Superar el “Sol Negro” de la melancolía

 

“Llora mi alma triste, pero no destrozada,
está, por un golpe, estremecida no destruida.
Se derrumbó una ilusión, no la esperanza” (Rosalía de Castro)

 

Jorge “jalaba” nafta. Cuando no la tenía a mano usaba “poxi-ram”. Desde los 12 años estuvo hipotecando su vida con tóxicos incluida la cocaína en su etapa de los últimos años. Lo conocí en sus 17 años. Todos los días hacía lo mismo…perseverar en su destino compulsivo. Su vida era un “sol negro” melancólico cuyo destino era la muerte. Hay tres formas posibles de leer esta historia luego de transcurrido unos años de su proceso de rehabilitación ya que hoy vive en su tierra (interior del país) con su propia familia.

En primer lugar el compromiso y el daño en todo su desarrollo psicológico (conformación de la identidad) y en su sistema nervioso en plena inmadurez en esos años (no olvidemos que culmina éste a los 25 años). Luego en una segunda instancia debemos pensar en la vida familiar de un niño que ya a los 12 años consumía pegamentos, nafta y estimulantes varios. Indudablemente la crisis familiar era evidente. Por último, cuales fueron los elementos que permitieron la resiliencia o sea la capacidad para superar esta adversidad del desarrollo tanto en el propio paciente como en la familia y los recursos que la comunidad terapéutica les proveyó para que se de este proceso terapéutico.

Rehabilitar un joven implica una asociación entre tres actores; el propio joven apoyándose en sus intentos de superar sus dependencias patológicas tratando de formar un vínculo con los terapeutas y el equipo institucional para lograr efectos positivos , al mismo tiempo el apoyo de la familia (en este caso la madre) ayudándola a sostener una terapia que es una “salvación” de una persona frente a una situación tan cercana a la muerte y al deterioro y por último, la habilidad y la capacidad amorosa de los terapeutas y la institución para formar una relación estable y fructífera. Tres actores claves para formar un círculo virtuoso de salud.

La enfermedad del desarrollo

Hoy se considera a las adicciones como una enfermedad del desarrollo, la variable de la edad es importante ya que el máximo impacto de consumo se da en la población de 12 a 25 años de edad. Tres procesos muy dinámicos se hallan alterados al mismo tiempo cuando se dan las adicciones en esta etapa de la vida. Asistimos al principio a una poda neuronal que imposibilita la conexión química y eléctrica propias de este nivel evolutivo y a esto se une la alteración de las autopistas de transmisión que es toda la estructura que permite la activación del billón de neuronas que poseemos y por último, la alteración de la oscilación sincronizada de toda esa “orquesta sinfónica” que es un cerebro humano. Rápidamente el joven ve alterada sus percepciones y el sentido de realidad para culminar en muchos casos con trastornos psicóticos. Poda neuronal, alteración de las autopistas de transmisión y de sincronización neuronal tienen efectos graves en la conducta humana y en el desarrollo posterior.

Jorge esto lo vivió con choques automovilísticos, cuatro intentos de suicidio, vivencias delirantes, cárcel, robos. Todo esto pasó antes de conocernos. En él se dio todo lo que forma parte del conocimiento actual de las drogas en los adolescentes: desarticulación de los sistemas de control de impulsos, la motivación, la memoria y del pensamiento. Así dejó de estudiar, abandonó cualquier oficio que se le ofrecía y su vida se marginalizó. Su vida transcurría entre el consumir para buscar un placer inalcanzable y un alivio al malestar que le ocasionaba el no consumir. No tenía ya capacidad para abstenerse y la ansiedad lo manejaba aumentando el deterioro de su comportamiento mientras disminuía el reconocimiento de los problemas que tenía en sus conductas.

Los Problemas Familiares

En Jorge fue clave la madre y acá debemos hacer un elogio a la función materna como solía decir el mejor psiquiatra infantil del siglo XX, D.Winnicott, en su artículo “La madre deprivada”. Era una verdadera mujer deprivada ya que abandonada por su compañero (consumidor también él) debía trabajar y la educación era una tarea muy difícil. Vemos cada vez más en las adicciones de los adolescentes la falla de la función paterna con sus distintas variantes: abandonos, descuidos, violencia, consumo de drogas, etc. En ese artículo Winnicott llega a decir que la “función de criar hijos es la que proporciona la única base real para la sociedad y la única fuente para la tendencia democrática de un país”. Cuidados parentales y democracia; que hermosa definición. Esto mismo se lo dice a W. Churchill que como Primer Ministro de Inglaterra que le habido pedido asesoramiento sobre lo que sucedía en ese país después de la Segunda Guerra Mundial por  la cantidad de chicos abandonados. Así le llegó a decir que fortificara el vínculo familiar con padres adoptantes como único remedio para una sociedad democrática.

El Proceso de Cambio

Privación paterna y defección de la madre fueron superadas en la recuperación de Jorge. El maestro francés Boris Cyrulnik nos enseña “…empezar mal en la vida no determina que tu vida tenga que ser desgraciada”. Precisamente Cyrulnik a los 7 años cae en un campo de concentración con sus padres; éstos son asesinados y queda solo en el mundo. Cae en Casa de Beneficencia y al final es adoptado. Hoy a sus 88 años es uno de los psiquiatras que más nos enseña en relación a lo que él llama resiliencia que es la capacidad de superar adversidades y salir fortalecido de ellas. Este médico neurólogo y psiquiatra es un ejemplo de ellos. Confirma que un mal inicio de vida no implica una vida desgraciada. Hoy los campos de concentración son con “alambrados imaginarios” y está en las variadas compulsiones adictivas por donde pululan las epidemias y pandemias en los distintos territorios.

En tiempos en que la palabra y la compañía humana aparecen devaluadas y en donde los fetiches u ortopedias como las drogas y las diversas adicciones al sexo, juego, etc. suplantan a los vínculos humanos aparecen en los consultorios personas que lloran todavía heridas emocionales de muchos años y que taparon con rituales, sustancias o parejas múltiples. Nuestra tarea es escuchar y acompañar este dolor y también ver como otras personas que sufrieron similares situaciones pudieron superar estas adversidades y salir adelante. Rehabilitar a Jorge fue también rehabilitar a la madre y sostenerla en el vínculo con el equipo de tratamiento. La depresión de la madre, los traumas vividos y el abandono vivido ante la ausencia de un compañero válido fueron una tarea para la recuperación.

La resiliencia es precisamente ese proceso de superación en donde aparece un sentido de la vida como superación. Para que se dé este proceso resiliente de superación de abandonos, desamparos, abusos.. hace falta un tutor humano, una compañía válida que asegure afectos, apego seguro y palabras orientadoras. El adulto que acoge al desamparado y abandonado después de sus tragedias se transforma en un modelo de identidad. En términos de Cyrulnik sería aquel lo ayuda a navegar en los torrentes. Jorge aprendió a navegar en los torrentes y nosotros fuimos su guía. Pero el destino vivido no cerró su vida ahí como sucede en la melancolía en donde la memoria de lo traumático retorna a cada instante. Ese es el “sol negro” que acompaña a muchos.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

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La necesaria expansión de la formación en lavado de activos

 

Uno de los 5 pilares del Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR) se refiere a la prevención en lavado de activos como herramienta indispensable para atacar el poder económico de las organizaciones criminales asociadas al tráfico ilícito de estupefacientes. El fundamento, como es sabido, se basa en que es ese poder económico el que financia y mantiene su poder productivo, de elaboración, logístico y de fuego, entre otros.

La identificación de esta conducta, así como el entendimiento de las vicisitudes relativas a su investigación y condena, se han desarrollado, como mínimo, desde fines de la década del ´80: es ejemplar la materialización de la problemática en la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, o más conocida como la “Convención de Viena de 1988”.

Esta disciplina ha evolucionado a través de las décadas y la experiencia internacional nos brinda hoy herramientas adecuadas (sin perjuicio de las críticas que siempre son posibles para perfeccionar el sistema) tanto desde el punto de vista de la faz del derecho penal como aquella relacionada con el derecho administrativo.

En el primer caso, el tipo penal de lavado de activos, incorporado por primera vez en nuestra legislación en 1989 como lavado de activos provenientes del narcotráfico según artículo 25 de la Ley de Estupefacientes N° 23.737, ha ampliado sus alcances hasta el actual artículo 303 del Código Penal Argentino. Éste último tipo penal entiende como “precedente” del lavado de activos a todo ilícito penal de nuestro ordenamiento jurídico (ya no solo al narcotráfico) y se constituye, además, como un delito penal autónomo, permitiendo así condenar el llamado “autolavado”.

Estas consideraciones podrán parecer muy técnicas y asociadas exclusivamente al arte del Derecho; Sin embargo, las conductas de lavado de activos impactan en un número cada vez más grande de sujetos y actividades. Recuérdese que uno de los paradigmas que impuso la última modificación al sistema de prevención antilavado, que se concretara con la sanción de la Ley 26.683 (2011), fue la de entender a esta conducta como un delito que vulnera al orden económico y financiero en general, independientemente de su utilidad para encubrir las conductas del delito precedente.

En ese sentido, y teniendo en cuenta el actual sistema económico-financiero, cada vez más globalizado y diversificado, fácil es deducir que estas conductas no se manifiestan solo para los profesionales del derecho, o para las llamadas “actividades críticas” o “de manual”, como puede ser la hotelería por ejemplo. Hoy, cualquier tipo de actividad puede ser funcional a maniobras de lavado de activos y, como consecuencia, cualquier actor del sistema económico que desarrolla su actividad de buena fe puede verse “salpicado”, directa o indirectamente, por sus efectos disvaliosos.

En efecto, la segunda faz del sistema de prevención de lavado de activos se refiere a la asociada al Derecho Administrativo. Esta implica, básicamente, un régimen de controles recíprocos y deberes de colaboración para con el Estado que se expanden a lo largo y ancho del sistema económico formal a los efectos de reportar y, en su caso, denunciar maniobras de lavado de activos de los sujetos con los que se opere.

No basta por tanto que los profesionales vinculados con el Derecho o con los llamados “Sujetos Obligados” se interioricen en estos temas y logren un adecuado conocimiento, pues resulta fundamental que todo operador del sistema, auxiliares del comercio, agentes con vínculo directo con el cliente y sujetos con responsabilidades relacionadas con el flujo de efectivo de una empresa, entre otros, aprehendan los riesgos de operaciones sospechosas de lavado de activos de las que puedan ser testigos. Se debe superar también la visión de que es una problemática reducida al ámbito de entidades financieras o agentes de bolsa, pues el cúmulo y diversidad de actividades de las que se valen las organizaciones criminales para lavar su dinero se ha incrementado y complejizado drásticamente.

Vale la pena mencionar algunos de los efectos negativos de incumplir con los estándares básicos que permiten vislumbrar un actuar tendiente a lavar dinero por parte de clientes de una firma: Por un lado, y en caso de encontrarse comprendido en la larga lista de los  “Sujetos Obligados” a informar a la Unidad de Información Financiera (UIF) del art. 20 de la Ley 25.246, se observan sanciones pecuniarias y, en algunos casos, penales. Por otro lado, y aún siendo ajeno a aquellas actividades allí enumeradas, es difícil prevenir las repercusiones negativas en lo que hace a la imagen de la firma cuando se la ve vinculada con sujetos que desarrollan actos espurios. En definitiva, y sin importar si una empresa se encuentra comprendida en el sistema de prevención ideado por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) a través de la UIF (es decir, ser un “Sujeto Obligado”), cualquier ente que desarrolle una actividad comercial puede verse asociado a este tipo de maniobras, pudiendo ser extremadamente costoso en términos de prestigio, nombre, marca o imagen del emprendimiento.

Se observa así la necesidad de incluir en las currículas de la mayor cantidad de carreras universitarias posible, contenido específico de lavado de activos, preferentemente asociado a la disciplina concreta.

Las variadas profesiones cuentan con diversos ejemplos de maniobras, ya sea en Argentina como en otros lugares del globo, que implicaron blanqueo de capitales. Por otro lado, y si bien nuestro país cuenta con pocas sentencias condenatorias en lo que refiere a este tipo penal, las maniobras denunciadas y/o los Reportes de Operación Sospechosa que se hacen públicos como mero inicio de una investigación criminal, manifiestan una idea acorde de cómo cualquier profesional de las diversas carreras universitarias pueden verse involucrados, aún sin connivencia, en estos hechos criminales. De la misma forma, las Resoluciones de la UIF que multan a los sujetos que no aplicaron una eficiente diligencia ante un alto riesgo de lavado de activos por parte de sus respectivos clientes, son ejemplos pedagógicamente interesantes para transmitir la complejidad y relevancia del problema.

Vale destacar además, que los Sujetos Obligados no son solo los clásicos Sujetos de Derecho Privado, pues también involucra a Sujetos del Derecho Público y, además, a los llamados “Sujetos del Tercer Sector”; es decir a las entidades sin fines de lucro (incisos 18 y 20 del artículo 20 de la Ley Antilavado).

Como conclusión, se atestigua en la actualidad la imperiosa formación en materia de lavado de activos de las diversas disciplinas universitarias, como elementos indispensables para prevenir responsabilidad profesional, administrativa y, en su caso, penal; así como para lograr el entendimiento de buenas prácticas en el desarrollo de la actividad comercial, de servicio público y/o sin fines de lucro.


Leonel Alejandro Suozzi – Docente Investigador UADE-INSOD – A cargo del Proyecto de Investigación de Evaluación del Programa UADE de Formación Transversal en Prevención del Lavado de Activos.

 

Vivir en “Villa Narco”

 

“…la confusión es el principio del mal de las ciudades” D. Alighieri-La Divina Comedia

Un joven llamado Jorge es traído en una ambulancia de emergencia. El médico me decía que desde hacía tres horas recorría distintos centros de atención y ninguno lo quería recibir. Apelaban a su voluntariedad cuando su capacidad de decisión y libre albedrio habían quedado abolidas por el consumo inveterado de todas las sustancias inimaginables. Era un todo un gran absurdo ya que no se podía actuar ante a un ser humano aquejado del peor de los dolores que es el de haber perdido su sentido de realidad. La ideología “progre” buscaba a un paciente inexistente, o sea que dijera que deseaba curarse, cuando él en su fase aguda de la enfermedad buscaba morirse con la nariz puesta en un “plato” de cocaína. Así iba de centro en centro mientras su angustia crecía. No se podía ver la psicosis transitoria que el paciente tenía por su consumo.

La genial María Elena Walsh popularizó esta “hermosa” filosofía del desencanto y la irrealidad que coloco en las estrofas del “Reino del Revés”. En el tema de drogas y sus políticas para enfrentar la pandemia y epidemia todo parece recordarnos a la ilustre poeta. Ahí todas las cosas están “dadas vueltas, nada el pájaro y vuela el pez, nadie baila con los dos pies y dos y dos son tres, un año dura un mes y un Sr.  que tiene mil quinientos chimpancés si miras no lo ves”.

En la Argentina en el tema de drogas abandonamos la realidad, no solo la negamos sino que la abolimos lo cual parece peor porque entonces creamos un mundo ilusorio rayano ya en lo delirante.

Creció desde el 2010 hasta la actualidad el consumo en un 200% promedio y especialmente entre la población más vulnerable de 12-17 años. El SEDRONAR actual nos mostró la realidad del “apagón” estadístico que tuvimos durante 7 años en donde sufrimos no poseer estadísticas mientras crecía la epidemia. Al mismo tiempo se impedía la apertura de nuevos centros de tratamiento y se ponía como fecha límite de cierre el 2016 (luego prorrogado hasta el 2020) salvo que se readaptaran a un “imposible” transformándose en centros médicos con un 10% de atención de adicciones y con una inversión millonaria que nadie tiene. Esta reglamentación absurda todavía existe mientras van creciendo en las provincias centros ilegales de atención ya que la demanda del sufrimiento no tiene espera. En el 2020 caerían las habilitaciones con una epidemia que ya es pandemia en ciertos sectores sociales. Es el reino del revés de María Elena Walsh.

A la vez que surge esta nueva política de cierre de centros con un “apagón estadístico” se empieza a promover una política cultural de aceptación de las drogas que incluso llega las escuelas secundarias y se desactivaron todos los intentos de prevención en los institutos educativos. Paralelamente a esto la red de venta y comercialización de estupefacientes se instala con fuerza en los barrios tanto en los rincones más pobres como en los más ricos (es interesante lo que está ocurriendo en el interior sojero).

Los griegos nos enseñaron el “cuídate de ti mismo” en el oráculo de Delfos y no solo el célebre “conócete a ti mismo”. Esto sería válido que lo aplicáramos en nosotros como sociedad. Logramos grandes efectos sociales reconociendo los daños de la nicotina pero minimizamos el efecto del consumo de drogas. Absurdo de este reino del revés que parece ser la Argentina. La deserción de los adultos (en este caso políticos) es patética; todo depende de la sustancia, la cantidad, con que se la corta, etc., etc.

El “Pisito” Deseado

 

Jorge baja de la ambulancia (hace muchos meses) y le informamos al juez de su estado psiquiátrico y de la alienación transitoria que sufre. A los pocos días lo entrevisto y me comenta que hace 15 años que consume. No hay en él conciencia de lo que le sucede sino algo más grave como lo es lo que se denomina en el lenguaje neurológico como anosognosia en donde el paciente ha perdido la parte central de su ser (su lucidez de conciencia) pero él no lo sabe, desaparece sin saberlo (es un verdadero desaparecido). No sufren por esto ni lamentan su perdida. El sentimiento lo tienen los otros que lo observan como un “mutante” que camina. Precisamente K.Goldberg describe a la anosognosia como la pérdida de las funciones esenciales del Lóbulo Frontal (estructura superior del cerebro) que es nos dice un sinónimo de civilización. Pero al mismo tiempo brillantemente señala que la Civilización hace al Lóbulo Frontal (la educación y la cultura “formatean” nuestro cerebro).

Su vida ya era un drogarse en todo momento. Lo que ganaba era para el “dealer”. Lo salvó pertenecer a un gremio en donde sus delegados lo acercaron a un centro médico ya que su trabajo peligraba. Me comenta con inocencia que había logrado un “pisito” en la Villa Narco del barrio de  Chacarita. Un peruano me abrió las puertas, me decía. Para él era como si San Pedro le hubiera abierto las puertas del Cielo. El Infierno que veíamos los otros era su Cielo. Jorge es el testimonio de la irrealidad en la cual vivimos ya que mientras se discuten banalidades aumentan las enfermedades invalidantes de tipo psiquiátrico y social. Jorge salvó su vida luego de un año de terapias muy estrictas con el apoyo de su Obra Social y de la familia jaqueada por el stress y la angustia de años y años.

Fueron varios meses intensos para ayudarlo a sostener la abstinencia, vivir en un ambiente libre de drogas con un aprendizaje de conductas para liberarse de los riesgos de consumo, la psicoterapia demostró la importancia del duelo por la muerte del padre en su adolescencia (cuando empezó a consumir), lo ayudamos a ampliar sus redes sociales sanas, fortificar los vínculos con su empleo así como a edificar una filosofía de vida. En suma lo humanizamos ya que el tratamiento es una humanización mientras que la droga es hoy más que nunca un factor de des-humanización.

Humanizar la vida

 

La estadística –fría- marca de 12 a 16 años el inicio del consumo. Mientras tanto hay decenas de laboratorios clandestinos que producen estas pastillas en nuestro país denuncian pacientes y fuentes periodísticas serias. La ketamina (“keta”) está haciendo estragos ya que es un disociador de la personalidad (con claros efectos psicóticos) creando una realidad paralela por los cambios perceptuales y sensoriales que provoca.

A la vez hay ciudades de la Argentina con tasas de homicidio paralelas a las de países con altos índices delictivos como por ejemplo Mar del Plata. En el conurbano las autoridades judiciales y policiales decidieron conjuntamente con representantes municipales reforzar “25 zonas críticas”. Nombres que me resultan conocidos porque me relataron peripecias de esos lugares (La rana, V.Korea, sapito, etc.).

Promover valores y educación preventiva con una red de centros asistenciales es una meta fundamental ante la epidemia en ascenso pero para esto necesitamos recordar al Dante: “la confusión es el principio del mal de las ciudades”.

Hay que humanizar la vida.


Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Advierten sobre el desafío que representa el dinero de las drogas

 

CÓRDOBA.- La Argentina y Chile están entre los destinos de América del Sur más elegidos para el lavado de dinero por los grupos de traficantes de drogas. En ese diagnóstico coincidieron Olga Nieto García, subgerenta de Consultorías Especializadas para el Mejoramiento Institucional de Colombia, y Bernardo Gómez del Campo, consultor mexicano de seguridad, quienes participaron anteayer en un seminario organizado por el Observatorio de Prevención del Narcotráfico (Oprenar).

Al analizar las políticas de seguridad contra el narcotráfico, plantearon los especialistas internacionales que no hay un modelo único que pueda ser trasladado de un país a otro y que cada nación debe tomar sus propias decisiones en función de sus objetivos y de la identificación local del problema.

“El combate del narcotráfico no debe ser sesgado y tampoco debe instrumentarse de arriba hacia abajo -dijo Gómez del Campo a LA NACION-. Sabemos que enfoques con esas características fracasan y hay que evitar repetirlos”.

Durante muchos años se impuso aquí el concepto que colocaba a la Argentina como un simple “país de tránsito” de la droga. El análisis del escenario internacional mostró el error de esa premisa. Nieto García enfatizó que en todos lados se “comienza igual” y que los Estados no deben creer que se mantendrá mucho tiempo esa situación. “Las organizaciones narcos mutan rápidamente y los gobiernos muchas veces miran sólo una fase del fenómeno que es multidimensional, con intereses en la geopolítica e inserción en la economía”.

Sobre la dinámica de las organizaciones criminales, Gómez del Campo graficó el actual problema con el regreso en México del método de lavado de dinero conocido como “pitufeo” . Es un sistema que parecía vencido por las operaciones online, explicó, pero que “retornó”, según argumentó Gómez del Campo.

“Toman a personas, entre las que hay muchos extranjeros, y les arman 200 perfiles bancarios diferentes y, a cada uno, le hacen ingresar a cuentas el máximo permitido por las autoridades”, unos US$ 9000. El volumen se genera en la multiplicación de las operaciones, por lo que los bancos vienen aplicando el poder de la tecnología de combate de lavado también en las pequeñas transacciones.

Los expertos insistieron en que, en materia de lavado, es crucial identificar claramente los procesos -que se diferencian “por países y por grupos”-, establecer “claramente” la relación costo-beneficio de esas estructuras y diseñar una estrategia para continuar administrando el negocio mientras se lleva adelante el proceso contra los delincuentes.

“Si la decisión de los gobiernos es cerrar la llave a todos los negocios del lavado de activos, hay zonas y ciudades que se empobrecerán; hay que hacer el trabajo de manera inteligente para que, castigando duramente el delito, una organización lícita se haga cargo de la administración y no ponga en riesgo la economía y los empleos”, apuntó Gómez del Campo.

Admitió que es un desafío conseguir profesionales que quieran asumir la responsabilidad de continuar con el negocio “mientras el narcotraficante insiste en que ese dinero lo hizo honestamente con su hacienda”.

Y agregó: “Hay miedo y es razonable, pero con trabajo serio se logran acuerdos con asociaciones empresarias que se comprometen a sostener la tarea para que la comunidad afectada no termine quebrada”.

Para Nieto García luchar contra la corrupción es el camino para que el narcotráfico desaparezca. “Existe la corrupción porque hay autoridades que entregan identidades falsas para facilitar trámites, bancos que miran para otro lado y jueces que demoran investigaciones”.


Fuente: La Nación

Pocas mujeres reciben ayuda por sus problemas con drogas

 

CÓRDOBA.- Aunque en los últimos siete años el mayor aumento en el consumo de drogas se registró entre las argentinas, los tratamientos no son dirigidos a las mujeres en similar proporción que a los hombres. De cada 100 consumidores varones, 23 reciben atención, mientras que sólo seis mujeres alcanzan esa instancia, según explicó María Verónica Brasesco, directora del Observatorio Argentino de Drogas de la Sedronar. Desde 2010 se triplicó la cantidad de mujeres que consumen drogas.

Brasesco participó ayer del simposio “¿Cómo prevenir el avance del narcotráfico?”, realizado en esta ciudad por el Observatorio de Prevención del Narcotráfico (Oprenar), que agrupa a más de 20 universidades. Explicó Brasesco a LA NACION que, como hay menos comunidades terapéuticas destinadas a tratar mujeres, la Sedronar aumentó 10% el pago a aquellos centros que las reciben y a la Casa Educativa Terapéutica El Puerto, que abrió este año como único centro residencial en el país destinado a mujeres con problemas vinculados con las drogas. Dos institutos con similares características se inaugurarán en breve en Santa Fe.

Brasesco enfatizó que a las mujeres que consumen drogas les resulta más difícil sostener un tratamiento porque, en general, están a cargo de sus hijos y no tienen apoyo; también advirtió que “una mamá con adicción al paco difícilmente podrá ofrecer contención y cuidado a sus chicos, por eso hay que ayudarlas especialmente”.

Según el último estudio del Oprenar, las mujeres todavía presentan tasas de consumo de alcohol y drogas menores a las de los hombres, salvo en el caso de psicofármacos. Ese segmento registra una tendencia en ascenso en todas las sustancias, “incluso más aguda” que en varones, entre 2010 y 2017.

“Eso podría significar a futuro, en caso de no mediar políticas al respecto, una tendencia a la paridad en el consumo entre ambos géneros”, sostiene el reporte. Por ejemplo, en los últimos siete años, las consumidoras de marihuana pasaron de 4,7% a 13,6%; de cocaína de 0,8% a 2,6%, y de éxtasis de 0,3% a 1,1%.

El 68,5% de las mujeres de entre 12 y 65 años presentó algún tipo de consumo durante el último año; la mayor proporción de consumidoras se concentra en los grupos de 25 a 34 y de 35 a 49.

En el caso de mujeres que presentaron indicadores de adicción a alguna droga, sólo el 2% buscó ayuda profesional.

Brasesco insistió en que en el abordaje de la prevención y el tratamiento no puede haber “una política única porque los públicos y las condiciones sociales cambian”, y puntualizó que los mejores resultados se logran trabajando en base a la “evidencia científica, a los hechos”.

Prevención desde las escuelas

 

En esa línea, Rubén Baler, miembro investigador del National Institute on Drug Abuse (NIDA), abordó los aportes que la neurociencia realiza para el tratamiento y la rehabilitación de los consumidores, y pidió “respetar” el cerebro de los más chicos y se posicionó contrario “a darles un iPhone a los 12 años o festejarles las «previas» a los 16”.

“Hay que poner el foco en la prevención durante la ventana de maduración que tiene el cerebro, en el momento que decide resolver con el impulso o la racionalidad”, describió el académico.

En líneas generales, los expositores coincidieron en que hay una mejora en el abordaje del problema del narcotráfico con la gestión. Guillermo Marconi, uno de los coordinadores del Oprenar, afirmó, incluso, que en el anterior gobierno hubo “negligencia culposa” sobre el tema.

Guillermo Marcó, titular de la Fundación Pastoral y coordinador general del Oprenar, dijo a LA NACION que resultó positivo que “se haya tomado como una política de Estado” la lucha contra el narcotráfico, y sostuvo que hay una “mejora notable” en la tarea de la Sedronar, pero reclamó que se trabaje más en la prevención en las escuelas. “La educación es una instancia clave”.

Por su parte, el gobernador cordobés Juan Schiaretti sostuvo que en los últimos años hubo una expansión muy importante del narcotráfico en la Argentina: “No sólo con efectos en la salud, sino que le disputa al Estado la forma de organizar la sociedad”.

“Muchos nos decían que el paco no existía”

 

CÓRDOBA.- “Muchos no nos creían”, expresó Griselda Balmaceda, presidenta de la Red de Madres del Paco NEA y NOA, al afirmar que hace una década advirtió su organización sobre el peligro que representaba la disminución de la edad de inicio en el consumo de drogas. “Muchos nos decían que el paco no existía en varias provincias”, agregó. Y sostuvo que el consumidor de paco “se mueve sólo en 10 cuadras de su barrio, no llega al Estado. Por eso es bueno que se hayan abierto las puertas oficiales para trabajar en conjunto”.


 

Fuente: Diario La Nación 

Drogas y Deuda Eterna

 

En el tema de drogas no andamos bien. Desde hace varios años se han abandonado políticas que todo país debe tener para enfrentar una oferta indiscriminada de sustancias (incluimos el alcohol).

Hay intentos actualmente de revertir esta situación. El apagón estadístico que hemos tenido desde el 2010 hasta hace pocos meses fue grave. 7 años sin datos de la epidemia que nos asolaba deja ya un tendal de personas afectadas enorme. Los datos que hoy da a conocer la SEDRONAR son desoladores. La población más castigada ha sido la franja de 12-17 años de edad en donde aumentó el consumo de marihuana en un 150%, de cocaína el 200%, de éxtasis el 200%. Los porcentajes de aumento han sido notables y lo vemos diariamente en las calles y en las familias. La población afectada que no consulta llega a un 60% o sea que tenemos una franja de pacientes que ni siquiera sabe que necesita acudir a consulta. Esto significa un fracaso por ende de todo el mecanismo preventivo que en ultima instancia implica fomentar la detección precoz.

En todo país hay 4 franjas de afectados: a. Los que están en tratamiento por su adicción; b. los que no están en tratamiento a pesar de su adicción; c. los que tienen un uso problemático en donde es menester que el Estado y las organizaciones sociales fomenten intervenciones tempranas con campañas de información e intervenciones precoces; d. los que no tienen uso de sustancias o poco uso a los cuales se llega con programa de prevención. Para optimizar estas actuaciones se necesita un programa basado en tres pilares: a. educación para la salud centradas en una cultura preventiva desde las escuelas, familias, organizaciones culturales, medios de comunicación, etc.; b.un sistema de salud que en todos los territorios tenga una red de cuidados de acuerdo a la gravedad de las patologías (centros de desintoxicación, comunidades terapéuticas, centros psiquiátricos, etc.); c.un sistema judicial que acompañe los distintos eventos que tiene la epidemia en cada comunidad.

Paso a paso en estos últimos años se fue desarticulando todo un sistema preventivo y de atención precoz de las adicciones. Escuelas sin programas preventivos. Familias sin orientación en temas que hacen a la salud de sus hijos. Banalización de los daños del consumo y especialmente en la población adolescente. No apertura de centros de tratamiento. Impedimentos legales para abrir nuevos institutos de recuperación desde el año 2010 hasta la actualidad. Así se fue consolidando un verdadero circuito que alimentó la epidemia y la pandemia (epidemia ya descontrolada en algunos centros urbanos). Todo esto sucedió paralelamente a la introducción en todo el país de cadenas de venta, distribución y comercialización de estupefacientes que van desde los barrios marginales, los circuitos VIP y las zonas más ricas en soja y petróleo del país (basta ver el mapa de las riquezas argentinas para seguir las rutas de la venta de estupefacientes).

 

Hipotecando Jóvenes

 

Los más dañados han sido los jóvenes e incluso aparece otro fenómeno epidemiológico de alto alcance como lo es el consumo dentro de cada familia (hermanos, padres e hijos). Hoy se considera a la droga-dependencia como una enfermedad del desarrollo ya que afecta dos circuitos muy claros: a. el desarrollo psicológico en una edad critica como es la adolescencia en la consolidación de la identidad; b. el desarrollo del sistema nervioso que en estas edades es de una gran inmadurez. No olvidemos que el desarrollo del cerebro recién culmina a los 25 años y que en la pubertad y adolescencia los sistemas de control cortical están inmaduros y solo los sistemas emocionales e instintivos están muy activos. Consumir drogas y alcohol en estas edades compromete el futuro de un joven y el riesgo de contraer una adicción es mucho mayor. Tanto es así que hoy se piensa que la adicción es una enfermedad tratable del cerebro y de la mente en la medida que se comprenda los mecanismos químicos, eléctricos e intersubjetivos que están implicados. Hablar de alteraciones cerebrales es también ver solo un aspecto del problema (aunque muy importante) ya que es necesariamente un joven abandonado por la propia sociedad que no lo protegió adecuadamente en la escuela y en todas las instituciones y súper-estimulado por un contexto perverso de oferta de sustancias que dañan la salud pública.

El joven va comprometiendo todo su sistema motivacional y la toma de decisiones ya que las áreas afectadas tocan zonas superiores de control y de las emociones embargando las motivaciones que tienen que ver con el sexo, el deporte y todas las actividades que tienen que ver con la vida misma para quedar solo aquellas que buscan el consumo y los grupos que están cerca de estas actividades. Algo cambia en la actividad del sistema cerebral ya que la persona va quedando vulnerable a personas, lugares , situaciones que remitan al consumo y a los ambientes adictivos con todas sus parafernalias típicas y fundamentalmente con un manejo del stress muy bajo lo cual lo hace muy susceptible a cualquier situación. Esto fomenta de continuar el consumo la liberación de los automatismos cerebrales(cerebro automático) y la detención de todas las estructuras responsables de los procesamientos mentales y de las consecuencias de las acciones. El cerebro automático no es verbal, no responde a la lógica y a la razón.

Así hoy se dice que el cerebro tiene un sistema1; que es automático, reflejo y rápido y un sistema2; que es consciente, reflexivo, requiere esfuerzo y está basado en reglas. La adicción lleva a una preminencia del sistema 1 sobre el sistema 2 y entonces así nos explicamos conductas autodestructivas y que no tienen en cuenta consecuencia de las acciones. En la evolución humana existe un equilibrio entre el sistema 1 y el sistema 2. El consumo de drogas altera este equilibrio. Se dice hoy en neurociencia que el cerebro es un sistema robusto pero frágil. Robusto para todo aquello que hace a la supervivencia de la especie y del individuo (formato natural de la vida) pero frágil para todas aquellas tareas para las cuales no fue preparado y el cerebro parece no estar preparado para metabolizar drogas y por eso se deteriora todo el funcionamiento de la conducta de las personas que consumen.

 

Enfrentar esta Tragedia Epidémica

 

Los datos que surgen de la clínica cotidiana en la atención así como las estadísticas de los últimos años abren un panorama de trabajo incesante con la movilización de todos los recursos de salud y de educación así como de los distintos sectores institucionales. Debemos y necesitamos desarticular esta idea de la banalización de los daños con recursos de detección precoz y con un trabajo preventivo escolar y familiar intenso. Implementar centros de atención en todas las provincias y permitir la habilitación de nuevos ya que la política de cierre de centros no condice con la realidad epidemiológica. Nuestro país ya asiste a una población endémicamente afectada con patologías secuelares al uso de drogas (psicosis, daños cerebrales, déficit para las habilidades para la vida, discapacidades varias, etc.). Siguiendo a Ortega y Gasset digamos… “argentinos, argentinos… a las cosas”.


 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR