Pedagogías libertarias y drogas

 

“… si reina el relativismo ético signado por la religión del desencanto y el ocaso de los ideales esto derivará en posturas fundamentalistas y dogmáticas”. José Milmaniene-El Padre y el Poder

Jorge va a la escuela en los límites entre CABA y el conurbano; sus padres no están implicados en lo que le sucede y lejos de sus avatares puberales y de las angustias del inicio de la adolescencia. Ellos entre sí están también distantes. Es la típica familia llamada hoy nominal. Están juntos pero solo formalmente, no hay vínculo entre ellos. La mesa familiar, cuando existe, es solo un encuentro entre aparatos de imágenes televisivas o de chats e Instagram .No hay lenguaje y entre la irritación existente por la preferencia de este mundo de imágenes en un soliloquio autista cada palabra que se pronuncia es contestada con la violencia de aquel que es interrumpido en su monologo virtual. El grito suplanta a la escucha.

La familia como continente normativo no funciona. Ley, límite, palabra, transmisión amorosa y vínculos que son la base de la cultura están ausentes. Todo es meramente nominal y la heladera, llena o vacía, es el único punto de encuentro. Jorge va a la escuela pero ésta no significa nada y no aprende en su mutismo rodeado de aparatos viviendo, entonces, en el muro infranqueable del aburrimiento .Mientras tanto en esa escuela no hay normas y el vacío reina .Cervezas a la entrada, porros por doquier, alguna “pasta” que se reparte. Los profesores…pobres profesores son también víctimas y victimarios de este sistema. Todos están nominalmente. Las instituciones en esas zonas desérticas vegetan, están pero son solo edificios ya que nada vive y se transmite en ellas. Limites, normas, exámenes, creencias…que es esto? .

La familia no participa de la vida escolar. Para ellos es la escuela la que debe educar cuando en realidad la escuela instruye y la familia debe educar. Todo transcurre mientras Jorge se aburre y se va desocializando e incluso se va transformando en antisocial. El gran José Ortega y Gasset nos enseñaba que “solo la cultura nos salva del naufragio; el vivir es estar en una continua zozobra de naufragar pero la virtud salvífica de los náufragos es la cultura”. Pero Ortega es del siglo XX, ya es viejo y representa de alguna manera a un sistema que hay que erradicar piensan los intelectuales del pensamiento libertario en donde las drogas incluso pueden ser un instrumento más hacia la liberación. Incluso Pier Paolo Passolini , intelectual y cineasta comunista y con una sólida formación humanista  , decía a los principios del 70  que era el vacío de cultura lo que generaba el deseo de muerte que hoy se expresa en las drogas , el alcohol , la violencia , la dependencia a Internet , el aislamiento aburrido, la anorexia . Cultura del vacío es lo que se promueve y precisamente la primera función de la escuela como herramienta cultural es el deseo de vida y no de muerte.

 

¿Dónde estamos los adultos?

 

A veces me pregunto: ¿Dónde estamos los adultos? Sin adultos no hay adolescentes nos enseñaba el gran analista R. Erickson. Más tarde nos decía: “Sin confrontación del adolescente con el adulto no hay crecimiento sano”. No hay confrontación porque el lugar adulto quedó como un hueco. H. Giddens, el gran sociólogo y filósofo ingles nos enseñó: “cuando cae la tradición aparece la adicción (y todos los comportamientos violentos). Tradición que es etimológicamente hablando transmisión de notas de vida ¿pero hay adultos que transmiten? Las familias nominales parecerían ser el fruto del autismo en el cual vivimos.

Pero cuando existe algún problema en la vida escolar de Jorge ahí van presto alguno de los padres a reprochar a los maestros las dificultades. Autoritarismo, acoso, violencia adulta .El maestro ya desmotivado se acurruca. Se ha roto lo que Freud describía como el matrimonio espiritual entre la escuela y la familia que son los ejes de la humanización. Deberes denostados, los limites cuando los hay son atacados. O sea devaluación de la autoridad. Promoción de la transgresión.

 

Padres Sindicalistas

 

Los padres se transforman en “sindicalistas” de sus propios hijos al decir de Masimo Recalcati, psicoanalista italiano que ve en la post-modernidad un maridaje entre las pedagogías libertarias y la anomia en su último libro “La hora de clase”. El dialogo generacional –base de la cultura – entre padres y maestros se ha roto y ha surgido un hibrido de “anemia” de valores con un divorcio de este pacto generacional y, entonces, padres y profesores ya no trabajan juntos sino que de alguna manera los docentes son humillados cuando tratan de sortear los patrones de la decadencia de la pedagogía libertaria. “El maestro está cada vez más solo y humillado” nos dice Recalcati cuando él tendría que estar animado y valorado porque es el que despierta la pasión por el conocimiento que es el elemento salvífico en esta cultura del vacío.

Se acabó aquello que se denunciaba en la memorable película “The Wall” con Pink Floyd en donde los alumnos eran triturados por un grupo de profesores; ahora es al revés los padres y alumnos se abalanzan sobre ellos .Los exámenes dejan de tener sentido. Las decisiones de los adultos profesores no es posible ni necesario sino Asambleas para la toma de medidas. EL Asambleísmo reemplaza la autoridad del Profesor y si éste quiere hablar es tachado de autoritario. Abajo el autoritarismo. La socialización adolescente en este contexto se va alterando y avanza la desocialización con un ensalzamiento de la transgresión que llevará a pueriles conductas antisociales.

Sin un marco normativo de transferencia amorosa de conocimientos y de amor al mismo la vida es un Twitter, todo pasará por el chat y la cultura del instante pudiendo culminar esto con el uso de drogas en esta cultura desvitalizada y muda de lenguajes estructurantes y disciplinas creativas. No hay cultura sin esfuerzo. Enseñamos al revés porque, precisamente,  el estudio es constancia, dedicación, empeño.

Este anarquismo como pedagogía libertaria que se promociona en nuestro país nada tiene que ver con los pensadores de esta corriente (desde principios del siglo XX) que distinguían el Poder por el Poder mismo en el aula de la Autoridad de tipo moral como elemento fundamentalmente positivo que se basaba en el reconocimiento de la sabiduría y que ayudaba al crecimiento de la autonomía y la libertad. Insistían en no confundir abolición del autoritarismo con permisividad. En el campo de las drogas esto es evidente. La moral marxista era mucho más dura que la judeo-cristiana a principios del siglo XX. En los bares de obreros de Sevilla recuerdo haber visto, cuando estudiaba por los 80 ahí, carteles que indicaban que cada obrero que fumaba (nicotina) era un ser entregado al capitalismo. Hoy hay países como Uruguay que bajo la inspiración marxista aprueban el consumo de drogas casi como una liberación .Lo mismo sucede en ciertos discursos del progresismo “light” en nuestro país. Esta crisis del pensamiento transmisible y del dialogo generacional (profesores–alumnos) y del pacto generacional (padres-escuela) tiene mucho que ver con las crisis de los adolescentes y máxime en un clima permisivo y de anomia con oferta de drogas. Se pontifica la cultura del Vacío. Así surgirá un sujeto apto para la “doma” y para cualquier fundamentalismo, fanatismo y dogmatismo.

 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR


 

 

Es clave combatir la demanda

En los últimos días asistimos a acontecimientos realmente dramáticos vinculados con el narcotráfico y con el consumo de drogas. Es otra confirmación de que el problema tiene dos aristas: la oferta de la droga y la demanda de las personas.

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Lic. Horacio Florencio Reyser – Miembro del Observatorio de Prevención del Narcotráfico

No hay que  olvidar que confrontar con el narcotráfico implica luchar contra uno de los delitos más crueles y, a la vez, más redituables. La respuesta que demanda el comercio de la droga es una fuerte acción del Estado y una ajustada coordinación entre las fuerzas de seguridad, la Justicia, los organismos internacionales y las instituciones vinculadas con este flagelo. No existe otra alternativa cuando el objetivo no es otro que el de operar eficazmente contra esta delincuencia organizada.

¿Cómo no conmoverse ante chicos convertidos en “soldaditos” manejados como servicio de los dealers? ¿Qué esperanza puede tener una chica joven a la que reclutan como “mula” para vulnerar los controles y así abastecer a los clientes? El escenario es desolador, con tanto por hacer; sin embargo, uno percibe por fin que algo se está haciendo seriamente para combatir el narcotráfico.

Cuando se trata de la demanda el imperativo es que nos involucremos todos, pero en serio. Aunque no lo parezca, a pesar del temor y de la violencia indiscriminada que impone el negocio de la droga, la lucha contra el narcotráfico será ganada luchando contra la demanda.

En los últimos días se dieron a conocer dos informes de gran seriedad y relevancia. El primero es el Informe Anual 2017 de la Unodc, Organización de las Naciones Unidas vinculada con el tema de las drogas; el segundo, es el Estudio 2017 de Consumo de Sustancias Psicoactivas, que elaboró la Sedronar, asociado al Plan Nacional de Reducción de la Demanda de Drogas.

En esos documentos se verifica que ha habido un aumento en el consumo de drogas y de alcohol en la población en general y, de manera alarmante, en los más jóvenes, desde los 8 años, y fuertemente a partir de los 12.

Se ha naturalizado y banalizado tanto el consumo que hasta hablamos de “consumo recreativo” o de “consumo problemático”. La perversión de esos eufemismos, el verdadero daño que producen cuando no son adecuadamente explicados, es la “disminución en la percepción del riesgo” que conlleva, sin dudas, al aumento del consumo. El mensaje, entonces, debe ser claro, preciso, contundente: “No es bueno drogarse”.

En el informe de la Unodc se señala, como ejemplo, a varios estados de los Estados Unidos que han liberado el consumo y al Uruguay como casos emblemáticos en los que el consumo aumenta significativamente cuando se facilita la libre disponibilidad de drogas.

En otras palabras: no permitamos que nos cuenten una historia diferente. Sabemos que la droga conduce a la pérdida de la libertad, al descontrol de los actos y termina lamentablemente dañando a quien la consume, a sus amigos y a su familia.

La publicidad orientada a jóvenes y adolescentes, que incita al consumo de alcohol y banaliza el efecto de drogas, es otro de los factores de riesgo que no podemos dejar que siga cobrando vidas. Es sabido que en los sectores más vulnerables, en muchos casos, conduce a la marginalidad, a la desesperación, al delito, a la muerte.

No podemos mirar hoy para otro lado cuando nuestros chicos mueren como consecuencia del alcohol y de las drogas. De nada sirve ignorar. Cada uno de nosotros tiene una cuota de responsabilidad.

Cuando reclamamos mejores colegios, hablamos de la sociedad del conocimiento, afirmamos que es vital ser cada vez más innovadores, más productivos, debemos comprender que en este tema la educación también es clave para ayudar y ayudarnos. La ley 26.586, que establece para todo el sistema escolar el Programa de Educación para la Prevención de Adicciones, fue sancionada en 2009, pero no fue implementada.

Hoy, la Sedronar está realizando acciones concretas en ese sentido, pero necesitamos más. Entre ellas, que el Ministerio de Educación y el Consejo Federal de Educación pongan en marcha un verdadero esfuerzo nacional para la implementación de la ley. Servirá, sin duda, para salvar muchas vidas.

Como estamos a las puertas de una campaña electoral, es oportuno recordar a los candidatos que se ocupen del tema y nos digan, concretamente, qué se proponen hacer ante el narcotráfico y el consumo de droga.


 

“Es la cultura… estúpido”

                                

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Dr. Juan Alberto Yaria – Director General GRADIVA y Miembro del OPRENAR

 

“…pero si quieres preservar tu poder indefinidamente tendrás que obtener el consentimiento de los dominados y esto se hará, en parte, con drogas y mucha propaganda…ya no más Stalin o Hitler” A.Huxle

 

 

 

En las elecciones en donde Clinton accedió a la primera magistratura se popularizó el lema triunfal: “…es la economía…estúpido”. Delataba así la crisis fiscal y productiva que tenía E.E.U.U. En la actual epidemia de abuso de drogas nos olvidamos de los factores familiares, sociales, culturales y educativos que van unidos al aumento del consumo y solo nos imaginamos ejércitos y tropas para vencer este drama humano.

Como hemos dicho en otras notas el proceso de instalación de las redes del narcotráfico empieza con fuerza en el inicio de este siglo con células delictivas ; desde el 2007 /10 los narco-crímenes marcan la introducción de carteles caribeños y mexicanos y desde ahí , hasta la actualidad, surgen brazos armados , distribución de territorios con militarización creciente , acantonamiento en ciertos lugares aprovechando todas las fronteras aéreas , fluviales y terrestres  junto a cocinas de producción con alta rentabilidad mientras el tejido social ya estaba escoriado y sin cultura preventiva y con déficit de centros asistenciales. Negocio redondo con redes de distribución y comercialización que llegan a todas las esquinas. El narcotráfico hoy, especialmente en América Latina, es una etapa en la dominación política; pero es la caída del capital social e institucional de nuestra comunidad lo que permitió el avance.

El narcotráfico es un problema pero es “la cultura…estúpido” lo que llora y clama. En este tejido cultural debilitado anémicamente de normas y valores se resalta la caída de la función productora de lo humano y de la civilización como lo es el vínculo familiar y la función paterna.

Jorge de 17 años es una ilustración de lo que vendrá. En mi consultorio me dice que para todo necesita de la droga (levantarse, comer, estar, dormir).  Comenzó a consumir a los 12 años estimulado por una tía también ella consumidora. Al mismo tiempo con dolor me expresa lo siguiente; “el sufrimiento me persigue” y esto me impacta y máxime cuando la madre relata que le daba $500 diarios para el consumo de cocaína (15 mil mensuales aproximadamente). Ella prácticamente trabajaba para que él consumiera. Si no cedía le rompía la casa. Viven en un pequeño pueblo de una localidad fluvial fronteriza que está prácticamente tomado por narcos. La familia de Jorge está deshecha. El padre ausente y separado de su madre es también adicto y cuando lo ve es violento. La escuela no existe para él, que aunque es muy inteligente, la abandonó. El club de barrio está tomado por la epidemia. El capital simbólico está perforado. Solo afloran narcos.

Lo de Jorge es un ejemplo de cómo se han resentido los modos tradicionales de transmisión simbólica: la familia, las escuelas, las comunidades barriales, espirituales, ideológicas. Los chicos crecen solos y rodeados de aparatos pero no de miradas, encuentros y palabras. El narcotráfico se mete justo ahí lucrando con esta “errancia” e “intemperie” masiva .Han surgido nuevos actores de comunicación con un aumento de los flujos de información que fomentan la entropía o sea el deterioro social. Nuevos actores (narco, juego, industrias de la diversión y también de la pornografía y trata de personas) a la vez entran en escena y que representan el mercado de las políticas del placer y del goce sin límites para intentar calmar precisamente los vacíos de ser y de sentido que se van generando.

 

Estado pequeño 

 

El Estado luce pequeño ante los nuevos Poderes y a la vez demasiado grande para acercarse a estos problemas cotidianos que son verdaderos dramas existenciales como lo son los problemas de drogas y de las familias afectadas. Solo agrandando el Poder del Estado con una masiva prevención comunitaria se podrá salir de esto reduciendo los daños que genera la expansión de la oferta de sustancias. El Poder del Estado en los países que supieron enfrentar este problema sanitario y delictivo se basó en un Plan Maestro con la participación de todas las instituciones y de los dañados como los pacientes en recuperación, las organizaciones familiares afectadas, etc. A medida que avanzaba la cultura preventiva bajaba la demanda de drogas y por ende se iba achicando el mercado de la oferta.

El Poder Narco hoy está muy unido a la política y es una de las formas de dominación política. Aldous Huxley luego de la Segunda Guerra Mundial decía que luego de la caída de Hitler y Stalin la dominación política iba a pasar por otros territorios y así llega a decirnos: “…pero si quieres preservar tu poder indefinidamente tendrás que obtener el consentimiento de los dominados y esto se hará, en parte, con drogas, como predije en “Un Mundo Feliz” y en parte por nuevas técnicas de propaganda (…) se hará evitando el lado racional del hombre apelando a sus emociones más profundas e incluso a su fisiología (…) amarán la esclavitud y serán felices en situaciones donde no deberían serlo”. Alerta que el pan-óptico totalitario de una sociedad basada en las bayonetas al modo de Hitler y Stalin no será necesario. Esto forma parte de una entrevista televisiva en el sitio “Spanish Revolution” y ya en un Mundo Feliz decía que la propaganda y el marketing en la nueva cultura iban a llevar al conformismo y al dominio de las poblaciones (…) cien repeticiones…tres noches por semana… durante cuatro años…setenta y dos cuatrocientas repeticiones crean una Verdad”. Se acaba la interioridad; seremos moldeados desde el exterior .La hipnosis social (hipnopedia la llamaba Huxley) hará todo.

El mundo de aparatos y de la tecnología suplanta a la palabra y a los encuentros. El vacío reemplaza al contenido de valores que le da sentido a la vida. Hoy muchos de nuestros pacientes vivieron y viven entre aparatos, chats, selfies, Instagram; no hay mirada, ni palabras ni Ley que se transmite.

El Vacío de reconocimientos y de miradas amorosas y de Ley transmitida se hace padecimiento y empiezan a aparecer las drogas en escena con el marco desolador de los narcos copando los barrios mientras seguimos con el aparatito de moda y los moribundos en las calles son fotografiados como si fueran de otro planeta. Sobran los “flashes” y faltan palabras y encuentros.

 

Agrandar el poder comunitario

 

Recién ahora la SEDRONAR (Secretaría Nacional de Drogas) da a conocer lo sucedido en los últimos 7 años que fueron los de la implantación de un comercio de venta junto a una cultura “light” que lo favoreció y de alguna manera lo propició. Nos dice que creció el 150% en estos siete años la cifra de consumidores de marihuana en el país; 1.500.00 ahora frente a los quinientos noventa mil del 2010.  Del 7.8% en 2016 de la población en 2016 al 3.2 % en 2010. La población de mayor riesgo es la de 12 a 15 años en donde la estrategia de la aceptación social de la marihuana ha triunfado (50%). El consumo de cocaína trepó en 7 años un 100%.

Reflotar una cultura preventiva se hace necesario desde la casa, la escuelas y reforzando todo el capital social e institucional de una comunidad. El poder cambia de manos cuando lo tiene la comunidad ya que de lo contrario sin una política preventiva la cultura narco se impone y luego vendrá la dominación política.


Los límites a la publicidad del alcohol

 

 

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Lic. Bruno Pazzi – Universidad Salesiana

 

 

Desde hace años se discute si las publicidades del alcohol incitan o no a su consumo. Lo primero que uno podría pensar es: si no incitaran al consumo no tendría sentido que las hicieran o que gastaran recursos en ellas.

Algunos, sin embargo, sostienen que la publicidad no genera un aumento en la cantidad de alcohol consumida sino que simplemente, en tal caso, puede hacer que los consumidores cambien de marca de bebida. Lo cierto, por otra parte, es que año a año ha aumentado la cantidad de litros de alcohol que bebemos los argentinos. Según un informe estadístico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2017, estamos consumiendo 91 litros per cápita, la máxima cantidad en la región y superior a países como Noruega, Suecia u Holanda.

El alcohol es la sustancia con la que más problemas estamos teniendo, ya sea por cantidad de muertes en ruta, alcoholismo o accidentes de trabajo, entre otras cuestiones. Asimismo, en la mayoría de los casos de intoxicaciones en las guardias de los hospitales está presente el alcohol , a veces,  combinado con otras sustancias.

Cuando uno ve publicidades de alcohol en televisión u otros medios (generalmente de muy buena calidad desde el punto de vista publicitario), uno podría preguntarse si desde el mundo adulto estamos buscando la prevención o la promoción del consumo de sustancias. Tengamos en cuenta que el mercado del alcohol está dominado por los adultos, no por los jóvenes.

En 2005 la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud adoptó un marco para la Publicidad de Alcohol en la Región. El mismo sostiene que todos los niños y adolescentes tienen el derecho de crecer en un ambiente protegido de las consecuencias negativas del consumo de alcohol y, dentro de lo posible, de la promoción de bebidas alcohólicas. Muchos países han restringido o limitado fuertemente la publicidad de alcohol, entre ellos Noruega y Francia, mediante la famosa ley EVIN, que prohíbe la publicidad en televisión y otros medios.

En CABA, desde hace unos meses, existe una ley que regula fuertemente y desincentiva la promoción de productos alcohólicos en la vía pública. La misma ha generado polémicas y diferentes posiciones. Esta ley puede ser un precedente en la Argentina, si tenemos en cuenta que, como ocurre muchas veces, ciertas medidas que se toman en Buenos Aires se replican luego en ciudades del interior. Así ocurrió, por ejemplo, con la regulación del consumo de cigarrillos en lugares públicos cerrados. Aunque CABA no fue el primer sitio donde se prohibió el cigarrillo en estos espacios, una vez que se implementó la medida allí se replicó velozmente por el país.


En drogas… no perder por goleada

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Dr. Juan Alberto Yaria – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

“…Esto no es una lucha contra las drogas sino que es proteger nuestros cerebros” (Berta Madras –Universidad de Harvard)

 

El cerebro y el sistema orgánico en general, así como las consecuencias mentales, sociales y familiares son los grandes olvidados en el tema de las drogas. El discurso “ligth” predominante durante décadas en nuestro país ha dejado a miles de adictos descompensados y con discapacidades de tipo neurológicas evidentes. Así estamos hoy.

Las reuniones de padres con hijos en tratamiento que realizo varias veces por semana se tornan densas .Todo cambió desde hace años. En Gradiva el 62 % de los pacientes tienen familiares en consumo y otros ya decididamente adictos. En la casa hay problemas porque el porro o la “línea de cocaína” forman parte del paisaje diario y entonces las recaídas de los pacientes pueden ser más frecuentes. La droga no está solamente afuera sino que está dentro; en la casa “a la mano” y en la memoria adictiva (el cerebro) del paciente que desea recuperarse.

El lamento se alarga porque ahí afuera está la “motito” que aparece a cierta hora del atardecer con los consumidores esperando la dosis a metros del Hospital Italiano en plena CABA, me dice una madre que logró “rescatar” en sentido literal a su hija adolescente de una red de adolescentes manipuladas por un grupo de adultos distribuidores (ahí el “combo” funciona en donde las drogas se unen al mercado sexual). Otros padres desesperados cuentan como lograron también “rescatar” a sus hijas de grupos de vendedores que las utilizaban para pasar las diversas fronteras.

La belleza de las chicas servía como “anzuelo” para huir de las Aduanas y éstas a su vez no podían huir de sus “carceleros” ya que la dosis las “domaba”. Abuelas convidan a sus nietos te de flores de marihuana mientras éstos prefieren el “porro”. El hundimiento parental asegura el hundimiento social. El consultorio es nuestra Wikipedia y son de todas las clases sociales los que padecen este mal.

La relación del consumidor con el que provee es singularmente sugestiva; mi maestro italiano cuando estudiaba en Roma en la década del 80 Luigi Cancrini me decía que el “dealer” era el “farmacéutico” del alma, del que necesitaba las sustancias. Para lograr algo con el paciente necesitábamos establecer un vínculo afectivo más fuerte que el que se tenía con el distribuidor.  Aquí la esclavitud está por sentimientos ambivalentes de amor y odio hacia este personaje que resulta ser central en sus vidas. Los pacientes cuentan en las reuniones familiares que algunos llegaron a regalarle objetos muy valiosos para que nunca le faltara la sustancia o sea que necesitaban estar primeros en la lista. Otros les robaban y se exponían a grandes riesgos. Algunos mantenían siempre una deuda como forma de mantener la relación y con el temor a un castigo por esa falta.

 

El verdadero default Argentino

 

Las drogas nos inundaron desde hace años. Se dio una conjunción de factores delictivos con factores culturales.

Sugestivamente desde el 2010 no había estadísticas de esta epidemia. Recién ahora la SEDRONAR da a conocer lo sucedido en los últimos 7 años que fueron los de la implantación de un comercio de venta junto a una cultura “ligth” que lo favoreció y de alguna manera lo propició. Nos dice que creció el 150% en estos siete años la cifra de consumidores de marihuana en el país; 1.500.00 ahora frente a los quinientos noventa mil.  Del 7.8% en 2016 de la población en 2016 al 3.2 % en 2010. La población de mayor riesgo es la de 12 a 15 años en donde la estrategia de la aceptación social de la marihuana ha triunfado (50%). El consumo de cocaína trepó en 7 años un 100%.

Desde esa época muchas medidas judiciales fueron leídas como inacción o inocuidad del consumo (algún alto funcionario judicial recomendó a los “cuatro vientos” plantar plantas de cannabis en las casas para vencer al narcotráfico). A su vez desde el 2.000 se fueron desarmando programas asistenciales y preventivos ; el más sugestivo fue en la Provincia de Buenos en donde se había formado una red preventivo-asistencial-comunitaria desde 1993 al 2000 con más de 140 centros públicos de todo tipo y gratuitos (comunidades terapéuticas, centros de desintoxicación , escuelas para padres, 5.000 centros preventivos escolares,etc) y que con la   serenidad del que juega al “jenga o yenga ” fueron cayendo o debilitándose su accionar  uno a uno o solo transformándose en una atención telefónica casi sin escucha. Pero fundamentalmente se desactivó la cultura preventiva que es el verdadero anticuerpo ante este mal social. En la PBA en 1999  los menores de 15 años el 2% estaba en contacto con drogas, mientras que en la CABA el 10%  en donde no se aplicaba ninguna política preventiva.

A su vez en estudios de la propia provincia se comprobó lo siguiente:

a) Baja en la primera prueba de drogas comparativamente entre 1997 y 1999 de un 45 %, lo cual alcanzaba anualmente a una población de aproximadamente 250.000 personas que se le retiraban al mercado de la oferta; b) una disminución de los abusadores de sustancias del orden del 10% lo cual representaba en ese momento alrededor de 400.000 personas; c) una disminución del contacto global con drogas comparativo entre los dos años de un 17 % (alrededor de 900.000 personas). El descenso de todos los índices mostraba que se estaba progresivamente cerrando el ingreso al proceso de la adicción a nivel poblacional con una gran incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida global. En relación al SIDA mientras tanto los estudios realizados por la Fundación de ayuda al enfermo inmunológico dirigida por el Dr. Jorge Benetucci (ex Jefe de Servicio del Hospital Muñiz) mostraron que de los pacientes captados por el sistema preventivo en la Provincia de Buenos Aires el 17% tenía HIV (o sea estaba infectado), en las provincias (incluído Capital Federal) en donde no se había establecido un sistema preventivo y de asistencia precoz el porcentaje era del 85%. O sea que la Provincia estaba empezando a controlar esta epidemia desde una vía de contagio: el consumo de drogas. Son interesantes los estudios epidemiológicos que muestran que disminuyó el uso de la jeringa compartida del 8% al 0,5 % de los adictos entre 1993 y 1999.

 

La “vacuna” preventiva

 

Programas premiados por organismos internacionales fueron quedando a un lado. Si no hay CULTURA PREVENTIVA no hay lucha posible contra la narco-criminalidad. La palabra prevención en todos los estamentos de la sociedad se tornó inaudible e incluso mala palabra. Se llegó a repartir en escuelas textos aconsejando el consumo cuidado a adolescentes. Nuestra “progresía” se olvidó del desarrollo cerebral en los jóvenes en donde ahí es muy vulnerable al impacto de tóxicos aquello que una de las psiquiatras más importantes del mundo desde la Universidad de Harvard nos enseña: “cuidar el cerebro”… esa es la tarea central hoy frente al consumo masivo.

Es interesante el análisis de la reconocida consultora en temas de narcotráfico como es la Lic. Laura Etcharren que muestra las tres etapas de implantación en la Argentina: 1) 2000/2001 con la implantación de las primeras células delictivas y con un tejido social en proceso de quiebra; 2) 2007/2010 punto de inflexión con la entrada de México y sus carteles con narco-crímenes y un tejido social ya perforado; 3) Aceleración de la epidemia de consumo con brazos armados y delitos junto a extorsión y ya un tejido social descompuesto.

La caída de la Política Preventiva fue seguida por un discurso de minimización de riesgo de consumir y la ausencia de prevención escolar y familiar. La proximidad con Uruguay agrega otro punto de conflicto ya que en este país han aumentado todos los índices de consumo y se da la contradicción de un Presidente que luchó exitosamente contra el tabaquismo como médico oncólogo y ahora tiene que sostener una Ley (con desaprobación de la sociedad) en donde se venderá en farmacias (la mayoría no quiere hacerlo) marihuana (más cancerígeno que la nicotina) mientras el consumo de cocaína se dispara. Para la neurona no hay marihuana o cocaína sino drogas y a veces una llama a la otra como pasa con la marihuana y la cocaína. Uruguay ahora saca la yerba mate “Abuelita” con cannabis incluida. Desafiamos la salud mental y las leyes del cerebro sano.

Mientras esto sucedía se estaban instalando los carteles más feroces de América Latina transformando el paisaje del espacio público como vemos progresivamente en operativos con personajes públicos comprometidos y vías aéreas, fluviales, terrestres y sedes de dominio territorial en Villas y barrios carenciados para desde ahí instaurar un Estado Fallido. Ya habían conseguido por la falta de educación preventiva un “sed” de sustancias. Ahora había que garantizar la oferta. Después seguirá el dominio político.

Si hay una política global para el país de tipo preventivo-asistencial-comunitaria como ya se avizora junto a una política de inteligencia criminal (una no va sin la otra) va a bajar la prevalencia de la epidemia y por lo menos no vamos a perder por goleada como hasta ahora. Además como dice el refrán popular “sobre llovido mojado” ya que en plena epidemia no se pueden habilitar comunidades terapéuticas de rehabilitación desde precisamente el 2010 de acuerdo a normativas sanitarias que todavía subsisten.


 

 

Foro de Prevención Laboral en Adicciones

Compartimos con ustedes el “Foro de Prevención Laboral en Adicciones”, ofrecido por la Asociación Médica Argentina – Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo en la cual participará la Mg. Jorgelina Devoto (OPRENAR – USAL).

“La realidad social y laboral del país y de la región requieren de  un compromiso activo frente a la problemática del consumo de drogas en los espacios laborales. Es por ello la necesidad de desarrollar herramientas y acciones concretas para intervenir en los ámbitos laborales y prevenir el consumo de sustancias adictivas que generan drogodependencia y tienen consecuencias graves en el ámbito laboral.”

Por esta razón, se plantea contribuir con las áreas sanitarias laborales para que tomen un rol activo en la prevención del consumo de drogas.

Programa Foro 2017


 

Opiniones y percepciones sobre el narcotráfico y el consumo de drogas en la Argentina

 

 

voices

 

Compartimos con ustedes el nuevo estudio en conjunto de la Fundación UADE y Voices!, en colaboración con OPRENAR, de la percepción ciudadana sobre distintos aspectos vinculados al narcotráfico y el consumo de drogas en nuestro país.

El objetivo del estudio “Opiniones y percepciones sobre el narcotráfico y el consumo de drogas en la Argentina” fue abordar distintas dimensiones relacionadas con la visión de los argentinos acerca de la problemática de las drogas, tanto desde el punto de vista de la oferta (narcotráfico y venta) como de la demanda (consumo y sus consecuencias). Se tuvieron en cuenta cuestiones relacionadas con la  disponibilidad de estupefacientes, prevención de adicciones y  consecuencias que conlleva el consumo de drogas.

El trabajo se realizó tomando como base una encuesta probabilística realizada en todo el país a 1001 personas de 16 años y más, utilizando entrevistas personales como instrumento de recolección. Asimismo, se realizó un análisis comparativo con estudios similares desarrollados durante 2015 y 2016 a fin de identificar la evolución de distintas tendencias en torno a esta problemática.

Informe completo