Épocas de desamor y vacío

 

“…son épocas de “psicosis social” es decir sin delirios ni alucinaciones, se manifiesta por una experiencia de ausencia, de vacío existencial, de insustancialidad anónima con drogas o anorexia” (“Clínica de Vacío”.M.Recalcatti).

No podemos crecer solos, hasta los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas. No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor. El amor es el vehículo del reconocimiento. Sin reconocimiento no hay crecimiento. El otro y los otros (padres, maestros, tíos, familia en general, sociedad barrial, etc.) nos hacen desde su deseo y el reconocimiento de nuestra singularidad. Así nacemos a la vida humana.

Hoy muchos de nuestros pacientes vivieron y viven entre aparatos, chats, selfies, Instagram; no hay mirada, ni palabras ni Ley que se transmite. Nos parecemos a los animalitos crecidos en la oscuridad. El Vacío de reconocimientos y de miradas amorosas y de Ley transmitida se hace padecimiento y empiezan a aparecer las drogas en escena con el marco desolador de los narcos copando ese barrio mientras seguimos con el aparatito de moda y los moribundos en las calles son fotografiados como si fueran de otro planeta. Sobran los “flashes” y faltan palabras y encuentros.

Vivimos la dolorosa realidad que en la Ciudad de Buenos aires y en la Provincia de Buenos Aires casi el 70% de los adolescentes consume alcohol, en el Gran Mendoza llega al 73%. El consumo de marihuana empieza antes de los 14 años bloqueando las capacidades de aprendizaje escolar y es un factor de abandono escolar.

Los grandes centros urbanos están incubando una cantidad enorme de enfermos crónicos ya que existe una ley en los que trabajamos en adicciones: a menor edad de contacto con drogas (el alcohol lo es) más posibilidades existen de un consumo problemático y crónico.

Esto parecería ser síntoma de situaciones muy serias de ocaso y dimisión de la función de los adultos en la conducción y orientación educativa de los menores. Esto representa un hueco en las funciones normativas y de control. El adolescente parece crecer solo; los padres se quedaron en el “vestuario” y entonces la vida parece ser un juego sin árbitros en donde el arbitrio como capricho narcisístico es Ley.

Al no haber acompañamiento en el crecimiento de los chicos aparecen los que llamo “dobles protectores” que son distintos “padrinos “ como en la saga de la célebre película de Marlon Brando y Al Pacino ;  éstos están en las esquinas, en los “transas” , en los patovicas o en el tarjetero del boliche prestigiado.

La función paterna aparece en nuestra sociedad devaluada y entonces se asimila a una caricatura con roles cómplices o meramente nominales con el nombre de directores, policías, intendentes, jueces y en todos aquellos que están en posición de conductores y aquí nos podemos preguntar qué es lo que conducen cuando muchas veces los territorios son dueños del anonimato y no siguen marcos legales. La anomia como “anemia “de valores parece reinar.

Cae el mundo adulto, un orden de palabras, orientaciones, confrontaciones, negociaciones, encuentros, desencuentros, consensos. Los padres no están, aunque estén. Es una función que está ausente. Padre que puede ser par o cómplice, compañero o mimetizado con él; pero nunca el padre en su función es simétrico, ya que instala la diferencia y precisamente por eso educa. En otros casos en donde la situación es mucho más grave ya parecen estar pero es sólo un agujero, un vacío. Una sombra de lo que deberían ser. Una nada que nada significa ni orienta. El adolescente parece vivir solo. ¿Dónde quedó el mundo adulto?

Cultura del vacío

Hoy muchos aspectos de la vida social son descriptos desde la llamada cultura del vacío. Vacío de contenidos, exceso de la imagen y del marketing en detrimento de la palabra oída, escuchada y del relato asociado a las vivencias que surgen del acompañamiento humano más profundo. Crisis del amor, “orgasmo” de los impactos imaginarios. Tiempo de la química en detrimento del lenguaje. Paradójicamente sin palabras oídas y pronunciadas con ternura no se expanden las capacidades humanas. El cerebro necesita palabras, cultura y apegos fundantes para crecer.

Cuando el cerebro entra en inactividad tanto en la niñez, en la vejez y en general en toda edad humana se desgasta. Hay un proceso de “desgaste” cerebral cuando no fluye el lenguaje. Es el drama de los niños o viejos solos en donde el rechazo deteriora la propia sustancia nerviosa. Lo orgánico cerebral espera…esperanzadamente a la palabra para desplegar sus potencialidades.

Los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas. No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor.

Surge así el vacío de ser. La química en esta sociedad pre-simbólica acompaña a estos déficits. En los adolescentes esto es letal.

Registro de lo humano

 

Hay tres registros en lo humano: a. El neurobiológico que es un entramado de miles de millones de neuronas responsables de nuestra humanización y señal de superación de nuestros anteriores humanoides; b. el registro de la subjetividad en donde despliego mi mismidad y la posibilidad de tener intimidad con libertad para no ser objeto de otros y c. el registro familiar y social barrial y cultural en donde desde la proximidad de los vínculos se generan lazos de vida.

En la cultura del vacío los tres y con la droga y los narcos dominando barrios todo se altera. En el registro neuro-biológico aparece el cerebro automático en detrimento de las áreas más evolucionadas del sistema nervioso .Lo humanoide reemplaza a lo humano. Por el lado de la subjetividad somos ya objeto manipulable de los otros con el narco y el “dealer” como directores de nuestras vidas y el entramado cultural que arrasado por las cadenas de venta. Ya la escuela desaparece, el estudio es imposible con sistemas psíquicos alienados por las sustancias desde pequeña edad.

Ejemplos de la vida

Me atormentan los ejemplos de mis pacientes, muchos de ellos que no superan los 20 años. Son quizás ejemplos que pongo a consideración porque, seguramente, hay muchos que viven en estos mundos oscuros y al mismo tiempo donde ellos van girando en un vacío sin fin.

Jorge me dice…”el barrio cambio…es un pulpo esto”. Salir a la calle en los lindes de Rosario es entrar en contacto con vendedores. En la escuela se fuma o toma alcohol y así surge una disolución del desarrollo adolescente y de los registros culturales. Todos parecen impotentes para establecer límites o sea la cara de la Ley (padres, maestros, autoridades).

Mientras avanza la enfermedad en sus 15 años comienza a trabajar en un “bunker” de drogas (espacio de 1×1 oscuro en donde los consumidores van a comprar). El pago es con droga. Lo humanoide ya reina. Lo conozco luego de una titánica tarea de los padres para lograr el apoyo de jueces para rescatar a este niño-joven para la libertad. ¿Que quedó de él?; daños cerebrales con una conducta típica de un simio violento y hostil.

Poco a poco se va humanizando y encuentro que la madre lo atempera cuando en la visita lo acaricia en la nuca mientras devora una docena de medialunas. Me di cuenta que para establecer una relación ese vínculo oral-alimenticio era fundamental y, al mismo tiempo, con expresión de ternura. Todas las mañanas lo recibo en mi consultorio y desayuno con él con dos medialunas como vinculo y así empezamos a zurcir historias y sentidos que empezaron a llenar su vacío de ser. Un año y medio de socialización en la comunidad terapéutica fueron su rescate y por supuesto sin consumir ninguna droga con una psicoterapia intensiva. Sobrevivió a circuitos de daño social y de disolución de todas las categorías de Ley y de desarrollo posible.

La cultura del vacío parece dejar en el camino a miles y miles de jóvenes y adultos enmarcados en la sociedad del impacto imaginario y del declive de la palabra y los sentidos éticos. Épocas de desamor. Esto con drogas parece ser letal.

Dr Juan Alberto Yaria 

Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR


 

Triunfo del hombre técnico

“…hoy se captura al “sujeto desnudo” con imágenes y drogas”. G.Maci

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Dr. Juan Alberto Yaria -Director General GRADIVA y Miembro de OPRENAR

Han cambiado, ya, los llamados 100 barrios porteños inmortalizados por Alberto Castillo con serenatas a la luz de los faroles. Eso es el siglo XX en sus inicios. Hoy en el siglo XXI nuestros pacientes nos hablan de otras esquinas. Más que la “barra de la esquina” hoy son “tribus” en determinados lugares con sus ritos en donde se condensa la civilización de imágenes con el consumo de sustancias. Un paciente me relata como una crisis de abstinencia surge con una mirada. La imagen manda… y él nos dice al ver “Esto es Boedo” en una pared y que eso lo traslada a un mundo; el mundo de una Tribu que diariamente los convocaba.

 

Se han resentido los modos tradicionales de transmisión simbólica: la familia, las escuelas, las comunidades barriales, espirituales, ideológicas. Han surgido nuevos actores de comunicación con un aumento de los flujos de información que fomentan la entropía o sea el deterioro social. Nuevos actores, a la vez entran en escena, que representan el mercado de las políticas del placer y del goce sin límites para superar tantos vacíos.

El cerebro ya, anteriormente, domesticado por el consumo de drogas desde los doce años, en este paciente, se somete a la dictadura de la imagen .Ahí se da todo el combo: sustancias, teléfonos que con internet anuncian voces, mensajes de texto y la compulsión del encuentro cotidiano.   Hoy sabemos que el consumo se asocia en el sistema nervioso a claves simbólicas contextuales: olores, lugares, esquinas, imágenes, tribus; no solo drogas. También presencias significativas como los lideres o el “capanga “del grupo que en muchos casos es el “dealer”, sujeto admirado y odiado porque es el portador de un Poder arbitrario y extorsivo.

En esas tribus lo valorado y odiado no es solo la droga. La imagen y la comunicación virtual que da el celular tienen un alto índice de prestigio. El “Facebook” es una señal de intimidad y de transgresión fundamental.  Todo se miniaturiza y se compacta. El teléfono móvil concentra internet, imágenes y ya no solo transmisión de voz. Se unirá, ya, el teléfono, la computadora y la televisión.  La imagen manda. Se prolonga nuestro cuerpo, hay una hipertrofia de los sentidos con las nuevas prótesis biónicas que nos acompañan seguidas de poderosas compañías que se disputan nuestras orejas y ojos en todo el mundo.  Son redes en donde la imagen manda y que funcionan en tiempo real, o sea a demanda inmediata. Fantasía de omnipotencia que se logra. Lo pienso, lo miro, lo dicto y ya está…tiempo del ya. Todo el mundo viendo” you- tube”, mandando mensajes de texto, escuchando y viendo recitales a miles de kilómetros…triunfo de la rapidez y de una comunicación formal que elude , por otra parte, nuestro déficit de comunicación subjetiva e intersubjetiva. El hombre técnico y las prótesis químicas son una realidad.

El hombre a la intemperie

 

Diversos autores se han referido a la crisis de las mediaciones simbólicas (palabras que orienten, leyes que limiten y abran caminos, amores auténticos, encuentros en donde se descubre la hospitalidad y la acogida, contenciones afectivas) que afectan la evolución del “infans” en la cultura. Surge así la llamada desprotección institucional, un hombre a la intemperie. Crecemos más solos. Este fenómeno es masivo, por eso hoy hablamos de una desocialización masiva en donde hay una incomunicación de las existencias y una comunicación solo posible a través de instrumentos técnicos en donde la química juega un papel sustancial y todas las parafernalias de venta y distribución .Como vivir en un mundo sin guías y frio sino creando una alucinación del vivir aunque ésta dure unos pocos instantes, que es precisamente de acuerdo a la potencia de la dosis.

Las enfermedades surgen dentro de este contexto global y son también masivas en este “hombre masa” que vive dentro de una muchedumbre solitaria al mejor estilo descripto por D. Riesman. El mundo es cada vez más pequeño e interactivo pero las sociedades son cada vez más vulnerables, por eso crece la sensación de intemperie.  El delito en red lucra con todo esto. De la misma manera los cambios en las organizaciones familiares impactan en la educación inicial especialmente cuando ha aumentado el número de familias abandónicas, Multiproblemáticas, ensambladas en crisis y/o monoparentales también en crisis.

Desde este punto de vista la globalización de las redes macrosistémicas: financieras, telemáticas, ecológicas, delictivas superan enormemente a las redes generadoras de lo específicamente humano: las redes próximas afectivo-familiares dialogales y de educación inicial. Observamos en nuestros trabajos en Gradiva y en supervisiones en distintos territorios que el niño y el joven crecen con escasas tutelas y orientaciones humanas siendo la guía del corazón reemplazada por las orientaciones electrónicas y multimediática.

Todo esto; por el efecto acumulado de la complejidad y la globalización en la vida social genera un vacío de sentido vital y de proyecto humano en vastos sectores sociales, especialmente en zonas de descomposición social (en donde el Estado casi no existe y en donde hay una apatía comunitaria al lado de una infiltración institucional por el delito) y/o de anomia; permitiendo así un ingreso virulento y epidémico-pandémico de las drogas para llenar ciertos vacíos de afecto y ciertos sufrimientos que, al mismo tiempo que los obtura, los multiplica.

Surgen así las llamadas “patologías del vacío” o los denominados “nuevos síntomas” (anorexia y bulimia, toxicomanía, alcoholismo) .Son prácticas de goce que tratan de ir siempre más allá del placer…buscar un placer plus…pero en donde el Otro y los otros parecen no existir. Es un narcisismo solitario, un nuevo autismo producto de la técnica y de la química, fácil de conseguir en el mercado social y vinculado a una práctica de descarga inmediata previo a un ataque de angustia. Los “dealers”, los mercados de drogas por internet, los boliches, el alquiler de mujeres por una noche, los video-porno, ver solo películas porno mientras se consume, los casinos promovidos en cada ciudad, las caravanas interminables de fin de semana, la vorágine sin fin, manejar a mil…en fin un nuevo hombre que surge de esta carencia de mediaciones simbólicas, palabras, Ley, orientaciones, contactos socializadores. Es un hombre vacío y técnico o que encuentra en la técnica del híper-consumismo un intento fallido de un pleno inalcanzable. Para este hombre-técnico el “combo” es fundamental o lo que llamo la “macdonalización” de la vida. Lo único claro es que se siente angustia y ahí el combo es fundamental (cada uno lo llena como quiere y puede).Mujeres, drogas, vorágine, caravanas, soledades, etc.

Cuando nos acercamos a él sentimos la experiencia de la ausencia, de vacío existencial, de insustancialidad anónima, la desvitalización; no delira como los psicóticos…es una nueva forma de locura totalmente asimilada al orden social y robotizado en el hiperconsumismo individualista.

Macdonalización de la vida

Lo que me sorprende es como el consumo de drogas parece estar dentro de un “combo”.  Cual Mc Donald o Burger el “combo” es parte de la vida de un adicto. Es un fenómeno nuevo y, creo, producto de la era de hiperconsumo que trata de buscar en lo compacto todo. En una unidad todo. Actualmente en ese combo vemos: la sustancia y las sustancias (mezclas diversas  e incluso antagónicas en sus efectos ya sea estimulantes y a la vez depresoras), el sexo ligado a una hipersexualidad homo y/ heterosexual dando lo mismo en muchos casos, el Viagra, el boliche como la previa de todo sea “bailantero” o de los lugares exclusivos VIP, el casino y el ruido adictivo de las fichas y de la convulsión atrapante  ahí reinante , la velocidad  en coches de alta gama o en motos compradas con las monedas de un sueldo. El mayor placer es vivir por un momento un éxtasis de Narcisismo. Es el flash de creerse todo. J. Attali en su maravilloso diccionario del siglo XXI nos enseña que el “narcisismo es la forma extrema del placer en la ética individualista” . Luego se pregunta cuando aparecerá la fraternidad en esta sociedad de individuos.  Este “viaje”, en la cultura actual del hiperconsumo y el espectáculo, desvía la atención de nuestra precariedad como condición humana y de nuestra fragilidad finamente envuelta en el ropaje del narcisismo (J.Attali).

Hay muchos que pierden en este desencuentro; hijos, madres hostigadas por la enfermedad y muchos que lucran, un sistema social con mayor cantidad de discapacitados .Lo que si hoy sabemos es que el Estado es muy pequeño para detener estos problemas y a la vez muy grande para estar cerca de la gente.


Drogas y pérdidas

“Familiares caídos en Adicciones; solicitamos que las autoridades erradiquen de las calles los problemas de drogas“ Grupo de padres Uruguay.

Este Facebook desesperado que me mandó una madre uruguaya, que forma parte de una organización de pedido de ayuda, muestra el estado de crisis que vive el pueblo de ese país luego del “experimento social” de la legalización de marihuana aplaudido por la “progresía” vernácula. Hoy es el primer país en el consumo de esta droga y de la cocaína y hay dos comercios en desarrollo el legal (promovido por el propio Estado) y el ilegal en aumento. El consumidor para comprar debe inscribirse en un registro nacional. Pero muchos ciudadanos prefieren no dejar sus datos registrados ya que no confían en la utilización que podría darles el Gobierno en el futuro.

Un cuestionario propuesto por las autoridades para situar el contexto socio – profesional de la desconfianza ha quedado patente estos años entre los autocultivadores, ya que solo unos 6.600 están registrados y las asociaciones calculan que existen 50.000 en todo el país. Según un estudio académico, el 75% de los consumidores regulares de marihuana se abastecen en el mercado negro.

Donde hay drogas hay pérdidas. Lo supuestamente “valioso” se transforma en marca de muerte. Perdidas en un doble sentido; por un lado los muertos que surgen de la lucha por el control territorial de las plantaciones y la distribución y los que la que quieren combatir y por otro los que al consumir van muriendo, quedando con distintas discapacidades, hijos abandonados, abusos de todo tipo emocional y sexual por el consumo de estupefacientes.

Quiero mostrar la falacia de mostrar solo el lado paradisíaco del consumo de drogas escondiendo bajo la alfombra los “males sociales” que trae y viendo en la legalización una salida correctora al verdadero mal que es el considerado el de la “guerra a las drogas”.

Nunca vi tal “guerra a las drogas” o quizás el combate fue una parafernalia de dominio político de uno y otro lado pero no una verdadera lucha cultural preventiva y asistencial para la conciencia de la comunidad en la protección de la salud. O sea detrás de la falacia de la Guerra a las drogas se esconden las intenciones políticas de los dos bandos y se escamotea que nunca existió salvo en algunos países (Argentina) y por poco tiempo un verdadero combate cultural frente al avance del narcotráfico en la toma de los barrios con una estrategia de marketing y publicidad promoviendo la banalidad del daño de las drogas para así  tratar de captar amplios sectores de la población.

El control territorial de las plantaciones encubre la plusvalía para un dominio político .El dinero no va solo a cuentas suizas o a paraísos fiscales sino que es un alimento a movimientos territoriales de distintos países para determinados objetivos políticos.

Valga el ejemplo colombiano en donde una de las organizaciones de producción y distribución para el mundo reconoce 220.000 personas asesinadas, 25.007 desaparecidas, 5.712.506 desplazados, 16.340 asesinatos selectivos, 27.003 secuestrados, 1754 víctimas de violencia sexual y 6241 casos de reclutamiento forzado y miles de colombianos expuestos al pago de impuestos extorsivos a las organizaciones delictivas para conservar sus vidas (Centro Nacional de la Memoria Histórica Colombiana). Estas muertes y acciones delictivas son por el control del Estado o para transformarlo en Estado Fallido o sea inexistente y corrompible como una “mascarada” de lo que debería ser.

Las drogas encubren la dominación de los pueblos. Hoy sabemos por la experiencia latinoamericana que la producción de drogas significa dominio político. China con su Guerra del Opio fue un ejemplo de eso a través del comercio y los aventureros ingleses de la Corona Británica en ese momento. Millones de chinos cautivados por el opio y entonces el dominio territorial se hizo posible. Hoy los tiempos han cambiado pero el barniz ideológico no encubre la verdadera intención de dominación de los pueblos.

Las muertes negadas

 

Por otro lado, se niegan las muertes que ocasiona el consumo de drogas y las discapacidades que ocasiona. El deterioro social y cultural que promueven. Las vidas que se malogran y se deterioran. Nuestras cárceles están llenas de personas que tuvieron un consumo dependiente de sustancias y cometieron delitos. Estos son muertos en vida. Hay hospitales enteros llenos de consumidores que solo tienen el beneficio de una desintoxicación de como máximo 72 horas y no un tratamiento. Viejos ya a los 40 años y seniles cerebralmente que “lucen” cansados de la vida llevando una mochila de fracasos familiares y sociales luego de un consumo voraz de cocaína rondando de clínica en clínica. Accidentes cerebrovasculares en gente joven. Diabetes e infartos en adolescentes. Familias enteras de consumidores. Muerte pura.

La sociedad ofrece como tratamiento algo similar a una “tintorería” o “chapa y pintura pero no motor”; símbolos éstos del desprecio que tenemos para ofrecerle al ciudadano con una enfermedad una investigación de las causas que lo llevaron a esto y una posibilidad de rescate de una enfermedad.

El problema de las drogas se ha transformado en un problema jurídico y no humano. O en un problema militar y no humano. Entonces poco se hace para la creación de centenares de centros de recuperación o en un Plan Maestro de tipo preventivo para Padres y Familias en todo el país. Incluso en nuestro país todavía está prohibido habilitar nuevos centros por disposiciones de la anterior administración que la actual pospuso hasta el 2020. Absurdo lo que sucede: en plena epidemia no es posible abrir nuevos centros.

Historia de muerte y resurrección

La “resurrección” es un término que aplico para mostrar la verdadera “reanimación” que produce un tratamiento cuando se trata de revivir a alguien que busca su muerte.

Nosotros en Gradiva festejamos los años de no consumo de un paciente luego de su recuperación. Esta es la historia de un muchacho y su familia que conocí en 2008 y que nos reconcilia con la vida profesional y con nuestra misión humana y vocación. Me volví a conectar con él hace unos días y la alegría del re-encuentro con su familia la quiero transmitir. Historias de este tipo no salen a la consideración pública o sea el padecimiento de miles que anestesian sus dolores con drogas pero que pueden ser rescatados.

Sebastián pierde a un ser querido en circunstancias trágicas (se ahorcó). Típico joven del conurbano “domado “por el paco y los combos de sexo y delito que trae esta enfermedad. El hermano mayor, compañero de andanzas y afectos. Fue su modelo afectivo y humano y también, porque no decirlo, por la forma de ser. Fue todo muy súbito y esto le agrega a la pérdida un duelo mucho más difícil de asumir. El hermano consumía drogas con él. Sebastián llegó ser sentirse culpable y se decía a sí mismo: ¿Cómo no me di cuenta que estaba mal?.

Cuando lo conozco, la vida de Sebastián pendía de un hilo. Todo el día consumiendo drogas y su familia no podía parar esta verdadera carrera hacia la auto-destrucción. Ni siquiera podía usar zapatos con cordones porque quería colgarse como el hermano y ahorcarse. No solo Sebastián se estaba consumiendo; su madre vivía el dolor diariamente, su padre encontró en padres que habían tenido hijos prontamente desaparecidos un consuelo y una fortaleza. Al abuelo paterno se lo llevó la pena y falleció al poco tiempo.

El tratamiento lo diseñamos para ayudar a todos. Duro dos años porque la melancolía inundaba a la familia .Hoy están libres y producen vida en la sociedad. Por otra parte, el hermano de Sebastián había dejado a dos hijos y nuestro paciente tenía una hija. Los sobrinos y la hija se convirtieron en un motor de recuperación luego de la primera etapa de desintoxicación. La función de tío y padre sustituto le dió un vigor muy necesario para su recuperación .Los abuelos también tuvieron un “plus” de vida en la atención, orientación y educación de los nietos.

Un duelo como adaptación emocional a una pérdida significativa lleva mucho tiempo teniendo muchas etapas hasta su aceptación última. Si no hay aceptación el duelo se transforma en patológico y nos trastorna todos los días nuestra vida y compromete nuestro futuro. Nos quedamos sin porvenir.

Las drogas fueron en Sebastián una forma de huida del dolor y de narcotizar sus sufrimientos. Pero además toda su familia recuperó un proyecto de vida en donde el dolor pudo ser superado y la figura de los nietos fue una salida posible. Un muerto velado y llorado en un tratamiento quedó como testigo de lo que significó la entrada de las drogas en esta familia. De estos muertos no se habla. Legalizar las sustancias como salida no solucionan estos problemas .Las drogas dañan aunque generen en su plusvalía dominio político a costa de vidas humanas.

Dr. Juan Alberto Yaría

Director de GRADIVA y Miembro del OPRENAR.


Jornada: “Políticas Públicas: avance de las propuestas integrales del OPRENAR”

El pasado viernes 5 de mayo, se realizó la jornada “Políticas Públicas: avance de las propuestas integrales del OPRENAR”, en la Ciudad de Pinamar.

El evento contó con la presencia de los intendentes Martín Yeza de Pinamar, Carlos Sanatoro de General Madariaga y Gustavo Barrera de Villa Gesell. Asimismo, nivel Nacional participaron el Lic. Martín Verrier, Subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico del Ministerio de Seguridad de la Nación y la Dra. Verónica Brasesco, directora del Observatorio Nacional de Drogas de la SEDRONAR.

Por parte del OPRENAR participaron el Dr. Héctor Masoero, coordinador general del Observatorio, la Mg. Jorgelina Devoto que es coordinadora de la Comisión de Prevención Tratamiento y Rehabilitación, el Lic. Horacio Reyser, coordinador de la Comisión de Prevención Educativa y el Dr. Daniel Herrera, coordinador de la Comisión de Fortalecimiento del Poder Judicial. 

La jornada, que contó con gran convocatoria, fue el primer evento realizado por el Observatorio de Prevención del Narcotráfico en el interior del país

Para quienes no pudieron presenciarlo, compartimos los links preliminares de los videos de la joranada.

De nadie a ser alguien

 

La droga es un instrumento de dominación de los pueblos .Siempre la dominación pasa por alguna forma de esclavitud. La anulación de la libertad desde siempre en la historia es un anuncio de la dominación. Hoy las formas de dominación son másrefinadas. Anular a los sujetos, transformarlos en nada o en “nadies”  es un requisito. Es la esclavitud moderna.  La Universidad Católica Argentina en su última encuesta de hogares ha mensurado que en los hogares pobres el 22% de los jóvenes consume algún tipo de drogas. En los hogares ricos el porcentaje es casi similar. Las drogas unen transversalmente la generación joven. Todos son pobres de alguna manera: penurias económicas, abandonos familiares, des-escolarización, abusos, barrios y lugares de venta de drogas en distintos lugares. Todos son pobres, son “nadies”.Unos serán “soldaditos” y  otros clientes VIP. Default cultural…caída de las transmisiones de vida. Caída de la Ley. Sin cultura de la vida somos “nadies”.

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Dr. Juan Alberto Yaría – Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

Pensemos que Colombia a fines de los noventa percibía por exportaciones 12.000 millones de dólares mientras que las organizaciones de la droga recaudaban 21 .000 millones de la venta, comercialización y distribución de sustancias, secuestros y por último chantajes que se cobraban como impuestos a la población de empresarios y ganaderos así como la extracción y venta de oro ilegal. El Poder superaba al de los Estados. Ese Poder continúa ya que hoy hay 188.000 has. cultivadas contra las 159.000  de 2016. 710 toneladas por años solo de ese  país para repartir en todo el mundo (datos del Monitoreo de consumos ilícitos dela Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito).

Lo mismo está sucediendo en otros países .La legalización de drogas no parece ser la solución. Uruguay creyó que legalizando la marihuana se acababa el comercio ilegal .Aumento el comercio ilegal y pasaron a ser los primeros consumidores en América Latina de cocaína. Los legisladores uruguayos ignoraron el cerebro y el desquicio que se produce en el mismo cuando se comienza a  consumir; se buscan rápidamente otras drogas.

La estrategia de implantación del consumo es una ingeniería económica de inundación del mercado y al mismo tiempo es una arquitectura comunicacional, cultural y de marketing. Lo demás lo hará el agente químico que es lo suficientemente potente como para generar un deseo de repetir el consumo y que en algunas personas vulnerables puede llevar a la muerte. Cuanto antes se inicie (niñez y adolescencia) mejor para esta vía perversa de negocio. Más seguro es el cliente.

La estrategia cultural en este momento de la humanidad que Octavio Paz definía como de “tiempo nublado” (incertidumbre de valores con relativismo ético y ocaso de la Ley como marco regulador) tiene un papel fundamental quizás más que todas las redes de oferta. Hay orfandad de “resortes vitales” al decir de Ortega y Gasset y entonces el hombre altera su propia naturaleza. La desesperanza brota en este  “tiempo nublado” como momento de la civilización.

El hombre en su historia trató de vencer a la muerte y perdurar .El sistema de supervivencia, que es la batalla cotidiana para vivir, con las drogas no existe y se va anulando progresivamente. El hombre aprendió a huir de los venenos, los enemigos, asegurarse el alimento, reproducirse. En suma ampliar la vida, perdurar. Las drogas son su “veneno” (toxico viene de “toxon”  que es, precisamente, veneno) y sin embargo atraen. Quedó anulado el sistema de supervivencia de la especie.

Hay mucho dinero para corromper y para generar un “packaging” lo suficientemente engañoso de salud en el consumo así como de liberación.

El hombre es el único ser animal que nace incompleto .La completud vendrá de la cultura y de los ordenamientos familiares y sociales. Esa cultura le propone fines y propósitos, ritos, folklore, lenguaje, valores, arte, poesía, creencias religiosas .O sea crecemos en un universo simbólico que nos aleja de la inmediatez animal. Las drogas nos acercan a esa inmediatez. Un hombre así es un “nadie”. Vive en un mundo cerrado en el espacio y en el tiempo. En la Biblia el Profeta dice que fuera de este entorno creencial y de urdimbre de valores  “todo es vanidad “; Scalabrini Ortiz decía “creer, creer he ahí la magia de la vida”. Marco Aurelio, emperador del inicio del declive de Roma y a la vez escritor describe una vida con confort o escasez pero sin valores: “¿Qué es la vida? un hueso arrojado a una jauría de perros hambrientos…”(Meditaciones). Es la existencia de los Nadies.

El pasaje del nadie al alguien

 

Este pasaje es una operación cultural y médica. Es una mediación simbólica con palabras, discursos centrados en el amor, educación. En suma la transformación personal de alguien alejado desde hace años de una vida vivible. Ese pasaje exige que ALGUNOS actúen y esos somos nosotros como sociedad curativa pero también preventiva desde cada ciudad.

 Quiero “ser alguien” me sigue diciendo  Gabriel. Me sorprende como, desde su voz ronca en una mañana que lo sacamos de la cama muy temprano para una entrevista, surge un ser para mí desconocido.¿ Donde está el “barra brava” de un club del conurbano o aquel que bordeaba los pasillos de una villa buscando drogas?. Al otro día lo veo de vuelta y le pregunto por lo mismo e incluso la muestro mi sorpresa y alegría porque había empezado a ver otro Gabriel. Con la lucidez que estaba adquiriendo luego de muchas horas y días de terapia e internación en una comunidad terapéutica me dice mirándome a los ojos :”es que no quiero seguir siendo un adicto”. Para él ser adicto buscando, por ahí, los restos de drogas era ser un” nadie”.

El trayecto hoy para muchos jóvenes alienados y expropiados por sus conductas adictivas es dejar el “nadie” que llegaron a ser a pasar por las transformaciones para ser “alguien “…y eso es a través de “algunos” . Hoy esos “algunos” son centros de rehabilitación que en realidad son lugares de habilitación de la palabra y de cuidados para que florezca la vida. Donde hay drogas para un adicto surge la muerte.

Esta historia es para mí una enseñanza de la realidad de muchos jóvenes que solo necesitan un empujón vital para que sus resortes vitales (al decir de Ortega y Gasset) se expandan. Las drogas son lo contrario a esta expansión de la vida. La constriñen como en el caso de Gabriel a los pasadizos de una villa o a las locuras de una “barra brava”.

Con las drogas me decía “borro la cinta”. Aparecía el otro, el “nadie”. El viaje con pastillas y alcohol me invitaba a la locura y “me agarraba a las piñas” Hasta me olvidaba donde había dejado el coche.

Los duendes

 

En Rosario Delia me contaba que el paciente que se transformaba en buscador de drogas era como un “duende”. El dicho “ah…no seas duende “es común. ¿Qué es un duende para la terminología de los consumidores rosarinos afectos a buscar en los bunker su dosis diaria?.

Así Delia me lo cuenta “…algo que no existe y que busca lo que es un resto…de drogas”. Estas definiciones son casi filosóficas. Buscan restos, son “nadies” y ellos mismos en este estado son un resto. Lo que sobra, lo sobrante, el descarte. Han perdido la potencia de la libertad.

Recuerdo en este momento experiencias que viví en el Nida (Instituto de Drogas de USA) cuando observe los trabajos con ratitas adictas y vi la urgencia y la hipermovilidad por encontrar la dosis. Ellos las llaman “seekers” o sea buscadoras o solicitantes.

El duende es una criatura mitológica descripta como un “humanoide”; personaje ficticio del folklore popular que es un “duen de casa “o sea en la etimología un “dueño de casa”. Se apodera de las personas que creen en los duendes. Los encanta…los habita dice la mitología. Son equivalentes a fantasmas. Se los llamaba la “gente pequeña” o los “gnomos”. Son invisibles, vuelan como los espíritus pero no son espíritus porque comen y duermen.

La genética y los “nadies”

 

Hoy hay estudios sobre la genética de las adicciones especialmente sobre los genes de la saciedad. Tenemos, permítanme esta licencia, un “llamador “biológico acerca de cuándo frenar los distintos impulsos (alcohol, comidas, drogas, juegos) . Cuando hay un desorden o sea cuando consumimos sin freno todo el circuito que rodea el gen que son distintas proteínas queda alterado modificando la expresión genética y así se dispara la falta de freno. En lo humano nos vamos transformando en “nadies”…duendes…gnomos. Expresiones mitológicas que aluden a como quedamos adueñados por los intrusos.

El trayecto no solo es dejar de drogarse sino como pasar del “nadie” al “alguien” a través de “algunos”. Es una aventura existencial y el estudio de la novela existencial de cada uno. Para eso debemos dejar el consumo; garantía necesaria para empezar a ser “alguien”.


Sociedades criminales organizadas

 

Dr. yaria

Dr. Juan Alberto Yaria, Director General de GRADIVA y Miembro del OPRENAR

 

 

 

 

“…hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años “(carta del adiós –paciente en recuperación)

 

Mientras Juan lucha para desprenderse de esa compañera de años en su mezcla letal de placer efímero y dolor con  padecimiento, todo esto retratado en su “carta del adiós”( a las sustancias), vastas organizaciones de venta de sustancias van planificando la dominación de territorios en donde quedarán asimilados y “envasados” miles de “pacientes –clientes” que acuden presurosamente a buscar su pócima de masoquismo de una manera  imperativa y necesaria.

Oscar recibe las drogas por encomienda luego de un pedido por Internet. Me sorprendo al ver la variedad que recibe cuando desde un ignoto lugar de Santa Fe con un remitente claramente mentiroso llega desde una piedra de cocaína, tranquilizantes, fentanilo (opioide), algo de marihuana , viagra y hasta un calmante  de síntomas estomacales y aspirinas ante algún dolor. Me sorprende ver eso en la casa de este ingeniero totalmente poseído por ese nuevo Poder que emerge de la criminalidad organizada asociada al vacío de la subjetividad que en él es evidente pero que es de miles.

Leo es un soldadito que en sus 14 años vive entre un padre permisivo y un hermano consumidor. El jefe del barrio lo utiliza para distintos menesteres; desde marchas políticas hasta participar en “barras bravas”. Todo sirve y   un dinero siempre hay así como un plato blanco, que no es precisamente con harina, también se encuentra. Alienación ya desde los 14 . Un revolver encontrado, una moto robada y plantas de marihuana también robadas lo llevan a la comunidad terapéutica. Tendrá que entender que la vida no pasa por ese padre Permisivo ni por el Patrón del barrio que maneja todos los hilos del poder , incluso políticos. Podrá comprender que la vida pasa por otro lado. Estudiar dejó; aprender un oficio parece no tener sentido  si se consigue dinero por otro lado. Estamos generando multitud de patologías antisociales. ¿Nos daremos cuenta?.

Tiempos de vacio y desierto

En tiempos de vacío y de relativismo la venta se maquilla con un marketing de prestigio de las sustancias apuntando a la “luna de miel” que se promete desde los primeros contactos .

Todo suma ; vacío cultural , relativismo ético, palabras inaudibles de la familia que en muchos casos no existe o está fragmentada, escuela debilitada y que no proporciona modelos de vida.

¿Se puede vivir sin modelos?¿Donde estarán  los valores que galvanizarán nuestras acciones? ¿Es la “Muerte de Dios” que predijo Nietzche en el siglo XIX la muerte de los valores como tractores de nuestra conducta? Si no hay Valores en la vida manda el Caos y el Cosmos (orden) cae. Todo el pensamiento antiguo se centró en como dominar lo caótico para que aparezca el orden en nuestras vidas.

Internet es la aliada de este nuevo Poder Transnacional con sedes desde barrios en donde la miseria y el abandono reinan hasta lujosos paraísos fiscales .Desde el “soldadito” hasta el poderoso corrompido, la parafernalia de las drogas apela a químicos que año a año generan nuevas mezclas genéticas de plantas o nuevas drogas sintéticas (hay ya 600 variedades de las mismas).

En los “shoppings” que se venden plantas de marihuana hay de distintos tipos con potencias diversas. Total el cerebro se convierte en el campo de experimentación y mortificación; además en este nuevo momento histórico  de desierto de los valores nos preguntamos si para los consumidores inveterados existirá el cerebro. ¿Alguien le transmitió que las drogas hacen daño?. Me temo que no. Parecería existir un nihilismo que nos inunda a todos en donde la recompensa inmediata sirve para salir del desierto y buscar aunque sea por un instante un oasis imaginario.

Palabras inaudibles de los adultos padres y maestros. Caída del valor de la transmisión de la Palabra y de las experiencias y conocimientos de la vida. Deserción de los adultos. Mientras tanto ese vacío de ser  se transforma en una existencia dura y con un gran malestar en ese desierto que es la vida misma. En el desierto nada germina. Se busca un artificio que la sociedad de consumo le ofrece para soportar el peso de la vida ante el sol asfixiante del sufrimiento existencial: las drogas.

Muchos se frotan las manos .Es el nuevo Poder que supera al de los Estados. Estado que es pequeño ante la magnitud de esta globalización del malestar y demasiado grande para estar cerca de los dolores de la gente.

En la década del cerebro, desde los 90 hasta el 2000(por el dinamismo de los estudios en USA y en Europa) se descubrieron innumerables mecanismos y funciones del sistema nervioso y los daños de las drogas. Todo ese valor para mejorar la calidad de vida queda superado por la industria del marketing y el vacío sobornado por ese poder superior transnacional  a los Estados nacionales infiltrados por ese mismo Poder foráneo y sin nombre o sea Anónimo y por ende mortífero.

El cerebro parece no existir salvo cuando aparece una sobredosis. Es que no hay transmisión de estos valores de la vida; falló la educación. Ganó la impostura y el delito asociados a la orfandad de miles.

El bautizado como Patrón del Mal, Pablo Escobar, decía en las memorias que relatan  sus biógrafos comercializó algo que todos los ejércitos no podrán controlar porque “apasiona a la gente”; se refería al clorhidrato de cocaína . Desde la década del 80 se convierte en el “quitapenas” de esta sociedad post-moderna en donde el vacío de los agujeros del alma y el espíritu encuentren un contenido consistente que se llene  aunque  sea por varios minutos de vértigo e impulsos. Por esto la gente se mata, se empeña en conseguirla e incluso adelanta el cementerio o se gana un deterioro o un accidente cerebro vascular. “No podrán con nosotros” seguía diciendo el patrón del Mal desde el altar de la perversión y la psicopatía. Su omnipotencia, viejo pecado de la humanidad soberbia, se lo llevó también  a él.

Sabían, sin datos científicos incluso de la época en  que ellos empezaron, que el cerebro quedaba afectado por las drogas. Esto desde fines desde los 90 es un dato cierto. El principal aliado de los  múltiples Escobar de hoy  es el cerebro “domado” y buscador incesante de estos estupefacientes al lado del desierto de valores. El vacío de la vida que no contabiliza en neuronas o neurotransmisores cerebrales tiene un papel fundamental. Es la cultura misma con su relativismo e incertidumbre de valores lo que juega para ellos. Desamparo normativo junto a intemperie de valores. Todo ese “coctel” hace su juego para los múltiples Padrinos que pululan por el mundo de hoy.

El  “Para Mundo” de las drogas

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el  llamado sistema de recompensa cerebral que es donde está la sede de los dinamismos sexuales, de los impulsos, la comida, el control y la sensación de placer y fundamentalmente, de las motivaciones. Las drogas “secuestran” las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se ha comenzado desde púber. La alteración de este sistema biológico que tiene una red química muy compleja libera conductas de exceso a la comida (por esto muchos adictos se transforman luego en bulímicos-anoréxicos), al sexo (adictos al sexo)  y aumenta la memoria del consumo de drogas permanentemente. Dada esta última situación los pacientes recuerdan en forma pertinaz el uso de drogas y el llamado “craving” (anhelo irresistible de sustancias) los puede llevar a una recaída. Nuestro cerebro se maneja con 2 energías: la termodinámica (química y eléctrica) y comunicacional (relatos, vivencias, emocional, afectiva. etc.).

Tenemos tres cerebros en uno, en solo 2 kgs. de peso ; el primero es el que nos asemeja a los reptiles  siendo de respuestas mecánicas y que no aprende de la experiencia; el segundo cerebro nos acerca a los mamíferos y ya puede aprender de la experiencia y el tercer cerebro tiene una gran asociatividad, una enorme capacidad imaginativa y es el representante de lo propiamente humano: la palabra, la cultura, la postergación, la planificación, el proyecto. Llegar a tener un cerebro humano, para  superar al mono es un acto también de amor y de cuidado.

La cocaína “copa” e “hipoteca” los sistemas más arcaicos del sistema nervioso, el hombre pensante queda atrás. Se suspende la función del lóbulo frontal que es la garantía de un cierto criterio de realidad.  Con la coca el hombre queda reducido a un “ser en baja” y limitado en lo reptiliano y mamífero. Nada de lo grande se podrá esperar de él.

El despertar

La droga adormece a parte de la humanidad .Es el factor de explotación y alienación más grande que se haya conocido con una plusvalía en restos humanos y dinero enorme. Pero se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar  lo mejor de nuestra persona  y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos.

Ese “despertar “es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales.

Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano la llamada por él carta del “adiós”: “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada , sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.

Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado  como también a  millones hoy en el mundo y que engordan arcas de miles.

 


 

Explotación de niños

 

“Asegure que los chicos con padres muertos en la guerra tengan familia sustituta; de lo contrario aumentará el delito y peligrará el sistema democrático” – Consejos de D.Winnicott maestro de la niñez en psiquiatría a W.Churchill-1945.

 

Nuestra consulta en una comunidad terapéutica resume en parte un diagnóstico de la sociedad que vivimos. Cada vez más jóvenes nos consultan .Una camada de chicos 14 años ya sea a pedido de los padres o de sus Obras Sociales nos solicitan ayuda. Me sorprende su inermidad frente a la magnitud de lo que cuentan. Solo voy a relatar dos de estas historias del último año.

Siempre los menores formaron parte de proyectos autoritarios, eso pasó con Stalin adoctrinando a chicos desde temprana edad, con Hitler, en las guerrillas narco-colombianas y con los grupos paramilitares. La perpetuación omnipotente quedaría asegurada en este delirio de Poder con la captación temprana de niños. Hoy el narcotráfico asegura así con ellos la plusvalía así como ciertos sistemas políticos su justificación futura a través del adoctrinamiento. Estamos viviendo, quizás, una guerra en las ciudades bajo la tutela omnipotente de mafias. Mientras tanto en Santa Fe sucede un hecho contrario que revela la guerra que se vive en ciertos barrios en donde una madre pelea con un cartel de narco-menudeo barrial que recolectaba menores para su trabajo. La madre denunció este hecho y la pelea quedó traducida en una imagen que se “viralizó” en Facebook.

Aquí recuerdo a un gran maestro en estudio de barrios casi tomados por el narco-tráfico como lo es Braulio Montalvo (USA)como especialista en familias :”…una combinación de problemas de conducta general criminal no obedecen sencillamente a dificultades en la familia para manejar los límites con los chicos; el problema no está ubicado única y exclusivamente en la conducta interior de la familia: estoy pensando en las fuerzas del barrio, los amigos, en la desorientación moral externa, en la cultura “. Las drogas como cuarto poder en el mundo (armas, petróleo, sistemas de laboratorios y médicos en general en los primeros lugares) intentan colocar bases de venta en todos lados .Nuestra tarea como profesionales de la salud es ayudar a crecer libres a nuestros jóvenes. Los sistemas legales harán o tendrán que hacer su trabajo.”

Chipi vive en el conurbano y consume todo tipo de drogas. Un grupo de Poder del barrio lo utiliza junto a otros que forman parte de una “murga” para manifestaciones políticas o para estar en las barras bravas de dos clubes de futbol (uno nacional y otro local) utilizando sus habilidades en el manejo de los “redoblantes”. Ante cualquier riesgo policial o de las fuerzas de seguridad están al frente de los grupos y se transforman como fuerza de choque a través de una instrumentación perversa de estos adultos con Poder. Un dinero diario asegura la concurrencia (dinero que en esos ambientes es mucho); por supuesto que entre las drogas que consume y las actividades diarias en concentraciones masivas e incluso con viajes a distintos puntos del país no hay escuela ni aprendizaje de ningún oficio. Su destino futuro ya queda marcado; buscará algún “Patrón” que lo sostenga. Me nombra a dueños del Poder y esto me asombra ya que no hay desafío en lo que me dice sino pena como si buscara otro camino posible. Hay en él una esperanza todavía antes de transformarse en un antisocial si se llegara a mimetizar con el ambiente que lo “prohíja” para explotarlo. Será uno más de ellos si no hay un cambio, cambio que él espera ya que su mirada me lo delata así como su forma de comunicación.

Lucía empieza a consumir a los 12 años dentro de una familia de profesionales .Un padre biológico ausente y que además la rechaza no pueden ser compensados por el otro padre que es pareja de su madre en una familia actualmente ensamblada. Consumir desde pequeña en personalidades vulnerables es garantía de una explotación por algún Amo. Esto sucede con Lucia y el “narco-menudeo” se convierte en fuente de sobrevivencia para conseguir su propia dosis.  La escuela se abandona y las fugas del hogar son permanentes. Se cierran puertas, se esconden llaves, el dinero familiar aun así desaparece. La crisis de la pubertad en donde la sexualidad está ligada a temores hasta la cristalización de la identidad se deteriora con el “auxilio” destructivo de las drogas en experiencias de sexo múltiple con lesbianismo y en agrupamientos entre varios. Aun así espera un cambio; llora porque no puede hacer otra cosa. En la pubertad consumir drogas es como “echar nafta al fuego”. Pero espera…espera…busca un cambio a través de un mundo adulto diferente. En la Plaza Centenario solo encuentra deterioro; no es una de las jóvenes que hacen aerobismo. El oxígeno al cerebro se reemplaza por tóxicos y venta de sustancias.

Tanto a Chipy como a Lucia los adultos por distintas desatenciones lo han entregado a estas actividades. Hay una deprivación ambiental y familiar evidente .Padres también ellos en crisis ya sea por permisividad o desapegos claros. “La forma en que organizamos nuestras familias demuestra prácticamente cómo es nuestra cultura, tal como el retrato de un rostro refleja al individuo” (D.Winnicott); estas sabias palabras resumen lo que sucede y que hoy se llaman “ambientes invalidantes”.

Lo que le sucede a Chipy y Lucia muestra el fracaso de toda una socialización inicial desde los padres, la escuela y el copamiento de los barrios por medio de estructuras delictivas. Los menores son los “elegidos” por el Poder de turno.

Etapas para el cambio

 

Explotacion de niños

Si no respondemos precozmente ante el pedido de un joven se va a fortificar una conducta antisocial. Eso lo dice la experiencia del tratamiento.  La crianza impersonal de muchos de estos chicos por parte de una familia en crisis y de una escuela casi ausente en la educación en valores se complementa con el manejo omnipotente de las fuerzas del delito ligado al tráfico de drogas o al tráfico de personas (mujeres) y a la prostitución. Esto sucede en muchos barrios pero es la detección precoz como movimiento masivo cultural lo que hace falta.

Hay fallas iniciales para que las familias se resientan, las escuelas claudiquen y las fuerzas de la Ley cedan el terreno a organizaciones criminales .El acto antisocial que puedan tener los “Chipis y Lucias” son un pedido de ayuda. Hay una esperanza de cambio; ahí es donde la sociedad debe intervenir a través de una detección precoz para ayudar a esas familias y a los jóvenes. Cuando no hay respuesta la desesperanza se une a la revancha y al odio teñido por el resentimiento y triunfa lo antisocial.

Cuando el muchacho o la niña ya se han endurecido a causa de la falta de comunicación (al no reconocerse el pedido de auxilio que encierra el acto antisocial) y cuando los beneficios secundarios (por ejemplo dinero como en Chipy o drogas a cambio de sexo como en Lucia) han adquirido importancia y ya se ha alcanzado una gran destreza en alguna actividad antisocial todo se complica. La ayuda no llegó y no se pudo advertir (pese a que aún estaba allí) el pedido de auxilio revelador de la esperanza que alentaba en el muchacho o la niña con el inicio de actividades antisociales. Todo es fruto de una deprivación familiar y ambiental. La sociedad necesita actuar como última reserva cultural. Una Ciudad Preventiva debería suplantar aquellas deprivaciones familiares y sociales. Desde centros de acogida a menores y padres (orientación educativa) hasta comunidades terapéuticas. En resumen debemos formar líderes sociales que como la madre santafesina opongan una barrera cultural ante la barbarie y la enfermedad mental y el delito que se desean imponer.

Recordando a W. Churchill vayamos a J.F.Kennedy (1960) cuando este consultó a B.Bettelheim (experto en niñez) sobre el destino de las jóvenes generaciones:”…asegure la vida familiar de lo contrario los la droga y la tiranía del marketing publicitario reinarán”. Parecería que eso sucedió.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA y Miembro de OPRENAR