando“, describe. “Las condiciones que generaron que consuma, los riesgos que lo llevaron a que lo haga, todo eso hay que transformarlo en protección para que no tenga una recaída”.

 

Marihuana

 

Si bien la marihuana no tiene la “buena prensa” que recibe a diario el alcohol, está comenzando a naturalizarse. Para la Lic. Devoto, esto se percibe desde las novelas: “En este momento hay una evolución hacia la aceptación de la marihuana: hay mucha familiaridad con la marihuana en comparación con lo que había dos o tres generaciones atrás. Existía el consumo, pero no era público. Hoy en día los chicos desde los 15 años ya experimentan con marihuana“, cuenta. Tiene mala prensa, sí, pero entre los adultos: “Hay un cambio cultural que se va llevando a que la marihuana se tome como algo más. Está la creencia de que la marihuana no hace mal, o que no tan mal como el cigarrillo y eso es un error. Antes el tabaco era normal en las novelas, ahora lo es el alcohol o la marihuana“.

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¿Cómo opera en el organismo esta sustancia? Generando, de a poco, un grado de dependencia: “Los que fuman suelen tener momentos llamados ‘bajón’, que es porque la persona sufrió una alteración de consciencia. Es decir, se siente mejor y desea volver a ese estado, porque se le pasó el efecto. Esto te lo pide el cerebro, químicamente estimula un mecanismo de recompensa, haciendo que desee volver a consumir. Como efecto colateral viene la depresión, después de que fumó vuelve a querer iniciar“, relata. Lo que termina sucediendo es que el organismo se acostumbra a esa dosis y, con la misma dosis, ya no obtiene el efecto deseado: “Necesita aumentar la frecuencia o la cantidad. Así va entrando en un estado en donde su cerebro es estimulado químicamente, le pide volver a tener esa experiencia placentera. Y eso es lo que llamamos dependencia: la necesidad de estar en contacto con la sustancia para poder lograr un estado de ánimo buscado. Pero eso dura poco”.

Tabaco

 

La consecuencia de tabaco en los más jóvenes lo afecta, como en otros consumos, física y psicológicamente: “Hace muchísimo daño al organismo en el sistema respiratorio, en los pulmones. El EPOC es la enfermedad que mejor explica esto: dificultad respiratoria, en personas fumadoras compulsivas, que a pesar del daño no pueden dejar de hacerlo“, cuenta. Y también tiene consecuencias en el sistema circulatorio: “Venas y arterias que se endurecen por el consumo del tabaco, en personas que presentan irritabilidad si no fuman”.

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Para Devoto, sin embargo, el trasfondo del consumo de alcohol, marihuana y tabaco es más bien psicológico: “Todo consumo es una forma de llenar un vacío existencial. Mucha gente joven no sabe que va a hacer de su vida, no tiene proyectos, no sabe cómo va a salir adelante. Lo importante es tener una red familiar que lo proteja frente a ese estado”.

 

Fuente: Sitio web “TKM”


 

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OPRENAR: Jornada de Prevención y Seguridad

 

El Observatorio de Prevención del Narcotráfico los invita a participar de la “Jornada de Prevención y Seguridad”, organizada junto con el Municipio de Lanús.

EL evento se llevará a cabo el día Miércoles 30 de mayo,a las 09:00hs, en Máximo Paz 78 (1824), Lanús.

 

La entrada es libre y gratuita con inscripción previa.
¡Los esperamos!

La era del Cannabis

 

 “…desde que se aprobó en Colorado la venta libre de marihuana aumentaron las hospitalizaciones y visitas a salas de guardia por intoxicaciones” Health News. Marzo, 2018.

 

El Dr. David Rettew, un pediatra muy reconocido de Vermont (Estado de U.S.A), fue invitado a dar su testimonio hace pocos días en la Legislatura en ese Estado americano sobre la posibilidad de la legalización de la venta de marihuana recreativa  y la venta de la llamada marihuana medicinal. Su documento es un lamento sobre la pérdida de los valores de la salud pública en esa localidad. Trató de mostrar por su experiencia pediátrica y en psiquiatría infantil  los problemas de salud mental que generaba la marihuana. Opinaban en ese debate intereses ligados a grandes empresas productoras de cannabis. La opinión médica era denigrada porque se la  asociaba a la administración de medicamentos psiquiátricos que alteraban la mente pero se defendía a ultranza a las personas que se auto-administraban cantidades ilimitadas del alucinógeno THC de la marihuana. El fanatismo reemplazaba a la evidencia científica. La defensa de la marihuana medicinal era como si existiera la evidencia de miles y miles de habitantes de Vermont apresados por el cáncer y los dolores crónicos.

Mientras que en Vermont el 48% de los jóvenes fuma marihuana, nuestro querido médico pensó que muchos funcionarios electos con los cuales discutía también lo hacían. La nueva “moda” es que para los que vivieron stress y traumas severos o sea el llamado “stress post-traumático” no había nada mejor que fumar marihuana. La evidencia científica muestra lo contrario ya que los pacientes aquejados de “stress post-traumáticos” empeoran fumando marihuana. Hay múltiples casos de “veteranos de guerra” que deciden dejar las psicoterapias y los medicamentos recetados y se transforman en pacientes con síntomas psicóticos, paranoicos y violentos. La Administración Federal de Medicamentos (FDA) es un organismo de control de medicamentos de USA de gran predicamento y marca tendencia en el mundo pero no es escuchada en este tema.

En la votación, Vermont pasa a ser otro de los Estados con venta de marihuana medicinal y en tienda de drogas. El médico de Vermont pidió que por lo menos habiliten más camas psiquiátricas para los casos de psicosis y se doten a los servicios de emergencia toxicológica de recursos. Lucha perdida. La prevención no existe. A “remendar” personas es la tarea.

 

La lucha por el mercado

 

Hace pocas semanas escribí “Marihuana, a dominar el mercado”. Esto se está convirtiendo en una realidad día a día. Existen fuertes intereses comerciales y políticos para generar un imperio dominante y consumir esta droga alucinógena. Sabemos nosotros que es un “abre-puertas” del cerebro para otras drogas en sujetos vulnerables. Esto crece en nuestros países sobre el fondo de una cultura en donde las organizaciones fundantes de la subjetividad se hallan en crisis: familia como núcleo básico de contención, la escuela como transmisora de cultura y convivencia ciudadana con valores centrados en la solidaridad y el encuentro y, las instituciones de la espiritualidad y el juego organizado (Iglesias, clubs’ barriales).

Nuestro conurbano y los más de 10 millones de habitantes que viven en “Villas de Emergencia” asisten a la descomposición del barrio centrado en el trabajo y se han convertido en factores de disociación social que se imponen sobre las sociabilidades organizadas alrededor del mencionado trabajo y las instituciones (familia, escuela, in situaciones de la espiritualidad y clubes comprometidos con el desarrollo humano). A medida que se agravan los factores de disociación social, éstos se transforman en territorios “minados”.

La gran organización del cannabis va desde las grandes farmacéuticas que tienen acciones que se venden con grandes ganancias en Wall Street , los intereses del “negocio narco” que se expande cuanto más liberalizado esté el consumo y hasta los poderes de ciertos grupos políticos. La demagogia se une a la crisis del sentido que tiene para estos grupos lo que podemos denominar organización social y que siguen el lema “progre-conservadurista” del “cuanto peor, mejor”. La mano de obra surge de estos territorios “minados” de nuestra sociedad que mencionábamos antes en donde la pobreza alcanza al 40%  y la indigencia al 12%. Saldrán de ahí los “soldados” que trabajarán como peones para los de Wall Street, el mundo narco y todos los intereses que hay en juego.

Todo esto unido a un marketing de libertad, que parece ser una libertad para la esclavitud, en donde los medios de comunicación cumplen un papel central. No hay ninguna noción de los costos sociales en discapacidad, minusvalía, deterioros psiquiátricos, gastos en cárceles por el aumento de la criminalidad, etc. Esto pasará a gastos mientras a los políticos les dicen que van a cobrar impuestos como ya sucede en Uruguay y en algunos lugares de U.S.A, Holanda y Portugal. Los daños en salud pública, criminalidad, deterioro de la vida ciudadana y familiar nunca son mencionados y esto forma parte de la campaña mediática a realizar. Silenciar o “poner bajo la alfombra” estos hechos.

Hoy sabemos que la iniciación adolescente del “milennials” es con alcohol, tabaco y marihuana. Luego el cerebro “domado” desde esas edades hará el resto. Un gran mercado se avecina. El alcohol ya está. Las tabacaleras verán cómo vender cigarrillos con marihuana. Las farmacéuticas luchan por el mercado de la marihuana recreativa. Ya producen medicamentos en donde ciertos productos del cannabis pueden competir con la farmacopea tradicional para paliar ciertos efectos de la quimioterapia, las epilepsias refractarias y ciertas artritis. La confusión que hay en la población entre el cannabis medicinal y el “porro” es total. Muchas familias se enteran en una consulta que el cigarrillo que fuman sus hijos es adictivo y al ver los deterioros de sus conductas.

Una de las principales farmacéuticas del Cannabis (Cronos Group-canadiense) cotiza en Nasdaq (Wall Street) con ganancias grandes. Se asocian otras compañías farmacéuticas, producto del negocio de la marihuana recreativa ampliamente promocionado en USA.

Venderán en dos mostradores; Farmacias y tiendas de venta de marihuana. Ocho Estados de USA ya permiten el uso recreacional, como así también Canadá. Lo demás cae fácil. Uruguay es un ariete en América Latina. Solo falta que el marketing de los grandes “titanes” del negocio sea acompañado por una propaganda política de los sectores “progresistas” apelando a los derechos humanos a consumir (¿y la salud pública, qué es eso?). Los narcos se frotan las manos ya que saben cómo competir con el mercado legal. Uruguay sirve como muestra.

 

¿Holanda Narco – Estado?

 

Causo escozor la declaración de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich sobre lo que sucede en Holanda. Razón no le falta. La diplomacia política la obligó a minimizar sus dichos. La realidad es acuciante en ese país. Tocó el marketing de un país “progre” en este tema. Una “vaca sagrada” que es un latiguillo y modelo para todo el mundo. El mercado legal de “coffee shops” se está cerrando en varios municipios. Las bandas narcos proliferan y aumenta el consumo de otras drogas.

El Sindicato de policías de Holanda habla de un estado incipiente narco y menciona que la producción de drogas sintéticas, los negocios ligados al cannabis y la importación de cocaína hacen del puerto de Rotterdam un escándalo. La política de tolerancia a las llamadas “drogas suaves” es rechazada en este momento. El Jefe de Policía de Ámsterdam dice que “la ideología libertaria de los medios de comunicación ha llevado a una historia totalmente hipócrita de la relación apacible del país con la droga. El 25 % de los alcaldes fue amenazado por bandas por haber desmantelado 15 laboratorios en 2016. De 837 coffee shops de venta se llega a 537. 300 actualmente.


Dr. Juan Alberto Yaría

Director General de GRADIVA y miembro del OPRENAR

Entre tranquilizantes y estimulantes

 

“Se venden 49 millones de unidades de medicamentos y casi 44 millones de tranquilizantes (benzodiacepinas) por año”. Dr. R.Baistrocchi, Director Científico Gradiva. Fuente: IQVIA-Bs. As Laboratorios (2017).

 

La búsqueda de estimulantes y tranquilizantes en que se ha transformado la vida humana cotiza en alto dentro de el mercado. Excitarse para huir de sí mismo o calmar ansiedades son actitudes valoradas en la civilización, donde el valor tiene precio pero no de esfuerzo sino en metálico. Recibimos en masa pacientes luego de noches de éxtasis o al mismo tiempo, “enamorados” de los tranquilizantes.

Fiestas con éxtasis en quintas por doquier, en donde nos aseguramos una destrucción alegre y sana (cristal, mariposa, estrella de David, esperma, bicicleta, GHB, Popper, ketamina, lanza perfumes, etc.). Nos aseguramos excitación fuerte, automatismos e indiferencia a todo. Triunfa el cerebro automático, cae el cerebro racional. La deshinbición de impulsos cede ante el pensamiento. Mano de obra involuntaria conseguida. Miles que parecen estar en “manada” trotan horas y horas. El agua que es clave para el funcionamiento del sistema nervioso y de todo el organismo se acaba. El maestro en Medicina Prof. O. Panza Doliani lo retrata con claridad.

La cantidad de canillas y agua que los circundan no alcanza y entonces, aparece la consecuencia de la deshidratación: depresión, insomnio, ansiedad, paranoia, desinhibición sexual, euforia, deformación de los sonidos, cefaleas, depresión del sistema nervioso, dilatación de esfínteres, distorsión visual, contractura mandibular, escalofríos, marcha tambaleante, visión borrosa, inseguridad, hipertermia, dependencia, crisis de pánico, convulsiones, aumento de frecuencia cardíaca, hipertensión arterial, arritmias, paro cardio-respiratorio.

Llegan a las guardias de Gradiva confusos. Tardan mucho tiempo en coordinar ideas, el curso del pensamiento toma siempre varias direcciones. Su sistema senso-perceptivo quedó alterado por estímulos visuales, auditivos y motrices en donde los altos decibeles y la intensidad de las luces que se apagan y prenden impiden retener toda imagen. Se alteran todos los biorritmos, se anula temporariamente el cansancio  generándose un estado alucinatorio de empatía con la piel del otro.

Lleva meses volver a reestablecer un sistema estable y un metabolismo cerebral compensado. El desastre electromagnético que se ha generado en ese sistema biológico que es el cerebro tiene como consecuencia que el agua y la producción de iones (energía electroquímica que es el factor energético necesario) queden alterados.

Se ha alterado también la sincronización general de todo el cerebro. Se dañan los soportes naturales de la existencia que son la hidratación y la ionización y así, quedamos cerca de la muerte.

Cuando se logra frenar esta carrera hacia la muerte aparece un ser agotado, porque precisamente  se ha agotado el cerebro y el sistema del placer que es la base de la vida y la sobrevivencia desde los albores de la humanidad. La producción de la  dopamina, las endorfinas, la noradrenalina y la serotonina sufren en este “tsunami” y nos ofrecen a un humano devastado, un “viejo joven” por varios meses con una terapia que debe ser intensiva: sin drogas, descanso, terapias psicológicas y grupales, actividad física muy planificada y mucho apoyo familiar. Necesitamos revivir esa “voluntad “perdida. Como nos enseñó P. Pinel, (uno de los fundadores de la Psiquiatría científica): “la voluntad es lo primero que se derriba en las adicciones”.

 

El estrellato de los tranquilizantes

 

El maestro Roberto Baistrocchi (neurofarmacólogo especializado en adicciones) relata que hoy se vende la misma cantidad de aspirina y de ibuprofeno que de benzodiacepinas (tranquilizantes). Las benzodiacepinas solo por receta archivada. Sabemos que hay un mercado negro de tranquilizantes muy alto y que por debajo del mostrador se la distribuye en distintos lugares con lo cual el consumo de tranquilizantes es mucho mayor.

La venta de aspirinas y de ibuprofeno llegó a 49 millones de unidades y la de benzodiacepinas a casi 44 millones, en esto no está incluido el mercado negro antes citado    (-fuente: IQVIA-Bs. As- organismo de estadísticas de los laboratorios). Las benzodiacepinas parecen haberse convertido en las “aspirinas de la vida” y así nos encontramos con pacientes obnubilados, confusos, apartados de la vida, indiferentes; en fin alejados de la existencia. Los efectos adversos se notan rápido: sin memoria, con alteraciones en el rendimiento, depresivos, relajados excesivamente muscularmente pero por distancia con la realidad, atontados y deprimidos.

Estas “aspirinas de la vida” en realidad solo pueden usarse solo de 4 a 12 semanas según fuentes médicas pero en realidad se han transformado en un “acompañante” de un adormecimiento colectivo.

Estimo que hacia eso vamos con el cannabis por los fuertes intereses comerciales en juego (se cotiza ya en Wall Street), los deseos desenfrenados del narcotráfico como ya suceden en Holanda y Uruguay  y también, en los Estados americanos que permiten su venta en tiendas recreativas  porque aumenta también la venta ilegal y por otra parte, los grupos políticos que proponen desde un “progresismo-conservadurista” el “cuanto peor mejor”. El cannabis medicinal, con grandes conglomerados farmacéuticos por detrás, parece ser el “caballo de Troya” de la marihuana y es promocionada hoy como un “curalotodo”. ¿Serán las nuevas benzodiacepinas o ya lo son?.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA y miembro del OPRENAR

 

Familias dislocadas, menores desligados

 

 “El desapego de los vínculos anuncia una cultura del egoísmo que terminará por debilitar los lazos sociales y familiares.” Z. Bauman, “Sociedad Líquida”.

 

“Locus”: etimológicamente es el lugar de control, de orientación y de ahí, la locura como la pérdida de esa indicación  de situación en el tiempo, el espacio y el amplio mundo de los valores. La vida familiar nos localiza en el “mar bravío” que es el   vivir dignamente y con autenticidad. Sede de ejemplos y modelos que duran toda la vida. La familia “dislocada” es aquella en la  que se ha perdido ese lugar de control y de funciones claves para transformarnos en humanos. Es el germen de la confusión y la desorientación. Surgen menores desligados que aparecen en la tapa de los diarios en crímenes horrendos o que terminan en el secreto pasillo de una villa o en una noche de golpizas. Son los menores “desligados”.

Aprendo todos los días de mis  pacientes y uno de ellos me decía: “compartí merca y mujeres con mi viejo”, palabras de un adulto consumidor acerca de un padre ya septuagenario. Dos dolientes se presentaron ante mí hace unos años; un hijo (Pablo),  también padre de una hermosa beba,  y un padre-abuelo (Jorge) demolido por la mochila de las culpas acerca de una vida en donde el hijo era más un amigo y socio en empresas que un referente de una cierta legalidad. Los dos entraron en tratamiento para tratar de reparar esa historia, ahora reconocida y asumida.

Oscar en sus 17 años se presentó ante mí hace dos años luego de un largo viaje por instituciones y comisarias. Me presenta como si fuera un blasón de identidad su genealogía familiar: “mi abuelo murió por consumo, mi padre consume y yo empecé a los 12 años”. Me relata como era  su escuela en una barriada casi marginal del conurbano y del esfuerzo de los profesores para hacerle entender a los padres su dificultad y la defensa encarnizada de éstos en defender al hijo ante los supuestos ataques y equívocos de los profesores. El relato mostraba la buena voluntad de los profesores pero también las falencias normativas de la institución escolar ya que muchos consumían incluso dentro del edificio escolar.

Tanto Pablo como Oscar me relataban su pesar como los de dos condenados. Creían que nada podían  hacer ante esta genealogía de la derrota. Hoy esto es común en los centros de rehabilitación. A medida que profundizo la patología de los adolescentes de hoy agotados por la violencia y el consumo de drogas y/o alcohol más me sorprende el grado de inermidad en el que se encuentran. Parecería que buscan un límite que se ha mostrado inexistente en el ámbito inicial de la crianza que es la familia.

 

Las familias solo nominales

 

Todos los días vemos nuevas familias en donde no existen vínculos de palabra, encuentros comunicacionales y afectivos que los congreguen. Está el padre, la madre, la heladera, el televisor, la computadora, etc. El televisor o el aparato superan a todos los vínculos. La soledad los convoca perdiéndose en los múltiples chats o Instagram. Parece no haber dialogo. Crecen en el vacío y del vacío a las drogas hay solo un paso. Todos parecen ser pares, pero en la familias hay sanamente asimetrías. El rol de padre no es par con el de hijo. Se diluyen los límites generacionales. El gran psicólogo de adolescentes M.Erickson decía que “sin confrontación del adolescente con el adulto no hay crecimiento sano”. El lugar (LOCUS) del adulto se transforma así en  otro vacío, un “hueco-agujero”. La realidad operará entonces como un límite: la sala de guardia, la comisaria, la “dura Parca”, el deterioro creciente o la muerte inútil.

El afecto materno y paterno no se puede reemplazar. Son bases de la identidad así como toda la genealogía familiar que presiden un comienzo y la fuerza de sostén de la familia ampliada. Aún agujereada y en crisis esta familia sostiene y es un marcador de Identidad e Inclusión social. Un sostén.

 

El intento de abolir el vínculo familiar

 

El vínculo familiar rescata la humanización. Parece ser  la defensa frente al tribalismo creciente producto de los desamparos económicos, las miserias espirituales y las faltas de reconocimientos que observamos por doquier en la educación de los menores con negligencias, descuidos, abandonos y abusos. Es singular que tanto los totalitarismos comunistas como nazis intentaron suplantar a la organización familiar como el último recurso burgués-clerical de disciplinamiento social. No pudieron y tanto el comunismo como el nazismo cambiaron sus políticas.

Incluso desde movimientos críticos surgidos desde mayo del 68 se soñó con la abolición de la familia. El llamado “anti-edipismo” también de los 60 abogaba por el exterminio de esta institución antigua. Se olvidaron que la filiación solo surge a través de una alianza en donde se transmiten leyes (como la prohibición del incesto) y así surgirá el “hijo de…” que buscara un destino fuera de ese grupo y crecerá autónomamente, como lo enseñaba ahí también en los 60 C.Levy-Strauss. Es la base del sistema social. Sin familias no hay una organización social posible. Tradicional, recompuesta, mono-parental  y en todas sus variadas formas es el elemento fundante del amor y la cultura y la mejor vacuna ante los “males” sociales. Es el paso a la cultura, reino de la palabra, de la donación y del encuentro. Queda atrás el ombligo como base de la existencia y aparece la existencia como revelación y amor.

Elizabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa en su libro “Familias en desorden” dice que ésta es el “último refugio frente a la tribalización de la sociedad globalizada”. El gran tema que se avecina será ver qué sucede con la procreación médicamente asistida, las madres sustitutas y la clonación prescindiendo del hombre. Si la mujer controla totalmente a la reproducción nos podemos preguntar qué pasará con la figura del padre. ¿Asistiremos al nacimiento de la omnipotencia materna?. ¿Sobrevivirá la familia a estos nuevos desordenes?.

La familia ha dejado de ser el lugar de la obediencia social o el último residuo burgués y clerical como desde ciertas tribunas ideológicas del siglo XIX y XX se creía. Hoy es quizás el único lugar de humanización que queda. ¿Quizás por eso aumentaron tanto las distintas y variadas enfermedades mentales al existir estos problemas de convivencialidad?

El maestro de psicoanálisis argentino G. Maci dice: “ante la caída del orden simbólico familiar aparecen dobles protectores”. No hay acompañamiento simbólico en el desarrollo  y esto parecería  quedar suplantado por distintos padrinos que están en la esquina, en los “transas”, en los patovicas o en el tarjetero del boliche prestigiado. Esos “dobles protectores” más que abrirnos caminos parecen introducirnos en un túnel. Surgen los menores desligados y de ahí al suicidio, hay solo un paso.


 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA y miembro del OPRENAR

Diego Luciani: el fiscal que logró más de 300 condenas por narcotráfico

 

Con más de 300 condenas por narcotráfico en los últimos cuatros años, Diego Luciani está a cargo de la fiscalía N° 1 ante los Tribunales Orales Federales, posición que lo coloca al frente de muchas de las acusaciones más importantes contras las redes del delito transnacional. Su experiencia de enfrentar grandes casos con un reducido grupo de colaboradores lo lleva a definir la necesidad de reforzar la posición del Estado frente a megacausas de tráfico de drogas: “Las fiscalías de juicio hoy tienen muy poco personal y muchos casos que se deben resolver rápidamente porque existe un alto riesgo de prescripción”. Desde septiembre de 2013, cuando asumió como fiscal de juicio ante los Tribunales Orales Federales, logró 430 condenas, de las cuales el 74% son por narcotráfico, con delitos que van desde el narcomenudeo hasta expedientes en los que se apunta a importantes organizaciones criminales.

Para el fiscal, que además tomó reconocimiento público por la investigación del contrabando de efedrina, todo se trata de trabajo. En su oficina no hay objetos personales o recuerdos de viajes, ni marcos con fotos de su familia, solo cajas abarrotadas de expedientes de casos, pasados y presentes. En ese ambiente afirmó: “Lo que más inquieta a la población es el avance del crimen organizado, estamos hablando de casos de narcotráfico, trata de personas, secuestros extorsivos y corrupción”.

 

“Sabemos que el narcotráfico penetró en lugares vulnerables, donde la solución es tener más presencia del Estado, desde un mejor acceso a la Justicia hasta más efectivos policiales”.

Diego Luciani

En su fiscalía hay, más allá de los casos de narcotráfico, expedientes que van desde falsificaciones de documentos de identidad a malversación de fondos públicos. “El problema es la demanda de tiempo en las causas más pequeñas (porque están dentro de la esfera federal), que se solucionarían con una probation, mientras que las causas más graves y que tienen vinculación con la criminalidad organizada son las que más recursos demandan”. Por eso, Luciani consideró, a base de su experiencia, que sería ideal contar con equipos de fiscales para, en forma conjunta, llevar adelante las acusaciones en los casos complejos, en los que muchas veces el representante del Ministerio Público queda metido en una solitaria y larga batalla judicial contra demasiados defensores.

-¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

Una de las soluciones es recurrir al juicio abreviado, una herramienta que establece el actual Código Procesal Penal y que permite arribar rápidamente a la solución del conflicto. Es lo que estamos haciendo en gran parte de nuestras causas, ya que sabemos que tiene beneficios para todos. El Estado se ahorra la producción de un juicio, el imputado admite la responsabilidad del hecho y eso tiene como posible recompensa una reducción de la pena (que en general es de entre un 20% y un 30% de la expectativa de la condena en un juicio). Lo importante es que en estos casos los imputados saben que va a haber una condena y la sociedad también puede visualizar rápidamente la pena.

-¿Cuántas condenas a organizaciones criminales logró en su fiscalía?

El mayor porcentaje de sentencias condenatorias es por hechos vinculados con el narcotráfico, que representa un 74% (50% del total de las causas es por comercio de drogas, tenencia con fines de comercialización y transporte de estupefacientes, el 17% representa a casos iniciados por tenencia simple de estupefacientes y el restante 7% implica a expediente en los que se trata otros delitos, pero vinculados con el comercio de drogas ilícitas). En tanto, dentro de ese porcentaje, se constató que un 30% se trataba de personas que formaban parte de organizaciones criminales que operaban en el país. Mientras que el restante 26% corresponde a condenas por otros delitos graves, como por ejemplo hechos de corrupción que vinculan a funcionarios públicos y particulares, trata de personas, reducción a servidumbre y extorsión, entre otros.

-¿Qué pueden hacer las fiscalías para dar pelea al crimen organizado?

Si nos quedamos solamente con la foto de una persona que fue detenida con 50 kilos de droga, solo se lleva a juicio esa causa. En cambio, la clave es ver que hay detrás de esa persona e investigar cómo llegamos a lo más alto de la cadena criminal. Tiene que haber no solo investigación policial, sino el direccionamiento por parte de los fiscales y los jueces para seguir avanzando en la cadena de la organización. En general, es lo más dificultoso, porque la actividad del crimen organizado va mutando en su modus operandi en diferentes lugares del país.

Las fiscalías de juicio hoy tienen muy poco personal y muchos casos que se deben resolver rápidamente porque existe un alto riesgo de prescripción

Diego Luciani

-Por su experiencia en juicios a diferentes clases de bandas vinculadas con el negocio de las drogas, ¿puede decirse que el narcotráfico penetró en todos lados?

Sabemos que el narcotráfico penetró en lugares vulnerables, donde la solución es tener más presencia del Estado, desde un mejor acceso a la Justicia hasta más efectivos policiales. Los narcotraficantes se ocultan entre las necesidades de las personas y con eso logran un espacio para que puedan emerger estas grandes organizaciones criminales.

-¿Las investigaciones sobre organizaciones criminales siempre terminan en juicios?

Del total de nuestras causas, un 30% van a juicio, y asimismo tenemos un alto porcentaje de condenas, con no más de cinco absoluciones en cuatro años. Cuando los casos más complejos llegan a juicio oral es común ver que son los grandes estudios jurídicos los que defienden a los imputados y, generalmente, con sus planteos que la misma norma procesal les permite se dilata y se hace aún más compleja la causa. El problema que tenemos en estos casos es que los planteos de los “megaestudios” son importantes ya que cuentan con diez o más personas trabajando en un solo caso, mientras que yo tengo solo dos personas ayudándome, lo que demuestra que nuestras desventajas son muy grandes. Además, en muchas de estas causas tenemos a varios imputados, o sea que también hay varios estudios trabajando para defenderlos en ese juicio; en cambio, como fiscal uno queda como la única persona representando los intereses de la sociedad. Las fiscalías de juicio hoy tienen muy poco personal y muchos casos que se deben resolver rápidamente porque existe un alto riesgo de prescripción.

-¿Alguna vez fue amenazado durante un juicio contra organizaciones criminales?

Jamás me amenazaron y tampoco tengo custodia policial, aunque no descarto que es algo que pueda necesitar en el futuro. Sin embargo creo que tiene que ver con cómo se trabajan los casos y con qué casos se tienen. Un ejemplo de esto son las causas de narcotráfico, porque una vez que los acusados saben que ya detuvimos al grupo con droga, dinero y armas, hay muy poco que pueden hacer y las amenazas no les sirven.