¿Dónde pedir ayuda?

Si tenés un familiar, amigo, conocido o considerás que estás atravesando una etapa de adicción, ya sea al alcohol, drogas, juegos, consumo excesivo de tecnología, conocé los lugares donde brindan ayuda:

CONSUMO PROBLEMÁTICO DE ALCOHOL Y OTRAS SUSTANCIAS

Línea 141: Es un servicio telefónico de primera escucha y asistencia inmediata de la Sedronar. Es anónimo y gratuito, funciona las 24 horas, los 365 días del año. Brinda información, atención y acompañamiento para situaciones de consumo de sustancias. Cuenta, además, con contención diferenciada para los familiares y entornos afectivos que realizan consultas.

Hospital Fernández: División de Toxicología del Hospital Fernández: en este momento, brindan atención telefónica y personal las 24 horas; también brindan acompañamiento y asesoramiento a familiares. Av. Cerviño 3356, CABA. Tels.: (011) 4808-2655 o 4801-7767.

Narcóticos Anónimos: Brinda atención de manera libre, gratuita y confidencial las 24 horas del día a través de su línea: 0800-333-4720. Desde su página web: https://na.org.ar se puede asistir a una reunión virtual.

Al-Anon: Brinda ayuda y contención a todo familiar o amigo que se ve afectado por la manera de beber de un ser querido. En la Argentina, está hace 50 años y tiene 250 grupos. Los interesados pueden consultar por WhatsApp a la línea de guardia: 11-3256-4729. Más información en http://www.alanon.org.ar o escribir a info@alanon.org.ar

Jug-Anon: Es un grupo de autoayuda para familiares y amigos de jugadores compulsivos. Fue fundado en Nueva York en 1960 y en la Argentina funciona desde 1986. Se reciben llamados y mensajes de WhatsApp al 11-4085-8996. Más información en http://www.jug-anon.org.ar o escribir a info@jug-anon.org.ar

Fundación Manantiales: Se dedica a la investigación y tratamiento de personas con adicciones. Por la emergencia sanitaria, ofrecen grupos gratuitos para quienes tienen problemas de adicciones y familiares de forma online. Comunicarse por WhatsApp al 11-5582-4000 o al 11-2655-8000.

Fundación Niños sin Tóxicos: Fundartox realiza prevención, diagnóstico, asistencia e investigación vinculadas a vinculadas al consumo problemático de sustancias de sustancias psicoactivas; también brindan acompañamiento y asesoramiento a familiares. WhatsApp: 11-4404-8004; https://fundartox.org

JUGADORES COMPULSIVOS Y SUS FAMILIAS

Jugadores Anónimos Argentina: Para asistencia, llamar a la Línea Vida, las 24 horas, al 11-4412-6745. Por la cuarentena, organizan conferencias telefónicas en forma diaria, de 19.30 a 21. Los encuentros son anónimos y confidenciales. ww.jugadoresanonimos.org.ar

Jug-Anon para familiares y amigos: Es un grupo de autoayuda para familiares y amigos de jugadores compulsivos. Se protege el anonimato de cada miembro y del jugador. WhatsApp al 11-4085-8996; info@jug-anon.org.arhttp://www.jug-anon.org.ar

Programa de asistencia de GBA: Programa de asistencia y asistencia al juego compulsivo de la provincia de Buenos Aires: 0800-444-4000, para orientar a los jugadores y familiares, además cuentan con un programa de autoexcluidos, para pedir que se les prohíba entrar a bingos y casinos.

Prevención Y Asistencia en CABA: Prevención y asistencia al juego de la Ciudad de Buenos Aires: 0800-666-6006, ofrece información, brindar orientación y deriva a una asistencia gratuita a aquellas personas que se encuentren comprometidas con el juego patológico.

USO EXCESIVO DE LA TECNOLOGÍA

Reconectarse: Brinda un tratamiento integral a personas con adicciones relacionados con el uso de la tecnología, desde adicción a juegos online, pornografía o a Internet; laura@reconectarse.com.ar

CHICOS.NET: Impulsan el uso seguro, responsable y significativo en el ciberespacio a través de programas educativos y capacitaciones para los chicos y sus familias; Tel.: 11-4775-1984; info@chicos.net

Argentina Cibersegura: Brinda capacitaciones docentes, charlas en escuelas, talleres de seguridad informática para adolescentes y campañas de concientización, promoviendo el uso seguro de los medios digitales. Tel.: (011) 2150-3797; info@argentinacibersegura.org


Fuente: La Nación

Enlace: https://bit.ly/3vadtbq

Día Mundial sin Tabaco

Se sabe que fumar puede provocar diversas enfermedades y además, de perjudicar la salud de otras personas que no fuman pero se encuentran expuestas al humo de tabaco ajeno.

𝗖𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗶́𝗮 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 para intentar tratar esta adicción.

Conocé los 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗴𝗿𝗮𝘁𝘂𝗶𝘁𝗼𝘀 que se ofrecen en la Ciudad de Buenos Aires para ayudarte: https://bit.ly/3yQhHaO

Los cigarrillos electrónicos generan adicción y conllevan consecuencias para la salud

El jefe del Servicio de Neumología de MD Anderson Cancer Center Madrid, el doctor Allan Sam, ha rechazado el uso del cigarrillo electrónico como un método para dejar de fumar, ya que “es un error con consecuencias graves para la salud”, además de que la mayoría de esos dispositivos contienen más nicotina que el tabaco normal, lo que genera más adicción y dependencia cuando se intenta dejar.


Con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el próximo 31 de mayo, el especialista explica que “no son una solución y no se sabe a largo plazo los efectos que tendrán en la salud”. “Nacieron como un sustituto que simulara el hecho de volver a echar humo, pero al añadirles más carga de nicotina que la que lleva el cigarrillo normal, resultan más adictivos”, alerta.


Estos cigarrillos electrónicos también se conocen como vapeadores, ya que generan un vapor de agua que recuerda al humo del tabaco tradicional. De acuerdo con el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, “los cigarrillos electrónicos, denominados Dispositivos Susceptibles de Liberación de Nicotina, están incluidos en la categoría de productos relacionados con el tabaco.

Se han encontrado sustancias cancerígenas en líquidos y vapor de cigarrillos electrónicos, por lo que no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso o exposición al vapor”. Por todo ello, el Ministerio de Sanidad no recomienda el uso de cigarrillos electrónicos como una estrategia para dejar de fumar.
Sam señala que el problema del tabaco reside en la adicción que provoca la nicotina. “La nicotina es un estimulante (no una de las sustancias que acompañan en la combustión al tabaco y que son cancerígenas). Al tabaco se le considera una droga porque genera síndrome de abstinencia y eso es precisamente por la nicotina. Al ser adictiva, se sigue consumiendo”, explica el experto.


“Los vapeadores, los de cartucho cerrado, que están aprobados principalmente en Europa, son los que llevan concentraciones más altas de nicotina, generando mayor adicción que el cigarrillo tradicional. A mayor carga de nicotina, se origina una mayor dependencia”, aclara.


El especialista advierte también de que el vapeador se ha puesto de moda en la población adolescente y existen tasas de tabaquismo o de vapeo casi equiparables a las tasas de tabaquismo en edades tempranas, especialmente entre los 16 y los 20 años. En España, prácticamente la mitad de los estudiantes de 14 a 18 años ha utilizado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos (48,4%),siendo más frecuente entre los chicos que entre las chicas, con independencia de la edad.

Esta proporción supone un incremento de más del doble en dos años. “Su proliferación en redes sociales de la mano de influencers juveniles además de los sabores atractivos que se están añadiendo a este tipo de productos, son en parte responsables de este aumento de usuarios jóvenes”, apunta el especialista.

Por otro lado, reitera que se desconocen los efectos a largo plazo. “El hecho de que la mezcla para generar este vapor de agua conlleve formaldehído, un cancerígeno, lleva a pensar que el vapeador alargo plazo puede provocar cáncer de algún tipo, a nivel orofaríngeo e incluso pulmonar”, sostiene el especialista.

Es más, algunos estudios ya han detectado secuelas en la salud de los usuarios. “En las muestras de Anatomía Patológica que se han obtenido de ciertos vapeadores, sí se llegan a observar cambios no cancerígenos como displasias a nivel de todo el aparato respiratorio y, en algunos casos, enfermedades pulmonares bastante graves en jóvenes que utilizan con frecuencia vapeadores, llegando a necesitar hasta trasplantes pulmonares en aquellos que mezclaban aceite de cannabis con su vapeador habitual”, alerta.

“El vapeador nunca puede ser un sustituto. Solo el hecho de calentar la glicerina y formar formaldehído provoca que se introduzcan sustancias en el cuerpo que no son benignas y que, alargo plazo, lo más probable es que vayan a generar problemas muy graves”, reitera el especialista, quien recomienda “no fumar, no vapear y no calentar el tabaco”.

En cuanto al riesgo de contagio por la COVID-19 con estos dispositivos, al ser un aerosol y vaporizar, la tasa de virus que pueda exhalar una persona en el vapor que produce el vapeador, y que puede ser inhalado por las personas a su alrededor, es más alta que una exhalación normal.


En este sentido, alerta de que el informe del Ministerio de Sanidad, Bienestar y Consumo de 2020 sobre cigarrillos electrónicos sostiene que “el consumo de cigarrillos electrónicos está relacionado con la inflamación de las vías respiratorias y, por tanto, complica el pronóstico de cualquier enfermedad con síntomas relacionados con el sistema respiratorio, como es la COVID-19”.


Fuente: Infosalus.com

Enlace: https://bit.ly/3uxturp

Las consultas por abuso de alcohol y drogas crecieron 40% en 2020

En Argentina, las consultas por problemáticas de consumo de alcohol y otras sustancias crecieron un 40% en 2020, según midieron los 508 centros de salud que conforman la red de atención que depende de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

Ese aumento en los pedidos de ayuda puede explicarse hasta cierto punto por la apertura el año pasado de cien nuevos dispositivos de atención, señala a Clarín la titular de Sedronar, Gabriela Torres, y aclara que la variable tiene que considerarse en relación al contexto: “En el aislamiento, el problema está cuando uno deposita la angustia en el consumo”.

“El consumo de sustancias siempre tiene que ver con las personas y no con la sustancia. Con qué le pasa a alguien: su historia, su cuerpo, su posibilidad de desarrollarse como persona en vínculo con los demás y con el contexto. El consumo tiene relación con lo que uno tapa con esa sustancia, con cuánto más necesito yo de una sustancia para soportar la vida”, sigue.

Evaluar el impacto

Para evaluar cualitativamente el impacto que tuvo la pandemia en los hábitos de consumo, Sedronar desarrolló un estudio junto a siete universidades públicas, que se encargaron de realizar grupos focales en las 24 provincias.

Entre los principales resultados, se detectó que durante las etapas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO) quienes más consumieron fueron aquellos adultos que no tenían trabajo o no cumplían tareas porque no podían hacer home-office.

Además, se registró una baja en el consumo de jóvenes, debido a las restricciones para realizar encuentros presenciales. “Hay una construcción de identidad joven, donde el consumo de alcohol tiene que ver con estar con otros. Por eso, el consumo que más aumentó es el vino y no la cerveza”, detalla Torres.

El consumo de vino en el mercado interno tuvo en 2020 una suba interanual de 6,5%, con 21 litros per cápita, lo más alto en cinco años , según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. En comparación, mientras el consumo interno de vino aumentó un 10% en enero-julio de 2020 respecto al mismo periodo de 2019, el consumo de cerveza se retraía . Fue un 15%, considerando los meses de marzo a junio de 2020 respecto al mismo periodo de 2019.

Las distintas etapas del consumo en pandemia

No, “beber alcohol no lo protegerá de la COVID19 y puede ser peligroso”, había salido a advertir la OMS allá por marzo de 2020, ante el aumento de intoxicaciones. En Argentina, la noticia no pasó de la humorada, pero a medida que avanzaban las primeras semanas de cuarentena, las redes sociales se llenaron de fotos de brindis por Zoom y memes que daban cuenta del aumento de consumo.

Según una encuesta online realizada en mayo de 2020 por un grupo de investigadores e investigadoras del CONICET en el Instituto Gino Germani (IIGG), durante la etapa más estricta de cuarentena el 45% de las personas tomó más alcohol que antes del aislamiento. Además, se triplicó la cantidad de personas que tomaban alcohol todos los días.

“Se observó que el consumo de alcohol intradomiciliario subió especialmente entre adultos. Gente que al no ir a trabajar aumentó el consumo en comida al mediodía o para conciliar el sueño. Pero no con un consumo para terminar en una consulta por intoxicación”, aclaró Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández y presidente de Fundartox.

A fines de marzo de 2020, la demanda de su servicio había bajado “drásticamente” de un promedio de ocho consultas por día por intoxicación a dos diarias. Una reducción del 75%. Recién se normalizaría hacia septiembre.

Además, contó Damin, cuando se levantaron las restricciones, por septiembre y octubre, hubo un aumento de la demanda en consultorios externos de personas que no podían controlar el consumo de sustancias. Y señaló dos factores: que tenían menos miedo al contagio para concurrir a un centro de salud y que los reencuentros con amigos y familiares precipitaban las consultas.

“Se acercaban tanto porque la familia presionaba para que comenzaran tratamiento, como porque las mismas personas se daban cuenta de que ese consumo que habían sostenido en la cuarentena se había convertido en un problema”, detalló.

En cuanto a los jóvenes de 16 a 18 años, las consultas por intoxicación por alcohol en el Fernández subieron entre febrero y marzo, pero no a los niveles prepandemia. Además, “por la falta de fiestas rave, que ocurre de septiembre a enero, disminuyó claramente la demanda por intoxicación por abuso de sustancias sintéticas , como por ejemplo el éxtasis”, detalló.


Fuente: Clarin

Enlace: https://bit.ly/3uUXAGg

Conocé donde pedir ayuda

Si tenés un familiar, amigo, conocido o considerás que estás atravesando una etapa de adicción, ya sea al alcohol, drogas, juegos, consumo excesivo de tecnología, conocé en qué lugares pueden ayudarte:

CONSUMO PROBLEMÁTICO DE ALCOHOL Y OTRAS SUSTANCIAS

Línea 141: Es un servicio telefónico de primera escucha y asistencia inmediata de la Sedronar. Es anónimo y gratuito, funciona las 24 horas, los 365 días del año. Brinda información, atención y acompañamiento para situaciones de consumo de sustancias. Cuenta, además, con contención diferenciada para los familiares y entornos afectivos que realizan consultas.

Hospital Fernández: División de Toxicología del Hospital Fernández: en este momento, brindan atención telefónica y personal las 24 horas; también brindan acompañamiento y asesoramiento a familiares. Av. Cerviño 3356, CABA. Tels.: (011) 4808-2655 o 4801-7767.

Narcóticos Anónimos: Brinda atención de manera libre, gratuita y confidencial las 24 horas del día a través de su línea: 0800-333-4720. Desde su página web: https://na.org.ar se puede asistir a una reunión virtual.

Al-Anon: Brinda ayuda y contención a todo familiar o amigo que se ve afectado por la manera de beber de un ser querido. En la Argentina, está hace 50 años y tiene 250 grupos. Los interesados pueden consultar por WhatsApp a la línea de guardia: 11-3256-4729. Más información en http://www.alanon.org.ar o escribir a info@alanon.org.ar

Jug-Anon: Es un grupo de autoayuda para familiares y amigos de jugadores compulsivos. Fue fundado en Nueva York en 1960 y en la Argentina funciona desde 1986. Se reciben llamados y mensajes de WhatsApp al 11-4085-8996. Más información en http://www.jug-anon.org.ar o escribir a info@jug-anon.org.ar

Fundación Manantiales: Se dedica a la investigación y tratamiento de personas con adicciones. Por la emergencia sanitaria, ofrecen grupos gratuitos para quienes tienen problemas de adicciones y familiares de forma online. Comunicarse por WhatsApp al 11-5582-4000 o al 11-2655-8000.

Fundación Niños sin Tóxicos: Fundartox realiza prevención, diagnóstico, asistencia e investigación vinculadas a vinculadas al consumo problemático de sustancias de sustancias psicoactivas; también brindan acompañamiento y asesoramiento a familiares. WhatsApp: 11-4404-8004; https://fundartox.org

JUGADORES COMPULSIVOS Y SUS FAMILIAS

Jugadores Anónimos Argentina: Para asistencia, llamar a la Línea Vida, las 24 horas, al 11-4412-6745. Por la cuarentena, organizan conferencias telefónicas en forma diaria, de 19.30 a 21. Los encuentros son anónimos y confidenciales. ww.jugadoresanonimos.org.ar

Jug-Anon para familiares y amigos: Es un grupo de autoayuda para familiares y amigos de jugadores compulsivos. Se protege el anonimato de cada miembro y del jugador. WhatsApp al 11-4085-8996; info@jug-anon.org.ar; http://www.jug-anon.org.ar

Programa de asistencia de GBA: Programa de asistencia y asistencia al juego compulsivo de la provincia de Buenos Aires: 0800-444-4000, para orientar a los jugadores y familiares, además cuentan con un programa de autoexcluidos, para pedir que se les prohíba entrar a bingos y casinos.

Prevención Y Asistencia en CABA: Prevención y asistencia al juego de la Ciudad de Buenos Aires: 0800-666-6006, ofrece información, brindar orientación y deriva a una asistencia gratuita a aquellas personas que se encuentren comprometidas con el juego patológico.

USO EXCESIVO DE LA TECNOLOGÍA

Reconectarse: Brinda un tratamiento integral a personas con adicciones relacionados con el uso de la tecnología, desde adicción a juegos online, pornografía o a Internet; laura@reconectarse.com.ar

CHICOS.NET: Impulsan el uso seguro, responsable y significativo en el ciberespacio a través de programas educativos y capacitaciones para los chicos y sus familias; Tel.: 11-4775-1984; info@chicos.net

Argentina Cibersegura: Brinda capacitaciones docentes, charlas en escuelas, talleres de seguridad informática para adolescentes y campañas de concientización, promoviendo el uso seguro de los medios digitales. Tel.: (011) 2150-3797; info@argentinacibersegura.org


Fuente: La Nación

Enlace: https://bit.ly/3vadtbq

Existe una epidemia oculta entre las personas mayores: la adicción a las drogas

La pandemia ha tenido un impacto desproporcionado en el bienestar de la tercera edad, un grupo de población que esconde una epidemia de consumo de drogas y cuyas muertes por esta causa, muchas por sobredosis, va en aumento, alerta la entidad internacional que fiscaliza los narcóticos, llamando a las autoridades sanitarias a reconocer esta realidad y a no dejar atrás a estas personas en aras del combate a la pandemia de COVID-19.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) advirtió este jueves que el consumo de drogas y las muertes relacionadas con ellas se han incrementado entre las personas mayores, al igual que la cantidad de individuos en tratamiento por ese problema de salud.

En su informe anual correspondiente a 2020, la JIFE recomendó aceptar la existencia de esa esta epidemia oculta y atender a este grupo de población, que a menudo se pasa por alto, garantizándoles el acceso a los servicios de salud y bienestar necesarios.

La publicación señala que las personas de la tercera edad son un grupo demográfico ignorado de consumidores de sustancias con necesidad de tratamientos específicos y con desafíos específicos relacionados con la edad, como pueden ser el aislamiento y las limitaciones físicas. “Es apremiante un apoyo extendido e integrado para ayudar a revertir una tendencia alarmante”, apunta.

Envejecimiento veloz

La Junta dice que la rapidez del envejecimiento de la población mundial acelera la tendencia de la adicción a las drogas de los adultos mayores, aunque indica que la mayoría de los países carecen de datos suficientes para diseñar estrategias adecuadas.

Como un primer paso para contrarrestar la epidemia, la JIFE recomienda aumentar la investigación sobre los trastornos por consumo de estupefacientes entre las personas mayores y pide a los gobiernos que mejoren el acceso a los servicios de salud y tratamiento necesarios diseñados para este grupo poblacional.

Según las Naciones Unidas, en 2019 había 703 millones de personas mayores de 65 años y se prevé que esta cifra se duplique para 2050, cuando llegará a 1500 millones de personas. En 2050, el 16% de la población mundial total tendrá más de 65 años, lo que corresponde a una de cada seis personas en la Tierra.

La información de Estados Unidos y Europa sugiere que el aumento del abuso de sustancias en este grupo etario se produjo principalmente en países de ingresos altos y podría resultar del envejecimiento de la generación de los “baby-boomers”, nacida entre 1946 y1964.

La JIFE atribuye las lagunas de datos epidemiológicos de estas personas a que las encuestas se han centrado principalmente en adultos jóvenes y grupos en riesgo de entre 15 y 65 años. “Ha habido una tendencia entre los científicos a ignorar el abuso de sustancias en las personas mayores de 65 años y esa escasez de datos ha hecho que los gobiernos no presten atención a este tema al desarrollar políticas y programas”, explica.

El estudio divide en dos grupos a las personas mayores con problemas de abuso de sustancias: los usuarios de “inicio temprano”, que tienen un largo historial de uso de sustencias ilícitas y continúan consumiendo sustancias hasta la vejez y los usuarios de “inicio tardío”, que comenzaron a consumir drogas a una edad más avanzada.

Las razones para desarrollar drogadicción entre quienes empiezan a usar narcóticos como adultos de edad media son complejas y están determinadas por distintos factores y experiencias.

Por ejemplo, la JIFE identifica los problemas de abuso de sustancias resultantes de la prescripción excesiva de analgésicos o al uso indebido de medicamentos recetados. También menciona los problemas de manejo del dolor derivados de enfermedades crónicas o cirugías y los trastornos de salud mental en curso, como la depresión y la ansiedad.

Prevención insuficiente

La Junta enfatiza la falta general de atención por parte de los gobiernos al uso de sustancias entre las personas mayores, que se traduce en un número limitado de programas de prevención y tratamiento para ese colectivo.

Más aún, sostiene que los programas de numerosos países para la prevención del consumo de drogas son insuficientes y, en ciertos casos inexistentes.

Asimismo, apunta que la provisión de tratamiento es deficiente y los mecanismos para combatir el estigma y promover la reintegración social son pocos en prácticamente todo el mundo.

El texto considera que el estigma se agrava por la tendencia desproporcionada del derecho penal a tratar como delincuentes a los consumidores de estupefacientes, en vez enfocar el problema como una cuestión de salud que requiere atención adecuada.

Pandemia y medicamentos controlados

La pandemia de COVID-19 ha aumentado la demanda de algunos medicamentos controlados. Del mismo modo, los cierres, los controles fronterizos y las medidas de distanciamiento físico han interrumpido la cadena de suministro global de medicamentos, afectando los servicios sanitarios y el acceso a los medicamentos, incluso para las personas con trastornos de salud mental y uso de sustancias.

Además, el aumento en la demanda de medicamentos necesarios para el tratamiento de pacientes con COVID-19 ha reducido aún más la disponibilidad de algunos medicamentos que contienen sustancias controladas. Para hacer frente a la menor oferta, algunos gobiernos han recurrido a planes de contingencia que provocan escasez de algunas medicinas en otros países.

La JIFE abogó por la previsión de los países de su demanda de esos medicamentos y por la simplificación de los requisitos administrativos y logísticos para adquirirlos. Asimismo, instó a todos los gobiernos asegurar el acceso continuo a los servicios de prevención y tratamiento para las personas con problemas de salud mental y dependencia de las drogas.

América Latina

Con respecto a la producción, el consumo y el tráfico de sustancias ilícitas en los países latinoamericanos y caribeños, el documento subraya que el narcotráfico y otros delitos transnacionales como la actividad de las maras siguen propiciando corrupción, violencia e inestabilidad social y política en las zonas desfavorecidas del subcontinente.

Agrega que las medidas implementadas por los gobiernos de la región en respuesta a la pandemia de COVID-19 resultaron en una disminución del tráfico de drogas.

Sin embargo, también resalta la predominancia que han cobrado el tráfico y consumo de las drogas sintéticas y las nuevas sustancias psicoactivas en la última década y asevera que ahora merecen el mismo nivel de seguimiento y vigilancia que el cannabis, la cocaína y otros narcóticos sometidos a fiscalización internacional.

Norteamérica

Las sobredosis y las muertes por ese motivo suponen una crisis regional en el norte del continente americano.

Los decesos por consumo de drogas ilícitas aumentaron en 2020, y el tráfico y se incrementó el uso de fentanilo, cocaína y metanfetamina. Además, la amenaza de los opioides sigue siendo epidémica y la toxicidad de las drogas fabricadas ilícitamente continúa escalando.

Las medidas de legalización del cannabis y las iniciativas de despenalización en América del Norte siguen su evolución y dan forma al mercado regional del cannabis. Algunos gobiernos locales y nacionales de la región han aprobado medidas para legalizar y despenalizar el uso del cannabis con fines no médicos.

En Estados Unidos, Oregon y Washington, D.C. autorizaron medidas adicionales de despenalización de estupefacientes relacionadas con otras sustancias ilícitas, como la psilocibina.

México, por su parte, está a un paso de aprobar el proyecto de ley para enmendar las regulaciones de cannabis del país que permitirán el consumo de adultos con fines no médicos. Las políticas y enfoques de control de drogas de México se centran más en la salud pública. Actualmente, la iniciativa se encuentra en el Senada tras haber recibido el visto bueno de la Cámara de Diputados.


Fuente: News

Enlace: https://bit.ly/3sYvOYl

“Murder 8”: la muerte química que llegó desde China para México y Estados Unidos.

El fentanilo se ha convertido en el enemigo silencioso responsable de miles de muertes en Estados Unidos, más que cualquier otra droga sintética. En exclusiva, Infobae revela la lista de más de 60 empresas chinas que exportan el precursor a México sin ningún control para abastecer a los cárteles del narcotráfico.

Desde el primer trimestre de 2020 el mundo ha vivido prácticamente en un encierro ante la amenaza del COVID-19. El silencio se ha convertido en el escenario perfecto para que una sustancia química producida en China esté cambiando para siempre la vida en México y Estados Unidos.

En el escenario del tráfico de fentanilo, China pone la materia prima, los cárteles mexicanos, la mano de obra, y Estados Unidos, los muertos.

La ecuación que resume esta cadena de hechos es muy simple: empresas chinas exportan sin control a México el precursor para abastecer a los cárteles del narco, quienes lo procesan y trafican para su distribución hacia EEUU, donde ha aumentado drásticamente el número de muertes relacionadas con el fentanilo.

El último reporte nacional sobre el estado de las drogas realizado por el Gobierno norteamericano advierte que las muertes por opioides en Estados Unidos han aumentado drásticamente en los últimos años. En 2016 el número de decesos relacionados con este tipo de estupefacientes era de 19.413, pero para 2017 aumentó a 28.466 casos.

Otro dato revelador que señala el informe es el de las pruebas realizadas en laboratorios forenses relacionadas con fentanilo. En 2004 el número era de 389 casos, para 2017 pasó a 56.530 expedientes.

El fentanilo está considerado por las autoridades estadounidenses como un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero con un efecto hasta 100 veces más potente, adictivo y fulminante. Además de tener un efecto más poderoso que otras drogas, los expertos señalan que para los cárteles del narco mexicano es fácil su importación, ya que también es un fármaco que se puede importar y recetar de manera legal debido a que se usa para el tratamiento de pacientes con dolores intensos. Pero la irresponsabilidad de las autoridades chinas y la falta de control de los puertos de entrada en México permiten que se trafiquen cantidades muy superiores a las necesarias para cubrir tratamientos médicos genuinos.

En su modalidad recetada, el fentanilo es conocido como Actiq®, Duragesic® y Sublimaze®.4,5 Los nombres comunes del fentanilo ilegal, de acuerdo con el National Institute on Drug Abuse de Estados Unidos son Apache, China Girl, China White, Dance Fever, Friend, Goodfellas, Jackpot, Murder 8, y Tango & Cash.

Según el instituto, al igual que la heroína, la morfina y otros opioides, el fentanilo actúa uniéndose a receptores en distintas áreas del cerebro que controlan el dolor, las emociones, y da a los consumidores una sensación de bienestar y euforia.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), los opioides pueden provocar dificultades respiratorias, además de que una sobredosis puede llevar a la muerte. Este opioide se comercializa ilegalmente en forma de píldoras, inyectables o hasta parches.

El bajo precio al que se puede obtener en China multiplica las ganancias para las organizaciones criminales. Datos del Gobierno de EEUU señalan que un kilo de Murder 8 en el país asiático tiene un costo de USD 9.000 pero ya una vez procesado en México en forma de pastillas puede dar a los cárteles ganancias por hasta 1,3 millones de dólares.

Además de importar el fentanilo desde China y recientemente también de India, los cárteles mexicanos compran en estos países maquinaria para el procesamiento de la droga, que generalmente venden en forma de pastilla. Un kilo es suficiente para producir 20 millones de pastillas.

En números:

– 3 miligramos alcanzan para una sobredosis letal para el humano.

– 64 muertes por día en EEUU debido al abuso de su consumo.

– 50 veces más tóxico que la heroína.

– 100 veces más potente que la morfina.

– 1 kilogramo de fentanilo puede producir 20 millones de pastillas.


Fuente: Infobae

Enlace: https://bit.ly/3bY0rG0

El consumo de alcohol en adolescentes interfiere en el crecimiento y nutrición

La Sociedad Argentina de Pediatría alertó sobre los riesgos de la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas en los menores de edad, particularmente con la llegada de las vacaciones. Además, llamó a mantener una comunicación fluida con los jóvenes acerca de las adicciones.

“La adolescencia es una etapa de experimentación, de sensación de omnipotencia, de búsqueda del riesgo y de cuestionamiento de las normas. En ese contexto, el alcohol es la droga de más fácil acceso para niños y adolescentes, mientras que la percepción de riesgo asociado al consumo de alcohol es la más baja entre todas las sustancias adictivas”, sostuvo Graciela Morales, médica pediatra especialista en adolescencia y secretaria del Grupo de Trabajo en Adicciones, de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Desde la SAP, explicaron que el alcohol es la sustancia psicoactiva más utilizada en todas las edades, y citaron un estudio del Observatorio de Drogas de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), que señala que 60,5% de los chicos y chicas de entre 12 y 17 años lo consumió, y de ese grupo, 47% lo había hecho en forma excesiva y en más de una oportunidad.

“El alcohol se distribuye por el cuerpo y se elimina en un 90% por el hígado, el resto, por los pulmones, riñones y sudor. Debido a esta difusión por todo el organismo, más allá de los efectos psíquicos -que son los que primero se perciben-, el alcohol actúa también sobre los diferentes órganos del cuerpo”, alertó Marta Eugenia Braschi, pediatra y toxicóloga.

La médica indicó que “los daños corporales se producen, por tanto, con el uso continuado de cantidades de alcohol que el organismo tiene dificultades para metabolizar, aunque el consumidor no perciba ningún peligro”.

Los especialistas aseveran que el consumo de alcohol en la adolescencia interfiere con el crecimiento, la nutrición y el desarrollo de la personalidad, a la vez que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente al realizar actividades tales como deportes, conducción de motos y autos, o en salidas recreativas.

“Los efectos sobre cada individuo dependen de diversos factores, como la cantidad total bebida, en cuánto tiempo se ingiere, el peso corporal, el género, la edad, el humor o el estado de ánimo, el ambiente en el que se consume y la administración simultanea de medicamentos o de otras drogas”, explicó Morales.

Un adolescente varón, de aproximadamente 65 kilos, necesita más de ocho horas para eliminar totalmente el alcohol de su organismo; mientras que en una adolescente mujer, con un peso medio de 55 kilos, esto no se produce hasta pasadas las diez horas.

El factor de mayor influencia sobre la velocidad de absorción es la cantidad de alimento que se encuentra en el estómago en el momento en el que el alcohol ingresa a ese órgano, explicaron.

Las médicas aclararon que el consumo de alcohol en la adolescencia se diferencia del de los adultos con consumo crónico porque incluye un patrón de consumo excesivo centrado generalmente en tiempos de ocio, como los fines de semana, dando lugar a nuevas problemáticas como los cuadros de intoxicación.

“Por eso, nuestra especial preocupación se da en época de vacaciones, en la que `el fin de semana´ es permanente y los chicos tienden a beber cantidades abundantes en breves períodos, llegando a padecer alcoholemias elevadas”, señalaron desde la SAP. Braschi explicó que “el consumo episódico y abusivo de alcohol puede producir alteración en la maduración cerebral, mayor predisposición a progresar en la adicción, síndrome del ‘corazón post-fiesta’ (que se puede manifestar como taquicardia inusual en reposo), pérdida de control de diversas situaciones -como las relaciones sexuales sin cuidados- y pérdida del estado de conciencia con episodios de ‘black out’”.

“Estas borracheras dan lugar a otros problemas como accidentes de tránsito, conductas violentas, problemas legales, peleas familiares, con los amigos y de rendimiento escolar, entre otros. Inclusive, en una época que está signada por los cuidados preventivos del contagio de Covid, el alcohol relaja conductas, disminuye barreras de protección y expone a los chicos a situaciones de contagio”, completó Morales.

Por último, las médicas resaltaron que se debe conversar con los jóvenes sobre los consumos problemáticos y confiar en ellos.

“Debemos comenzar desde pequeños a formar en nuestros hijos el juicio crítico, a obtener habilidades para la resolución de conflictos y trabajar en el manejo del enojo, habilidades de comunicación asertiva, autonomía gradual a través de fomentar responsabilidades de acuerdo con la edad, dialogar con énfasis en la escucha, enseñarles valores, educar con límites y, por sobre todo, recordar que el ejemplo es valioso: si los padres consumen en exceso, es difícil exigirle al adolescente que no lo haga”, concluyó Morales.


Fuente: Corrientes Hoy

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“Adicción” al celular: qué son la nomofobia, el FoMO y el phubbing y cómo evitarlos.

Casi dos tercios de los adultos jóvenes manifiestan algún síntoma de dependencia a los teléfonos móviles.

Dolor de estómago y de cabeza, taquicardia, sudoración y falta de aire son algunos de los síntomas que puede sentir alguien que ha desarrollado nomofobia, una dependencia al teléfono celular, ante la pérdida, olvido, falta de señal o de batería de su dispositivo. Según Mariana García, médica psiquiatra de los Centros de Diagnóstico DIM, quienes sufren nomofobia (del inglés ‘no-mobile-phone-phobia’) experimentan un miedo irracional a permanecer un intervalo de tiempo prolongado sin el teléfono móvil encima o sin acceso a internet, razón por la cual están permanentemente chequeando la llegada de notificaciones o mensajes. “Es la sensación de quedar desconectado de la vida virtual y los contactos sociales lo que dispara la sintomatología de ansiedad generalizada, muchas veces asociada y reconocida como episodios de pánico”, dice.

Según la médica, la nomofobia está incluida dentro de las nuevas tecnopatías, que son aquellas patologías de índole psicológico o psiquiátrico que se desencadenan a partir del uso de las nuevas tecnologías​

“El teléfono móvil es el dispositivo tecnológico por excelencia y en los últimos años ha ido en aumento la preocupación por la nomofobia que, como su nombre lo indica puede incluirse dentro de la lista de las fobias, aunque también podríamos pensarlo como una adicción“, agrega..

En cuanto a su prevalencia, según la médica se estima que entre el 60% y el 70% por ciento de las personas de 18 a 35 años, tiene algún síntoma de nomofobia.

Según el licenciado Juan Pablo Perrota, psicólogo de la Clínica de Conductas Adictivas de INECO, la adicción generada por el teléfono celular es comportamental o psicológica y se alinea a otras como la adicción al juego, la dependencia a internet, o a las compras.

“Actualmente se cuenta con suficiente experiencia clínica como para poder hablar de ‘adicciones comportamentales o psicológicas’ a ciertas conductas como las nombradas”, explica. Pero aclara que “cuando hablamos de adicciones nos referimos a las conductas dependientes a sustancias psicoactivas, es decir a químicos que pueden alterar o modificar la conciencia o el estado anímico. Sin embargo, ciertas conductas como la adicción al celular tienen presentaciones similares a las adiciones a sustancias“.

Según el especialista, en toda conducta adictiva hay una pérdida del control de la misma. “Cuando la utilización del celular no es solo una herramienta para alcanzar una satisfacción, ya sea de comunicación, divertimiento e información, y pasa a convertirse en la fundamental estrategia para gestionar el malestar, no es extraño ver como la persona mantiene con el aparato una conducta dependiente. El celular empieza a resolver problemas tan cotidianos y comunes como el aburrimiento, pero también puede solucionar otros más complejos, como forma de evitar situaciones de ansiedad, ensimismamiento o depresión​”, agrega.

En opinión de Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo, la adicción refiere a todo lo que el teléfono ofrece y contiene, y no al aparato móvil en sí mismo. Por ese motivo, él prefiere hablar de adicción o uso problemático o ‘desadaptativo’ del celular.

“Según un trabajo publicado en 2018 en el Journal of Behavioral Addictions, el efecto de los teléfonos celulares sobre las conductas es similar a una adicción, aunque no cumple con todos los criterios para considerarla como tal, en cambio se sugiere la denominación ‘uso problemático’”, explica el profesional. “Comenzando por la función de uso, los teléfonos inteligentes ofrecen identidad, rango social, sociabilidad, seguridad, contención, información, entretenimiento, gestión de tiempo, estrategias de afrontamiento, etc. En la ansiedad social (falta de habilidades sociales, sentimientos de inferioridad y temor a la soledad), las personas se apegan al móvil, que frente al estrés ofrece un efecto de ‘manta se seguridad’, reduciendo las consecuencias del estrés negativo, así como un niño se cubre bajo una manta para protegerse”.


Fuente: Clarín

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